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Afganistán
El espejismo de la retirada
02/08/2010 | Yvan Lemaitre

La conferencia internacional que ha reunido a más de 70 países implicados en la ayuda al régimen de Karzai se ha celebrado en Kabul los días 19 y 20 de julio y ha dado “su apoyo al objetivo del presidente de Afganistán de que las fuerzas armadas nacionales afganas deban realizar y dirigir las operaciones militares en todas las provincias de aquí a finales de 2014”. En claro, esto significa la salida de los 140.000 soldados de la OTAN que ocupan el país. ¿Qué credibilidad conceder a estas nuevas declaraciones de intención?.

Obama había prometido ya, tras su elección, que la retirada de las tropas comenzaría a mediados de 2011. Se trataba entonces de hacer aceptar por la opinión americana el envío de refuerzos militares. Hoy, cuando el despido, hace un mes, del general MacChrystal comandante de las tropas de la OTAN, refuerza dudas e interrogantes, la conferencia de Kabul querría hacer creer que el atasco en el pantanal de la guerra puede ser evitado. Hay que tranquilizar a la opinión americana y a las de los demás países de la OTAN cada vez más hostiles a una guerra que dura ya 10 años, cuesta cada vez más cara y cuyos pretendidos objetivos democráticos aparecen claramente como mentiras.

El apoyo a Karzai, no basta para dar influencia y autoridad al elegido mediante fraude y corrupción, así como a su política de mano tendida a los talibanes. Y los 125 millones de dólares de ayuda concedidos por el FMI continuarán alimentando la corrupción. El régimen de Karzai no aguanta más que gracias a ella. La política respecto a los talibanes es un fracaso. La ofensiva militar en el sur del país no ha estabilizado nada la situación. Los últimos meses han visto aumentar los atentados y acciones militares de los talibanes. El despliegue de los refuerzos ha acentuado la inestabilidad del país así como de toda la región, en particular Pakistán, una degradación global que vienen a confirmar las informaciones divulgadas por la página web Wikileaks.

La política que tiene por objetivo poner en pie un estado a la vez sometido a los Estados Unidos y capaz de mantener el orden es un fracaso. Salvo aceptar una salida que parecería una derrota, los Estados Unidos no tendrán probablemente otra opción que mantener la ocupación. Tanto más cuanto que en junio, las autoridades han confirmado las enormes riquezas mineras del país, en particular en hierro, cobre, oro, litio… Objetivo estratégico, Afganistán se convierte también en un objetivo económico cuya explotación por las multinacionales occidentales exigirá el mantenimiento del orden imperialista.

“Esta fecha es el comienzo de una nueva fase, no el fin de nuestra implicación”, ha declarado Hillary Clinton. Podemos creerla. Las declaraciones de intención sobre la retirada de las tropas de ocupación no son más creíbles que las justificaciones “democráticas” de la guerra que no expresaban los objetivos reales de las grandes potencias. Tras las operaciones diplomáticas y la propaganda oficial se negocian las verdaderas correlaciones de fuerzas en función de los intereses de las grandes potencias.

31/7/2010

Traducción Albert Nadal para VIENTO SUR





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