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Túnez
La situación política en vísperas de las elecciones
21/10/2014 | Dominique Lerouge

Habitualmente, una revolución se define como el momento en que simultáneamente los de abajo no quieren ya “vivir como antes”, los de arriba no pueden ya “mantener su dominación sin cambios”, y esta doble imposibilidad desemboca en “la irrupción violenta de las masas en el terreno en que se definen sus propios destinos” /1.

Si se tiene en cuenta tal definición, el período que se extiende en Túnez desde el 17 de diciembre de 2010 al 14 de enero de 2011 ha sido indudablemente una revolución.

La ola partida de la juventud de las regiones desheredadas del interior del país fue rápidamente seguida por sindicalistas a menudo ligados a diversas asociaciones. Resultó de ello un cambio radical de la central sindical UGTT a favor de la lucha contra el régimen.

Frente a la extensión del movimiento, Ben Alí fue abandonado por los sectores decisivos de la burguesía tunecina y del imperialismo.

Todo esto hizo posible la salida de Ben Alí al cabo de 29 días con un coste relativamente limitado en vidas humanas.

2011: una revolución inacabada

Pero el entusiasmo que acompañó al comienzo de este proceso contribuyó a ocultar dos grandes debilidades: una autoorganización muy reducida/2 y la incapacidad de la izquierda para proponer una alternativa política.

Este doble límite hizo posible un bloqueo rápido del proceso revolucionario por políticos salidos del antiguo régimen, simbolizado por el acceso de Beji Caid Essebsi al puesto de Primer Ministro el 27 de febrero de 2011/3.

En este marco, lo esencial del aparato del Estado permaneció inalterado, así como la política económica y social en vigor bajo Ben Alí. Como escribe Fathi Chamkhi: “derrocar una dictadura es una cosa, derrocar el régimen es otra”/4.

En el otoño de 2011, el balance sacado por una parte de quienes hicieron la revolución estaba teñido de amargura: ciertamente la libertad de expresión y de organización habían sido arrancadas, pero progresivamente volvían a aparecer los mismos policías y no se producía ninguna mejora de las condiciones de vida de la población.

En las elecciones del 23 de octubre de 2011, la mitad de la población se abstiene (y dentro de esa mitad numerosos jóvenes y electores potenciales de la izquierda). Simultáneamente una parte de los electores que pertenecen a las clases populares se vuelven hacia los islamistas de Ennahda.

Instalación del poder islamista

Como consecuencia de las elecciones de octubre de 2011, el gobierno dirigido por Ennahda se hace cargo de sus funciones el 24 de diciembre de 2011. Dos pequeños partidos participan en el poder /5, de ahí el nombre de troika con que se conoce.

Durante un poco más de dos años, tunecinos y tunecinas van a tener que enfrentarse a una islamización rampante de la sociedad, en particular con ataques contra las libertades así como contra los derechos de las mujeres; a una utilización de las mezquitas como lugar de propaganda política y de reclutamiento para las corrientes más extremistas; a una infiltración sistemática del aparato estatal por Ennahda; a una aceleración de la política neoliberal; al desarrollo de la violencia política estatal y paraestatal por medio de milicias islamistas.

Se dibujan tres grandes alternativas políticas:

- Essebsi se propone volver al poder tras las próximas elecciones. Funda para ello el partido Nidaa Tounes a comienzos de 2012, en el que se vuelven a encontrar numerosos antiguos miembros del partido de Ben Alí así como otros militantes salidos del centro o incluso de la izquierda;

- El Frente Popular, constituido en octubre de 2012, se presenta como una alternativa a Ennahda y a Nidaa Tounes. Pero el Frente no constituye una perspectiva concreta inmediata: de una parte, los planteamientos del Frente no pueden apoyarse en un proceso de autoorganización y de otra el frente tiene fuerzas limitadas, es poco homogéneo y a menudo da muestras de falta de decisión.

- La UGTT no es candidata al poder. Por el contrario, quería obligar al gobierno de Ennahda a abandonar el poder de forma tranquila y, para ello, propone a partir del 18 de junio de 2012, la búsqueda de un amplio consenso entre todas las fuerzas políticas para lograrlo/6.

Al no ser capaz ninguna de estas tres posibilidades de constituir una alternativa inmediata, los islamistas tienen las manos libres para atacar a las resistencias populares, a la UGTT y a la izquierda: a finales de noviembre de 2012, la policía reprime a tiros el levantamiento popular de Siliana/7; el 4 de diciembre de 2012, la sede nacional de la UGTT es atacada por las milicias islamistas; el 6 de febrero de 2013 Chokri Belaid, uno de los principales dirigentes del Frente Popular es asesinado; el 25 de julio de 2013, Mohamed Brahmi, un segundo dirigente nacional del Frente, es igualmente asesinado.

Salida del gobierno de Ennahda como exigencia inmediata/8

El asesinato de Chokri Belaid, el 6 de febrero de 2013, pone de actualidad esta demanda. Pero Ennahda había logrado salir indemne: si bien el primer ministro Jebali salió por la puerta el 19 de febrero, el 13 de marzo otro dirigente de Ennahda entró por la ventana/9. Resultado: continuaba aplicándose la política anterior.

Frente a la incompetencia notoria del gobierno y el descontento de una parte creciente de la población, la burguesía tunecina comenzó a desear una salida del poder de Ennahda. Lo mismo ocurría del lado de las grandes potencias imperialistas que a finales de junio decretaron un embargo financiero sobre Túnez. Esta evolución fue reforzada con el derrocamiento del presidente de Egipto Mohamed Morsi el 3 de julio de 2013.

Como consecuencia del asesinato de Mohamed Brahmi el 25 de julio de 2013, Ennahda se encuentra completamente aislada y su salida inmediata del poder es un deseo ampliamente mayoritario en el seno de la población tunecina. Queda por saber qué fuerza podría reemplazar al gobierno dirigido por los islamistas.

No está al orden del día un poder basado en la autoorganización de la población: tras el asesinato de Mohamed Brahmi ningún comité popular se ha puesto en pie; el Frente Popular sigue siendo una fuerza heterogénea, vacilante y de tamaño limitado.

Del lado de las fuerzas más estructuradas y a diferencia de Egipto, el ejército no es candidato al poder y lo mismo ocurre con la UGTT.

Ante la ausencia de otra alternativa concreta, aparecen sucesivamente dos reagrupamientos. El primero se constituye al día siguiente del asesinato de Brahmi con el nombre de Frente de Salvación Nacional (FSN). Reúne a lo fundamental de los partidos políticos opuestos a Ennahda -entre ellos Nidaa Tounes y desgraciadamente el Frente Popular/10, así como diversas organizaciones, entre ellas en particular la UGET, la UDC y la ATFD/11.

El FSN quiere imponer a la vez la dimisión de la Asamblea Nacional Constituyente y la dimisión del gobierno. A éste le sucederá un gobierno cuyos miembros no dependerían de los diferentes partidos, encargado de tomar una serie de medidas de urgencia; entre ellas, la lucha contra las violencias islamistas y la organización de las próximas elecciones.

El segundo reagrupamiento está formado por cuatro organizaciones, de ahí su nombre de “cuarteto”: la UGTT, la Liga Tunecina de Derechos Humanos, la Orden de los abogados y el sindicato patronal UTICA.

A diferencia del FSN, este “cuarteto” quiere que el reemplazo del gobierno islamista por un “gobierno de tecnócratas” resulte de un “diálogo nacional” entre todas las fuerzas, incluyendo Ennahda, siguiendo la estela de lo que propone incansablemente la UGTT desde el 18 de junio de 2012 /12.

Para lograrlo, el cuarteto da un paso en dirección de Ennahda no pidiendo la dimisión de la Asamblea Nacional Constituyente. Pero, en contrapartida, ésta debe concluir la redacción de la nueva Constitución y votarla antes de fin de año.

El 5 de octubre de 2013, tras múltiples atrasos, Ennahda acaba por decidir salir de la casa antes de que el techo le caiga encima: declara aceptar las exigencias del “cuarteto”. El FSN entra entonces en un letargo progresivo/13.

La política fruto del “diálogo nacional”

Finalmente, el 26 de enero de 2014 la Asamblea Nacional Constituyente, en la que Ennahda tiene el 41% de los escaños, vota la Constitución. Contrariamente a lo que se temió durante mucho tiempo, esta Constitución no contiene ningún retroceso en relación a previa: no hay referencia a la ley islámica (charia), no hay puesta en cuestión del estatus jurídico de las mujeres (código del estatuto personal). Mejor aún, en la nueva Constitución figuran algunos avances; por ejemplo, la libertad de conciencia o la prohibición para un religioso de hacer posible la eliminación física de alguien calificándole de apóstata (takfir).

Como estaba previsto, el 29 de enero el gobierno Ennahda cede su lugar al gobierno de los “tecnócratas”.

La mayor parte de los nuevos ministros están muy ligados a las instituciones financieras internacionales y a las multinacionales. Aceleran la política neoliberal y el embargo financiero internacional es levantado.

Otros símbolos de la voluntad de asegurar una continuidad con el pasado serían que el nuevo Primer Ministro Jomaa participaba en el gobierno precedente, que el antiguo Ministro del Interior siga en su puesto, el Ministro de Asuntos Religiosos sea un notorio islamista y un antiguo benalista recibiera la cartera de Justicia, Derechos Humanos y Justicia Transacional.

En lo que le concierne, el Frente Popular declara: “El gobierno Jomaa es un gobierno al que nos hemos negado a votar la confianza. Este gobierno no es nuestro gobierno, incluso si hoy no llamamos a su caída/14.

Este nuevo gobierno pone en marcha progresivamente medidas de las que había sido encargado:: acciones policiales y militares contra las violencias islamistas, puesta en cuestión de ciertos nombramientos partidistas en la Administración, neutralización política de una gran parte de las mezquitas, organización para antes de finales de 2014 de elecciones legislativas y presidenciales.

Elecciones del otoño de 2014 y sus posibles consecuencias

Las legislativas tendrán lugar el 26 de octubre y las presidenciales el 23 de noviembre. En lo que se refiere a las legislativas, un sondeo publicado a comienzos de julio de 2014 indicaba las siguientes tendencias /15:

- un retroceso importante de Ennahda que, a pesar de todo, seguía siendo la segunda fuerza con el 22% de los sufragios (contra el 37% en 2011).

- un relativo estancamiento del Frente Popular en el 7%, manteniéndose en tercer lugar, y

- Nidaa Tounes, claramente en cabeza con el 45% de los sufragios.

Por tanto, si las elecciones se dieran en estas condiciones, el gobierno que saldría de las urnas estaría dirigido por Nidaa Tounes. Tres orientaciones son imaginables para ese partido: o bien limitarse a recuperar un número creciente de antiguos partidarios de Ben Alí, o volver a su juego de alianzas precedente volviendo a entablar relaciones con los partidos del centro de los que se ha alejado recientemente/16 o, finalmente, ser el pivote de una amplia coalición incluyendo a Ennahda/17, solución que parece tener los favores de una parte al menos de los gobiernos occidentales.

Cualquiera que sea la fórmula adoptada, Nidaa Tounes y las grandes potencias consideran el período abierto a finales de 2010 como un simple paréntesis que convendría hoy cerrar. Las condiciones le parecen reunidas para una estabilización neoliberal de Túnez, librada de sus aspectos dictatoriales y mafiosos de la época de Ben Alí.

Queda por saber si quienes han sido las fuerzas motrices de la revolución serán capaces de movilizarse eficazmente contra una política así, que no aporta ninguna respuesta a dos de las principales consignas de la revolución de 2011: la justicia social y la dignidad.

Frente a la agravación constante de las condiciones materiales de existencia de la población, la actitud de la UGTT va a ser determinante:

¿Va a buscar no molestar al nuevo gobierno así como a la patronal con la que se ha aliado desde hace más de un año para forzar a Ennahda a abandonar el poder? o, al contrario, ¿va a hacer de la defensa de los intereses de los asalariados y asalariadas el corazón de su actividad, como lo demanda una parte de su militancia?

Queda igualmente por conocer la situación del Frente Popular tras las elecciones.

En la medida que sea posible fiarse de los sondeos disponibles a comienzos de julio de 2014, su peso electoral parece haber evolucionado poco desde su proclamación el 7 de octubre de 2012: nunca ha superado el 10% en los sondeos, ni siquiera tras el asesinato de dos de sus dirigentes; el Frente tenía en el sondeo publicado en julio tres veces menos fuerza que Ennahda y seis veces menos que Nidaa Tounes.

El Frente Popular podría sin embargo disponer en la Asamblea de más del doble de diputados que el total obtenido en 2011 por las organizaciones que le han constituido.

El período postelectoral constituirá un período crucial para el Frente Popular. Deberá, en efecto, articular su acción en el seno de las instituciones, su capacidad para ser útil en el desarrollo de las inevitables y necesarias luchas sociales, la clarificación de su orientación y de su proyecto de sociedad y, finalmente, su construcción como organización.

http://ks3260355.kimsufi.com/inprecor/ 154005898ed017b1a08a806a /article-inprecor?id=1664

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ Lenín, La quiebra de la Segunda Internacional; León Trotsky Historia de la Revolución Rusa.

2/ Revue internationale de l’Union syndicale Solidaires (automne 2012) pages 48-49, 98 et 102-103 ; http://orta.pagesperso-orange.fr/solidint/revues/revue-8.htm

3/ Beji Caid Essebsi fue sucesivamente Ministro del Interior, de la Defensa y de Asuntos Exteriores con Burguiba, luego presidente de la Cámara de Diputados entre 1990 y 1991.

4/ Fathi Chamki es portavoz de RAID (Attac y CADTM en Túnez). Es miembro por ello de la dirección nacional del Frente Popular. Ver http://www.vientosur.info/spip.php?article9333

5/ Los dos aliados de Ennahda eran de una parte el Congreso por la República (CDR) de Moncef Marzouki a quien se atribuyó el puesto honorífico de presidente de la República, de otra parte Ettakatol (ex-FDTL y actual sección de la Internacional socialista) de Mustafá Ben Jafaar que fue nombrado presidente de la Asamblea Nacional Constituyente.

6/ Revue internationale de l’Union syndicale Solidaires (automne 2012) pág. 65-66.

7/ Esta ciudad del interior del país había sido paralizada por una huelga general indefinida que demandaba en particular la dimisión del gobernador.

8/ En el período del otoño 2012 a septiembre 2013, ver el dossier publicado en Inprecor n. 597 de septiembre 2013.

9/ A posteriori, el portavoz del Frente Popular reconocería que su organización había subestimado la posibilidad de librarse del gobierno dirigido por Ennahda tras el asesinato de Chokri Belaid: “francamente no nos esperábamos una movilización popular así. El 8 de febrero, día del entierro del mártir, no estábamos dispuestos ni en el plano político, ni de la organización para derrocar a la Troika. Jebali ciertamente dimitió, pero su gobierno permaneció”.

10/ Un número creciente de militantes estimarán posteriormente que la participación del Frente Popular en este Frente de Salvación había constituido un error (ver sobre este tema el balance crítico sacado por la LGO en septiembre de 2013: http://www.npa2009.org/node/39596

11/ Unión General de Estudiantes de Túnez; Unión de Diplomados en Paro; Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas.

12/ La UGTT había vuelto una vez más a la carga unos días antes del asesinato de Mohamed Brahmi y por tanto de la formación del FSN.

13/ Contrariamente a las esperanzas iniciales de algunas de sus componentes, el FSN no presentará candidatos a las elecciones del otoño de 2014. Por su parte, la Liga de la Izquierda Obrera (LGO) decidió retirarse del FSN en su congreso de septiembre de 2013 por un voto del 80%. Ver l´Anticapitaliste n. 48 de noviembre de 2013: http://www.npa2009.org/node/39596

14/ Con una abstención, el conjunto de los diputados de Ennahda votó la confianza al gobierno de Jomaa. Otros partidos tuvieron una actitud por lo menos ambigua: es por ejemplo el caso de los electos de Massar (lejano heredero del PC tunecino) de los que uno votó a favor, dos se abstuvieron y un cuarto se ausentó de la votación... Sobre el posicionamiento del Frente Popular, ver http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article31234

15/ http://www.businessnews.com.tn/legislatives—malgre-lecart-nidaa-tounes-et-Ennahda-demeurent-a-la-tete-des-intentions-de-vote,520,47684,3

16/ La coalición Unión por Túnez (UPT), de la que Nidaa Tounes era de lejos la primera fuerza, ha estallado. Eran también miembros de ella: el partido centrista Joumhouri de Ahmed Néjib Chebbi y tres pequeños partidos con orígenes en la izquierda -Massar (lejano heredero del PC tunecino), el PS (antiguamente PSG, escisión de 2006 del PCOT), el PTPD (corriente de filiación marxista leninista que se negó a participar en 2012 en la formación del Frente Popular).

17/ Desde agosto de 2013, han tenido lugar reuniones entre Essebsi (Nidaa Tounes) y Ghannouchi (Ennahda).

Dominique Lerouge es militante del NPA (Francia) y de la IV Internacional.



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