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¿Quién gobierna en Argelia?
Una gestión plural del autoritarismo
11/05/2014 | Jean-Pierre Séréni

Las elecciones presidenciales y la victoria de Abdelaziz Buteflika no han solucionado ninguno de los problemas de Argelia. Y se sigue planteando la pregunta de ¿quién, en realidad, gobierna este país? El pasado 11 de abril se desarrolló en París una apasionante jornada de estudios que permite aportar algunos elementos de respuesta. Los politólogos invitados, argelinos y franceses, comparten el mismo diagnóstico: la gobernanza es autoritaria, plural y cada vez recurre más al clientelismo y a la redistribución y cada vez menos a la violencia. El ejército sigue estando ahí, constituye una caja negra de la que no se sabe gran cosa y de donde podrían surgir jóvenes oficiales encolerizados.

El Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales de Ciencias Políticas (CERI-Sciences Po) organizó el 11 de abril de 2014 en París una jornada de estudios/1 en asociación con el Dansk Institut for Internationale Studier (Diis, Copenhague) y el Centre d’étude et de recherche sur le monde arabe et méditerranéen (Cermam, Genève) sobre el tema: “¿Quién gobierna Argelia? Balance de 15 años de Buteflika”, con el apoyo del Centre d’analyse, de prévision et de stratégie du ministère des affaires étrangères./2. Los expertos presentes eran argelinos y franceses, los primeros de la Universidad de Tizi Ouzou en Kabilia y los segundos sobre todo de Sciences Po París.

Un poder colectivo poco formalizado

Se comparte una constatación de partida: la gobernanza de Argelia no es algo de un hombre, el presidente de la república, sino el resultado a menudo caótico de un “proceso colectivo poco formalizado” en el que, según Louisa Dris-Aït Hamadouche de la Universidad de Argel, el parlamento y la justicia no juegan casi ningún papel. La reciente dimisión de un diputado de oposición elegido en mayo de 2012 ilustra esta marginación mal vivida por los electos: “No tenemos ningún poder, ni siquiera se responde a nuestras preguntas orales”. Esta descalificación del legislativo es ilustrada por el desarrollo espectacular de los decretos ejecutivos y la escasez de los textos de ley que provocaría un retroceso de la eficacia de las instituciones civiles en beneficio de las militares, incluso si es lícito preguntarse sobre una eventual edad de oro de estas últimas en algún momento desde la independencia.

Esta idea de un poder plural también se encuentra en el profesor Thomas Serre de la Universidad de Saint-Etienne. Ni siquiera la presidencia de la república, ocupada desde hace 15 años por el mismo inquilino, es monolítica. En marzo de 2014, Ahmed Ouyahia -que no es un amigo de Abdelaziz Buteflika-, entró en ella en un puesto estratégico, el de director del gabinete presidencial, verdadero punto nodal del poder. De ahí la aparente fragilidad de los equilibrios políticos, que no tranquilizan ni a los implicados ni a la población. Un año después de haber perdido sus posiciones respectivas de jefe de gobierno y de secretario general del principal partido político del país, el Frente de Liberación Nacional (FLN), Ouyahia y Abdelaziz Belkhadem vuelven como ministros de Estado sin que se conozcan las causas ni de su desgracia ni de su posterior vuelta al poder. El profesor Serre habla de una “cártel/3 en el poder. Luis Martínez, director de investigaciones del CERI y organizador de la jornada de estudios ve más bien el régimen en estado de transformarse y de evolucionar de forma permanente para conservar el poder, aunque tenga que contradecirse.

También existen agentes infraestatales cuyo papel no es en absoluto despreciable. En primer lugar, están las asociaciones que, según el Ministerio del Interior, serían unas 100.000. Casi en su totalidad son locales y dedicadas casi a un único objeto: la ayuda mutua. De ellas solo 900 son nacionales, entre las que se encuentran las ligas de defensa de los derechos humanos o de las víctimas del “decenio negro”. ¿Se puede hablar de sociedad civil y de una influencia de la base sobre la cúspide? En su mayoría, ninguno de intervinientes lo piensa. Al no formar parte de las tradiciones nacionales la filantropía privada y secular, el modo de financiación de las asociaciones nacionales sigue siendo la subvención pública.

La renta del petróleo ha cambiado el modo de funcionamiento del régimen, permitiendo la inclusión de sectores enteros de la población en un estado-providencia ambivalente. Por un lado, la redistribución apunta en dirección a los “amigotes” que son a menudo pícaros corruptos, pero también apunta de forma general en favor de la mayoría de los argelinos que se benefician de ella de múltiples formas por medio de subvenciones y de bienes públicos (agua, electricidad, carburante, vivienda) literalmente a precios regalados.

Como consecuencia, la represión evoluciona y disminuye relativamente. Se pone en pie una exclusión a geometría variable. Antes de las elecciones presidenciales del 17 de abril, el wali (gobernador de provincia) de Argel de visita en un barrio de chabolas de la capital advertía a sus habitantes: “quienes no voten no tendrán acceso a las viviendas de protección oficial...”.

Legitimidad moral y capacidad de adaptación

La gobernanza se basa no solo en la violencia y la generosidad, sino también en una doble legitimidad de la memoria. La primera es revolucionaria, en nombre de quienes participaron en la guerra de independencia/4; la segunda está relacionada con la seguridad, en reconocimiento a quienes pararon la guerra civil. Pero junto a ello, en la memoria colectiva también existe una cultura del miedo: miedo al caos, miedo a la intervención extranjera. Es un resorte muy importante de la gobernanza que el régimen usa y abusa. Durante las últimas elecciones presidenciales se ha visto una vez más que el presidente saliente era presentado como el garante de la estabilidad y de la seguridad y su principal adversario denunciado como un “terrorista” portador de futuras violencias en caso de que tuviera éxito.

La duración de la vida del régimen, su continuidad desde hace más de 50 años dan fe de su capacidad de adaptación. En su seno, al arbitraje es a la vez horizontal y vertical. Louisa Dris-Aït Hamadouche habla de “gestión democrática del autoritarismo”. Si bien hay gestión, ¿es sin embargo “democrática”? Esto implicaría de una forma u otra la designación de los agentes por el pueblo. Se está lejos de ello. ¿No habría más bien que evocar una “gestión plural”, es decir ejercida por grupos o clanes constituidos sobre bases diferentes: ideológicas (nacionalistas, islamistas, regionalistas), institucionales (militares, de seguridad, prefectos...), geográficas o históricas?

El tercer círculo

Existe un tercer círculo de agentes que no forman parte del régimen pero que en determinados momentos pueden ejercer un cierto poder de desgaste en su contra, como los sindicatos autónomos, muy activos en la enseñanza y los hospitales, las oposiciones islamistas o nacionalistas y las élites locales, que resultan sospechosas para el poder central que se apoya sobre el terreno en los walis y los prefectos nombrados por Argel.

Queda la caja negra: el ejército y los servicios de seguridad. En este tema se está evidentemente en el terreno de las suposiciones. ¿Hay en el seno de las unidades jóvenes oficiales en contra de los jerarcas? Hay índices indirectos que pueden darlo a entender: jefes septuagenarios han jubilado a algunos que rondando la cincuentena se les habían subordinado. La idea de una “transición generacional” defendida por una politóloga alemana, Isabelle Werenfels, no es errada.

Hay que deplorar dos ausencias en esta jornada igualmente rica en exposiciones sobre la política exterior y regional de Argelia (Marruecos, Sahel, Mediterráneo...): el regionalismo, que es una de las plagas de la Argelia contemporánea, y las consecuencias políticas de un fin más o menos próximo del maná petrolero. La exposición muy sombría de Samia Boucetta (Ceri-Sciences Po) sobre las perspectivas de Sonatrach/5, la compañía nacional de hidrocarburos, llevaba naturalmente a preguntarse sobre ello. Hay ahí materia para nuevas jornadas de estudios sobre Argelia, después de este primer intento que ha sido un éxito.

25/04/2014

http://orientxxi.info/lu-vu-entendu/qui-gouverne-l-algerie,0576

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ http://www.sciencespo.fr/ceri/fr/content/algerie-les-enjeux-nationaux-et-regionaux-de-l-election-presidentielle

2/http://orientxxi.info/magazine/les-occasions-manquees-de-la,0567

3/ http://orientxxi.info/magazine/bouteflika-succedera-t-il-a,0417

4/ http://orientxxi.info/lu-vu-entendu/1er-novembre-1954-une-date,0413

5/ http://orientxxi.info/magazine/l-economie-algerienne-a-l-arret,0448



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