aA+
aA-
Grabar en formato PDF
Corea
La crisis coreana y la diplomacia olímpica de Pyongyang
20/02/2018 | Pierre Rousset

Después de su elección en mayo de 2017, el nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-in, había intentado abrir un diálogo con el régimen norcoreano. Kim Jong-un había respondido con una negativa haciendo perder cualquier credibilidad a esta iniciativa que, por otra parte, no gustaba a Washington1. Sin embargo, el diálogo norte-sur se ha desbloqueado bruscamente durante la preparación de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyongyang. El 9 de enero, se celebró un encuentro en Panmunjom, un pueblo de la zona desmilitarizada que separa los dos Estados sobre el paralelo 38 y que sirve de lugar de encuentro entre las dos capitales. Se anunció la participación de Pyongyang en los JJOO así como la organización de conversaciones militares oficiales. Por su parte, Seúl obtuvo el aplazamiento de las maniobras aeronavales de Estados Unidos-Corea del Sur previstas para febrero. El proceso diplomático estaba por comprometerse verdaderamente.

Evidentemente, es demasiado pronto para saber cuánto tiempo durará después de la clausura de los JJOO y hasta dónde irá esta distensión pero ya ha modificado el panorama geopolítico. Da una nueva perspectiva a cómo se plantea la cuestión de la reunificación, especialmente en el Sur.

Distensión

El simbolismo de la distensión ha ido mucho más allá del mínimo necesario. En la ceremonia de apertura el 9 de febrero, los y las deportistas norcoreanas y surcoreanas desfilaron conjuntamente, en una delegación única. Se formó un equipo conjunto de hockey sobre hielo. Kim Yong-nam, jefe de Estado con funciones simbólicas, viajó a Pyongyang, así con un importante contingente de “animadoras” y un grupo de artistas. Más importante: por primera vez, un dignatario de alto nivel del régimen norcoreano se presento en el Sur; y no cualquiera: Kim Yo-jong, la hermana pequeña de Kim Jong-un, la única mujer integrada en el núcleo dirigente donde parece que su influencia es importante. Ella trasmitió una invitación a Moon Jae-in para que visite Pyongyang.

La diplomacia del deporte tiene una larga historia internacional pero ¿por qué los Juegos de Pyongyang han permitido un deshielo (a pesar de las temperaturas a menudo inferiores a ¡20ª bajo cero!) tan espectacular aunque sea momentáneo? Los dos regímenes tienen un objetivo común: recuperar el mando y no ser más rehenes de decisiones tomadas por Trump que no tiene la costumbre de consultar con su aliado (Seúl) y de tener en cuenta las consecuencias de una intervención militar de USA, cuya amenaza ha sido esgrimida muchas veces, para la población civil de los dos lados de la zona desmilitarizada. Ni la población norcoreana ni la surcoreana quieren morir para permitir a Washington asegurar su hegemonía.

Por su parte, el régimen norcoreano ha alcanzado cierto nivel en el desarrollo de su capacidad nuclear y balística aunque probablemente tenga todavía problemas sin resolver en el plano operativo. En la víspera de la apertura de los Juegos, organizó un importante desfile militar, pero una pausa en este ámbito quizás sea bienvenida. Además, el constante endurecimiento de las sanciones decididas por la ONU no es baladí. Es cierto que Pyongyang sabe cómo sortearlas o reducir su impacto sobre la economía centralizada, pero desde su acceso al poder en 2011, Kim Yong-un ha favorecido el rápido desarrollo de una economía de mercado informal cuya dependencia de los intercambios internacionales es mayor.

El sistema económico norcoreano es híbrido, en transición, que abarca un sector del Estado ( a menudo, bajo el control del ejército), un mercado legal e ilegal y el contrabando floreciente con la corrupción como lubrificante2. Aún cuando la situación de una gran parte del pueblo sigue siendo muy precaria, las desigualdades sociales se agravan, se exhibe el enriquecimiento de una minoría, nuevas formas de vida se extienden en una parte no desdeñable de la población: consumismo, productos importados, paneles solares, bicicletas eléctricas, taxis, informática, modernización urbana, (sobre todo, de la capital)... Para Philippe Pons, el sistema se basa en una triángulo de hierro: la élite del régimen -empezando por la jerarquía militar que controla sectores enteros de la economía -, el aparato -que se embolsa las prebendas-, y los operadores del mercado que les sobornan para que la máquina funcione”.

Las élites locales se diversifican y se amplían incluyendo ahora a personas emprendedoras. Corea del Norte ya no es el reino ermitaño de antaño;nun éxito para la dinastía totalitaria de los Kim que así consolida su base pero al mismo tiempo hace al régimen más vulnerable a un aislamiento internacional incluso imperfecto y esquivado.

En cuanto a los símbolos, desde 2017 durante las felicitaciones de Año Nuevo, Kim Jon-un aparece en traje civil y no con atuendo Mao mientras el retrato de su abuelo Kim Il-sung ya no es visible en esa ocasión. La utilización de términos clásicos, como Songun (prioridad al ejército y no al partido), las ideas de “Juche” (construcción socialista a la coreana), el “Kimilsungism-Kimjpngilism” (en honor del pensamiento de sus predecesores), se ha reducido o abandonado. Por primera vez en 2018, Kim ha nombrado al jefe de Estado surcoreano dándole su título “Presidente Moon Jae-in”, llamando a la reconciliación pero anunciando, al mismo tiempo, que reactivaba la presión para la reunificación de la “nación étnica” en su provecho3. Este año, la fecha del desfile militar que celebra la fundación del ejército ha sido modificada. Se celebraba el 25 de abril en referencia a la creación, por parte de su abuelo, de la guerrilla coreana antijaponesa que actuaba en China en 1932; ahora se celebrará el 8 de febrero en referencia a la constitución, en 1948, del ejército del Norte. Kim Jong-un debe ser idolatrado por sí mismo y ya no en función de su ascendencia.

Ruptura generacional en el Sur

En el Sur, el presidente Moon Jae-in pertenece a una corriente política para la que la cuestión nacional (es decir, la reunificación) siempre ha sido central: su enfoque no es simplemente oportuno o oportunista. Sin embargo, los Juegos han provocado la aparición de una profunda ruptura generacional. La juventud que apoyó masivamente a Moon en las recientes elecciones contra la derecha militarista y corrupta en el poder no quieren ser arrastrados por Trump a una guerra devastadora, pero no sueñan con la reunificación. La división de la península se remonta a sesenta y cinco años y ha llovido mucho desde entonces. Ya no tienen parientes en el Norte, tienen otra historia y temen un descenso en su nivel de vida. Las personas refugiadas del Norte, aceptan mejor la política del presidente pero algunas no consiguen enfrentarse a la hipercompetitividad capitalista del Sur y piensan en volver a su país de origen4. Algunos grupos se han movilizado contra la organización de los Juegos por su impacto medioambiental, por su coste y porque las grandes obras ejecutadas para asegurar su utilidad en el periodo posterior a los juegos son muy costosas. En cuanto al ala combativa del movimiento obrero, no ha recuperado toda su libertad de acción. Dirigentes sindicales encarcelados por el gobierno precedente de la derecha autoritaria, continúan en la cárcel y Moon Jae-in continúa con las políticas neoliberales.

La aspiración de la reunificación coreana es mayoritaria en la población (aunque más débil que en el pasado) pero es minoritaria entre la juventud. Mucha juventud surcoreana cree que Seúl paga demasiado caro la presencia de norteños en Pyongyang. Están furiosos con lo acontecido con las jugadoras de jockey sobre hielo: la creación de un equipo único les cerró la paso a la obtención de alguna medalla y, frente a la virulencia de las críticas, el presidente Moon ha tenido que excusarse por no haber prestado suficiente atención al futuro de estas deportistas. Parece que el gobierno de Seúl no se dio cuenta con antelación de la amplitud de esta ruptura generacional.

El desafío presente: la distensión militar

Las transformaciones actuales en la península recuerdan a otras. En el Norte, se ha iniciado una transición hacia el capitalismo como en China a finales de los años 70. En el Sur, el sentimiento de pertenencia a una misma nación y la aspiración a su reunificación se ha debilitado como ocurrió en el caso de Taiwan (y en un contexto especial, en Hong Kong). La memoria histórica de la ocupación japonesa y de la guerra de Corea (1950-1953) no ocupa el mismo lugar a un lado y a otro del paralelo 38. Esta evolución tendrá consecuencias muy importantes y hay que seguirlas con atención: el futuro no está escrito cuando tanto hoy como ayer, la geopolítica mundial se impone con brutalidad y puede modificar las dinámicas coreanas.

Lo que cuenta en lo inmediato es que se ha producido un parón en la escalada bélica en la península. Washington ha multiplicado las provocaciones verbales, ha aumentado las sanciones hasta la apertura de los Juegos y se ha malhumorado. Desde Tokio, el vicepresidente Mike Pence advirtió a Moon Jae-in que no permitiera a Corea del Norte utilizar los Juegos con fines propagandísticos. Ahora Estados Unidos y Japón han tenido que tomar nota de lo ocurrido en Pyongyang. Por ahora, los ensayos nucleares y el lanzamiento de misiles del Norte se han interrumpido. Las maniobras aeronavales US-Corea del Sur se han retrasado (¿a junio?); la cuestión es saber cuál será su alcance y si el Norte será la presa claramente como ocurrió con anterioridad. La guerra y la paz están en la balanza.

El movimiento de distensión iniciado por las dos Coreas debe prolongarse más allá de los JJOO y la solidaridad internacional debe contribuir a ello.

15/02/2018

Traducción VIENTO SUR

Notas:

1/Pierre Rousset, ESSF (artículo 42145), La crisis coreana, Estados Unidos, la inestabilidad de la geopolítica asiática y la proliferación nuclear.

2/Philippe Pons, ESSF (artículo 43076), Corea del Norte: la coraza del régimen frente a las sanciones- ¿ Aumento de la élite y “nueva burguesía roja” el fracaso de esta coraza?

3/ Tadashi Kinoshita, 3 de febrero de 2018, artículo publicado en su día.

4/ Won Youngsu, ESSF (artículo43055),Contextualizing Winter Olympics in South KoreaContextualizing Winter Olympics in South Korea .





Facebook Twitter Telegram RSS

vientosur.info | Diseño y desarrollo en Spip por Freepress S. Coop. Mad.
 
Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual Los contenidos de texto, audio e imagen de esta web están bajo una licencia de Creative Commons