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Tras la fraudulenta presidencia de Juan Orlando Hernández
Honduras, una vena abierta
02/02/2018 | René Amador y Acacio Puig

1.-La Presidencia de Honduras tomada al asalto

Finalmente el pasado 27 de enero de 2018, la Presidencia de la República de Honduras fue tomada al asalto por Juan Orlando Hernández (JOH), el candidato oficialista (Partido Nacional) a las elecciones del 26 de Noviembre.

En el Estadio Nacional de Tegucigalpa, militarmente blindado por ejército y fuerzas de seguridad y en una ciudad controlada y gaseada, solo empresarios, burócratas de aparatos de estado, guardias pretorianas de JOH y público -en buena medida trasladado en buses e incentivado con almuerzo y presión social- acompañaron la ceremonia.

No hubo el 27 asistencia de Jefes de Estado sino de encargados de negocios de varios países (junto a la poderosa H. Fulton, encargada de negocios USA en Honduras) y diplomáticos de bajo rango.

La ceremonia culminaba así el fraude pergeñado a partir de la madrugada del recuento de votos (26-27N/2017), cuando colapsó el sistema informático durante más de 30 horas y tras ese largo paréntesis de silencio, el presidente del TSE (Tribunal Supremo Electoral) anunció un radical cambio en la tendencia de voto a favor del candidato oficialista. Sin hacer públicos resultados parciales, solo el 17 de diciembre el presidente del TSE informó, otorgando a su jefe de partido, JOH el 42.9% (1.410.888 votos) y el 41.4 % a Salvador Nasralla, el candidato de la Alianza Opositora (1.360.442 votos).

Con la abstención (oficial) de más de dos millones y medio de inscritos, los resultados (oficiales) otorgaban poco más de un 14% al ya roto Partido Liberal y menos de un 1% a cada una de las candidaturas restantes.

La jornada del 27 de enero, como las anteriores transcurridas desde el 27 de noviembre, lo fue de lucha social y en Tegucigalpa de barricadas, cortes de vías, enfrentamientos desiguales y brutal uso de armamento químico – gases MP-3-CS, de fabricación estadounidense- además de detenciones y feroz represión. Continuaba así la potente respuesta popular al fraude, a los diez días de toque de queda, militarización de la vida pública y a la represión que suma ya cuarenta asesinatos y cientos de heridos y detenidos.

En cualquier caso, las reacciones de la comunidad internacional han sido casi insignificantes. El grupo de observadores de la OEA optó por nadar y guardar la ropa (con su retórica sobre “la baja calidad electoral del recuento” y la estéril recomendación de convocar nuevas elecciones) algo parecido al comportamiento de observadores de la UE, de quienes se esperaba mucho mayor compromiso en defensa de la limpieza electoral. La situación requería más contundencia pero no la hubo.

La propia discreción -es decir, silencio y ocultamiento- de los medios de comunicación internacionales expresó perfectamente el muy escaso interés en contradecir un proceso avalado por el Amo del Norte que con JOH sigue imponiendo el conjunto de sus intereses geopolíticos, militares y comerciales en una Honduras en que se engarzan desde 2009 varios golpes de estado de nuevo tipo.

2.- La oposición, una larga marcha.

El proceso que cristalizó en la reorganización de la nueva oposición hondureña, iniciado tras el golpe de 2009, se visibilizó en enero de 2017. La agrupación de los partidos Libre (Libertad y Refundación), PAC (Partido Anticorrupción), PIU (Partido de Innovación y Unidad) embutió a otras corrientes históricas de la izquierda hondureña y se constituyó durante la Asamblea de mayo de 2017 como una alianza inclusiva en torno a denominadores comunes como la lucha contra la corrupción, la represión y la impunidad con voluntad de presentar una alternativa institucional democratizadora en todos los ámbitos en liza, es decir, la Presidencia, el Congreso, las Corporaciones Locales y el Parlamento Centroamericano.

Si bien el programa de la Alianza resultaba impreciso y de corte democrático apenas social liberal, eran las propias condiciones de Honduras las que le dotaban de un plus democrático-radical difícilmente encajable en el mantenimiento del statu quo y las componendas oligárquicas. Junto a ello, el Partido Nacional eje del golpe de 2009, temía la implementación de políticas progresistas propias del Partido Libre, heredero de los avances sociales impuestos bajo la presidencia de Manuel Zelaya.

Pronto las presiones del poder hurtaron el PAC a su personalidad más representativa (Salvador Nasralla) cierto que sin él, el PAC obtuvo resultados mínimos (insistiremos en subrayar según los resultados oficiales porque el fraude perpetrado por el Partido Nacional y el Tribunal Supremo Electoral, restan toda fiabilidad a los datos ofrecidos ¡con tres semanas de retraso!).

Los primeros resultados, confirmados por las actas recogidas a pie de mesa antes del largo parón informático de la madrugada del recuento, anunciaban con casi el 70% de voto escrutado, un adelanto opositor de 5 puntos respecto al candidato oficialista. Todo parecía garantizar la Presidencia a Salvador Nasralla y excelentes posiciones y mayorías significativas de los integrantes de la Alianza Opositora en el nuevo Congreso y Municipios.

Y sin embargo… se robaron de nuevo las elecciones.

Y a pesar de ello, la República de Honduras siguió siendo invisible en los medios del reino de España, como fue ignorada durante las últimas décadas por la mayoría de los estudios sobre el continente americano.

Tampoco fue noticia, el paro iniciado el viernes 15 de diciembre por convocatoria sindical, los duros enfrentamientos y cortes de vías de comunicación al modo de la formidable movilización de los piqueteros argentinos aun cuando se trató de cortes generalizados y masivos. Ni siquiera se levantó acta y motivó rechazo y condena, el número indeterminado de asesinatos de activistas, mujeres y niños a manos de una Policía Militar de Orden Público modelada como guardia pretoriana del presidente JOH; y sin embargo, se trata de una policía que opera frecuentemente como los viejos escuadrones de la muerte -cuando se saca el uniforme y combina su labor oficial con la de franco tiradores y matones.

Todo lo cual resuena como expresión de siniestra complicidad de unos medios audiovisuales que se muestran enfermizamente atentos ante cada respingo detectado en Venezuela.

A día de hoy, también la sustitución por el presidente Juan Orlando de cabezas visibles del ejército por otras, lleva a pensar en tensiones, discrepancias internas y desobediencias castrenses de imprevisibles consecuencias pero que aún no han llegado a manifestarse.

Y sin embargo, a pesar del silencio y la lamentable ausencia de solidaridad explícita de la izquierda internacional, Honduras existe.

Su pueblo sangra y las libertades democráticas están bajo la bota de una narcodictadura corrupta.

3.- Algunos antecedentes a la situación hondureña

El reguero de documentos garantistas que acompañan la vida del país desde mediados los años 40, documentos que heredaban el viejo espíritu y la retórica de La Carta de la ONU (y son muchos… desde el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca a la Carta de Estados Centroamericanos o la carta de la OEA…) no están sirviendo. Sus disposiciones han venido siendo letra muerta, moldeada y distorsionada por la potencia del norte que ha venido contando durante décadas con la gestión subrogada de sus intereses por lobbys y dóciles gobiernos del bipartidismo Partido Liberal & Partido Nacional; siempre con el ejército como telón de fondo.

Honduras es un país de algo más de siete millones de habitantes asentados en 112.000 kilómetros cuadrados, que sigue arrasado por la huella de una prolongada colonización definida por la sobreexplotación colonial del sector primario en que la parte del león de agricultura, ganadería y recursos forestales, estuvo y está en manos de multinacionales y grandes propietarios absentistas.

La propia red de comunicaciones fue diseñada en base a los intereses mercantiles de los amos del negocio, los acuerdos de diversificación de vías férreas posteriores a la derrota en 1954 de la United Fruit Company, nunca se cumplieron. En tanto que zonas amplias del este de Honduras siguen siendo solo accesibles por avión (y excelentes pistas ocultas de los portes del narcotráfico).

El reparto geográfico de riquezas naturales coincide con el reparto por zonas de influencia de las empresas y lobbys volcados en su explotación.

La Costa Caribeña concentra actividad pesquera y portuaria también, zonas agrícolas y la vía conocida como Canal Seco para transporte de mercancías desde el Atlántico al Pacífico. En el este, las explotaciones forestales destruyen el hábitat y expulsan de la población indígena misquita, cada vez más dispersa y aislada.

El golfo de Fonseca, limitado al norte por El Salvador y al sur por Nicaragua, es zona muy fértil pero también en este caso, sus cultivos están básicamente orientados a la exportación. En el centro, Tegucigalpa centro neurálgico administrativo del país, con un amplio entorno de explotaciones ganaderas.

El conjunto del territorio hondureño combina minifundios de sobrevivencia y el modelo de agroindustria que sobreexplota suelos mediante monocultivos aquí de banana, allá de café y un poco por todas partes palma africana. Producciones agrícolas como el café y algodón se encuentran en regresión hace años. No es pues extraña la dependencia alimentaria de Honduras, dependencia que no afecta a sectores minoritarios de población que son los principales beneficiarios de la importación de alimentos, mientras amplias mayorías derrapan hacia la pobreza y carencias de lo esencial (un 70% de población es pobre y de ellos un 30% está hundida en la miseria).

Con más del 30% de las áreas más productivas en manos de multinacionales y terratenientes que exportan producción y beneficios (señalemos la riqueza de la plataforma continental marítima, buena productora de mariscos y pesca, el que el país se mantiene como primer productor mundial de bananos y plátanos, mantiene una ganadería más que aceptable aunque en manos de una burguesía rentista y perezosa…) la historia moderna del pueblo hondureño es la de una población expoliada y abandonada a su suerte.

A pesar de intensas protestas y luchas, la historia de Honduras es la historia de una población abandonada, rehén del poder y que ni en el pasado ni hoy encuentra eco en la solidaridad internacionalista y menos, en las cancillerías de países con pedigrí democrático.

Aunque los datos de las neocolonizaciones siempre están ocultos por interés de los expropiadores de riquezas ajenas, apuntaremos algo más que permita entender el histórico silencio que cubre el expolio de Honduras.

A las actividades de pequeños terratenientes –hondureños y norteamericanos- que a fines del siglo XIX exportaban frutas hacia Estados Unidos y aprovechaban las rutas marítimas de mercantes por el Caribe siguieron, ya durante el siglo XX , la sistemática implementación de políticas neocoloniales mediante el incruste de compañías exportadoras. Esas compañías se volcaron en la muy rentable exportación de bananos, frutas tropicales, cacao y plátanos, junto a otros productos de precios artificialmente hundidos (por ejemplo) mediante “la guerra del café”.

Por sus responsabilidades depredadoras, nos parecen muy reseñables compañías como: La Atlantic Fruit Company, la Vaccaro Brothers C y Vicente D’Antoni junto a las Pizzati Brothers C, la Cammors McConnel y la ya citada United Fruit Company (una gran empresa madre generadora de otras subsidiarias). Todas ellas destacan por acumular un capital incalculable mediante la explotación de los recursos y la sobreexplotación de mano de obra…el modelo no era otro que el habitual de apropiación de materias primas y creación de empleo en condiciones salariales de semiesclavitud. Esas condiciones se prolongarían más tarde (años 80-90) bajo el dictado del Ajuste Estructural.

4.- El linaje de las luchas sociales.

Retrocediendo a los años 30-40 del pasado siglo, la historia más próxima de la resistencia popular en Honduras remite al regreso de exiliados desde México -como Manuel Calix Herrera y Juan Pablo Winrigth- que vinculados a la Internacional Roja regresaban al interior de sus países como hicieron Farabundo Martí y Augusto César Sandino. En la Honduras de los 50, un nuevo movimiento sindical y social, protagonizaría la Gran Huelga Bananera de 1954 que derrotó a la United Fruit Company, una victoria que forma parte de las luchas ejemplares de Centroamérica contra las multinacionales (y que glosó el excelente trabajo musical del cantautor Mario de Mezapa, La Huelga).

Fue años después, a lo largo de la década de los 70, cuando se gestarían los movimientos revolucionarios que cuajarían en los 80 (Frente Morazanista, Frente Popular de Liberación, Movimiento Popular de Liberación Cinchonero…) como organizaciones político-militares que fueron ejemplarizantes pero también duramente reprimidas. Toda esa agitación y despertar social también sentó las bases del nacimiento de Unificación Democrática, vertebrada por gentes como Rigoberto Padilla (comunista de filiación pro soviética) que pretendió superar las “desviaciones militaristas de los Frentes”. Sin embargo, su tendencia a un lamentable pragmatismo de visión corta, condujo a gastar el inicial capital político y claudicar hasta llegar a mantener ambiguas posiciones –cuando no apoyo explícito- ante el golpe de 2009 para a día de hoy, constituir apenas una fuerza residual.

Durante la década de los 80 Honduras fue banco de pruebas de la brutal aplicación de Planes de Ajuste Estructural diseñados por el FMI. Y a la liquidación-colapso de lo público y precarización laboral, le fue útil el complemento legal de un grupo de expertos españoles tutelados por Fraga Iribarne, que había diseñado la arquitectura constitucional durante el 1981-1982 (aquellos años en que crecía como mito la transición española).

Se trataba de una constitución formalmente democrática pero en absoluto garantista de los derechos populares, y tampoco de los específicos de las minorías étnicas ni de las mujeres… de modo que huelgas y violencia social se extendieron por el país en rechazo a las duras políticas de ajuste aplicadas por el bipartidismo caudillista Liberal-Nacional. Las protestas, reprimidas por el ejército, maduraron la urgencia de condiciones de pacificación desde los Acuerdos de Esquipulas de1988 y llevaron a la proclamación de la Amnistía de 1991 por el Presidente Calleja.

Regresaron exiliados y se liberó a presos políticos.

En cuanto al panorama sindical hoy son reseñables tres centrales sindicales: La Confederación de Trabajadores de Honduras (CTH) hegemonizada por el Partido Nacional, la CGT de tendencia socialdemócrata y la CUTH, caracterizable como el sindicato hondureño rojo. Ha sido la CUTH el pilar del Bloque Popular y estímulo de la coordinación de indígenas, campesinos, enseñantes, estudiantes -de medias y universitarias- y obreros.

Sin embargo, el arraigo sindical se localiza fundamentalmente en el sector público, situación crítica en un país fuertemente penetrado por empresas privadas extranjeras o con capital formalmente mixto.

En el medio rural, es muy destacable la actividad de la red COMAL, vertebrada por Vía Campesina. COMAL integra el comercio alternativo, la defensa de la estrategia de Soberanía Alimentaria y por tanto de Reforma Agraria. (Estuvieron presentes en Bilbao durante el reciente encuentro internacional de Vía Campesina).

5.-Las cinco grandes familias del capital hondureño.

En un entorno de maquilas textiles con capital USA y surcoreano que confeccionan a bajísimo coste laboral para grandes marcas como Nike o Adidas se asienta fundamentalmente la gran fortuna hondureña de Mohamad Yusuf Amdani Bai, Presidente de Grupo Karim’s.

Karim’s tiene su matriz en Pakistán; las compañías de su consorcio operan en Estados Unidos, Honduras, México, Guatemala, Republica Dominicana, Nicaragua y Emiratos Árabes. Durante años Yusuf Amdani ha sido el principal financiero de las campañas de Juan Orlando Hernández y su colaborador.

En tanto que los otros principales oligarcas hondureños (como Fredy Nasser, Miguel Farcusse, Alejandro Atala y Jorge Canahuati Larach) juegan un papel esencial a veces como empresarios directos y otras como ejecutivos de transnacionales en negocios de todo tipo.

- Fredy Nasser es Presidente y propietario de Grupo Terra un holding de compañías y negocios vinculados al sector energético, concesiones y comunicaciones. Su grupo es dueño de los aeropuertos de Honduras por los próximos 20 años. En tanto que en el sector energético, se consolida como el dueño de Gasolineras UNO Emce, Enersa, planta termoeléctrica, Río Blanco, planta termoeléctrica, Lufussa, Petróleos de Honduras (Hondupetrol). Fredy Nasser es un magnate a nivel centroamericano, sus inversiones se extienden por varios países.

- Miguel Mauricio Facusse, es un gran empresario de la industria transformadora alimentaria proyectada a toda Centroamérica y gran terrateniente en Honduras. Facusse es el gran empresario del cultivo, transformación y compra venta de Palma Africana. Responsable de extorsiones y asesinatos de campesinos y ecologistas opuestos al cultivo, Facusse integra palma africana en su industria alimentaria volcada en la exportación. Recientemente se detectaron pistas de aterrizaje en las inmensas plantaciones usadas por el nacotráfico con destino al Norte (un detallado estudio ha sido publicado por el diario.es). La palma amenaza con ser el gran monocultivo que arrasa cualquier atisbo de soberanía alimentaria y se apoya en incendios provocados como medio de erradicar parques naturales para imponerlos como tierras de cultivo. El pasado julio el diario la Prensa calificaba a la Palma como la gran devoradora de bosques.

- Alejandro Atala es el Presidente ejecutivo del Grupo Financiero FICOHSA que es propietaria del Banco Ficohsa, Interamericana de Seguros, Ficohsa Express, PSI, Proyectos y Servicios Inmobiliarios, Dicorp, divisas corporativas, Fundación Ficohsa, DIUNSA, Supermercados la colonia. Y en el área hotelera cuenta con la inversión publico-privada mas grande del Caribe, Indura Beach Resort.

- Por último, Jorge Canahuati Larach, que consolidó su poderío económico en el área de las comunicaciones y es el actual propietario y presidente de grupo OPSA La Prensa, El Heraldo, Diez, Estilo… también con fuertes inversiones en el sector de embotelladoras, franquicias alimenticias y farmacéuticas: Pizza Hut, Kentucky, Embotedallora de Sula (Agua Azul, Aquafina, Pepsi, Seven Up, Mirinda Naranja Mirinda Uva…). Larach, financiero del golpe de 2009, cuenta con un poder económico y mediático indiscutible.

Esas cinco familias constituyen el esqueleto nacional del gran capitalismo hondureño. Jinetes del Apocalipsis que hacen y deshacen en simbiosis con la oligocracia política local e internacional.

6.-El capital español se abre paso en Honduras.

El interés de la inversión española en Honduras viene de lejos, es bastante opaco y parece menor que el expresado por el capital español hacia otros países del entorno.

En 2016 y a raíz de la presentación en Tegucigalpa por el exministro García Margallo del llamado Núcleo España que según EFE agrupaba a “Clever, Elecnor, Empacadora Santa Inés (Grupo Jaime Soriano), Grupo Cobra, Grupo Inclam. Inypsa, Mapfre, Novahonduras (Grupo Pescanova), Santillana, Typsa y X-Elio…Adicionalmente, el núcleo cuenta con el apoyo de firmas legales de reconocido prestigio como Central Law y GUFA Law”.

En primavera de 2017 y según subraya el Informe de Inversión Española en Iberoamérica/ IE Business School, son Construcción y Turismo las prioridades del capitalismo hispano respecto a Honduras (nada extraño en un capitalismo acostumbrado a chapotear en las burbujas y el blanqueo) y tampoco lo son sus excelentes relaciones con el anterior gobierno presidido por Juan Orlando Hernández heredero del golpe de 2009 y asentado hoy en base al fraude electoral del 26N…¡Todo en defensa del Estado de Provecho! En cualquier caso, la presencia de subcontratas españolas es evidente aunque solo consten puntas del iceberg (como en el caso de TIGO, subcontrata de Telefónica).

7.-Entre el narco y las Ciudades Modelo

La izquierda hondureña denomina a su país como “la Bodega del Narco”. Desde un amplio entorno geográfico los valles dedicados a la producción industrial de Palma africana ocultan el aterrizaje de aviones cargados de coca desde Colombia, Venezuela…. El 80% de la coca producida en el subcontinente pasa por Honduras y llega a EEUU vía México. El trasiego implica la corrupta colaboración de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial, junto al militar) y está encubierto por los medios de comunicación –que reciben sus mordidas- y respaldado por la Banca – que participa en el blanqueo y la financiación.

¿Qué imbricaciones directas e indirectas existen entre el gran capital hondureño y el narcotráfico? No lo sabemos pero parece un elemento de peso a la hora de explicar tanto el carácter de la narcodictadura que acaba de retomar la Presidencia de la República, como la política del no sabe-no contesta de la amplia comunidad de gobiernos cómplices muy previsiblemente asesorados por la narco Internacional Uribista desde Colombia.

Añadiremos en este apunte que en la Honduras corrupta, prospera la expresión del llamado “anarcocapitalismo” perpetrado por el FMI y el BM mediante la implantación de Ciudades Libres o Ciudades Modelo, es decir cesiones de suelo nacional -que deja de serlo- y al que se dota de estatuto institucional específico. Perdiendo cualquier atisbo de soberanía, estas ciudades se ceden como centro de operaciones de los negocios extranjeros, bien extendidos en todos los continentes y que según el modelo de “Bases Militares” pasan a ser “bases de Business”. Lo entenderemos mejor pensando en el modelo Eurovegas que quiso instalar el PP en el entorno de Madrid, pero con estructura de ciudad-libre de impuestos-y de derechos laborales.

8.-Palmerola. La base militar estadounidense

No hay país-nudo del amplio occidente en que el amo del norte deje de instalar su Base Militar. Palmerola es la base militar estadounidense emplazada en el Centro de Honduras. Tras el cierre de la base de Panamá por el tratado Torrijos-Carter, el amo del norte amplió la base de Palmerola con funciones de concentración de máquinas militares, soldados y control social. La base de Palmerola garantiza el salto Texas-Honduras- Colombia-Paraguay y concreta el eslabón de intereses geoestratégicos que facilitan la presencia del Comando Sur en labores de gendarme del subcontinente americano.

El apoyo de EEUU al poder reaccionario en Honduras, al golpe de 2009, al fraude de 2013 y al fraude de 2016, cristaliza en la necesidad de no encontrar ninguna traba al ente militar-colonial de Palmerola que estableció en los años 80. Aunque esa alianza–como casi todo en política- podría modificarse, Palmerola fue pagada generosamente en dólares, de modo que la ayuda USA pasó de 4 millones de dólares en 1981 a casi 75 millones en 1984. Con ella se garantizó Estados Unidos -además del puente desde Texas a Paraguay- un centro de aplastamiento de las subversiones regionales y el control de la vida política de Honduras.

Desde entonces, el interés geoestratégico estadounidense sobre el enclave de Palmerola prima sobre otros intereses económicos que pudieron tener más importancia en el pasado.

9.- En Honduras las políticas institucionales progresistas tienen un terrible coste

Y ese coste, en la República de Honduras, fue el Golpe de 2009. Un golpe que destituyó al presidente Zelaya, tomó represalias contra su gobierno, suspendió las libertades, practicó todas las detenciones que consideró oportunas, generó una ola de exiliados políticos y abundó en asesinatos como política de amedrentamiento; instituyó el estado de excepción-sitio, apoyado en la militarización de la vida pública.

Manuel Zelaya de origen familiar vasco, fue díscolo hijo de la burguesía acomodada que formó parte el Partido Liberal hasta el año 2011; había ganado las elecciones presidenciales en 2005 alineado con el ala izquierda del Partido Liberal (el Movimiento Azconista) y fue elegido presidente en 2006. Durante el primer año de mandato enfrentó algunas protestas sociales -quizá justificadas, pero animadas y rentabilizadas por los sectores más conservadores del país-. Condonada en 2007 la deuda externa hondureña (unos 1.400 millones de dólares) por el Banco Interamericano de Desarrollo, Zelaya impulsó políticas progresistas y aproximaciones al socialismo latinoamericano que no agradaron al Amo del Norte. Si ya en 2007 inició la protección del ecosistema de Río Plátano en territorio de los indígenas misquitos, sus aumentos del salario mínimo (en 2007 un 11% y de nuevo en 2008, acercándolo a 280 dólares /usa) sus afinidades con Venezuela y el socialismo latinoamericano además de sus acuerdos para la adquisición de combustibles a Petrocaribe- Venezuela (a crédito y bajo interés) trajeron a Zelaya la simpatía popular de los más pero el odio del capital hondureño; odio que incrementó la decisión de incorporar Honduras al ALBA –Alianza Bolivariana de los Pueblos de América- y la ubicación en San Pedro de Sula del encuentro internacional en junio de 2009.

Fue la voluntad de cambiar la Constitución de 1981 modelada por agentes de Fraga Iribarne, (decíamos en 2/III) el desencadenante del golpe militar-institucional. El Presidente Zelaya y su gobierno plantearon un Referéndum para conocer la opinión popular sobre la pertinencia o no de derogar la Constitución de 1981 y convocar un auténtico Proceso Constituyente. Y fue esa decisión la que generó un conflicto con el conjunto de poderes fácticos hondureños y estadounidenses.

Zelaya entró en inmediato conflicto con la cúpula militar y la Corte Suprema. El general Vázquez se negó a cumplir su papel y difundir las papeletas de la consulta. Fue por ello destituido pero se invistió de fuerza militar, se replegó aparentemente y en la madrugada del 28 de junio de 2009, uno de sus comandos secuestró al presidente Zelaya en su residencia a punta de fusil y le trasladó en medio de atropellos de todo tipo a la base militar de Hernán Costa desde donde fue deportado.

Con todo “atado y bien atado” se declaró de inmediato el estado de excepción (o mejor dicho de sitio) se iniciaron las detenciones, se suspendieron libertades y derechos, se cerraron medios de comunicación, radios y televisión, se cortó la electricidad, se cancelaron las líneas de autobuses públicos y Tegucigalpa y otras ciudades importantes fueron inundadas por los tanques. Al control militar acompañó la entronización de R. Micheletti como nuevo presidente en tránsito y a pesar de las protestas sociales en Honduras y del rechazo al golpe desde Venezuela, Nicaragua, Cuba Argentina, Chile, Perú, Ecuador…y también desde el gobierno Zapatero-reino de España…y a pesar de los requerimientos de la OEA y la ONU para que la Presidencia ilegalmente usurpada fuera reintegrada a Zelaya, se impuso la acusación de delitos de traición a la Patria certificada formalmente por la Corte Suprema de Justicia y se validó el Golpe. Solo la presión de Venezuela restituyó a Zelaya el derecho al retorno -en 2011- y su posterior reincorporación a la vida política (diputado en el congreso desde 2014, por Olancho).

A partir de entonces la tradición del fraude iba a convertirse en hábito en Honduras. Las Elecciones de 2013 contaron ya con un nuevo partido Político fundado por Zelaya y otros colectivos políticos incluídos los herederos del Frente de Resistencia al Golpe. El nuevo Partido nominado Libertad y Refundación, se delimitaba radicalmente del Partido Liberal e iba a pugnar por romper la alternancia entre Partido Liberal y Partido Nacional presentando a Xiomara Castro (esposa de Manuel Zelaya) como cabeza de lista en las elecciones de 2013.

Pero el golpe de 2009 ya había disciplinado nuevas lealtades, al tiempo que agigantaba los peligros supuestos del enemigo bolivariano; de modo que en España se daría por bueno el resultado: “Honduras votó por la continuidad. Con el 54,47% de los votos escrutados el vencedor Juan Orlando Hernández (Partido Nacional) logró el 34’2% de los votos, Xiomara Castro (Libre) el 28’6%, Mauricio Villeda (Partido Liberal) el 21% y Salvador Nasralla (Partido Anticorrupción) el 15%. Se registró además una participación récord del 61% frente al 49’9% que votó en 2009 tras el golpe de estado. La embajadora de Estados Unidos en Honduras Lisa Kubiske, dio por buenas las elecciones y habló de un proceso "transparente", incluso habló de una "fiesta" democrática”... Escribió entonces el diario El Mundo.

Y todo ello, a pesar de que a los malabaristas de la estadística les debiera constar que tras el golpe de 2009 el promedio anual del PIB hondureño pasó de un 5,7% a un 3.5%, que la desigualdad aumentó enormemente, la tasa de pobreza extrema se disparó hasta un 26.5% y que la reducción de gasto en educación y salud siguió las órdenes neoliberales al uso. (¿O quizá, precisamente por eso, se decretó que “Honduras iba… ¡pero que muy bien!” y se camufló el fraude electoral que robó el éxito a Libre?). A partir de entonces el Partido Nacional y el Presidente JOH se consolidarían como los capos del chiringuito.

10.- 2016 el asesinato de Berta. Un aviso a navegantes

Las protestas internacionalistas se apagaron tras el momento de las denuncias del fraude electoral de 2013 y hubo que esperar a la trágica noticia del asesinato de Berta Cáceres (ver artículos en viento sur: http://vientosur.info/spip.php?page=busqueda-avanzada&formulaire_action=buscar_titulo&formulaire_action_args=OQevpApztkBzxDQPTl129M3tteTa38NeBjunkSSfEVWS%2BBOMFHpPQxaVFi8AkNQ0g0SfVV6%2Fdc%2B3UpY%3D&lang=es&titulo=Berta+caceres, ndr), el 3 de marzo de 2016, para que los ojos volviera a mirar a Honduras. Berta, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, pagó con la vida su combate en defensa de la dignidad de los pueblos indígenas y por la paralización de la expropiación de las aguas del río Gualcarque a las comunidades lencas.

El COPINH –su organización- llevaba años enfrentándose al gobierno de Juan Orlando Hernández y a sus “Concesiones” (permisos de explotación de recursos comunes concedidos a transnacionales). “Concesiones” que enajenaban riquezas madereras, mineras, fluviales…y las represas hidroeléctricas y que borraban del mapa existencial-indígena el río Gualcarque. La aceleración a partir del 2009 del desvío de ríos –so pretexto ideológico de progreso- genera el empobrecimiento de comunidades víctimas de la exclusión por la liquidación de fauna, flora y selva en que basan sus condiciones de vida…y algo difícilmente soportable además, por razones culturales-religiosas por las gentes hijas de la tierra, del agua y el maíz. Finalmente, el 3 de marzo de 2016 Berta Cáceres caería tiroteada en su casa por fuerzas paramilitares asesoradas por fuerzas de seguridad del estado contratados por ejecutivos de Desarrollos Energéticos S.A. (DESA) de la familia Atala, propietaria de la empresa FICOHSA ocupada en la construcción de la hidroeléctrica Agua Zarca.

A Berta, que había denunciado las amenazas de muerte de que era objeto, no le garantizó protección el Estado hondureño y a pesar de que hubo documentado informe, señalización de responsables y exigencia popular de acabar con la impunidad de los inductores intelectuales del crimen, el juicio reciente está lejos de cumplir plenamente con las exigencias de Verdad, Justicia y Reparación. Y eso no es extraño en un territorio gobernado por una narcodictadura en la que durante, los años 2016 y 2017, fueron asesinados al menos 437 militantes campesinos, ecologistas, ambientalistas y defensores de los derechos humanos. (Como ocuparía páginas el abordar en detalle el asunto de los asesinatos cometidos por el poder desde el golpe de 2009, remitimos al informe de http://www.casa-alianza.org.hn/, una organización de acogida a menores víctima de violencia, que registra hasta 24.000 ejecuciones extrajudiciales en los últimos 8 años. Recomendable también la visita a http://www.clibrehonduras.com/).

También entonces, en la España de 2016, hubo algunos homenajes, alguna manifestación y ciclos de conferencias, noticias de prensa y algo más. Sin embargo, el hilo solidario no llegó a mantenerse tenso hasta el nuevo atropello a las libertades y derechos cometido en Honduras durante las elecciones del pasado 26 de noviembre.

A pesar del escándalo perpetrado por el Tribunal Supremo Electoral hondureño, sus confusas peripecias retrasando varias semanas la proclamación de resultados y la extraordinaria movilización popular en todo el país que ha sacudido la podredumbre del poder, Honduras apenas logró presencia en los diarios españoles ni en los canales de TV.

¿Complicidad? Desde luego, complicidad internacional con el poder.

02/02/2018

René Amador Padilla exiliado en España desde 2009 fue fundador del Frente de Resistencia al Golpe. Sindicalista entonces de la CUTH hoy participa en las redes de solidaridad con Honduras.

Acacio Puig internacionalista, forma parte del grupo Afinidades Anticapitalistas.







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