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Sobre el acuerdo OLP-Hamas en Palestina
Un acuerdo de reconciliación "nacido muerto"
29/04/2014 | Ali Abunimah y Nassar Ibrahim

Paralelamente al estéril e infinito “proceso de paz” palestino-israelí, continúa otra saga: el “proceso de paz” entre las principales facciones palestinas, Hamas y Al Fatah.

Hamas dirige la Autoridad Palestina (AP) asediada y aislada en la Banda de Gaza, mientras que Fatah, con el pleno apoyo de los Estados Unidos, la Unión Europea, Israel y los regímenes árabes, dirige la Autoridad Palestina en Cisjordania.

Hoy, con mucha fanfarria, los dirigentes de Hamas y de la OLP dominada por Al Fatah han firmado un acuerdo de “reconciliación” en Gaza.

Sus términos incluyen la formación en las próximas cinco semanas de un “gobierno de unión nacional” dirigido por el jefe de Al Fatah, Mahmud Abbas, y la organización de elecciones en la banda de Gaza y en Cisjordania bajo ocupación en los seis meses siguientes.

¡No vayamos tan rápido!

Esta es la buena noticia que anunciamos a nuestro pueblo: la era de la división ha terminado”, ha declarado en la conferencia anunciando el acuerdo Ismail Haniyeh, el primer ministro de la Autoridad Palestina en la banda de Gaza, dirigida por Hamas.

El entusiasmo con el que numerosos palestinos han saludado el acuerdo refleja su real frustración frente a esta división de tan larga duración y sus expectativas de una dirección verdaderamente nacional.

Pero la declaración de Haniyeh es más que prematura. Esta “reconciliación” no va a conocer más éxito que los precedentes acuerdos firmados en El Cairo en 2011, en Doha en 2012 y de nuevo en El Cairo en 2012.

Divergencias fundamentales

Las razones de ello son sencillas: las divergencias entre el Fatah y Hamas son fundamentales y no han cambiado nada.

Hamas, aunque observa actualmente un alto el fuego convenido en noviembre de 2012 y negociado con Israel [por intermedio del presidente egipcio Mohammed Morsi -ndt] mantiene su compromiso con la resistencia militar. Abbas mantiene su compromiso con una colaboración activa con el ocupante -educadamente llamada “coordinación de seguridad”- para desmantelar todas las capacidades palestinas de resistencia militar frente a Israel.

No hay justo medio entre estas dos posiciones y no puede haber ninguna confianza sobre el terreno entre los servicios de seguridad de Abbas supervisados por los Estados Unidos y las propias fuerzas de policía y militares de Hamas.

Excelentes relaciones con la ocupación

Ayer mismo Abbas ha reafirmado, según el periódico israelí Haaretz, que “en lo que le concernía, la coordinación en temas de seguridad con Israel continuará mientras él continúe en su puesto”.

“Es un deber, no una opción” ha declarado Abbas. “Incluso cuando no ha habido negociaciones, hemos proseguido la coordinación de seguridad a fin de evitar el derramamiento de sangre y el caos. Nuestra relación con los militares [israelíes] y sus servicios de seguridad son buenas y procuraremos mantenerlas”.

Tras las últimas elecciones en Cisjordania y Gaza en 2006, la autoridad de Abbas conspiró con Israel y los Estados Unidos para debilitar el gobierno de unidad nacional de la época. El golpe apoyado por los Estados Unidos llevó a una guerra civil palestina breve y sangrienta, y a la división política actual entre Cisjordania y Gaza”.

Abbas: aliado inquebrantable de Israel

Abbas ha seguido siendo uno de los más temibles aliados de Israel en su guerra contra la resistencia en general y contra Hamas en particular. Israel había advertido previamente a Abbas de su invasión de la banda de Gaza en el invierno de 2008-2009. Pero Abbas no hizo nada para advertir a los palestinos y evitar la muerte de 1400 víctimas, principalmente civiles, asesinadas por Israel.

Abbas y sus asociados han insistido constantemente para que se reforzara el bloqueo devastador de Israel a la banda de Gaza.

Solo en el año 2011, según fuentes israelíes, las fuerzas de ocupación israelíes y la Autoridad Palestina han celebrado 764 reuniones de “coordinación de seguridad” destinadas a prevenir la resistencia palestina a la ocupación.

Más recientemente, en 2012, Abbas pidió públicamente armas a Israel, que decía querer utilizar para asegurar “la seguridad” de Israel.

La autoridad palestina de Abbas juega exactamente el mismo papel que el “Ejército [colaboracionista] del Líbano Sur” armado y financiado por Israel en el curso de su ocupación del sur de Líbano durante 22 años.

Es sencillamente absurdo imaginar un “gobierno de unidad nacional” en el que un lado apoya la resistencia armada mientras que el otro está plenamente comprometido en servir de subcontratista de la ocupación israelí.

Condenado al fracaso

Han bastado solo unas pocas horas para que Israel y su padrino los Estados Unidos anunciaran su oposición al reciente acuerdo de reconciliación. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu ha anunciado que convocaría su “gabinete de seguridad” para discutir el tema, y ha declarado que Abbas deberá elegir entre “la paz” con Israel o la paz con Hamas, pero no las dos.

El Departamento de Estado americano ha anunciado -sin miedo al ridículo- que el acuerdo podría “complicar” los esfuerzos de paz, por otra parte inexistentes.

La línea de fondo es la siguiente: la Autoridad Palestina de Abbas existe y funciona enteramente a discreción de Israel y de los Estados Unidos. Israel no permitirá ni “reconciliación” ni elecciones si las juzga contrarias a sus intereses.

Abbas no dispone de ningún margen de maniobra frente a sus comanditarios. Los Estados Unidos le han advertido recientemente, de forma severa, contra la disolución de la Autoridad Palestina, y actualmente se oponen una vez más a la reconciliación.

Israel y los Estados Unidos quieren que la Autoridad Palestina siga exactamente como es ahora, únicamente capaz de servir a las necesidades de Israel.

Entonces, ¿por qué firmar ese acuerdo?

Si no hay ninguna posibilidad de éxito, ¿por qué Hamas y Fatah firman de nuevo un acuerdo para la reconciliación? Para Hamas, es una iniciativa desesperada, aislado como está en la banda de Gaza, sometido al bloqueo de Israel y del régimen golpista egipcio apoyado por los Estados Unidos.

Para Abbas, es una apuesta segura. Utiliza a Hamas para intentar presionar a los Estados Unidos e Israel tras el fracaso de las negociaciones, por las mismas razones que ha firmado recientemente un cierto número de tratados de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, sabe bien que el acuerdo no llevará a ninguna parte porque Israel y los Estados Unidos no lo permitirán.

Pero firmando por una (nueva) reconciliación, refuerza su propia posición, se lava de la acusación de complicidad con los crímenes de Israel y-con la bendición de Hamas- cimenta su imagen como “líder nacional” legítimo.

Los palestinos no deberían engañarse: toda reconciliación que deje en pie el régimen colaboracionista de la AP -ejecutar las tareas sucias de la ocupación- no podrá jamás dar lugar a la dirección unificada que esperan y que sea capaz de enfrentarse a Israel.

Aunque pueda servir a los intereses políticos a corto plazo de las organizaciones implicadas, un acuerdo así no hará más que comprometer los derechos del pueblo palestino y entorpecer su lucha por la liberación.

Ali Abunimah es autor de “One Country, A Bold Proposal to End the Israeli-Palestinian Impasse”. Ha contribuido en la obra “The Goldstone Report : The Legacy of the Landmark Investigation of the Gaza Conflict”. Es cofundador de la publicación en línea “The Electronic Intifada” y consultor político en “Al-Shabaka, The Palestinian Policy Network”.

25/04/2014

http://www.info-palestine.eu/spip.php?article14514

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

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¿Por qué y para qué la reconciliación palestina?

Los representantes de la Organización de Liberación Palestina (OLP) y Hamas han llegado al acuerdo de formar un gobierno de unidad nacional y convocar elecciones generales dentro de cinco o seis meses, como informaron los portavoces el miércoles pasado. El acuerdo se alcanzó en las conversaciones desarrolladas el martes en Gaza.

La palabra reconciliación tiene, en principio, connotaciones positivas desde el punto de vista social, a pesar de que esas connotaciones se vuelvan confusas cuando van más allá y se refieren a las relaciones entre las fuerzas políticas. Esto es más que evidente cuando la palabra reconciliación se aplica al caso palestino, dada la complejidad y la diversidad de sus significados contradictorios. Por lo tanto, el concepto de reconciliación, debe entenderse en relación a los profundos desafíos que actualmente enfrenta la sociedad palestina y a los riesgos a los que se tiene que hacer frente nuestra causa. Desde una perspectiva social, la reconciliación no responde a cuestiones fundamentales como: ¿cuáles fueron las razones que llevaron al conflicto interno palestino y a sus devastadoras consecuencias a nivel político, social, moral y ético?, ¿Debe, el pueblo palestino, reconciliarse o reconstruir su unidad nacional en base a un concepto político, cultural, social y de conducta como la precondición para mantener las contradicciones y las diferencias internas en el marco de la unidad nacional?

¿Las reuniones entre los líderes de Fatah y Hamas se han dado como consecuencia de la crisis que atraviesa cada una de estas formaciones o son fruto de una reevaluación consciente de las estrategias nacionales a fin de identificar las opciones más adecuadas a la luz de los conflictos y cambios que se operan actualmente en la región, que se suman al dilema de las negociaciones entre palestinos e israelies? Dicho de otro modo, ¿la reconciliación es sólo el fruto de intentar escapar a las respectivas crisis de cada cual o expresa una visión estratégica para poner fin a las lamentables y erróneas políticas que resultaron de ese conflicto interno?

Por lo tanto, lo importante no es si vamos hacia la reconciliación o no. Lo que importa es identificar de forma clara en el orden político, social, organizativo y estratégico, por qué hay que reconciliarse. Por ello, como expresión política y práctica precisa, es mejor utilizar el término "reconstruir la unidad nacional", ya que a través de ella podemos identificar los principios sobre los que se construirá esta unidad. Esa estrategia nacional deberá abordar directamente cuestiones tales como la opción por las negociaciones, la resistencia, las transformaciones regionales y globales, referencias al proceso de paz, la reconstrucción de la OLP, la relación entre la OLP y la ANP y la relación entre la liberación nacional y la respuesta a las necesidades sociales y económicas. Si no se abordan con claridad estos y otros temas, para mí la palabra "reconciliación" no significa nada, incluso aunque vaya revestida de besos, apretones de manos y el intercambio bendiciones y felicitaciones. En la situación actual, ¿quién puede garantizar que no habrá una vuelta atrás, al punto de partida, dentro de uno, tres o seis meses?

24/04/2014

Nassar Ibrahim es militante del AIC y de OPGAI

http://www.alternativenews.org/english/index.php/politics/politico/7982-the-why-and-what-of-palestinian-reconciliation

Traducción: VIENTO SUR



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