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Andalucía
Mover ficha para avanzar posiciones
24/03/2015 | Pablo Perpinyà

Cualquier valoración de los resultados de las elecciones en Andalucía, hecha de compañero a compañero, debería partir del reconocimiento al esfuerzo de quienes han dado la cara por todos. Y en este sentido para mí no caben medias tintas, o se está con el equipo o no se está. Y en este caso el equipo lleva el rostro de Teresa Rodriguez, quien ha sabido representar una vía de ruptura democrática que rehuye de las etiquetas y que se encuadra en un proceso de articulación de una mayoría política. Teresa y su equipo han llevado a cabo una campaña electoral preparada en un tiempo récord y que ha permitido obtener un resultado brillante en dos sentidos: siendo el mejor resultado cosechado por un partido ajeno al bipartidismo desde hace 21 años y provocando un enorme descalabro especialmente en el PP y, en menor medida, en el PSOE. El bipartidismo está más débil que nunca y eso forma parte del terreno conquistado a lo largo de esta campaña electoral.

Cada movimiento de Podemos es estudiado detenidamente por sus adversarios y ello obliga a redefinir tácticas. En este sentido, una lección que podemos extraer de las elecciones en Andalucía es que nos encontramos inmersos en un proceso irregular, que tendrá tanto momentos de impasse como aceleraciones repentinas. El objetivo por tanto debe ser mantener una tendencia de avance de posiciones y ajustar nuestras decisiones cotidianas a la misma. Los compañeros andaluces han logrado un avance importante, no definitivo, pero si imprescindible para preparar el siguiente envite.

Bajo mi punto de vista se han puesto en evidencia tres amenazas:

1. La organización. La articulación de Podemos desde la base es una precondición para cualquier triunfo electoral, en la medida en que son las organizaciones autonómicas y locales quienes tienen la posibilidad de interpelar directamente a los ciudadanos en una distancia corta. La confianza de los ciudadanos respecto de una fuerza política no sólo depende de las intervenciones televisadas.

Es urgente profundizar en la descentralización del partido, garantizando que los territorios con especificidades importantes, como es el caso de Andalucía, puedan realizar una intervención eficaz ajustada a su contexto. El papel de los militantes, de los cuadros políticos territoriales, es crucial para lograr armar un aparato con capacidad para derrotar al PP. Las elecciones municipales y autonómicas de mayo son la primera prueba de fuego.

2. El hiperliderazgo no suma y se convierte en un hándicap por derecha y por izquierda. Ni los movimientos se sienten cómodos con un modelo de construcción ajeno a la cultura política “española”, ni los sectores que comienzan a renegar de sus antiguas afiliaciones políticas encuentran en este elemento un motivo para sumarse a Podemos, ya sea como militantes/simpatizantes o como votantes.

3. La pérdida del sentido de origen. Son muchas las voces que se oyen últimamente al respecto. Localizar al 15M dentro de Podemos no puede seguir siendo una tarea tan costosa. Genera desconcierto entre las bases e impide dotar al proyecto de un sentido más allá de la participación en las elecciones europeas. Es necesario tener un relato común de los acontecimientos precedentes a nuestro nacimiento como partido y su reflejo en la actualidad.

Con todo, creo que hay motivos para estar satisfechos con los resultados electorales pero sobre todo con la campaña. El proceso avanza y eso es lo más importante.

24/03/2014



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