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Ucrania
Petro Poroshenko o la revuelta confiscada
31/05/2014 | Jean Malewski

El multimillonario Petro Poroshenko ha resultado elegido presidente de Ucrania con el 54,5% de los votos emitidos y una abstención inferior al 40%, según la prensa ucraniana. Con una fortuna cifrada por la revista Forbes en 1600 millones de dólares, dueño de la industria chocolatera y de varias empresas de venta y producción de automóviles, camiones y autobuses, de la cadena de televisión Kanal 5 y de la revista Korespondent, Poroshenko es uno de los principales oligarcas ucranianos. Conviene señalar, sin embargo, que su cadena de televisión goza de popularidad a causa del tono más crítico de las informaciones que emite y que él mismo suele ofrecer una imagen paternalista, anunciando que el salario medio en sus empresas duplica el del conjunto del país (438 euros).

Un oligarca oportunista...

En 1998, Poroshenko fue elegido diputado del Partido Socialdemócrata Unificado del presidente L. Kuchma. Más tarde creó su propio partido de “centro izquierda”, Solidaridad, antes de organizar la campaña electoral de la coalición de oposición “Nuestra Ucrania” del futuro primer ministro y posterior presidente, Victor Yúshchenko (padrino de sus dos hijas). En 2002, paso a presidir la comisión de presupuestos del parlamento, siendo acusado de haber “extraviado” 8,9 millones de dólares y de haber sido responsable de la venta de la empresa pública Nikopol Ferroalloy al oligarca V. Pinshuk por 80 millones de dólares, cuando su valor se cifraba en mil millones…

Después, en 2005, y nuevamente en 2009, pasó a ser secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, puesto desde el que defendió la entrada en la OTAN. En 2007-2012 presidió el Consejo de la Banca Nacional y en 2009-2010 fue ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de Yulia Timochenko... lo que no le impidió asumir, en 2012 y durante nueve meses, el ministerio de Comercio y Economía en el gobierno del presidente Yanukóvich, después de que este hubiera destituido y más tarde encarcelado a Timochenko. Finalmente, señalemos que en diciembre de 2004 apoyó la “revolución naranja”, que permitió la elección de Yúshchenko y, en noviembre de 2013, al movimiento popular de Maidán... En suma, el presidente recién elegido es un oligarca capaz de cambiar de chaqueta a tiempo y de utilizar sus instrumentos políticos y mediáticos para incrementar su poder.

… y un movimiento social paralizado

¿Cómo ha sido posible esto cuando apenas tres meses antes cientos de miles de personas ocupaban la Plaza (“Maidán”) de la Independencia en protesta contra la tiranía del oligarca Yanúkovich y contra la corrupción, la pobreza y el poder absoluto de la oligarquía? El grado de autoorganización del movimiento de Maidán no fue nunca muy avanzado, reflejando el peso de la atomización, la falta de una cultura de organización y el rechazo de la política, identificada con el afán de enriquecimiento en la sociedad. El movimiento no se dotó de una dirección elegida y por eso los partidos políticos de la oposición y los pequeños grupos paramilitares de extrema derecha nacionalista, popularizados por los media, lograron apoderarse del gobierno y del parlamento, cuyos diputados favorables a Yanukóvich cambiaron de chaqueta o huyeron de Kiev.

El nuevo poder, débil, trató de desviar el conflicto al ámbito étnico y lingüístico, contando para ello con el apoyo de la Rusia de Putin, que utilizó el mismo método para apoderarse de Crimea y resucitar el nacionalismo gran-ruso. Las bandas contratadas por Yanukóvich contra el movimiento de masas (los “titushki”) y el aparato represivo y administrativo de las regiones orientales y meridionales de Ucrania pudieron ocupar entonces los edificios administrativos en Crimea y el Este del país, donde proclamaron “repúblicas populares” atemorizando a la población y haciéndole creer que en Kiev gobierna una “junta neonazi” que aterroriza a quienes se oponen.

Conviene señalar que los candidatos de extrema derecha en estas elecciones presidenciales, O. Tyahnybok, del partido Svoboda, y D. Yarosh, del Sector Derecha, han obtenido respectivamente el 1,16 % y el 0,7 % de los votos emitidos, cosa que debería hacer reflexionar a quienes veían en Ucrania un ascenso del nazismo… Es este amago de guerra civil –entre un gobierno que ha confiscado la victoria popular de Maidán y las bandas armadas prorrusas– el que ha frenado el desarrollo del movimiento social, ha dividido las protestas y ha permitido la elección de un oligarca a la cabeza del Estado.

Sin embargo, Petro Poroshenko todavía no ha restaurado un Estado fuerte en Ucrania. Las medidas de austeridad impuestas por los acreedores occidentales y aplicadas por el gobierno de Kiev, el fin de los enfrentamientos nacionalistas –pues el gran capital ucraniano necesita estabilidad– y las elecciones legislativas anunciadas para el otoño, si son democráticas, pueden volver a situar las aspiraciones populares no satisfechas en el primer plano de la escena política.

29/05/2014

http://www.npa2009.org/content/ukraine-petro-porochenko-ou-la-revolte-confisquee

Traducción: VIENTO SUR



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