aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Cincuentenario 1968
Cuando los estudiantes egipcios se rebelaron contra la dictadura de Nasser
26/06/2018 | Al-Jazira

En 1967, la humillante derrota egipcia frente a Israel soltó las lenguas. Ya nadie creyó en las bondades del régimen. Desde febrero de 1968 los estudiantes, aliados con los obreros, fueron los primeros en bajar a la calle para reclamar reformas y el fin de la represión.

En la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Alejandría, el presidente de la Unión de Estudiantes se situó en las escaleras de la explanada. Delante suyo una multitud de estudiantes decididos a permanecer allí hasta que el gobierno respondiese favorablemente a las peticiones enumeradas en un comunicado.

“Los que quieran ser libres deben saber que la libertad no se da sino que se coge, que ella no es acordada sino que se arranca -dijo-. Puesto que no tenemos la fuerza de nuestro lado, pensamos que el único medio para dirigirnos al pueblo y obligar al poder a respetar las libertades y a respetarnos, que nuestro único medio para conseguir nuestros objetivos, es la resistencia pasiva bajo la forma de una ocupación completa de la Facultad, que podría durar un cierto tiempo”.

Así pues fue en este año 1968 cuando los estudiantes desencadenaron un movimiento de protesta contra el régimen de Gamal Abdel Nasser [en el poder desde 1954]. Fue la primera vez. Hasta entonces nadie había osado expresarse libremente.

“El fin de un sueño y de la revolución”

Era la época en la que Nasser llenaba las cárceles de opositores políticos, que eran torturados en ellas. Con esas manifestaciones, los estudiantes fueron los primeros en elevar la voz contra el zaïm [jefe], objeto del culto a la personalidad.

Abdel Moneïme Abou Al-Foutouch [miembro de los Hermanos Musulmanes, de los que seguidamente se separó para presentarse como candidato a la primera elección presidencial libre, después de la revolución de 2011 y que se encuentra en la actualidad preso], se acuerda de los años 1960 en Egipto, cuando el país se encontraba bajo el mazazo de la terrible derrota de 1967 [guerra de los Seis Días] frente al enemigo israelí: “Súbitamente se tuvo un sentimiento de humillación y la impresión de que algo se había roto. El fin de un sueño y de la revolución. Fue un temblor de tierra para la gente. No tanto por la derrota en si misma sino por la euforia y las inmensas esperanzas que había suscitado Nasser con su proyecto revolucionario. Pero a pesar de ello nadie se atrevía a criticar al régimen, “ni siquiera por lo que había llegado con la derrota ni a decir que se nos había engañado e inducido al error”, recuerda Abou Al Foutouh. Ya que “Nasser gobernaba mediante el hierro y el fuego”.

Críticas y burlas

A partir de febrero de 1968, contra cualquier expectativa, el gobierno se vio confrontado a una ola de críticas y de burlas. Las críticas no se limitaban a los ministros sino que incluían a Nasser en persona. ¿Cómo se llegó a ello? Nasser controlaba todo lo que la sociedad contaba de organizaciones activas, en primer lugar los sindicatos, tanto de los trabajadores como de los estudiantes. Así, él transformó la Unión de Estudiantes, que era más una organización de tiempo libre que una organización representativa de los estudiantes.

“Entre 1953 y 1959 no hubo elecciones en la Unión de Estudiantes. Los dirigentes eran nombrados [por el gobierno], para ponerla bajo control y para corromperla”, recuerda el escritor Ahmad AbdallahRizzza. Dicho de otra forma, el movimiento estudiantil fue, él también, “nacionalizado” por el régimen. Los estudiantes habían encontrado en la revolución y en el líder carismático [Nasser] la encarnación de los sueños de su generación, sueño de una patria egipcia y de una nación árabe que alcanzaba el éxito. Esa simbiosis funcionó hasta que todo el mundo se despertó por el temblor de tierra del 5 de junio de 1967”, señala el opositor Ahmad Baha’ Eddine Shaaban.

El 21 de febrero de 1968, Egipto conmemoraba como cada año, con la jornada del estudiante, el recuerdo del jueves sangriento de 1946 [manifestaciones estudiantiles contra las injerencias británicas en Egipto; balance: 170 heridos]. Sin embargo, esa vez las injerencias se transformaron en debates políticos. Uno de los grandes temas que preocupaba a los estudiantes era el proceso ante un tribunal militar de oficiales del Ejército del Aire acusados de negligencia [durante la guerra de los Seis días]. La opinión pública les tenía ampliamente por responsables de la derrota de 1967.

Los estudiantes desbordaron el encinto del campus

Al día siguiente del veredicto, los trabajadores de las fábricas de armamento de Hélouán [barriada sur de El Cairo] y los obreros de otras industrias bajaron a la calle para denunciar el juicio, considerado como extremadamente clemente. “Decenas de personas fueron heridas en enfrentamientos con la policía en el puesto de policía de Hélouán”, recuerda Ahmad Abdallah Rizza. Cuando los estudiantes de El Cairo y Alejandría se enteraron, cuando ya estaban ganados por la agitación, desbordaron el marco del campus, por primera vez desde 1954 y fueron a pedir a Nasser que revocase a su hermano Leithi del puesto de presidente de la Unión Socialista de Alejandría.

Esas manifestaciones, que prosiguieron hasta el 27 de febrero, se soldaron, sólo en la ciudad de El Cairo, con “la muerte de dos obreros, la detención de 635 personas y la destrucción de varios vehículos y edificios, así como 77 heridos entre los ciudadanos y 146 heridos entre los policías”, precisa el universitario Waël Othman. La Facultad de Ingeniería del Cairo estuvo en el corazón de los acontecimientos. El 24 de febrero, un grupo de estudiantes fue en delegación a manifestarse ante el Parlamento y fue autorizado a presentar sus reivindicaciones a Annuar El-Sadate [entonces presidente de la Cámara].

Éste dio su palabra de honor de que no se tocaría a los estudiantes. La misma noche fueron detenidos todos. Cuando los estudiantes se enteraron de las detenciones de sus camaradas organizaron una gran concentración y decidieron bloquear su Facultad. Todo concluyó al cabo de tres días con un acuerdo que autorizaba a los estudiantes a presentar sus exigencias al presidente del Parlamento.

Debate enfebrecido

Los estudiantes fueron transportados al Parlamento en un grupo de taxis. El levantamiento de febrero terminó así con una reunión que se transformó en debate enfebrecido entre los estudiantes de un lado, los ministros y los diputados de otro. Las peticiones fueron más allá de la cuestión de los “veredictos del tribunal militar contra los oficiales del Ejército del Aire”, recuerda Ahmed Abdallah. Los estudiantes de la Facultad de Ingeniería reclamaban por ejemplo la liberación de todos sus camaradas detenidos, la libertad de opinión y de prensa, un Parlamento libre y el ejercicio de una vida legislativa sana, la salida de los servicios de informacióny de la policía del recinto de las universidades y la apertura de una encuesta seria sobre la represión contra los obreros de Hélouán.

Frente a estas solicitudes, Nasser se vio obligado a conceder una revisión del proceso de los oficiales acusados de negligencia y a la formación, por primera vez bajo su reinado, de un nuevo ministerio compuesto mayoritariamente por civiles, en gran parte profesores de universidad. Asimismo, las actividades de los estudiantes fueron controladas de forma menos estricta y, aunque los guardias mantuvieron su facción en la universidad, dejaron de intervenir en las actividades políticas de los estudiantes.

Nasser entendió el peligro que podía representar el movimiento estudiantil nacido tras el fracaso militar. Para frenarlo se puso a reclutar estudiantes en el vivero de las organizaciones estudiantiles. Vuelta la calma, en marzo, Nasser anunció reformas políticas y los estudiantes esperaron su aplicación. Pero todo basculó de nuevo en noviembre, con una ola de movilización todavía más fuerte que la precedente.

Esta vez, en Mansourah [ciudad al nordeste de El Cairo], “los alumnos de secundaria bajaron a la calle para protestar contra una nueva ley sobre la enseñanza”, escribe Ahmad Abdallah Rizza, ley que instauró nuevas condiciones para la obtención de los diplomas. Inmediatamente fueron seguidos por los estudiantes de otras escuelas de la ciudad.

Los estudiantes fueron acompañados por los obreros

“El gobernador de la provincia ha asegurado a los alumnos de instituto que esta ley no se aplicará[ría] retroactivamente”. Pero a pesar de esas garantías, las manifestaciones se reanudaron el 21 de noviembre. La policía disparó con balas reales y mató a tres estudiantes y un campesino. Se contaron igualmente 32 heridos entre los manifestantes, 9 entre los policíasy 14 entre los soldados. Cuando, en Alejandría y El Cairo, los estudiantes supieron que la sangre había corrido en Mansourah, la Unión de los Estudiantes de la Facultad de Ingenieríaorganizó una marcha de protesta pacífica. Sin embargo, esa marcha chocó con las fuerzas del orden ante la Facultad de Agricultura y 53 policíasy 30 estudiantes fueron heridos.

Mientras que la situación se puso tensa en la Universidad de Alejandría, el gobernador de la ciudad decidió presentarse ante los estudiantes de la Facultad de Ingeniería para pedirles que no envenenasen la situación. Desde su llegada fue rodeado por los estudiantes y después detenido en el local de los guardias, de la que tomaron el control, a la vez que cortaban los cables telefónicos. Solo fue liberado cuando el gobierno consintió en liberar a los estudiantes detenidos.

El lunes siguiente, el 25 de noviembre, los estudiantes fueron acompañados por los obreros y los asalariados. Ello condujo a las huelgas de Alejandría: “La ciudad es testigo de una manifestación de una amplitud inédita, que se soldó con enfrentamientos sangrientos con la policía”. El balance fue de 16 muertos, de los que tres eran estudiantes y un alumno de 12 años, de 167 heridos registrados en los hospitales y de 462 personas detenidas. A lo que se agregan, por el lado de las fuerzas de orden 247 policías heridos. El movimiento estudiantil decidió suspender las manifestaciones.

Así finalizó el levantamiento estudiantil de 1968, que sacudió el régimen de Nasser. Tan pronto apartada la amenaza, los plumíferos del régimen extendieron virulentos ataques contra el movimiento estudiantil. El mismo Nasser [que les acusó de estar a sueldo del extranjero] declaró que “desde hacía meses, los enemigos de la patria esperaban que los estudiantes fuesen a organizar huelgas”.

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article44542

https://www.courrierinternational.com/article/mai-68-dans-le-monde-quand-les-etudiants-egyptiens-se-sont-revoltes-contre-la-dictature-de

Traducción: viento sur







Agenda
foro viento sur
Madrid. 19 de septiembre de 2018, 19:00h
Madrid. Miércoles, 19 de septiembre de 2018. 19h Nicaragua: una revolución frustrada -Amanda Andrades, Adolfo Rodriguez, Luis Suarez, Maureen Zelaya Paredes, Fidel Ernesto Narváez
Traficantes de Sueños Calle Duque de Alba 13
Actos
Bilbao. 3 de octubre de 2018, 19:00h
Arrupe Etxea. C/ Padre Lojandio, 2
Actos
Madrid. 4 de octubre de 2018, 09:00h
Madrid. 4-6 octubre 2018. Pensar con Marx hoy -Organiza: Fundación de Investigaciones Marxistas
Universidad Complutense Madrid











Facebook Twitter RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons