El 15 de enero entraremos en el tercer año de movilizaciones ininterrumpidas del movimiento de pensionistas en la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral Navarra. Los dos últimos años han estado jalonados con 103 lunes de concentraciones en las cuatro capitales de provincia y en cerca de un centenar de pueblos grandes, medianos y pequeños, 13 manifestaciones provinciales en las cuatro capitales territoriales y numerosas movilizaciones comarcales, así como un sinnúmero de iniciativas diversas.

Los modestos incrementos que han conocido las pensiones en los años 2018/19 en el conjunto del Estado fueron fruto de las movilizaciones y protestas sociales que llevamos el movimiento de pensionistas en Euskal Herria y con algo menos intensidad en el resto de los pueblos y comunidades del Estado. No de las negociaciones y acuerdos entre algunos partidos, como el que hubo entre el PP y el PNV que luego fue aplicado por el gobierno de Pedro Sánchez.

A finales de la primavera pasada, visto el panorama que teníamos por delante decidimos dar un salto cualitativo adelante en nuestro plan de movilizaciones.

El Gobierno de Pedro Sánchez no daba muestras de querer avanzar en el conjunto de medidas necesarias para consolidar el sistema público de pensiones y asegurar así unas pensiones públicas y dignas; sobre todo, mejorando las mínimas acercándolas a los 1.080 euros. Las presiones de los grandes bancos, empresarios y otros sectores, tanto a nivel estatal como europeo e internacional, se multiplicaban un día sí y otro también para que Pedro Sánchez no diera ningún paso adelante, promoviendo como alternativa ante una supuesta quiebra de la caja de la seguridad social -y en consecuencia la imposibilidad de mantener un sistema público y digno de pensiones- los fondos privados de pensiones, tanto individuales como colectivos.

Al mismo tiempo, la inestabilidad e interinidad del gobierno y la posible repetición de elecciones generales -como sucedió el 19 de noviembre- alejaba en el tiempo cualquier posibilidad de que nuestras demandas urgentes fueran atendidas, con la coartada de que estando en funciones el gobierno no podía adoptarlas.

Ante esta perspectiva, decidimos dar un paso adelante y arriesgarnos a preparar una movilización general con los sindicatos, colectivos de mujeres, de jóvenes en situación de precariedad o estudiantes y otros sectores sociales marginados por la pobreza y en situación de exclusión social.

Relaciones con todos los sindicatos y demás colectivos sociales

Tras un año de movilizaciones interrumpidas, partiendo de la referencia y legitimidad social del movimiento de pensionistas vasco y teniendo muy claro nuestra autonomía, independencia y pluralidad, en junio del año pasado iniciamos conversaciones con todos los sindicatos -sin excepción alguna- y con innumerables colectivos sociales para analizar y discutir conjuntamente el plan de una movilización general ciudadana que incluyera paros en el mundo laboral.

Fuimos claros y totalmente transparentes, presentando una tabla de reivindicaciones que no hacían referencia exclusivamente a la subida de las pensiones. Recogíamos demandas tales como la exigencia de unos empleos y salarios dignos -entre ellos un SMI de 1.200 euros-; la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012 y las de las pensiones de 2011 y 2013; medidas para acabar con la brecha de género en pensiones y salarios; jubilación anticipada sin penalización con 40 años cotizados; un plan de reforma fiscal que gravara las rentas mal altas y los beneficios empresariales, combatir el fraude fiscal...

Todos los sindicatos, incluidos aquellos que ahora no apoyan la huelga general del día 30, manifestaron su acuerdo con la plataforma reivindicativa e inclusiva propuesta por el movimiento de pensionistas. Y durante meses, en contacto con todos los sindicatos e innumerables colectivos sociales, se fue labrando lo que se ha convertido en el llamamiento a la Huelga General del 30 de enero, apoyada por la inmensa mayoría del movimiento de pensionistas de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa.

La Carta Social de los Derechos Sociales de Euskal Herria convoca la Huelga General

En noviembre, de acuerdo con el movimiento de pensionistas, lo que en principio era una propuesta de movilización general con paros, se convirtió finalmente en una convocatoria de huelga general para el 30 de enero realizada por la Carta Social por los Derechos Sociales de Euskal Herria. Iniciativa de la que forman parte los sindicatos ELA, LAB, ESK, Steilas, EHNE, Hiru y cerca de un centenar de colectivos sociales de toda naturaleza. Sindicatos que representan una amplia mayoría del movimiento sindical -en torno al 70%- en la Comunidad Autónoma Vasca y alrededor del 35% en la Comunidad Foral Navarra. Esta convocatoria de huelga también cuenta desde su inicio con apoyo del sindicato CNT y desde diciembre del sindicato CGT (de un modo más ambiguo y parcial en la Comunidad Autónoma Vasca y, al parecer, de un modo claro en la Comunidad Foral Navarra).

Decreto del Gobierno del 27-D y Acuerdo Programático con Unidas Podemos del 30-D.

Al enterarse del contenido del decreto, no pocos pensionistas pensaron que podría tratarse de una mala inocentada, si bien luego comprobaron que, efectivamente, era cierta la congelación de las pensiones, del SMI y de la subida salarial a los funcionarios hasta que se diera la investidura y se formara un nuevo gobierno en alianza con Unidas Podemos y presidido por Pedro Sánchez. Y se adelantaba que una vez formado ese gobierno se subirían las pensiones un 0,9% con carácter retroactivo al 1 de enero de 2020 y que la subida del SMI debía decidirse y acordarse dentro del diálogo social entre empresarios y sindicatos, previsiblemente CCOO y UGT.

En ese decreto no se contemplaba ni preveía una subida porcentual mayor para las pensiones mínimas que les acercara significativamente a los 1.080 euros; pensiones mínimas que afectan a millones de pensionistas en el conjunto del Estado y a muchas decenas de miles del País Vasco. El enfado y cabreo manifestado por las y los pensionistas vascos en las concentraciones y manifestaciones del lunes 30-D a la mañana, fue monumental.

Horas más tarde, ese mismo día se hizo público el acuerdo programático del PSOE y Unidas Podemos para la próxima legislatura si llegaban a formar gobierno.

Ese acuerdo programático concreta algo lo avanzado en el decreto del 27-D, pero sin modificar el fondo del mismo. Plantea garantizar por ley la subida de las pensiones según el IPC real, derogar el factor de sostenibilidad y el criterio de limitar las subidas de las pensiones al 0,25% establecido en la reforma del PP y se compromete en llegar al SMI de 1.200 euros -sin más precisiones- a lo largo de la legislatura. También contempla la revisión de la reforma laboral del 2012 en sus aspectos más lesivos. De nuevo, en este acuerdo no se establece ningún compromiso concreto para que las pensiones mínimas alcancen a 1.080 euros o se aproximen a ellas.

Presupuestos del Gobierno Vasco para el 2020

En tanto que la Caja de la Seguridad Social estatal no asuma una pensión mínima de 1.080 euros, el movimiento de pensionistas vasco siempre ha defendido que los gobiernos de la Comunidad Autónoma Vasca y de la Comunidad Foral Navarra, tienen capacidad competencial y económica para complementar las pensiones mínimas hasta 1.080 euros. Del mismo modo que tienen la competencia para el desarrollo de servicios sociales de atención a la dependencia de carácter universal, público y financiado a través de los presupuestos o que para cubrir el copago sanitario.

Desgraciadamente, las importantes manifestaciones y concentraciones ante los Parlamentos de Gasteiz (el 12 de diciembre, con la asistencia de 5.000 pensionistas) e Iruñea (el 16 de diciembre con asistencia de 1.000 pensionistas) no consiguieron evitar que los presupuestos acordados por el Gobierno de Urkullu (PNV, PSE-EE) con la mayoría de Elkarrekin Podemos (coalición en la que convergen Podemos, Ezker Anitza -esta formación estuvo en contra- y Equo) salieran adelante en el Pleno Parlamentario de la CAV celebrado el 27-D. En ellos sólo se contempla una subida del 4% a las pensiones más bajas a través de la Renta Garantía de Ingresos (RGI), manteniéndolas por tanto alejadísimas de los 1.080 euros, a pesar de que en el año 2008 fue aprobado que con el complemento serían equiparables al SMI vigente, lo que supondría en la actualidad 1.050 euros en doce mensualidades.

Continuar las movilizaciones y preparar la huelga general

Previsiblemente, el 4 de enero se iniciará el proceso de investidura y 7 de enero Pedro Sánchez será reelegido presidente del nuevo Gobierno. Es difícil predecir cuántos días y semanas habrá que esperar para que se forme y empiece a tomar las primeras decisiones urgentes sobre la subida de las pensiones, del SMI y otras necesidades perentorias para la mayoría social desfavorecida. En la Comunidad Autónoma Vasca, tras la aprobación de los presupuestos también está la discusión sobre la reforma de la RGI.

Multiplicar las concentraciones y otras iniciativas de los lunes y preparar a fondo la huelga general, no sólo laboral sino social y transversal, del 30-E es una necesidad de primer orden, algo imprescindible si queremos que sean atendidas nuestras demandas fundamentales.

Desgraciadamente, los sindicatos de carácter estatal, CCOO y UGT, y la plataforma de pensionistas COESPE (Coordinadora Estatal por un Sistema Público de Pensiones) siguen empecinados en no apoyar la huelga del 30-E, con argumentos totalmente injustificables, plagados además de mentiras.

Argumentan que es una convocatoria unilateral cuando han estado informados y participando directamente durante meses de esta iniciativa de movilización. Critican diciendo que es identitaria y con intereses puramente soberanistas. Plantean que no tiene sentido cuando estamos a las puertas de la formación de un gobierno progresista al que hay que conceder una tregua. Saludan y aplauden las movilizaciones y huelgas en el Estado francés contra la reforma de pensiones de Emmanuel Macron, mientras que se niegan a hacer algo -salvo algunas iniciativas simbólicas- en el Estado español “porque en Francia están previstos recortes a las pensiones y aquí esperan una mejora substancial del sistema de pensiones públicas”.

Olvidan, una y mil veces, que históricamente hemos comprobado cómo la formación de un gobierno progresista sin apoyo y presión social de las y los trabajadores y de la mayoría popular, que no tome medidas inmediatas para satisfacer las necesidades de la mayoría social desfavorecida, sólo conduce a una situación de frustración y descontento social que abre las puertas no sólo a la derecha sino a la extrema derecha.

Fortalecer el movimiento de pensionistas, por el éxito de la Huelga General

A lo largo y ancho de la geografía vasca, tanto en las capitales como en las comarcas y en numerosos pueblos, se están poniendo en pié numerosas plataformas unitarias de apoyo e impulso de la huelga general, unas con nombres de comités de huelga y otras de plataformas de apoyo, que ya están tomando iniciativas de propaganda y de todo tipo para la popularización y socialización de la movilización general del 30-E.

También en los centros de trabajo los sindicatos convocantes están desarrollando una campaña intensa explicando a los trabajadores y trabajadoras la importancia de esta movilización, buscando acuerdos unitarios de todos los sindicatos a través de los comités de empresa, etc.

Al movimiento de pensionistas, junto a las plataformas unitarias de los pueblos, nos corresponde, sobre todo, impulsar y convencer a la mayoría de la población del interés común en la defensa de unas pensiones públicas y dignas para hoy y para el futuro, en la mejora del empleo y de las condiciones laborales de las trabajadoras y trabajadores, así como de los derechos sociales cada día mas recortados y limitados. El ánimo que estamos percibiendo es grande y por ello nos aventuramos a predecir que será una huelga general exitosa.

Solidaridad a nivel estatal

Hace dos semanas, incluso antes de que el movimiento de pensionistas vascos enviara una carta a plataformas de pensionistas del resto del resto del Estado invitándoles a sumarse al 30-E, con movilizaciones y demandas propias en sus pueblos, un grupo de 81 sindicalistas de varias comunidades del Estado hizo público un manifiesto -abierto a más apoyos- en solidaridad con la huelga general del 30-E. Y lo hacían tomando como referente ese día para movilizarse en defensa de los mismos objetivos en sus empresas y pueblos con la intención de extender y reforzar en el resto del Estado la lucha y protesta social en defensa de unos intereses que son comunes; y como mejor modo de que el Parlamento y el Gobierno estatal, sea previsiblemente del PSOE-Unidas Podemos, o cualquier otro, atienda y responda debida y urgentemente a nuestras demandas comunes.

En los días sucesivos, también nos han llegado apoyos por parte de diversas plataformas de pensionistas del resto del Estado.

Es de subrayar que entre los 81 sindicalistas que suscriben ese manifiesto, la inmensa mayoría son de CCOO, UGT y CGT que critican la actitud de la direcciones de sus sindicatos no sólo por su posición ante la movilización en el País Vasco sino por su inactividad y falta de compromiso para impulsar movilizaciones en el resto del Estado, aunque tengan un carácter mas modesto.

La dirección de CCOO en el País Vasco, augurando que la convocatoria de la huelga general iba a provocar una división profunda del movimiento de pensionistas en nuestro país, a la que se sumaron algunas otras voces aisladas, ha tenido poco efecto y si bastantes críticas. Salvo una muy pequeña minoría de pensionistas, que mantiene esa posición, el grueso del movimiento sigue fuerte y la dinámica de apoyo y preparación de la huelga es muy positiva, lo que ha hecho que esas críticas se estén atenuando y teniendo cada vez menos eco.

El movimiento de pensionistas vasco tenemos el máximo interés el que en el conjunto del Estado, respetando la autonomía y pluralidad de cada plataforma, pueblo o comunidad, podamos coincidir en la medida de lo posible en nuestras demandas y movilizaciones. Y agradecemos sin paliativos la solidaridad que estamos recibiendo. Solidaridad que también nosotros y nosotras estamos defendiendo con el movimiento de protesta francés en defensa de las pensiones y otros derechos.

Aquí gritamos a menudo ¡Gobierne quién gobierne las pensiones se defienden! A las que en vasco añadimos Pentsionistak Aurrera! (¡Pensionistas adelante!) y Jo ta ke irabazi arte! ( ¡Adelante con la pelea hasta ganar o vencer!)

1/01/2020

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