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Historia. Entrevista a Thierry Paquot
Tomás Moro: “tres realidades que siguen vivas”
12/02/2018 | Jerôme Skalski

¿En qué medida la lectura de la Utopía de Tomás Moro puede enseñarnos algo sobre las problemáticas a que se enfrenta hoy la humanidad?

Thierry Paquot. Como usted sabe, el relato utópico combina dos momentos, el primero pretende ser una crítica radical de la injusta sociedad en que vive el autor y el segundo describe una sociedad excepcional descubierta por casualidad, como por ejemplo una isla que no se encuentra en ninguna parte. La primera parte sigue siendo de actualidad. En efecto, Tomás Moro denuncia tres preocupaciones que siguen siendo las nuestras. La primera es la guerra. El mundo sigue estando en guerra, no lo olvidemos: una ONG con base en Estocolmo ha contabilizado 259 conflictos armados entre 1946 y 2014. La segunda es el crecimiento de las desigualdades entre la minoría de los más ricos y la mayoría de los pobres, que Tomás Moro denunció preconizando la supresión de la propiedad privada y la moneda. La tercera se refiere a la intolerancia religiosa, que sigue estando viva.

Es asombroso que, quinientos años más tarde, estas tres realidades señaladas por Tomás Moro se sigan manifestando: los guerreros no están directamente en el poder, pero se perfilan tras la floreciente industria de armas, las 62 personas más ricas del mundo tienen una fortuna acumulada equivalente a los ingresos anuales de los 3.500 millones de la gente más pobre (según Oxfam, 2016) y los conflictos interreligiosos no dudan en utilizar el terrorismo… En cambio, se ignoran los retos ambientales (desregulación climática, sobreconsumo de energías fósiles, agotamiento de los suelos y deforestación, contaminaciones del aire y del agua, etc.) resultantes del productivismo, mientras los utópicos practican espontáneamente una razonable agricultura alimentaria, no derrochan en nombre de un consumismo desenfrenado, y no por ello se privan: ¡la felicidad no es cuantitativa!

En El Capital, Marx cita a Tomás Moro como el gran testigo del movimiento de los cercamientos, parecido hoy día a los procesos de expropiación de la población rural o de privatización de los bienes públicos que tienen lugar por todo el mundo bajo el impulso del neoliberalismo. ¿De qué se trataba?

Thierry Paquot. En la época de Tomás Moro, la gentry, la pequeña nobleza rural inglesa, acaparó los comunales, tierras que habían quedado para el uso común y a las cuales todo el mundo podía llevar los animales a pastar; en particular quienes sólo tenían un animal o dos. Este mundo de los comunales estaba regulado por costumbres locales, como la recogida de leña descrita por Marx en sus primeros artículos. El movimiento de los cercamientos, como su propio nombre indica, consistió en cercar los comunales. Pero una cerca con empalizada, tres siglos y medio antes de la invención del alambre de espino, resultaba costosa, muchos campesinos se endeudaron para construirla y algunos se vieron obligados a vender y abandonar sus tierra para ir a engrosar las filas de vagabundos, perseguidos, ¡y hasta ajusticiados!

La mendicidad fue reprimida y los vagabundos erraban sin otro objetivo que el de sobrevivir. Más tarde fueron a poblar los workhouses, estudiados por Michel Foucault, esas manufacturas-prisiones que, como los cercamientos, acompañan a la acumulación primitiva del capital. Marx reproduce una impactante expresión de Tomás Moro: “¡Las ovejas se están comiendo a los humanos!”. Es la época en que despega la industria textil. Más tarde, los ovinos servirán para la alimentación de la ciudadanía privada de la carne que proporcionaban la caza o el furtivismo.

Actualmente, esta confiscación –y privatización- de los comunales se parece a un vasto juego de Monopoly internacional en el que las tierras cambian de propietarios, como en África, donde chinos, coreanos, sauditas compran amplios territorios para practicar en ellos una agricultura intensiva dedicada a la exportación, expulsando de la misma a los campesinos y destruyendo sus estructuras rurales, basadas muchas veces en la ayuda mutua.

Otro aspecto de la Utopía de Tomás Moro que resuena en el mundo contemporáneo es la cuestión de la ciudad. Como filósofo de lo urbano, ¿qué te sugiere?

Thierry Paquot. En la isla de Utopía, campesinos y ganaderos son la mayoría de la población, pero residen en una de las 54 ciudades, de tamaño parecido. Sólo quienes se ocupan de los animales viven en granjas. Cada utópico tiene atribuida una confortable casa (con chimenea en cada habitación y ventanas con cristales), con patio y jardín. No hay cerraduras, porque no existen los robos. Al cabo de diez años, el utópico se muda a otra casa, echada a suertes, para no cultivar el sentido de la propiedad privada. Se come en un restaurante comunitario del barrio.

La ciudad ofrece un abanico muy amplio de actividades culturales a las que son muy aficionados los utópicos. Trabajan seis horas al día, menos cuando la cosecha del año anterior ha sido abundante. El campo es fácil de acceder, al igual que los ríos, las ciudades están ajardinadas y favorecen los paseos. La isla de Utopía imaginada por Tomás Moro está poblada por varios millones de utópicos, las ciudades son importantes pero sin hacinamiento de habitantes, son ciudades de tamaño justo, donde se puede circular a pié en un marco frondoso. Tomás Moro se inspira en las casas de Anvers, y él mismo se hizo construir una casa en Chelsea con un tejado en terraza, una capilla (su piedad era legendaria, fue canonizado en 1935), un pequeño zoológico y sobre todo una biblioteca, todo el conjunto dentro de un parque que daba al Támesis, por donde acudía cada día a Londres, donde era canciller del reino. No podría pensar en una urbanización como la que vivimos actualmente, con aglomeraciones multimillonarias, congestionadas e inhóspitas… Observo que los utopistas de la era industrial (Owen, Fourier, Saint-Simon, Godin, Morris…) preferían las pequeñas unidades agro-artesanales, sólo Cabet y Bellamy apostaron por la gran ciudad para multiplicar las cualidades civilizadoras.

(publicado en L’Humanité, el 7 de febrero de 2018)

Thierry Paquot. Filósofo y profesor emérito en el Instituto de Urbanismo de París. Autor de Utopies et utopistes (La Découverte, colección “Repères”, 2007) y Lettres à Thomas More sur son Utopie (et celles qui nous manquent) (La Découverte, 2016).







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