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Entrevista con Sam Farber
Estados Unidos-Cuba:¿el final de la Guerra Fría?
18/03/2015 | Lance Selfa

Lance Selfa: ¿Cuáles son las razones fundamentales, tanto de un lado como de otro, de este deshielo entre los Estados Unidos y Cuba?

Sam Farber: Creo que varios factores han empujado por las dos partes, aunque la cuestión del momento adecuado estaba abierta. El fin de la Guerra Fría con la URSS y, poco más o menos al mismo tiempo, la retirada cubana de África redujeron la importancia de este país para la política exterior estadounidense, hasta tal punto que Cuba apenas es mencionada en los estudios estratégicos publicados estos dos últimos años por Defensa y Asuntos Exteriores. Así, la presión se ha relajado en relación a la situación que prevalecía anteriormente.

Está también el hecho de que los capitalistas americanos son cada vez más favorables al comercio con Cuba. En 2000, los Estados Unidos aprobaron una ley que eximía del embargo económico a las exportaciones de alimentos y de productos agrícolas, y grupos como Archer Daniels Midland, Tyson Foods y otros se han implicado en relaciones comerciales con Cuba. Muchas empresas, con excepción de una franja muy a la derecha, son favorables a ello.

Se añade a lo anterior el hecho de que el Pentágono era desde hace un cierto tiempo favorable a la reanudación de las relaciones. Sus responsables tienen reuniones regulares con las autoridades cubanas a propósito de la logística de la base naval de Guantánamo Bay, del tráfico de drogas y otras cuestiones.

Por último, pero no menos importante, el peso de los exiliados cubanos de derechas en Miami ha declinado. La zona del condado de Dade tiene aún en el Congreso tres representantes de la derecha cubano-americana, pero el apoyo a su política está en declive, mientras que la composición de la comunidad cubana ha cambiado de forma bastante significativa. La mayoría de los cubanos y de los cubano-americanos que residen en el sur de Florida son ahora gente llegada después de 1980, y esta mayoría se refuerza constantemente. Entre 20 000 y 30 000 cubanos llegan cada año a los Estados Unidos y la vieja generación está extinguiéndose. Ésta conserva sin embargo un fuerte poder de control sobre los medios y el sistema político, porque está compuesta de la gente más rica.

Todos estos factores han contribuido a crear, en el lado estadounidense, una situación en la que, por toda una serie de razones, los políticos han considerado oportuno evolucionar sobre la cuestión de Cuba.

Del lado cubano, el país está confrontado a una situación económica preocupante, caracterizada por una carencia crónica de inversiones. El ministro cubano de economía ha estimado que el país tenía necesidad de dos millardos de dólares por año para poder despegar. La inversión en Cuba es dos veces inferior a la del resto de América Latina, y la productividad es baja según las normas latinoamericanas. El crecimiento económico ha sido también débil estos últimos años, no alcanzando más que el 1% en 2014.

Todo esto ha creado una situación en la que los dos lados estaban dispuestos a un cambio en sus relaciones. Una vez pasadas las elecciones de 2014, Obama ha considerado que era políticamente el mejor momento para hacerlo.

¿Cuál es tu apreciación de la apertura de las relaciones diplomáticas? Obama puede hacer una serie de cosas a través del poder ejecutivo, pero solo el Congreso puede derogar la ley Helms-Burton [que rige actualmente el embargo, ndt]. ¿Cuáles son por tanto los límites del acuerdo en el momento actual?

La ley Helms-Burton, que el Congreso y el presidente Bill Clinton aprobaron en 1996, prohíbe toda actividad económica entre los Estados Unidos y Cuba –así, las inversiones de sociedades americanas en Cuba están prohibidas.

Para relajar tanto las relaciones políticas como las económicas entre Cuba y los Estados Unidos, Obama ha ido un poco más allá de lo que la ley permite. Ha podido así liberalizar las transferencias de fondos provenientes de los cubano-americanos, que deberían pasar de 1,5 millardos de dólares por año a 2 millardos de dólares en 2015, es decir un aumento del 25%. Dicho esto, el corazón del problema es que la ley Helms-Burton sigue prohibiendo el pleno restablecimiento de relaciones económicas entre Cuba y los Estados Unidos.

Corresponde ahora al Congreso enmendar, modificar o derogar la ley Helms-Burton. Un número significativo de republicanos, como el senador Jeff Flake de Arizona, son favorables a un cambio. Queda por saber cuántos republicanos y demócratas adoptarán una posición similar. Ciertos demócratas, como el senador Robert Menéndez de New Jersey están totalmente opuestos a ello. Menéndez es un cubano-americano aliado desde hace años a los elementos más de derechas de la comunidad cubana del sur de Florida.

Sobre este tema no hay una línea de fractura clara entre demócratas y republicanos. Atraviesa de hecho a los dos partidos y no he visto todavía ninguna estimación cifrada del número de republicanos y de demócratas que estarían dispuestos a una derogación. Es algo que queda por ver.

¿Si la ley Helms-Burton no fuera derogada y quedara como está, qué significaría esto para los cubanoamericanos que tienen familia en Cuba?

Las modificaciones marginales de la ley Helms-Burton introducidas por Obama han cambiado de forma significativa la situación de los cubano-americanos. Por ejemplo, pueden ahora enviar montantes casi ilimitados a sus allegados –padres, hermanos y hermanas.

Los viajes hacia Cuba han sido liberalizados primero del lado cubano y ahora del lado americano, tanto que se prevé un aumento del número de visitantes. Había ya un cierto número, sobre todo desde que el gobierno cubano había comenzado a autorizar a los cubano-americanos a recibir a los miembros de su familia en hoteles de Cuba. Varadero, el principal complejo hotelero de Cuba, está así lleno de cubanos cuyas habitaciones están pagadas por sus parientes de Miami que vienen a visitarles.

Así pues, muchas cosas han cambiado ya y ahora esto cambiará mucho más. Pero hay igualmente cosas que los cubanoamericanos no podrán hacer. Por ejemplo los hermanos Fanjul, cubanoamericanos que son grandes productores de azúcar en Florida, muy hostiles al gobierno cubano, han dado un giro decidiendo apoyar el establecimiento de relaciones económicas entre los dos países. Han ido a Cuba y se han reunido con el gobierno cubano, pero no tendrán la posibilidad de invertir millones para abrir una refinería de azúcar nueva y moderna. Para esto, sería necesario la derogación de la ley Helms-Burton.

En la izquierda muchos han considerado esta apertura como una victoria para el pueblo cubano. ¿Cuál es tu opinión?

También lo veo así, en el sentido en que el restablecimiento de las relaciones económicas con Cuba es un golpe contra la concepción según la cual los Estados Unidos tendrían el derecho a imponer a Cuba el sistema socio-económico y político de su preferencia –y si Cuba no lo acepta, entonces los Estados Unidos tendrían el derecho a sancionarla económicamente, no solo a través de los mecanismos del mercado sino por medios extraeconómicos también.

Hay que tener presente que es el embargo/bloqueo económico, y no el mercado libre, el que ha creado la miseria para el pueblo cubano. Al neoliberalismo se le supone defender la libertad de las fuerzas del mercado. Pero es un poder político el que ha interferido en el mercado e impuesto sanciones contra Cuba, de forma totalmente exterior a lo que al neoliberalismo burgués se le supone reconocer como legítimo. En esta medida, se trata por tanto de una derrota para quienes piensan que los Estados Unidos deberían tener el poder y el derecho de dar o no su aprobación a un gobierno extranjero y a un sistema económico en el extranjero, y si llega el caso sancionarle por medios extraeconómicos. En este sentido, no hay duda alguna de que se trata de una victoria.

El Departamento de Estado [Ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense] envía a Cuba, en enero, una delegación para emprender discusiones a alto nivel. El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, ha anunciado que iría a la cabeza de una misión comercial. ¿Qué reflexiones te inspira esto?

Se puede apostar que estas misiones gubernamentales a Cuba van a conducir a un aumento significativo del turismo para el año que viene! Hay ya allí una delegación de demócratas del Congreso, mientras que el gobernador Cuomo es esperado allí próximamente y la secretaria de Comercio [Ministra federal] Penny Pritzker, prevé también acudir pronto.

Acabo de ver una declaración firmada por responsables políticos y hombres de negocios muy importantes –incluyendo a George Shultz, antiguo secretario de estado con Reagan–, que en lo esencial pide una normalización de las relaciones con Cuba. No hablan explícitamente de una derogación o de una modificación de la ley Helms-Burton, pero en gran medida es lo que dicen. Está firmada por otras figuras del establishment, como Bill Richardson, antiguo gobernador de Nuevo México, embajador en la ONU y Secretario de Energía. Es evidente que hay una fuerte presión, en los medios oficiales políticos y de negocios, para ir hacia una normalización con Cuba.

¿Cuál podrá ser el impacto sobre América Latina del restablecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba? Pienso en particular en que Cuba acoge las negociaciones entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, así como que tiene relaciones estrechas con el gobierno de izquierdas de Venezuela. ¿Cuáles podrán ser sus consecuencias, más en general, para el papel de los Estados Unidos en la región?

Uno de los elementos tomados en cuenta por Obama para decidir la recuperación de las relaciones con Cuba ha sido la necesidad de hacer cambiar la percepción de los Estados Unidos en América Latina, eliminando de ella una fuente permanente –e importante– de irritación. Pienso que esto ha formado parte importante del cálculo.

En este sentido, será de una cierta forma más fácil tratar con Venezuela y otros países del hemisferio, en particular los que disponen de gobiernos de centro-izquierda, algunos menos radicales como Ecuador y otros más como Venezuela. Será más fácil para los Estados Unidos confrontarse a esos países si la hipoteca de las relaciones con Cuba es levantada.

No quiero decir, como hacen algunos, que Cuba va a reducir su apoyo a Venezuela y a los demás países de centro-izquierda en la región. No será así mientras las condiciones actuales perduren. Pero será más fácil para los Estados Unidos gestionar sus relaciones con esos países. Pienso que las consideraciones de política exterior han jugado un papel en la decisión de Obama. Igualmente en el caso de George Shultz, que ha firmado peticiones llamando a una normalización de las relaciones. Este aspecto ha jugado claramente un papel.

¿Piensas que esta apertura va a inaugurar un proceso de cambio político en la propia Cuba? En caso afirmativo, ¿en qué sentido? ¿Se preocupan por ello los Estados Unidos?

Creo que es una cuestión a más largo plazo. Por el momento, no hay duda de que se trata de una victoria para el gobierno cubano. Por otra parte, éste ha tenido la cara dura de atacar a disidentes –como la artista Tania Bruguera, que ha intentado montar su espectáculo en la plaza de la Revolución, se lo han impedido y luego ha sido detenida- con el pretexto de que pondrían en peligro la nuevas relaciones con los Estados Unidos.

Antes, la acusación era que los disidentes hacían el juego al bloqueo. Ahora, si estás en desacuerdo, ¡haces el juego a lo que quieren perturbar las relaciones con los Estados Unidos!

Pero esto se refiere al corto plazo. A medio y más largo plazo, creo que la apertura hacia los Estados Unidos va a minar la legitimidad del gobierno, porque no le será ya posible proclamar que los problemas económicos de Cuba son causados por el embargo –sobre todo si la ley Helms-Burton es significativamente modificada o incluso derogada.

El gobierno cubano parece muy atraído por el modelo económico de China o de Vietnam. ¿Piensas que podría ir en esa dirección? Teniendo en cuenta lo que acabas de decir a propósito de la posibilidad de un cambio político, ¿sería viable?

Pienso que es lo que quiere el gobierno. Cuando hablamos de modelo chino o vietnamita, esto no quiere decir que Cuba podría sacar del campo un refuerzo de su fuerza de trabajo industrial. La población de Cuba solo es rural en un 25%. La estructura del país es muy diferente a la de China o Vietnam. No se trata tampoco de un modelo económico específico.

Pero lo que en mi opinión quiere el gobierno es un modelo de sistema social en el que hay un partido de Estado y una ausencia de democracia pero, al mismo tiempo, posibilidades de inversión privada sustanciales, en particular de inversión extranjera en industrias clave, pero con un Estado que se reserva la dirección de las líneas económicas directrices. El sistema bancario en China, que sigue monopolizado por el Estado, es un ejemplo de lo anterior.

El problema en Cuba es que el gobierno da dos pasos en ese sentido, y luego un paso atrás. La razón de ello reside ciertamente en una resistencia burocrática –puesto que bajo un modelo así, numerosos burócratas perderían parte de su poder, correrían el riesgo de perder sus feudos. Desde su toma de funciones, Raúl Castro ha intentado no perturbar demasiado el poder burocrático –y esta es la razón por la que todo este proceso ha sido contradictorio.

Cuba ha abierto recientemente en Mariel una zona económica dedicada a la exportación. ¿Piensas que los planificadores económicos esperan seguir un modelo así, como en Vietnam o Macao?

Hasta el presente, el puerto de Mariel no ha sido un gran éxito. La Organización Odebrecht, una enorme compañía brasileña, ha invertido grandes cantidades de capitales para renovar y modernizar el puerto de Mariel, que comprende una zona de libre cambio. Dicen que esperan el final de los trabajos de ampliación del canal de Panamá, necesarios para que grandes barcos puedan utilizar este puerto como escala hacia los Estados Unidos o Europa.

De hecho, en el punto actual del desarrollo económico de Cuba, el país no tiene gran cosa que ofrecer a nivel industrial o agrícola. Lo que puede proponer, y en lo que está muy implicado, son servicios. Hay así mucho entusiasmo por el turismo. Cuba ha recibido en 2014 tres millones de turistas. La previsión de cuatro millones para 2016 es plausible. Esto creará fuertes tensiones sobre las infraestructuras y la capacidad hotelera. Hay por tanto que esperar que el capital europeo aumente sus inversiones en la industria hotelera. Ésta tiene necesidad de más hoteles, que a su vez tendrán necesidad de nuevas infraestructuras.

Existen igualmente posibilidades en el terreno de las biotecnologías y de la industria farmacéutica. Hay sociedades americanas que tienen ya proyectos de joint-venture para la producción de medicamentos. Esto podría desarrollarse, aunque pienso que es una perspectiva a más largo plazo.

En los Estados Unidos, numerosos radicales temen que militantes de izquierdas, como Assatu Shakur [antigua militante de Black Panther Party, condenada sin pruebas a perpetuidad por el presunto asesinato de un policía ndt], que ha obtenido el estatus de refugiada política en Cuba, puedan ser extraditados hacia los Estados Unidos. ¿Qué piensas de esto?

Estoy evidentemente muy preocupado también por esta cuestión. Hasta el presente, ningún responsable cubano o estadounidense ha dicho nada en absoluto sobre este tema. Ha habido recientemente un artículo en el New York Times a propósito de criminales cubanos que han sido extraditados hacia Cuba. No soy un especialista en derecho internacional, pero me parece que esto no necesita tratado de extradición. Por lo que sé, no hay hoy ningún tratado de extradición en vigor entre los Estados Unidos y Cuba.

Tampoco sé si Assata Shakur ha recibido la nacionalidad cubana. Está en el país desde hace decenas de años. Si ha recibido la nacionalidad cubana, esto será un obstáculo suplementario para su extradición a los Estados Unidos.

Pero lo que es llamativo en este caso particular, es que nada se ha dicho sobre el tema. Evidentemente, el gobernador Chris Christie de New Jersey ha intentado aprovechar la ocasión declarando que debería ser devuelta a los Estados Unidos. Pero nadie en el seno del gobierno federal de Washington ni en La Habana ha dicho ni una palabra sobre el tema.

¿Que te parece lo más importante a tener en cuenta de estos acontecimientos?

A medio o largo plazo, habrá una puesta en cuestión de la ideología que domina en el seno del poder cubano, según la cual la lamentable situación económica se explica por el bloqueo estadounidense. Esto podría facilitar el desarrollo de la resistencia en Cuba. Una cierta liberalización –no democratización, sino liberalización–, que por otra parte ha comenzado ya, ayudará en este sentido. La gente podría protestar más abiertamente que en el pasado.

En China, incluso con un partido de Estado único, hay cada año movimientos de decenas de miles de trabajadores, lo que ha conducido a aumentos salariales –hasta tal punto que ciertas empresas citan, entre otros factores, los salarios como una razón de su salida de China. Es así como Bangladesh se ha convertido en el centro de la producción de vestidos, al no considerarse ya a China como suficientemente “abordable”. En la medida en que la liberalización podría ampliar el espacio que la gente tiene para organizarse y reivindicar, esto sería un desarrollo positivo.

27/01/2015

http://npa2009.org/idees/etats-unis-cuba-la-fin-de-la-guerre-froide

Sam Farber, es un autor americano marxista, nacido y educado en Cuba, que ha publicado numerosos trabajos de gran calidad sobre la historia de Cuba y su revolución. El último, publicado en diciembre de 2011 por Haymarket Books (Chicago), es Cuba Since the Revolution of 1959: A Critical Assessment (Cuba desde la revolución de 1959: una evaluación crítica). En http://vientosur.info/spip.php?article9700 se puede descargar un extenso artículo suyo, Tendencias políticas en la Cuba de hoy, publicado en el número 136, de Octubre de 2014, de la revista VIENTO SUR.

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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