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Cincuentenario de 1968
Un extracto de Lyon en luttes dans les années 68 del Collectif de la Grande Côte
30/03/2018 | Lilian Mathieu

[La investigación en ciencias sociales sobre Mayo 68 y sus consecuencias políticas y sociales sigue, refutando sistemáticamente los lugares comunes trillados sobre las supuestas negaciones de los y las sesentaiochistas. Particularmente ambiciosa y llevada a cabo en cinco ciudades francesas, la investigación "Sombrero" comienza a entregar sus resultados. La obra producida por el equipo lionés, reunid0 en el Collectif de la Grande Côte 1/, es 2/la primera en aparecer; presentamos a continuación un extracto de su introducción.]

El desarrollo de las investigaciones históricas y sociológicas ha revocado ampliamente la caricatura, durante mucho tiempo dominante, de un Mayo 68 estrictamente estudiantil y parisino (Mouriaux et al., 1993 ; Vigna, 2007 ; Artières & Zancarini-Fournel, 2008 ; Gobille, 2008 b ; Porhel, 2008 ; Vigna & Vigreux, 2010 ; Benoit et al., 2011). Está ya reconocido que el acontecimiento atravesó y sacudió Francia por entero, tanto si se contempla en su dimensión territorial como social. Con nueve millones de huelguistas en el momento álgido de la movilización, fue el país en su conjunto el que vivió una crisis política y social mayor 3/.

Esta extensión de la percepción del acontecimiento es igualmente temporal. Por sólidamente establecida que esté, la expresión "Mayo 68" cede cada vez más su sitio a la, más exacta, de "mayo-junio 68" (Damamme et al. 2008). La atención se desplaza tanto hacia la fase preliminar de la crisis -en particular en lo que la liga a la guerra de Argelia (Ross, 2005 -como hacia sus derivaciones -marcadas por una fuerte efervescencia contestataria 4/, de la que da cuenta con precisión la expresión de "momento 68" sugerida por Zancarini-Fournel (2008) o la, anterior y que privilegiaremos aquí, de "años 68", propuesta por Dreyfus-Armand et al. (2000). Esos años 68 son así los de una contestación sostenida, a la vez política, social y cultural, cuya diversidad deriva ella misma de la proliferación de las mutaciones de los años 1960 5/.

La presente obra pretende contribuir a esta ampliación de la comprensión de los años 68 a partir del caso lionés. La elección de esta ciudad -o más exactamente de su aglomeración- no solo tiene que ver con la localización universitaria de los y las autoras. Entonces tercera ciudad de Francia después de París y Marsella, Lyon jugó un papel decisivo en el desarrollo de la crisis puesto que fue tras las violencias del 24 de mayo de 1968, marcadas por la muerte del comisario Lacroix en las cercanías de la prefectura del Rhône, cuando se dibujó un giro en favor del campo gubernamental. De hecho, si el Mayo lionés es incomprensible sin referencia a la dinámica nacional del acontecimiento, lo inverso es igualmente cierto.

A menudo desvalorizado en la jerarquía de los objetos de investigación, el estudio a nivel local no es menos irremplazable para comprender las relaciones de interdependencia que unen el centro y sus periferias. La situación económica, social, política o también universitaria de la metrópolis lionesa hace de ella desde este punto de vista un terreno de estudio revelador de tensiones y de recomposiciones más amplias, al mismo tiempo que las especificidades de su paisaje contestatario -marcado por ejemplo por el peso del catolicismo social y el anclaje de su tradición libertaria- exigen un análisis al nivel más fino posible. Presentando un estudio de la contestación lionesa post-sesentayochista, este libro pretende entregar más que una monografía local: una sociología de un universo militante variopinto y dinámico, moldeado por lógicas complejas que tienen que ver, en particular, con las propiedades sociales de las y los que lo animan.

Abordar mayo-junio 68 y sus consecuencias a través de una sociología de sus protagonistas no es anodino tratándose de un acontecimiento tan controvertido. A lo largo de las conmemoraciones de cada decenio se ha impuesto una imagen dominante del antiguo sesentayochista, marcada con el sello infamante de la traición (Lacroix, 1986 ; Sommier, 1994 ; Zancarini-Fournel, 1995). Presente desde finales de los años 1970 en los escritos de ensayistas que atribuían al movimiento colectivo de Mayo la responsabilidad de un repliegue individualista sobre la defensa de intereses egoístas, esta tesis conoció durante la campaña presidencial de 2007 su expresión más exagerada, no dudando el candidato Nicolas Sarkozy (o más exactamente su escribiente Henri Guaino) en estigmatizar "el culto del dinero rey, del beneficio a corto plazo, de la especulación [...], las derivas del capitalismo financiero [...] defendidas por los valores de mayo 68". Las investigaciones existentes (Fraser, 1988 ; Cultural & Social History, 2011 ; Gildea, Mark & Warring, 2013 ; Pagis, 2014 ; Johsua, 2015) desmienten sin embargo muy claramente este lugar común que pretende que los y las sesentayochistas hubieran renegado de sus ideales de juventud en beneficio de carreras tan brillantes como lucrativas en esos centros de poder que son los medios, la política, la economía o incluso la publicidad. Como mostrará la presente obra (y especialmente su capítulo 11), se revela, al contrario, una permanencia de los compromisos en cuanto se interroga a los y las protagonistas sobre su recorrido post-68.

Si esta obra concede una importancia decisiva a la crisis de mayo-junio 68, su propósito supera ampliamente los límites del acontecimiento integrando éste en una secuencia temporal más amplia, que le desborda tanto hacia arriba como hacia abajo. En lo que sigue siendo uno de los análisis más ambiciosos de esta crisis, Pierre Bourdieu propuso contemplarlo como producto de la sincronización de una multiplicidad de crisis latentes en diferentes universos sociales, que habría tenido "el poder de hacer coincidir acontecimientos que, dado el tempo diferente que cada campo debe a su autonomía relativa, debían normalmente abrirse y cerrarse en orden disperso o, si se quiere, sucederse sin organizarse necesariamente en una serie causal unificada" (1984, p. 226-227). El análisis debe por consiguiente reconstituir la multiplicidad de las lógicas propias de los diferentes universos sociales -los de la enseñanza superior, de la competición política, del trabajo y de la representación sindical, etc.- que los acontecimientos de mayo y junio 1968 hicieron encontrarse y confundirse en una breve secuencia de fluidez política (Dobry, 1986; Gobille, 2008c).

Debido a ello, los límites temporales de la obra no tienen la nitidez o la precisión de las tentativas, a menudo artificiales, de la secuenciación cronológica. La génesis de la crisis universitaria se dibuja en dos decenios al menos, a lo largo de una explosión de los efectivos estudiantiles favorecida por el baby boom y por la disminución de las barreras para el acceso a la enseñanza superior. El Mayo obrero lionés comienza en realidad en el otoño de 1967 con la huelga particularmente dura y determinada de los y las asalariadas de la Rhodiacéta (Révoltes, 1999) que, ya, dibuja una convergencia de los estudiantes y las fuerzas de la izquierda no comunista hacia lo que es entonces un bastión de la Confederación General del Trabajo (CGT). A la inversa -como ha demostrado la tesis de Camille Masclet (2017 a)-, si el desarrollo del movimiento de las mujeres encuentra una de sus principales fuentes de inspiración en el humor contestatario post-sesentayochista, es de forma aplazada y diferida respecto a otras movilizaciones y prolongándose mucho más allá de la victoria del candidato socialista en las elecciones presidenciales de 1981.

Todos los movimientos, causas u organizaciones tratadas en esta obra no remiten a una misma temporalidad social; si las convergencias o las sincronizaciones que les agrupan merecen nuestra atención, intentar incluirlas en un mismo calendario analítico sería violentar la realidad histórica. Como consecuencia, todas las personas que han aceptado contarnos sus compromisos no pertenecen a la misma cohorte generacional y no han vivido mayo-junio 1968 y sus consecuencias a la misma edad ni de la misma forma: algunas estaban insertas desde el comienzo de los años 1960 en el mundo del trabajo y habían conocido previamente otros episodios de movilización, otras -aún estudiantes- vivieron Mayo desde el interior de las universidades mientras que entre las más jóvenes, muchas han seguido los acontecimientos en el seno de su familia, a menudo a través de los medios audiovisuales, una experiencia a distancia que no iba menos rápidamente a impulsar una implicación efectiva en diversas causas u organizaciones.

Pues son también y sobre todo los compromisos militantes post-sesentayochistas los que constituyen el objeto de esta investigación. A veces descrita como una "edad de oro de las luchas", la secuencia contestataria impulsada por Mayo 68 es portadora de desafíos sociológicos y políticos no menos delicados que el propio acontecimiento. Las luchas colectivas de los años 1970 fueron abordadas a través de un marco de análisis, el denominado "nuevos movimientos sociales", encarnado en particular por Alain Touraine y su equipo e ilustrado por una serie de estudios consagrados a la ecología, al regionalismo y a las luchas estudiantiles (Touraine, 1978; 1982). Durante mucho tiempo dominante en Francia, este planteamiento sociológico plantea que la novedad de estos movimientos reside principalmente en la naturaleza de sus reivindicaciones y de sus proyectos 6/: mientras que el movimiento obrero, central en la sociedad industrial, expresaba exigencias de orden materialista, los nuevos movimientos sociales se harían portadores de esperanzas post-materialistas, es decir de orden más identitario o moral, y estarían destinados a tomar el relevo, en el seno de la sociedad postindustrial, de un combate obrero condenado a declinar.

Las críticas dirigidas a este marco de análisis son numerosas y antiguas (Mathieu, 2009b). La novedad prestada a movimientos como el feminismo, la ecología o el regionalismo aparece completamente relativa cuando se descubre que sus raíces se hunden en pleno siglo XIX, mientras que el estudio de las manifestaciones contemporáneas desmiente la hipótesis de un reemplazo de las reivindicaciones "materialistas" por objetivos "post-materialistas" (Fillieule, 1997). Pero es más aún este corte entre clases de reivindicaciones, igual que la oposición entre movimiento obrero y "nuevos movimientos sociales", lo que pretende refutar nuestra obra. En Lyon como en otros lugares de Francia, las luchas propias del mundo obrero, y especialmente del trabajo industrial, no se debilitan en el post-68. Los trabajos de Xavier Vigna (2007) y de Vincent Porhel (2008) han mostrado ciertamente que los años 1970, marcados por la crisis económica y social abierta con el primer choque petrolero, asisten a una muy importante redefinición de estas luchas, que se vuelven progresivamente más defensivas, especialmente centradas en la salvaguarda de los empleos en los sectores más debilitados. No dejan de ser numerosas, combativas y determinadas, así como atestiguan los capítulos 4 y 5 de nuestra obra. Sobre todo, el estudio de los recorridos militantes (al que está dedicada la tercera parte) muestra la estrecha imbricación entre los objetivos de las luchas, los movimientos y las organizaciones. Ser feminista, por ejemplo, va frecuentemente de par con un compromiso sindical, igual que militar en un partido de extrema izquierda de ideología marxista no es incompatible con una participación en las luchas homosexuales.

Aquí también, la inscripción local del objeto de estudio debe conquistar su legitimidad ante la propensión a su desvalorización en el seno del mundo académico. Inscritas en un espacio económico, social o político local, varias de las movilizaciones surgidas en la aglomeración lionesa no han dejado de tener una resonancia nacional, incluso internacional. Citemos algunas de las más emblemáticas. Ya evocada, la huelga de Rhodiacéta de 1967 da fe de una combatividad obrera intacta cuando se hacen sentir los primeros signos de la ralentización del crecimiento económico, mientras que la del personal asalariado de Pennaroya, cinco años más tarde, revela las espantosas condiciones de trabajo (peligro de las instalaciones vetustas, exposición al plomo, viviendas insalubres, etc.) impuestas a los y las trabajadoras inmigradas (capítulo 5). La movilización de las prostitutas lionesas que, con el apoyo de las feministas, ocuparon en junio de 1975 la iglesia de Saint-Nizier para protestar contra la represión policial marcó la entrada en política de un grupo social que era sin embargo de los más estigmatizados y más carentes de recursos y tradiciones de lucha (Mathieu, 2001); es hoy celebrada mundialmente como el acontecimiento fundador del movimiento de los y las "trabajadoras del sexo". Movilizando importantes efectivos lioneses, la manifestación organizada en Creys-Malville el 31 de julio de 1977 para protestar contra la construcción de un supergenerador nuclear sigue siendo un acontecimiento traumático para los movimientos ecologistas y de extrema izquierda. Los enfrentamientos extremadamente violentos con la policía provocaron una muerte entre los opositores al proyecto, Vital Michalon, así como numerosos heridos, e impusieron una redefinición de las formas y de los objetivos del naciente movimiento ecologista.

Atenta a la diversidad de las luchas que marcaron los años 68 en Lyon y sus alrededores,

esta obra no tiene sin embargo por ambición describir un panorama exhaustivo de los movimientos sociales de la época, ni hacer un relato cronológico circunstanciado de ellos. El ejercicio, algo positivista, habría exigido medios materiales y humanos de los que no disponíamos. Hemos preferido centrar nuestra interrogación sociológica en las tres grandes familias militantes -detalladas más adelante- y sobre todo dirigir a nuestros datos cuestionamientos transversales relativos a la estructuración de los universos militantes, a la inscripción espacial de las actividades contestatarias y a las dinámicas sociológicas de los compromisos. El plan del libro deriva directamente de estas opciones de análisis. La primera parte describe, tras un capítulo consagrado a la declinación lionesa de la crisis de mayo-junio de 1968, el retrato detallado de las estructuras y de las evoluciones de los tres terrenos de lucha privilegiados: la extrema izquierda (entendida en sus componentes trotskystas, anarquistas, maoístas así como Partido Socialista Unificado -PSU), el movimiento feminista (abordado a partir de los principales grupos y de las principales movilizaciones que lo animan a lo largo del período) y el campo sindical (contemplado a través de las dos componentes más importantes: la CGT y la Confederación Francesa Democrática del Trabajo -CFDT).

La segunda parte aborda la actividad militante bajo el ángulo principal de su inscripción en el espacio: los establecimientos industriales que asistieron a los conflictos sociales más importantes, la territorialización urbana de las prácticas y de las sociabilidades militantes, así como el estudio de un sitio singular, el hospital psiquiátrico del Vinatier, donde se despliega una dinámica contestataria que entrecruza redefiniciones del servicio público hospitalario y recomposiciones sindicales.

La tercera parte adopta un planteamiento más microsociológico tratando varias facetas de los compromisos y recorridos de los y las militantes que se han entrevistado. La influencia de las socializaciones religiosas en la entrada en el militantismo está estudiada en primer lugar, seguida de un estudio del caso particular de las parejas militantes, que permite comprender la imbricación de la esfera íntima y de la esfera política. Los casos, extremadamente frecuentes, de multiplicación de los compromisos son luego abordados en su dimensión tanto diacrónica como sincrónica. La obra acaba con el estudio de la culminación de las trayectorias individuales de compromiso, restituidas en sus dimensiones profesional y militante, confirmando así la inconsistencia de la figura demagógica del "sesentayochista renegado".

Bibliografía

Artières Philippe, Zancarini-Fournel Michelle (dir.) (2008), 68, une histoire collective, Paris, La Découverte.

Benoit Bruno, Chevandier Christian, Morin Gilles, Richard Gilles, Vergnon Gilles (dir.) (2011), À chacun son mai ? Le tour de France de mai-juin 68, Rennes, PUR.

Bourdieu Pierre (1984), Homo academicus, Paris, Minuit.

ContreTemps (2008), dossier « 1968 : un monde en révoltes », n° 22, mai.

Cultural and Social History (2011), « Voices of Europe’s 68 », 8 (4).

Damamme Dominique, Gobille Boris, Matonti Frédérique, Pudal Bernard (dir.) (2008), Mai-juin 68, Paris, éditions de l’Atelier.

Dobry Michel (1986), Sociologie des crises politiques, Paris, Presses de Sciences-Po.

Dreyfus-Armand Geneviève, Franck Robert, Lévy Marie-Françoise, Zancarini-Fournel Michelle (dir.) (2000), Les Années 68. Le temps de la contestation, Bruxelles, Complexe.

Fillieule Olivier (1997), Stratégies de la rue, Paris, Presses de Science-Po.

Fraser Ronald (dir.) (1988), 1968. A Student Generation in Revolt, New York, Pantheon.

Gildea Robert, Mark James, Warring Anette (dir.) (2013), Europe’s 1968: Voices of Revolt, Oxford, Oxford University Press.

Gobille Boris (2008b), Mai 68, Paris, La Découverte.

Gobille Boris (2008c), « L’événement Mai 68. Pour une sociohistoire du temps court », Annales HSS, n° 2, p. 321-349.

Johsua Florence (2015), Anticapitalistes. Une sociologie historique de l’engagement, Paris, La Découverte.

Lacroix Bernard (1986), « À contre-courant : le parti-pris du réalisme », Pouvoirs, n° 39, p. 117-127.

Mathieu Lilian (2001), Mobilisations de prostituées, Paris, Belin.

Mathieu Lilian (2009b), Les Années 70, un âge d’or des luttes ?, Paris, Textuel.

Mouriaux René, Percheron Annick, Prost Antoine, Tartakowsky Danielle (1993), 1968. Exploration du mai français, Paris, L’Harmattan.

Pagis Julie (2014), Mai 68, un pavé dans leur histoire, Paris, Presses de Sciences-Po.

Porhel Vincent (2008), Ouvriers bretons. Conflits d’usine, conflits identitaires en Bretagne dans les années 1968, Rennes, PUR.

Révoltes (1999), Histoires d’une usine en grève. Rhodiaceta 1967-1968 Lyon Vaise, Lyon, Révoltes.

Sommier Isabelle (1994), "Mai 68 : sous les pavés d’une page officielle", Sociétés contemporaine, n° 20, p. 63-82.

Touraine Alain (1978), La Voix et le regard, Paris, Seuil.

Touraine Alain (dir.) (1982), Mouvements sociaux d’aujourd’hui, Paris, Éditions ouvrières.

Vigna Xavier (2007), L’Insubordination ouvrière dans les années 68, Rennes, PUR.

Vigna Xavier, Vigreux Jean (dir.) (2010), Mai-juin 1968. Huit semaines qui ébranlèrent la France, Dijon, EUD.

Zancarini-Fournel Michelle (2008), Le Moment 68. Une histoire contestée, Paris, Seuil.

2/03/2018

http://www.contretemps.eu/lyon-luttes-annees-68/

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

1/ Situada en el distrito 1, la Grande Côte es un lugar emblemático de la efervescencia contestataria lionesa de los años 1970. El Collectif reunía a François Alfandari, Sophie Béroud, Laure Fleury, Camille Masclet, Lilian Mathieu et Vincent Porhel

2/ En marzo 2018 se publicará una obra que sintetiza los resultados en el plan nacional en las edicioines Actes Sud con el título de Changer le monde, changer sa vie. Las obras sobre Lille, Marsella, Nantes y Rennes aparecerán a lo largo del año 2018.

3/ La dimensión internacional del aliento contestatario de 1968 ha sido más tenida encuenta; ver en particular Fraser (1988), Contretemps (2008) et Gildea, Mark & Warring (2013).

4/ Esta extensión temporal existe también en la obras colectivas de Dammame et al. (2008) et de Artières & Zancarini-Fournel (2008).

5/ Según los y las autoras “los levantamientos de la juventud, las ocupaciones de fábrica, los nuevos ritos de protesta, la `liberación de las costumbres´, la puesta en cuestión de un cierto número de reglas, de códigos y de convenciones, el auge de la contraculturas empujan a pensar los `años 68´, articulando la cronología corta de los `acontecimientos´ con la duración, cruzando el estudio del fenómeno contestatario con el de las transformaciones profundas de la sociedad, de las culturas políticas y de los modos de vida" (Dreyfus-Armand et al., 2000, p.15).

6/ Residiría igualmente en la composición social de los nuevos movimientos sociales, con militancia más educada y relacionada en buena parte con las nuevas clases medias.







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