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África del Sur
¿Un período agitado después de las elecciones?
20/05/2014 | Anne Dissez

Al proclamarse los resultados del escrutinio legislativo sudafricano, a pesar del 62% devotos obtenidos por el ANC (en las elecciones generales del pasado 7 de mayo de 2014 ndt), en los townships (barrios pobres asignados a los no blancos. ndr)no ha habido gritos de victoria, ni grandes fiestas espontáneas. Siguiendo el tono de un Jacob Zuma que ha agradecido, “modestamente”, a los electores haber llevado una vez más a su partido al poder, el tono de los comentarios de prensa del lunes están teñidos bien de nostalgia al límite de la decepción para Daily Maverick (el equivalente a Mediapart/Infolibre), bien de exigencia de un cambio de dirección por parte del Business Day que exhorta al ANC a “recuperar rápidamente la confianza de los inversores...”.

En el día después de las elecciones, es el momento de plantearse algunas cuestiones sobre el éxito electoral del ANC que, paradójicamente, para algunos no es el de Jacob Zuma.

Un nuevo mandato... para hacer ¿qué?

Estas cuestiones están justificadas por el balance de las cuatro presidencias del ANC desde su llegada al poder en 1994. Tras 20 años de poder exclusivo, la decepción es manifiesta e incluso atronadora estos últimos años. Las huelgas, en particular las del sector minero, son cada vez más duras y los enfrentamientos en los townships, las zonas rurales o en los alrededores de los grandes centros urbanos, son cotidianos. Con una única reivindicación: el poder de compra y la redistribución, y más en general la exigencia del respeto al único eslogan del ANC: “For a better life” (“Por una vida mejor”).

El ANC no aborda este nuevo mandato en su mejor forma. La división en el seno de su dirección está a la altura de lo que hay en juego. La destitución “soft” de Thabo Mbeki en 2008 que llevó a la dirección de Jacob Zuma y las sospechas de corrupción y de mala acción de gobierno que salpican hoy a este último han pesado con fuerza en la campaña electoral. El partido se ha apiñado alrededor de su candidato, pero de mala gana, igual que sus electores. Antes del escrutinio un sondeo revelaba que el 51% del electorado potencial del ANC no deseaban que siguiera Zuma.

En el umbral de este nuevo mandato, el ANC se encuentra ante la eterna alternativa: restablecer la confianza de las los trabajadores o seguir manteniendo la de los medios empresariales y de los inversores.

¿Una redistribución en las correlación de fuerzas sociales?

Es así como analiza su éxito electoral el recién creado partido EFF (Economic Freedom Fighter) cuyo dirigente, Julius Malema, fue excluido del ANC y de su organización de juvenil (ANCYL) en febrero de 2012. Justo un año después de su nacimiento, el 6,2% obtenido le coloca en tercera posición. No es un caso único en la historia electoral de la África del Sur democrática: en 2009, un nuevo partido, el COPE, igualmente formado por antiguos dirigentes del ANC, obtuvo un resultado más importante... que no le ha permitido sobrevivir en la práctica en 2014. La diferencia entre COPE y EFF es decisiva; mientras los primeros aparecieron solo como rivales en los intereses de aparato, el EFF se ha construido y ha ganado su audiencia vinculado al movimiento obrero.

Julius Malema ha hecho de la masacre de los 34 mineros huelguistas de la compañía minera Lomnin en Marikana, en agosto 2012, el punto de ruptura con el ANC, apoyando sin reservas al sindicato AMCU (Association of Mineworkers and Construction Union) que acaba de constituirse en oposición al tradicional NUM (National Union of Mineworkers), uno de los pilares de la confederación sindical Cosatu y poderoso aliado del ANC.

Una triple alianza gubernamental debilitada

Desde la lucha contra el apartheid, continuada en las contiendan electorales a partir de 1994, la estrategia política del ANC se ha basado en su alianza con el Partido Comunista y la confederación sindical Cosatu. La construcción del sindicato durante [contra el apartheid] fue un elemento decisivo de la victoria y fue la inteligencia y la clarividencia política de los dirigentes del ANC de entonces hacer del sindicato y de la clase obrera el centro de la lucha. El mandato de Jacob Zuma, las duras huelgas en las minas, los escándalos financieros, el foso social que no deja de crecer han puesto en dificultades esta estrategia de unión en la cúspide. La cuestión de la independencia del sindicato respecto al poder político ha sido planteada en todos los congresos de Cosatu, sin que hasta ahora haya sido resuelta. El año pasado, la decisión de descartar a Zwelinzima Vavi, secretario general confederal, de una forma muy estalinista dividió a todas las instancias de la cúspide a la base y justificó el rechazo por la federación de los metalúrgicos (NUMSA) al apoyo incondicional de Cosatu al ANC.

Este nuevo mandato deja presagiar para el ANC un período movido durante el cual le será difícil mantener su estatus de movimiento unificador. La presión de las luchas sociales podría mostrarse más difícil de gestionar que durante estos 20 últimos años debido, en particular, a la diversidad sindical y política. África del Sur podría conocer un verdadero debate de orientación y no ya una unidad artificial alrededor de intereses de aparatos.

Hebdo l’Anticapitaliste - 242 (16/05/2014)

http://www.npa2009.org/content/afrique-du-sud-apres-les-votes-une-periode-agitee

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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