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Afganistán
El imperialismo atascado
14/10/2010 | Yvan Lemaitre

Para responder a la creciente hostilidad de la opinión americana, Barack Obama ha declarado que su estrategia en Afganistán, que intenta preparar la retirada americana para julio de 2011, no había “fracasado por el momento”. Optimismo de fachada negado por los hechos. Obama se hace eco de las declaraciones del general Petraeus, el comandante de las fuerzas de la OTAN, que dice haber “retomado la ofensiva” emprendiendo la ofensiva “golpe de dragón” con la batalla de Kandahar, en la región pachtún del sur del país. Esta ofensiva habría debido comenzar en la primavera y su retraso es la expresión de una situación inestable que escapa cada vez más al control de la OTAN y del gobierno fantoche de Karzai.

Los resultados de las elecciones legislativas del 18 de septiembre, que pretendían ser una demostración, si no de la autoridad del poder, al menos de su voluntad democrática, no serán conocidos antes del 31 de octubre. Han estado dominadas una vez más por el fraude y la corrupción. Bajo la presión de los talibanes han sido en gran medida boicoteadas. La cifra del 40% de participación parece muy sobreestimada.

Con la preocupación de dar credibilidad a la política americana que pretende pasar el testigo al ejército y la policía afganas, Karzai acaba de cerrar ocho sociedades privadas extranjeras, de las 52 que operan en el territorio a la sombra de los ejércitos de ocupación. Ha procedido también a la nominación de los 68 miembros de un Alto Consejo para la Paz, encargado de negociar la participación de los talibanes en nombre de la “reconciliación nacional”. Otros tantos gestos políticos que no pueden ocultar el hecho de que la escalada guerrera cada vez más criminal sume al país en el caos. La población civil paga un tributo cada vez más pesado y las pérdidas americanas en 2010 han sido las peores de toda la guerra. Y esto en uno de los países más pobres del mundo con la tasa de alfabetización y la esperanza de vida más bajos.

La situación en toda la región se degrada. La multiplicación de los ataques asesinos de los aviones no tripulados de la CIA contra los bastiones de los talibanes en la región pakistaní fronteriza del Norte de Waziristan agrava las tensiones. Una inestabilidad creciente y mortífera que alimenta el odio contra las potencias imperialistas cuya ayuda frente al drama de las inundaciones es, por el contrario, dramáticamente débil. Los talibanes sacan ventajas de esta situación.

La estrategia imperialista es muy diferente de lo que aparenta políticamente. El secretario general de la OTAN, Rasmussen, lo ha subrayado en una entrevista al periódico español ABC: las tropas de la OTAN permanecerán “el tiempo que sea necesario para acabar el trabajo” y “la derrota no es una opción, venceremos”, cualquiera que sea el coste humano y financiero. Cada día, solo la participación francesa en la guerra cuesta alrededor de 1,3 millones de euros.
¡Basta ya de esta sucia guerra, fuera de Afganistán las tropas imperialistas!

9/10/2010

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR





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