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Afganistán
El atolladero previsible
20/07/2010 | Vanina Guidicelli

La guerra sin fin en Afganistán provoca una crisis en el seno mismo del ejército americano, llevando a Obama a reemplazar a un general demasiado crítico hacia su administración.

El 23 de junio, Obama despedía al general Stanley McChrystal, comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia y Seguridad, bajo la égida de la OTAN. Éste había dado una entrevista en la que él y sus soldados atacaban a la administración americana, en particular a Obama y su vicepresidente Joe Biden.

Lo que es llamativo en esta entrevista es la descripción que se hace de la ocupación de Afganistán:

“En junio, el número de soldados americanos muertos ha llegado a 1.000, y el número de artefactos explosivos improvisados se ha duplicado. Los gastos de centenares de miles de millones de dólares en el quinto país más pobre del planeta no han logrado que se nos sumara la población civil, cuya actitud hacia las tropas americanas varía desde la intensa desconfianza a la hostilidad abierta.

La mayor operación militar del año –una ofensiva feroz que comenzó en febrero para recuperar la ciudad meridional de Marjah- continúa desarrollándose sin grandes resultados, comparable a una úlcera que sangra.

En junio, Afganistán ha superado oficialmente al Vietnam como la guerra más larga de la historia americana (…). El presidente se encuentra atrapado en algo aún más loco que un atolladero (…)”.

El calendario de retirada de las tropas está así convirtiéndose en una fuente creciente de conflictos entre Obama y el ejército. Obama ha reemplazado a McChrystal por su superior inmediato, el general David Petraeus. Este último es el teórico principal de la guerra anti-insurreccional, que McChrystal intentó en vano poner en marcha. No fue pues una sorpresa que, algunos días antes de su nominación, Petraeus también indicara su escepticismo sobre el calendario de Obama.

Durante su campaña electoral, bajo la presión de la opinión pública, Obama se había comprometido a comenzar a retirar las tropas de aquí al verano de 2011. Es también la razón por la que en diciembre de 2009, a pesar de las presiones del ejército que reclamaba refuerzos, Obama decidía enviar dos veces menos hombres de los demandados, es decir, 30.000 soldados.

A este conflicto entre el ejército y la administración, se añade el existente entre las administraciones americana y afgana. En el sur y el este, los talibanes controlan la mayor parte de las poblaciones, en el oeste y el norte, el gobierno afgano ha comenzado a perder el control. En esta situación, Hamid Karzai, se desolidariza cada vez más de los Estados Unidos y está actualmente en negociaciones con los talibanes en la perspectiva de formar un gobierno de coalición. En julio de 2008, cuando los bombardeos americanos mataron a 80 afganos, mujeres y niños en su mayor parte, Karzai había declarado a la prensa que las fuerzas de la OTAN no deberían jamás ser autorizadas a bombardear de nuevo sin haber clarificado los objetivos con su gobierno. Desde entonces, cada masacre importante de civiles es denunciada por un ministro del gobierno en la televisión, y los americanos tienen que rendir cuentas.

El desenlace de estas divisiones depende de una fuerza cuyos intereses son diferentes : el movimiento de solidaridad internacional de las poblaciones.

En Francia, a la vez que el gobierno repite sin cesar la necesidad de medidas de austeridad presupuestaria contra los déficits públicos, se empeña en una guerra en Afganistán que cuesta un millón de euros cada día. Sin embargo, según un sondeo del BVA realizado a comienzos de año, el 56% de la población desea una retirada de las tropas, y el 85% piensa que la situación en Afganistán se deteriora.

Debemos ampliar las movilizaciones para exigir la retirada inmediata de las tropas de Afganistán.

11/7/2010

Traducido de http://www.npa2009.org/content/afghanistan-le-bourbier-previsible

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR





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