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La reconstrucción de Siria
La última victoria de Assad
15/06/2018 | Adélie Chevée

El pasado 23 de mayo, en San Petersburgo, había un ambiente jovial. Se había olvidado el cabreo de Moscú tras los ataques franceses contra objetivos del régimen de Bachar al-Assad. Emmanuel Macron y Vladimir Putin se felicitaban a propósito de un acercamiento sobre el tema sirio, evocando un arsenal de medidas que los observadores menos expertos podrían encontrar alentadoras: preparación de elecciones, de una nueva constitución, y coordinación de los dos procesos de paz paralelos.

El encuentro da la ilusión de que la situación política en el corazón del drama que atraviesa Siria desde hace siete años está ya estabilizado. Es cierto que, desde la caída de Alepo en 2016, la correlación de fuerzas se ha invertido. El régimen sirio controla actualmente la mayoría del territorio. En Bruselas, se evoca cada vez más la jugosa obra de la reconstrucción e incluso la vuelta de los 5,6 millones de personas refugiadas. Sin embargo las condiciones para organizar su vuelta están lejos de haber sido logradas 1/. El proceso de reconstrucción puesto en pie por el régimen de Bachar al-Assad deja poco espacio para la reconciliación.

Más allá de las tensiones políticas y de los combates que continúan, será difícil reconstruir algo que se parezca a una vida normal. La guerra ha hecho desaparecer la poca estabilidad económica de la Siria de antes de 2011. Las infraestructuras están destrozadas, parques inmobiliarios enteros están por reconstruir, por no contar las instituciones de salud y de educación, objetivos de la aviación militar siria 2/. Las sanciones han reducido el número de interlocutores comerciales a los aliados militares: Rusia e Irán. El régimen desea por tanto favorecer a estos últimos para los contratos de la reconstrucción. Pero sus recursos financieros son insuficientes para reconstruir el país.

Las peligrosas tareas de la reconstrucción

La Unión Europea podría contribuir a ello. Por el momento solo asigna una ayuda humanitaria, respondiendo a las necesidades de urgencia: temas de salud, de alimentación o de acceso al agua potable. Desde el comienzo del conflicto, esta ayuda se ha elevado a más de 10.600 millones de euros. Pero desde 2017, la UE evoca un presupuesto específicamente dedicado a la reconstrucción de Siria tras el cese de las hostilidades. Y mantiene también la ilusión de que podría utilizar ese presupuesto para presionar al régimen. En abril de 2017, Bruselas había garantizado así que toda ayuda a la reconstrucción sería sometida a la exigencia de una “verdadera transición política”. El objetivo es por tanto forzar al régimen a compartir el poder con la oposición a cambio de una asistencia económica.

Esta palanca estratégica está sin embargo lejos de estar a punto. En primer lugar porque el régimen no es reactivo a las sanciones y las amenazas. La obsesión de la supervivencia ha llevado al clan Assad a imponer los peores sufrimientos a su propia población y a continuar usando armas químicas a pesar de los ataques punitivos. Frente a tal obstinación, el chantaje económico es una quimera que no puede sino engañar a Europa. Además, es muy grande el riesgo de que el dinero de la reconstrucción sea utilizado para legitimar el régimen y su política de redefinición demográfica y urbana.

A través de la elección de sus objetivos durante la guerra, Bachar al-Assad no ha esperado a Europa para reconstruir su Siria. La investigadora Leila Vignal, profesora titular en geografía en la Universidad de Rennes 2, ha mostrado que las destrucciones de las zonas rebeldes no eran solo debidas a los daños colaterales de una guerrilla urbana sino que respondían a una estrategia más amplia de redefinición del paisaje ciudadano 3/. En lugar de concentrarse en las líneas de demarcación del frente, las destrucciones son producto de bombardeos masivos que arrasaban bastante más allá de las líneas de los frentes.

Expulsiones y planes urbanos

Estas destrucciones han arrasado, a veces con la ayuda de bulldozers y de explosivos, barrios enteros. Estas zonas no solo estaban en manos de los y las rebeldes sino que también estaban habitadas por poblaciones peri-urbanas pobres que ocupaban terrenos de alto valor inmobiliario como el barrio de Qabun en el norte de Damasco. Las destrucciones de viviendas ilegales o informales han sido justificadas por el régimen como respuestas a imperativos de planificación urbana o de proyecto de nuevos desarrollos. Los fructíferos contratos inmobiliarios han sido luego distribuídos a agentes privados cercanos al régimen.

Se pueden añadir a esto las transferencias de población incluidas en el plan de “zonas de desescalada”. El objetivo de estas zonas era reducir la violencia mediante acuerdos de alto el fuego circunscritos a ciertas regiones. Este plan ha permitido vaciar los barrios populares rebeldes. En fin, una serie de leyes viene a complicar la vuelta de la gente desplazada. En 2012, un decreto del régimen permitió la expulsión de numerosas personas de los suburbios de Damasco y no fue completado por un plan de realojamiento. Una ley promulgada el pasado mes de abril ha extendido este decreto al resto del país, dando solo treinta días a los propietarios expulsados para probar un derecho de propiedad. Pero la mayoría de los habitantes de las zonas concernidas están en el exilio o han perdido sus documentos durante la guerra. Quienes reclaman un derecho de propiedad deben pasar el control de los servicios de seguridad, lo que significa descalificar de oficio a oponentes políticos. Estas leyes permiten por tanto al gobierno confiscar los derechos de propiedad, atribuir terrenos cercanos a los centros de las ciudades a sus apoyos y asegurar el exilio prolongado de las personas refugiadas y desplazadas.

Por otra parte, Bachar al-Assad no oculta sus intenciones. El retorno de las personas sirias del exilio no forma parte de su plan de reconstrucción. El 1 de noviembre de 2016 el presidente sirio observaba que “el tejido social de Siria es bastante mejor hoy de lo que era antes de la guerra”. Y el 20 de agosto de 2017, se felicitaba por esta reorganización demográfica, declarando que “había ganado una sociedad más sana, más homogénea -en el sentido literal… Y esta homogeneidad es la base de la unidad nacional”. En el seno de esta Siria unificada, es difícil ver el lugar que se dejará a una oposición incluida en un proceso de transición.

En esta carrera de la expulsión y la reconstrucción, es primordial que la UE no utilice sus fondos para ayudar al régimen sirio a iniciar un cambio demográfico en su favor. El riesgo no es solo creer equivocadamente que Siria es ya suficientemente segura como para que las personas refugiadas puedan retornar para vivir allí. Es también el riesgo de financiar la legitimación de una Siria soñada por Bachar al-Assad.

29/05/2018

http://www.regards.fr/monde/article/reconstruire-la-syrie-la-derniere-victoire-d-assad

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

1/ De hecho, Panos Moumtzis, coordinador humanitario de la ONU para Siria, en una conferencia de prensa en Ginebra decía “Asistimos a un desplazamiento masivo en el interior de Siria (…) De enero a abril, ha habido 920.000 nuevas personas desplazadas (…) Es el mayor número de personas desplazadas en un corto período de tiempo desde que comenzó el conflicto” -Ver Le Monde 11/06/2018 y Gara 12/06/2018 -ndt.

2/ No solo el régimen de Bachar al Assad y sus aliados ruso e iraní han destruido masivamente en Siria. Amnistía Internacional ha publicado un informe el 5 de junio de 2018 en el que analiza cómo la toma de Raqqa al Estado Islámico (EI) se ha traducido en la destrucción casi total de una ciudad importante (300.000 habitantes antes de la guerra) y de sus infraestructuras esenciales, el éxodo de la mayoría de su población y pérdidas civiles masivas. En el ataque aéreo a Raqqa participaron los Estados Unidos, y en menor medida Francia e Inglaterra. Las fuerzas sobre el terreno eran fundamentalmente las FDS. El abrumador informe de Amnistía Internacional se puede leer en https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/siria-raqqa-en-ruinas-y-la-poblacion-civil-devastada-tras-la-guerra-de-aniquilacion-dirigid/-ndt.

3/ Leïla Vignal, “Destruction-in-Progress : Revolution, Repression and War Planning in Syria (2011 Onwards)”, Built Environment, Vol. 40. No. 3





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