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Euskal Herria
Retos importantes para el sindicalismo
23/03/2015 | Begoña Zabala

Vaya por delante de estas líneas la advertencia de que tengo interés cero en pontificar sobre este tema, y mucho menos en dar lecciones o predicar enseñanzas a los sindicatos de clase de Euskal Herria. Debo decir, además, que estoy muy de acuerdo, en general, con las políticas sindicalistas de la mayoría sindical vasca de confrontación y lucha, y, en particular con las del sindicato LAB en el que estoy afiliada. Es esta una aportación desde la reflexión feminista de una activista más bien veterana, que tiene mucho de su corazoncito y de su práctica en las movidas sindicales.

Se puede decir en primer lugar, sin exagerar, que desde las filas feministas se ha cuestionado y se ha puesto en solfa uno de los paradigmas centrales del sistema capitalista y de sus teorizaciones por parte de las teorías economistas. Incluida, obviamente, la teoría marxista. Es el concepto de trabajo, entendiendo por este únicamente el trabajo asalariado, como puntal de la explotación capitalista, la extracción de plusvalía e incluso la conformación de la clase obrera, la clase por excelencia. La exclusión desde los albores del capitalismo de las mujeres del mundo del trabajo asalariado y remunerado y la asignación de las tareas domésticas, reproductivas y de cuidados de forma generalizada a las mujeres es uno de los pilares del capitalismo, en alianza inseparable con el patriarcado.

A mi modo de ver, este es el primer concepto y la primera realidad que hace tambalear uno de los cimientos más importantes de la construcción teórica y práctica de la lucha de clases. Llevaría esta consideración a replantearnos de forma permanente toda la política que ha tenido como eje el considerar trabajo únicamente el trabajo asalariado.

En segundo término, la construcción económica, jurídica y política del ‘trabajador’, como ganapan y como cabeza de familia, sustentandor de los familiares a su cargo –incluye esposa, hijas e hijos, e incluso alguna abuelilla-, ha estallado por los aires. La extensión del trabajo asalariado a las mujeres, por mor de las políticas ilustradas y de la igualdad, ha puesto de manifiesto una de las contradicciones más importante del sistema de dominación capitalista y patriarcal, cual es la consideración de la familia como el sujeto benefactor del trabajo asalariado. Así nos encontramos con que el trabajo del ‘sujeto trabajador’, en condiciones de regularidad, otorga como derecho social de carácter contributivo la mayoría de las que denominamos prestaciones sociales, para él mismo y para familiares dependientes o a su cargo. Se produce así un caos de prestaciones duplicadas, que a veces son incompatibles entre sí. Este sería el segundo impedimento grave para construir una sociedad de personas autónomas e independientes, que gozan de derechos universales individuales, no dependientes de las contribuciones de terceras personas. Si el eslogan de la modernidad y del feminismo ilustrado fue el de una persona un voto, ahora se tendría que volver a poner sobre el tapete la individualidad y universalidad de los cuatro derechos fundamentales: educación, salud, derechos sociales y atención a la dependencia o a los cuidados. Cada persona, incluidas las criaturas, tiene derecho a que se le reconozca de forma autónoma cada uno de esos derechos y su ejercicio garantizado por la Administración Pública en general.

Lo anterior pone en evidencia el maridaje entre el capitalismo y el patriarcado, dicho muy en síntesis, entre la explotación laboral y la dominación de las mujeres dentro de la familia nuclear patriarcal.

A mi modo de ver, esto nos supone otra tarea en el mundo sindical. Las políticas sindicalistas y las reivindicaciones de clase asociadas a las familias –demandas familistas- no son compatibles. Nada de lo que demanda la clase trabajadora debe pasar por la asignación de esa demanda a la familia en su conjunto o al interés familiar. La autonomía, la soberanía y la independencia de las personas nos requieren demandas para todas ellas –‘todos los derechos para todas’- al margen de su situación familiar. Incluso, en contra de su situación familiar.

El tercer apunte creo que debe ir vinculado a la situación actual de crisis. Señalando en primerísimo lugar que nos encontramos ante una crisis sistémica, de civilización, estructural del sistema capitalista, o como la queramos denominar, pero dando por supuesto que es más que esta crisis financiera que ha afectado al capital y a sus homicidas respuestas dadas a los sectores populares endeudados.

Pues bien, en estos momentos de la crisis desvelada en el año 2007, las respuestas capitalistas y neoliberales han hecho crecer exponencialmente la situación de precarización en el empleo, sobre todo de las mujeres. No es la invención del trabajo precario para las féminas, como hemos visto. Es la consolidación más absoluta. Si ser ‘chacha’ en casa particular ya era un trabajo super precario en los tiempos de bonanza del capitalismo, que aspiraba incluso a un estado del bienestar, ahora mismo, haciendo un cruce con la nacionalidad extranjera, y la crisis genérica de cuidados unida a la familiar, se está convirtiendo en hecatombe.

Y ante esto, un sindicalismo que reta a la situación actual se puede preguntar: ¿Seguimos planteando la ‘ayudas familiares’ y de conciliación familiar como una salida para la libertad de las mujeres o exigimos ya derechos sociales para todas las mujeres, dado que ejercen trabajos de cuidados y de reproducción? ¿Planteamos que las pensiones de viudedad deben completarse al 100 por 100 del salario cotizado, o nos repensamos que todas las mujeres tienen que tener un salario de jubilación/desempleo por las miles de horas de trabajo y de dedicación a la sostenibilidad de la vida? ¿Exigimos únicamente inspecciones de trabajo para comprobar los niveles de explotación de las empleadas de hogar o de ‘una puñetera vez’ se habla de un trabajo por los menos en igualdad con los otros sectores de trabajadores? Hay más preguntas, y también respuestas que las ofrecemos para el debate.

17/03/2015
http://www.naiz.eus/iritzia/debate/un-modelo-sindical-para-el-futuro?debate_collaboration_id=6



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