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Grecia y la eurozona en la encrucijada
¿Qué desobediencia, qué solidaridad frente a la deudocracia?
23/03/2015 | Magda Fytili

[El pasado 18 de marzo se celebró en Madrid el Foro Viento Sur con el título que encabeza este artículo, versión escrita de la intervención de una de las ponentes, Magda Fytili. Junto a ella participaron Brais Fernández, Lourdes Lucía y José Rivero, desarrollándose luego un animado debate con el público asistente. Los temas que aborda la autora en este artículo fueron algunos de los que fueron objeto de discusión, especialmente el relacionado con la necesidad de evitar el aislamiento de la lucha del pueblo griego frente a la deudocracia]

Les hablaré de tres aspectos del problema. En primer lugar haré una introducción informativa, en segundo lugar hablaré de los problemas internos y problemas externos y, al final, de lo específicamente referido al Estado español en relación con Grecia

1. Nunca jamás un gobierno ha generado tanta ilusión y al mismo tiempo ha sido objeto de tantos ataques. La razón principal de eso es que lo que va a pasar en Grecia no afectará sólo al pueblo griego sino también a toda Europa. En Grecia se decide la Europa que tendremos.

Aunque hablamos de desobediencia frente a la deudocracia, el gobierno de SYRIZA no habla de desobediencia frente a los acreedores sino de renegociación de la deuda y del pago de los intereses ligado, entre otros, al crecimiento económico para terminar con la deflación, el paro y la pobreza, la desigualdad extrema, el euroescepticismo y la falta de cohesión social. Es decir, podríamos definirlo como “una desobediencia controlada o selectiva”.

Pese a que estaba previsto que el programa mínimo de Salónica se llevaría a cabo dentro de la legislatura, las expectativas que ha despertado la victoria de SYRIZA en la sociedad tras años de penurias, chocan con el hecho que el gobierno de SYRIZA se ve obligado, en estos momentos, a posponer varias de sus medidas. Este aplazamiento ha sido interpretado por algunas formaciones políticas como un retroceso en sus promesas electorales.

2. En este sentido, SYRIZA tiene abierto un doble frente tanto en el interior como en el exterior:

En el interior además de los ataques de la derecha y del centro-derecha, es decir, de Nueva Democracia y To Potami (el Río), el gobierno tiene que enfrentarse a una oposición izquierdista tanto dentro de las filas de SYRIZA como fuera. En el seno mismo de SYRIZA, la Plataforma de Izquierdas ha sido muy crítica acerca de las concesiones del gobierno en las negociaciones con el eurogrupo e incluso hay voces que piden la salida de Grecia del euro (Lapavitsas, profesor de economía en la Universidad de Londres, actualmente diputado). Para la Plataforma de Izquierdas, el gobierno debe salir del marco de los acuerdos firmados y poner en marcha algunos de esos compromisos-faro, ignorando el acuerdo previo con las “Instituciones”. Estas críticas las comparten tanto el KKE (partido comunista) como la izquierda que extraparlamentaria y el movimiento anarquista. Además, estas fuerzas siguen luchando y reivindicando en la nueva coyuntura política por un Estado más democrático, más igualitario y menos represivo. En este sentido, es indicativo que desde el día 2 de marzo la mayoría de los presos políticos izquierdistas y anarquistas hayan empezado una huelga de hambre. Sus demandas son la abolición de la Ley Antiterrorista, la abolición de la “ley de la sudadera con capucha” (actos cometidos con características físicas ocultas), la abolición del marco jurídico de las cárceles tipo C y la excarcelación inmediata de Savvas Xiros (condenado por su participación en la organización 17 de noviembre) por motivos de salud.

De todas formas, el gobierno sigue manteniendo por ahora un altísimo porcentaje de apoyo popular: 6 a cada 10 ciudadanos están satisfechos con la postura del Gobierno en las negociaciones, aunque antes eran 8 de cada 10.

En el exterior las críticas y difamaciones contra el gobierno de SYRIZA han tomado unas dimensiones brutales, debido también al hecho de que la socialdemocracia está dando su apoyo total a la derecha neoliberal. Los gobiernos de la UE insisten en que el nuevo gobierno de coalición antiausteridad debe cumplir todos los acuerdos del pasado. Por su parte, SYRIZA puso de manifiesto que, sobre todo, tienen que cambiar las medidas que se ha demostrado que son totalmente ineficaces. Pero para los socios europeos, como dijo el ministro alemán de Finanzas en diciembre pasado, “Unas nuevas elecciones no cambian nada”. Sin embargo, por el momento el Gobierno está devolviendo a tiempo los tramos acordados y este mes abonó al Fondo Monetario Internacional 348 millones de euros correspondientes al segundo tramo del préstamo.

Además de esta política de difamación y acoso constante, la intervención directa en la situación política del país por parte de los socios europeos, no constituye nada más ni nada menos que una política de corte colonial. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, pidió a Alexis Tsipras que rompiera con su socio de coalición, el partido conservador Griegos Independientes (ANEL), al considerar esa alianza un “error”. Schulz criticó en concreto al líder del partido y actual ministro de Defensa, Panos Kamenos, diciendo que “En comparación con el señor Kamenos un elefante en una cacharrería me parece un diplomático fino.”

La crítica hacia ANEL aunque puede partir de una base correcta tiene una funcionalidad política muy concretas. Es decir, Schulz prefiere que el socio de SYRIZA sea To Potami (El Río) puesto que su ideología neoliberal podría funcionar como baluarte para las políticas izquierdistas de SYRIZA. Al mismo tiempo, esta crítica resulta muy hipócrita cuando proviene de los mismos políticos que no hicieron una crítica equivalente en 2011 cuando el gobierno griego estaba formado por ND, PASOK y LAOS, este último muy a la derecha de los Griegos Independientes (ANEL). Además, al atribuir al gobierno de SYRIZA el calificativo de que es nacionalista cuando SYRIZA habla de soberanía nacional y de dignidad, además de erróneo es al mismo tiempo una provocación, sobre todo teniendo en cuenta que en Grecia el tercer partido más votado es Amanecer Dorado. Así, este discurso puede fortalecer a variantes de extrema derecha que mantienen un discurso que aparece como “más radical” que el del propio gobierno. Estas fuerzas ya han convocado una manifestación racista para el 21 de marzo, día internacional contra el racismo.

La primera ley que SYRIZA ha presentado en el parlamento y se vota hoy garantiza ayudas para alimentos, electricidad y pagos del alquiler a más de 300 000 personas. La imposición de no realizar cambios unilaterales ha llegado al extremo de que los responsables europeos han considerado estas medidas de urgencia para hacer frente a la crisis humanitaria como una medida unilateral. Es decir, intentan atar de pies y manos al gobierno griego a las políticas del memorándum e imponer la disyuntiva de un tercer memorándum o el grexit [salida del euro].

3. Respecto al Estado español

En el Estado español, tanto el PP como el PSOE han lanzado ataques muy duros contra SYRIZA intentado evitar que se compare a España con el caso griego. Los populares han vivido como una gran decepción la derrota de su socio en Grecia y los socialistas han querido marcar distancia con el PASOK y ambos, sobre todo, se empeñan en demostrar que Podemos no va a ser SYRIZA. Sin embargo, por razones estratégicas cara a las próximas elecciones, en el Estado español no ha sido posible un apoyo activo por parte de las fuerzas de izquierda. Tanto Podemos como IU, aunque han apoyado relativamente el gobierno de SYRIZA, han subrayado también las diferencias entre los dos países. Es decir, mientras el ataque hacia SYRIZA es brutal por parte del bipartidismo español, el apoyo por parte de las fuerzas de izquierda ha sido bastante discreto, sobre todo, en el sentido de que la izquierda podría haber movilizado a la gente en esa dirección. La postura hostil de los principales, partidos políticos junto con la información sesgada en los medios de comunicación, ha creado un déficit de información real en el Estado español en torno a la información objetiva que podría llegar sobre la situación en Grecia.

En mi opinión, las reacciones políticas tanto en el interior del país como en el seno de SYRIZA no constituyen un problema sino todo lo contrario. Por ahora equiparar a SYRIZA con ND y PASOK no tiene ninguna base, pero el hecho de que haya movilizaciones con el objetivo de presionar a SYRIZA para obligarle a cumplir su programa, son, desde mi punto de vista, no sólo necesarias e inevitables, sino también positivas. De todas formas, el gobierno de SYRIZA es el primer gobierno europeo en décadas que no trata de contener las manifestaciones que no controla o, incluso, que son críticas con su gestión.

Así que lo más crucial es el frente común en Europa. El pueblo griego necesita hoy más que nunca la solidaridad internacional. Ahora bien, esta tarea también incumbe a la izquierda internacional y sobre todo a la izquierda europea. Deben impulsarse iniciativas políticas para impedir que las “instituciones” estrangulen y derroquen al gobierno en Grecia.

El gobierno de SYRIZA, pero también el partido y los movimientos sociales, tienen que elaborar una estrategia alternativa capaz de romper con la economía capitalista como principio organizativo de la vida social y empezar a construir alternativas radicales basadas en la solidaridad y la participación. Si SYRIZA es, finalmente, una fuerza para la elaboración de una política de emancipación en Europa, es algo que queda por ver.

Magda Fytili es doctoranda en Ciencia Política (Universidad Autónoma de Madrid-Universidad de Atenas). Este es el texto de su intervención en el Foro VIENTO SUR celebrado el pasado 18 de marzo en Madrid.



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