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Tribuna VIENTO SUR
La crisis francesa
25/03/2014 | François Sabado

Los resultados de las elecciones municipales celebradas este fin de semana (23 de marzo) constituyen un verdadero seísmo político:

· La abstención superior al 38%, constituye todo un precedente histórico. Fundamentalmente en los municipios populares en los que ha superado el 50%. Una abstención que marca un rechazo popular de las políticas de austeridad.

· El empuje del Frente Nacional, que se situa a la cabeza en una decena de grandes ciudades (como Perpignan) y segunda en otras tantas, entre las que se encuentra Marsella, por delante del PS, y Lille, por delante de la Derecha. Habiendo superado el 10% en la primera vuelta, el Front National puede presentarse en la segunda vuelta en 230 enclaves.

· La derrota de la izquierda gubernamental, que retrocede entre un 10 y un 20% en toda una serie de ciudades importantes y que puede perder Amiens, Toulouse, Saint Étienne, Estrasburgo, Reims, Pau, Angers y Quimper. En Marsella, el PS se sitúa por detrás del Frente Nacional. Son la derecha y la extrema derecha quienes se benefician de esta debacle de la izquierda gubernamental.

· La izquierda radical, allí donde se ha presentado unida, ha logrado unos resultados honrosos: entre el 5 y el 10%, y, en algunos casos, ha alcanzando el 15%. Ahora bien, estos resultados apenas pesan en esta situación ante el empuje del FrenteNacional.

La bipolarización entre la Derecha y el PS está camino de dar paso a un sistema tripartido: Partido Socialista, la Derecha y el Frente Nacional.

Estos resultados son el producto de un contexto dominado por las empresas, las mentiras de Estado y la corrupción del sistema del presidente precedente, Sarkozy. Cuestiones, todas ellas, que ocupan las portadas mediáticas y contaminan el conjunto de la vida política.

Bajo esta escoria política, la situación está determinada por la agudización de la crisis económica y social. A pesar de las declaraciones sobre la recuperación económica, Francia, al igual que el resto de Europa, conoce un débil crecimiento económico, inferior al 1%. El paro supera ya los 5 millones de personas y la pobreza se dispara hasta alcanzar a más de siete millones.

Es cierto que Francia sigue siendo la quinta o sexta potencia mundial y que las clases dominantes aún tienen márgen para contener esta crisis social, pero en el país existe un verdadero sentimiento de depresión.

Más aún cuando el gobierno socialista ha optado por la huida hacia delante alineándose con las posiciones de la patronal francesa. Sabíamos que el Gobierno Hollande desarrollaría una política dentro de los márgenes de la dictada por la Unión Europea, determinada por las exigencias de los mercados financieros y por las políticas de austeridad sin fin. Desde hace dos años, esta política no ha cesado de hacer regalos a la patronal. Actualmente, con el Pacto de Responsabilidad que será sometido a voto en el parlamento próximamente, se traduce en un acuerdo político entre el MEDEF (similar a la CEOE en el Estado español. NdT) y el gobierno. Por decirlo de alguna manera ahora mismo tenemos un gobierno PS-MEDEF. Desgraciadamente con el apoyo de toda una parte de las direcciones sindicales.

Esta política lejos de contentar a la derecha y a los medios patronales, le da alas a su ofensiva reaccionaria, que tensiona la vida política. Las manifestaciones de la derecha más reaccionaria -un tea party a la francesa- y de la extrema derecha anti-obrera, homófoba, islamófoba y antisemita, se dan sin complejos. Esta situación resulta tanto más difícil y va en detrimento de las y los trabajadores debido a la degradación de la relación de fuerzas provocada por la crisis. Continúan cerrándose muchas empresas, los despidos pesan como una losa sobre la combatividad y los trabajadores parecen aturdidos por los efectos de la crisis. Rechazan la austeridad pero no ven la manera de resistir eficazmente a la apisonadora de la crisis y, sobre todo, no ven el atisbo de una alternativa a las políticas de austeridad.

A la izquierda del PS, el Frente de Izquierda (FdG) no ha logrado constituirse como una alternativa política. Se ha estrellado ante el problema de la alianza con el partido socialista. En más de la mitad de las ciudades importantes del país, el PCF ha ido en alianza con el PS desde la primera vuelta. ¿Cómo rechazar las políticas de austeridad del gobierno y aliarse después con el PS? Esta opción del PCF, rechazada por Mélenchon (Parti de Gauche) y el resto de los componentes del FdG, ha turbado el mensaje del FdG y ha desorientado a muchos de sus militantes.

En cuanto al NPA, ha defendido una política de independencia frente al PS en la primera y en la segunda vuelta de estas elecciones municipales. En las condiciones actuales, no hay otra alternativa que la resistencia y la construcción de una oposición de izquierdas a la política gubernamental. Hacer todo lo posible por impedir que la derecha y la extrema derecha tomen la calle, y retomar la iniciativa frente a las políticas de austeridad. Es lo que ha hecho el NPA, con Olivier Besancenot proponiendo un fin de semana de revuelta al conjunto de las fuerzas de izquierda, partidos, sindicatos y movimientos que rechazan la derecha, la extrema derecha y las políticas de austeridad del gobierno. Esta propuesta ya se ha materializado en un amplio llamamiento a una manifestación nacional el 12 de abril, realizado por el FdG, el NPA, una parte del movimiento sindical, las asociaciones en defensa de los sin-papeles o del derecho a la vivienda... ¿Será suficiente este grado de unidad para generar una dinámica real de movilización? Ahí está el quid de la cuestión, porque de lo que se trata es de reconstruir la relación de fuerzas a favor de los movimientos sociales.

En cualquier caso, lo que está de actualidad hoy en día es la necesidad de construir un frente social y político amplio contra la derecha y la extrema derecha y contra las políticas de austeridad del gobierno.

24/03/2014

Traducción: VIENTO SUR



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