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In memoriam
Agradecimiento de los hijos de Carlos Slepoy con motivo de la entrega del Premio de Derechos Humanos del diario Público
18/04/2017 | Natalia, Paula y Oscar Slepoy

[Carlos Slepoy ha sido galardonado con el premio Público en su primera edición, en reconocimiento a la destacada defensa de los derechos humanos por parte del jurista y sus indiscutibles aportes al principio de justicia universal y a la lucha contra la impunidad. El acto de entrega del galardón, previsto para el 20 de abril en el Palacio de la Prensa de Madrid, ha sido pospuesto tras su fallecimiento el día 17. Este es el texto de agradecimiento que iban a leer sus hijos en dicho acto.]

Buenas noches a todas y a todos. Nos toca hoy la difícil tarea de hablar en nombre de nuestro padre porque lamentablemente él no puede hacerlo, pero a la vez el honroso cometido de agradecer este premio. En primer lugar, queremos agradecer a Público por haber organizado este homenaje y esperar pacientemente para que Carli pudiera estar presente. Ojalá hubiera sido así. Él estaría muy emocionado por este reconocimiento a la lucha contra la impunidad, a la defensa de los derechos humanos, a la reivindicación de la memoria histórica… una lucha que es de tantos y tantas y que, como él insistiría, es un reconocimiento colectivo a todas y cada una de las personas que en cualquier lugar del mundo alzan su voz contra la injusticia.
Este acto nos da la oportunidad de agradecer públicamente todas las muestras de afecto y solidaridad que nos han ido llegando día a día, especialmente en este último mes en que la salud de Carli se ha agravado tanto: los múltiples mensajes llegados desde distintos rincones del mundo, las llamadas, las visitas, los abrazos llenos de fuerza y ánimo, que nos han ido acompañando a él y a nosotros, toda su familia, las amigas y amigos de tantos años, compañeras y compañeros de batallas pasadas y presentes y de grandes luchas, tanta gente que le quiere y admira, y que nos han llenado de orgullo por este movimiento de amor que fue sembrando a lo largo de su vida.

No podemos dejar de agradecer desde aquí la atención y los cuidados que le han procurado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Gregorio Marañón. A todo el equipo médico y de enfermería, a todos los que se esfuerzan por prestar una atención digna y de calidad para cuidar la salud de la gente a pesar de los recortes y las dificultades cotidianas a las que se enfrenta la sanidad pública en este país.
Una de las referencias constantes de nuestro padre ha sido una frase de la antropóloga norteamericana Margaret Mead que dice: Nunca duden de que un grupo de personas, con determinación, pueda cambiar el mundo… porque siempre ha sido así. Él se la tomó al pie de la letra. Siempre tuvo la determinación para avanzar por caminos que parecían cerrados y se negó a aceptar que la impunidad es lo único posible. Así fue primero desde su compromiso militante en Argentina, por la que nunca dejó de latir y pelear; en el exilio después, en esta tierra que nos dio una acogida que hoy niega a tantos y tantas; o en su trabajo como abogado laboralista en el que cada juicio por la defensa de los derechos de las y los trabajadores era una reivindicación de la dignidad, una búsqueda para encontrar herramientas con las que enfrentar tanto atropello.

Cuando en el 20 aniversario del golpe militar que instaura la dictadura genocida se interpone la demanda en la Audiencia Nacional y se abren las causas de las dictaduras de Chile y Argentina, se inicia un camino lleno de esperanza. Vendrían después los obstáculos para continuar, Guatemala, Palestina, El Sáhara… pero el concepto de justicia universal que Carli defiende pretende ser para todos los pueblos un arma de futuro cargada de memoria y conciencia internacionalista con la que poder combatir la impunidad cómplice con los crímenes.

Esta senda continúa con la apertura de la Querella Argentina contra el franquismo, en un camino de ida y vuelta que él entendía era de recibo transitar cerrando una especie de deuda contraída entre los dos pueblos, apoyándose en su sed de justicia.

En años más recientes, sus desvelos par que en el propio Estado español se empiece a romper el muro de la impunidad franquista sostenida por todos los gobiernos posteriores ha ocupado sus energías. Demasiadas cuestiones quedan pendientes para seguir empujando este camino y nos va a hacer mucha falta su querida presencia…

Él solía decir que el mejor homenaje es acabar con la impunidad del franquismo. Y así es, el mejor homenaje que podemos hacerle a los luchadores como él es no dejar de pelear, no darnos nunca por vencidos ni vencidas, sólo así podremos cambiar el mundo.

Es muy difícil dibujar en estos momentos un esbozo de la vida de Carli pero para terminar queríamos compartir con ustedes una de las grandes lecciones que nos ha tansmitido a sus hijos, a su nieto, a sus padres y hermanas, a sus sobrinas y sobrinos, a sus compañeras de vida, a sus yernos y nuera, a tantos amigos y amigas entrañables, a todos los que le queremos: vivir con dignidad, aun con las dificultades, reveses y pesares que la vida depare y disfrutar intensamente de las cosas simples, como sentir el calorcito del sol en la cara y también de los grandes momentos, como han sido para él en los últimos tiempos los compartidos junto a su nieto Martín… Por, sobre todo, amar la vida.

Gracias de corazón

Natalia, Paula y Oscar



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