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Tribuna VIENTO SUR
Alemania: elecciones regionales y perspectivas de la izquierda
09/09/2014 | Manuel Kellner

El 31 de agosto de 2014 fue el último día de vacaciones escolares de verano en el land de Sajonia. Sin embargo, este hecho no explica el descenso de la participación en las elecciones regionales de ese día, que apenas ha alcanzado el umbral históricamente bajo del 49,2 % de los 3,4 millones de ciudadanas y ciudadanos con derecho a voto.

En este land, la CDU cristiano-conservadora es el partido dominante desde 1990. Este partido ganó las últimas elecciones en 2009 y formó un gobierno de coalición con los liberales del FDP. Puesto que esta vez el FDP se encontraba claramente por debajo del umbral del 5 % en los sondeos y no ha conseguido, efectivamente, entrar en el parlamento regional, el líder de la CDU, el ministro-presidente Stanislaw Tillich, ha de buscarse otro socio. Probablemente se formará en Sajonia una “gran coalición” de la CDU con los socialdemócratas del SPD. Es menos probable que haya una coalición de la CDU con el partido de Los Verdes, entre otras cosas porque estos últimos están en contra de seguir extrayendo lignito en Sajonia. Y tanto el SPD como Los Verdes han descartado categóricamente una coalición con el partido Die Linke (La Izquierda) durante la campaña electoral.

La CDU alcanza el 39,4 % con 650.000 votos, habiendo perdido 0,8 puntos porcentuales con respecto a las anteriores elecciones regionales de Sajonia en 2009. Die Linke se mantiene como segundo partido, con un 18,9 % y un descenso de 1,7 puntos porcentuales. El SPD gana 2 puntos porcentuales y se sitúa en el 12,4 % de los votos. Los Verdes obtienen un 5,7 %, 0,7 puntos porcentuales menos que en las anteriores elecciones. AfD, Alternative für Deutschland (Alternative para Alemania, nuevo partido ultraconservador, ultraneoliberal y de derechas), que se presentó por primera vez a las elecciones regionales de Sajonia, obtiene un espectacular 9,7 %, mientras que el FDP liberal pierde 6,2 puntos porcentuales y cae al 3,8 %. El NPD, partido de extrema derecha, que había obtenido su mejor resultado en Sajonia en 2004, se queda un poco por debajo de la barrera de 5 %, alcanzando el 4,95 % de los votos: le faltaron algo más de 900 votos para poder acceder al parlamento regional. A todo esto hay que añadir que los 159.000 votos que recibió AfD suponen un ligero descenso en comparación con las elecciones europeas, donde este partido logró movilizar a 164.000 electores en Sajonia.

En el nuevo parlamento regional habrá 59 diputados de la CDU, 27 de Die Linke, 18 del SPD, 14 de AfD y 8 de Los Verdes. Conviene señalar que la suma de diputados de Die Linke, el SPD y Los Verdes no alcanza la mayoría absoluta, y que la CDU podría, teóricamente, formar una coalición con AfD. Su líder, Tillich, no lo descartó antes de las elecciones, pero después de que la dirección federal de la CDU se hubiera pronunciado en contra, tras las elecciones ha declarado que esta variante no podría funcionar porque AfD “es un partido de protesta”.

AfD sale beneficiada

AfD ha quitado votos a casi todos los demás partidos –33.000 a la CDU, 18.000 al FDP, 13.000 al NPD–, e incluso ¡15.000 a Die Linke! A esto se suman 16.000 votos de personas que se habían abstenido en 2009. El declive del FDP es una tendencia sostenida a escala federal y se ha vuelto a confirmar: 20.000 votantes suyos han preferido esta vez a la CDU, 18.000 han optado por AfD, 12.000 por el SPD y 20.000 personas que habían votado por los liberales en 2009 no han acudido esta vez a las urnas. La CDU ganadora solo ha conseguido quitarle votos al FDP, pero ha perdido 33.000 en beneficio de AfD y 11.000 a favor del SPD, mientras que 11.000 electores democristianos de 2009 se han quedado en casa. El SPD ha detraído 12.000 votos del FDP, 11.000 de la CDU, 7.000 de Los Verdes y ha perdido 8.000 en beneficio de AfD; además no ha conseguido movilizar a 5.000 personas que le habían votado en 2009.

Está claro que el fracaso del NPD se debe a la candidatura de AfD, que le ha robado 13.000 votos. Solamente pierde 1.000 a favor del SPD y no ha logrado movilizar a 10.000 electores que le habían votado en 2009. Por tanto, no es reconfortante saber que el NPD no ha conseguido por poco entrar en el parlamento sajón, cuando una fuerza tan derechista y demagógica como AfD lo hará con casi el 10 % de los votos. Como fuerza militante, el NPD no es en sí mismo muy potente, pues tiene menos de un millar de miembros en Sajonia. Las movilizaciones racistas contra los inmigrantes refugiados se basan en acciones conjuntas con grupos neonazis dispuestos a ejercer la violencia, pero que no se organizan con una perspectiva electoralista. Sin embargo, los éxitos electorales de AfD tienden a estimular este tipo de movilizaciones.

El partido Die Linke ha perdido 15.000 votos que se han ido a AfD. Esto significa que no ha podido presentarse como una oposición consecuente, papel que ha hecho suyo AfD. Die Linke ha proclamado su papel de “oposición a la política dominante”, ha hecho campaña sobre todo con el lema de “25 años de CDU ya bastan” y ha reprochado amargamente al SPD y a Los Verdes no haber aceptado a Die Linke como tercer socio de una coalición gubernamental. Esta es la lógica de una campaña electoral basada en los “dos campos”, un campo progresista del SPD, Los Verdes y Die Linke, y otro campo, conservador y de derechas. La coportavoz del partido Die Linke a nivel federal, Katja Kipping, ha apoyado este enfoque al declarar: “Quien rehúya la campaña electoral campista como el diablo el agua bendita, no debe asombrarse de que la CDU siga gobernando.”

Pero incluso tras una campaña electoral “campista” de la izquierda contra la CDU, esta sigue ganando en el land de Sajonia. Es cierto que el partido Die Linke ha detraído algunos votos del FDP (5.000), pero también lo es que ha quitado otros tantos a Los Verdes, y que además de ceder masivamente votos en beneficio de AfD, no ha sabido movilizar a 13.000 electoras y electores que le habían votado en 2009. Y no ha quitado votos a la CDU. Por tanto, es dudoso que una lógica “campista” sea realmente operativa. ¿Acaso la “política dominante” en Alemania no es una política que apoyan tanto la CDU como el SPD, además del FDP y Los Verdes? Esto significa que un perfil de oposición que exigiera verdaderamente “otra política”, una política en interés de los trabajadores, no debería situar a la izquierda en el mismo campo de quienes cogobiernan con Angela Merkel a escala federal.

Les cogubernamentalistas en Brandeburgo…

En Brandeburgo, Die Linke sigue formando parte de una coalición gubernamental dirigida por el SPD. Hasta nueva orden, es el único land en que participa en el gobierno, y puesto que desea mantener la coalición con el SPD, con más razón todavía impulsa una campaña electoral “campista” para las elecciones regionales de este land,que tendrán lugar el 14 de septiembre. Si examinamos los dos últimos sondeos de opinión de Infratest dimap del 27 de agosto y del Forschungsgruppe Wahlen del 4 septiembre, se prevé un 33 % para SPD, un 21 % para Die Linke, un 25 % o 27 % para la CDU, un 6 % o 5 % para Los Verdes, un 8 % o 6 % para AfD y un 2 % para el le FDP, que por tanto no superará la barrera del 5 %. Puesto que el SPD ha declarado que desea mantener la colaboración con Die Linke y es probable que los dos partidos alcancen juntos la mayoría absoluta, cabe prever la continuidad de la coalición del SPD y Die Linke en Brandeburgo.

Lo que de todos modos llama la atención es el declive del apoyo electoral al partido Die Linke, incluso en porcentaje (el descenso en cifras absolutas es sin duda mayor, puesto que la participación en las elecciones está disminuyendo): en 2009, Die Linke todavía había obtenido el 27,2 % de los votos, mientras que ahora, según los sondeos, habrá perdido seis puntos porcentuales. Como en los periodos de cogobierno del pasado, sobre todo en el land de Berlín, la participación en los gobiernos encabezados por el SPD no parece ser “rentable” en términos electorales para Die Linke.

Por supuesto, hay que analizar las cosas más de cerca. En la parte occidental del país, como en Renania del Norte-Westfalia en 2012, Die Linke también sufrió graves derrotas electorales al perder la mitad de su electorado, incluso con un perfil claramente de oposición y más bien radical. Sin embargo, a escala federal se impusieron algunas tendencias: declive masivo de Die Linke en los sondeos, disputas públicas entre sus miembros más mediáticos, ascenso de los Piratas (truncado tras casi un año de éxitos), pérdida de credibilidad incluso como partido de contestación y como potencial partido de gobierno.

En Brandeburgo, Die Linke es percibida como un partido del régimen. Es cierto que buena parte de su clientela electoral espera que el partido gobierne para poner en práctica por lo menos una parte de sus propuestas, incluso al precio de renunciar a una política acorde con sus convicciones globales, expresada en el programa del partido a escala federal, que habla de la superación socialista de la sociedad de clases capitalista. Sin embargo, la adaptación a la política de gestión de la crisis estructural capitalista implica corresponsabilizarse de las medidas de austeridad y de otras decisiones incompatibles con el consenso de los sectores más o menos progresistas del electorado, y eso se paga.

En el gobierno de Brandeburgo, Die Linke ha controlado las carteras de Hacienda, Economía y Justicia, lo que no le ha ayudado a perfilarse como partido de izquierda del gobierno. Su caballo de batalla preferido en 2009 era la creación de un “sector de empleo público” con unos 15.000 puestos de trabajo. Eso no era desde el comienzo más que una gota de agua en el océano del desempleo, pero incluso esa pequeña propuesta ha acabado en la papelera, víctima de las medidas de austeridad asociadas al “freno al endeudamiento” y a la renuncia a cualquier iniciativa de tipo fiscal que pudiera contrariar a los “inversores”. Y la cartera de Economía, en los gobiernos regionales, sirve sobre todo para repartir regalos de subvención directa o indirecta a empresas privadas para animarles a venir a la región o a quedarse en ella. En su plataforma electoral, Die Linke de Brandeburgo habla de criterios sociales y ecológicos que desea introducir en las condiciones que hay que cumplir para recibir subvenciones “para detener la espiral descendente de los salarios, para garantizar el empleo y crear nuevos puestos de trabajo y para reforzar a una patronal socialmente responsable”. Esto no tiene nada que ver con una estrategia de “superación socialista de la sociedad capitalista” y carece de credibilidad a la luz de la experiencia de los últimos cinco años de gobierno de coalición en Brandeburgo.

En su plataforma electoral también se puede leer que Die Linke se compromete a impulsar un cambio energético regional que sea financieramente sostenible, con medidas a favor del desarrollo de tecnologías apropiadas y proyectos de desarrollo a escala local. Sin embargo, en la práctica Die Linke no ha logrado imponer ningún proyecto de abandono de la extracción de lignito, ni siquiera a largo plazo. Por tanto, su credibilidad en la lucha contra el cambio climático se ha reducido a cero.

… y sus amigos en Turingia

En el land de Turingia también hay elecciones regionales el 14 de septiembre. Según los dos últimos sondeos de opinión del 4 de septiembre, la CDU puede alcanzar un 34 % o 36 % de los votos, el SPD un 16 %, Los Verdes un 5 % o 6 %, el FDP liberal un 3 %, Die Linke un 28 % o 26 %, AfD un 7 % o 8 % y el NPD un 4 %. Por tanto, es posible que el NPD no tenga diputados, pero tampoco se puede descartar que Los Verdes no logren superar la barrera del 5 % para entrar en el parlamento. Puesto que el FDP tampoco conseguirá votos suficientes para tener diputados, la variante más probable parece ser la continuación de la “gran coalición” de la CDU con el SPD.

No es esta la idea del dirigente regional del partido Die Linke, Bodo Ramelow, para quien “la CDU está desgastada” y proclama a tambor batiente la necesidad de un gobierno de coalición de Die Linke con el SPD o con este y Los Verdes, encabezado por el SPD, para introducir mejoras en el sector de la enseñanza, asegurar la financiación de las guarderías y, como dice, “remodelar la gestión del land” con el fin de que sea “más eficaz”, “más cercano a los ciudadanos”. “De lo contrario, hará falta un millón más de ciudadanos, y ¿de dónde sacarlos?” Esta última idea, ¿cómo se explica? Parece que Ramelow avanza un argumento para justificar su futuro apoyo a la supresión de empleos en el sector de los servicios públicos…

Está claro, por tanto, que la línea política de Die Linke en Turingia es la misma que en Brandeburgo y Sajonia. Se presenta como un potencial partido de gobierno y lleva a cabo una campaña electoral “campista” contra la CDU, aunque parezca muy improbable que logre entrar en el gobierno de Turingia. A esto hay que añadir dos consideraciones.

La primera es que Die Linke en estas regiones no incorpora los temas cruciales de la política a escala federal en sus campañas y plataformas electorales, sobre todo la cuestión de la participación del ejército alemán, el Bundeswehr, en operaciones bélicas en otros países, que están en contradicción flagrante con la constitución alemana, que atribuye al ejército exclusivamente tareas de defensa del territorio alemán. Por otro lado, las regiones tienen en la cámara que las representa, el Bundesrat, la potestad de influir en las decisiones políticas de la federación. Por tanto, Die Linke debería, sobre todo si pretende cogobernar con el SPD, clarificar de antemano la actitud del land respectivo y su postura en las votaciones que tengan lugar sobre estas cuestiones en el Bundesrat.

La segunda es que en las regiones del este de Alemania Die Linke no solo corre el riesgo de perder su imagen de partido que se opone a la política precapitalista dominante, sino también su perfil de defensa de la memoria (y para algunos de la nostalgia) de las conquistas, en particular en materia social y de seguridad existencial, de la RDA. Ya hay candidatos de AfD, a menudo pequeños empresarios, que claman contra el euro y los “sacrificios alemanes por Grecia”, etc., que articulan reivindicaciones seudodemocráticas plebiscitarias y quieren restringir la inmigración, y que también dicen en público (aunque solo en las regiones del este de Alemania), con ánimo de sacar partido de la revuelta contra la miseria y la falta de perspectivas, que “en la RDA las cosas iban mejor que ahora”.

Manuel Kellner es miembro de isl (internationale sozialistische linke, izquierda socialista internacional), una de las dos organizaciones de la IVª Internacional en Alemania, y redactor de SoZ – Sozialistische Zeitung (periódico socialista)

Traducción: VIENTO SUR



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