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Argelia
Presidenciales de abril 2014: el sistema al acecho
15/03/2014 | Nadir Djermoune

La candidatura del presidente saliente, enfermo y al límite de su enfermedad, a las elecciones presidenciales de abril de 2014 crea un malestar y una indignación entre una gran parte de la población. Pero frente al ego sobredimensionado de un Abdelaziz Buteflika (nacido en 1937) que quiere acabar su vida en la butaca presidencial, existe un inmenso vacío político.

En esta situación a medio camino entre farsa y tragedia, ninguna oposición mínimamente representativa ofrece a la población una candidatura capaz de enfrentarse al hombre del sistema. Ya sea entre la “burguesía” liberal o la izquierda antiliberal, por parte de la central sindical (Unión General de Trabajadores Argelinos) o en el seno de los partidos de la Alianza presidencial o entre los islamistas, la oposición a la candidatura de Abdelaziz Buteflika se reduce a un discurso de lamentación y a posiciones de principio sin eco popular. Igualmente, en el plano institucional, el sistema político en Argelia no dispone ya de estructuras de decisión legítimas y representativas o de personal político capaz de contrarrestar el proyecto de un cuarto mandato y de proponer una alternativa.

Sin embargo, hay una necesidad imperiosa de oponerse al cuarto mandato de Buteflika. En primer lugar, porque éste no esté en condiciones físicas de asegurar tal función: hacerle jugar el papel de “salvador de la nación” hasta los últimos segundos de su vida es franquear el Rubicón de la inmoralidad y del desprecio por la ética política. En segundo lugar, porque ha sido el arquitecto principal de un sistema político y económico en el que depredación y corrupción riman con despilfarro en la gestión del dinero público. Oponerse a su candidatura en estas condiciones, es ir más allá del derecho que le concede formalmente la Constitución de optar a otro mandato. Es negarse al saqueo del país y volver a situar en el escena política el debate sobre la corrupción, los trapicheos, las hipotecas sobre la independencia nacional, los desastres del liberalismo económico y la ausencia de democracia en el ejercicio del poder.

En esta situación, la protesta popular, huérfana de una dirección y de un proyecto político, oscila entre una indignación desarmada y el motín, con todos los peligros de una degeneración en una lógica comunitaria. Tenemos ya signos de ello en lo que ocurre en el valle del Mzaba [región del norte sahariano bereberofono, situada en la wilaya de Ghardaia].

Juegos y contenidos de una no-elección

Para comprender esta situación no bastan las herramientas de la psicología y de la cultura. La sociología política y, en concreto la lógica de clases sociales proporciona una mejor clave de lectura del atasco actual.

Hay tres niveles que traducen esta situación de inercia política.

En primer lugar, está la búsqueda de consenso a nivel interno del régimen, un consenso burgués-liberal. El apoyo de la Organización Nacional de la Patronal y los Empresarios (ONPE) a la candidatura de Abdelaziz Buteflika, así como la adhesión de un ala del Foro de los Jefes de Empresa (FCE), impulsada por el empresario Ali Haddad, a esta candidatura son reveladores de la búsqueda de este consenso por las categorías sociales dominantes.

La incapacidad de la patronal para emerger como actor político, su falta de legitimidad histórica, su déficit democrático y su débil implantación social le han llevado a aferrarse a los caprichos de un presidente enfermo para sacar adelante sus proyectos sin estridencias.

Esta búsqueda de consenso es acogida con una cierta neutralidad a nivel popular. En efecto, a ese nivel se desarrolla una voluntad de prevenir una crisis política que haría reaparecer el drama de la seguridad de los años 1990. Las crisis que viven ciertos países árabes juegan, en este caso, el papel de espantapájaro contra toda aventura “revolucionaria”. La experiencia de Argelia en los años 1990, lo que ocurre ahora en Egipto, en Libia, en Siria o actualmente en Ucrania es evocado para justificar un planteamiento prudente de búsqueda de “consenso” a fin de salvar el país, consolidar el Estado y reformar el sistema desde el interior.

Este discurso se alimenta y alimenta visiones “complotistas” de los acontecimientos en la región, analizados bajo el ángulo de la manipulación interior o exterior. Hay que decir también que el callejón sin salida político está atenuado por una cierta estabilidad social y económica debida, entre otras cosas, a la buena salud financiera del Estado bajo el reino de Abdelaziz Buteflika, al mantenimiento, bajo la presión popular, de un sector público tradicional (salud, enseñanza, electricidad, vivienda...) y a una economía informal que atenúa el paro, expresión de la crisis estructural del capitalismo argelino.

Una candidatura para neutralizar el debate

Esta búsqueda de consenso es también (y sobre todo) sostenida a nivel internacional pues tal consenso sirve a los intereses de las potencias imperialistas, en particular los franceses. La Argelia de Abdelaziz Buteflika ofrece al capital financiero e industrial mundial en plena crisis un mercado en plena expansión, pero sobre todo un territorio que dispone de importantes fuentes de energía: gas, petróleo, gas de esquisto, uranio y ... sol para las energías alternativas, imperativas para la supervivencia de la economía capitalista mundial.

La búsqueda de consenso tiene pues un sentido político: la candidatura de Abdelaziz Buteflika sirve para neutralizar el debate político, para dar a las contradicciones políticas un sello subjetivo y para impedir una intervención de las capas populares y trabajadoras en la elección del futuro presidente. En resumen, da un respiro al poder.

Sin embargo, esta situación puede abrirse a nuevas dinámicas que pueden traer nuevas generaciones, pero que necesitan un trabajo laborioso para ganar a las capas populares a la idea de cambio democrático, social, en la defensa de la soberanía nacional.

12/03/2014

http://alencontre.org/moyenorient/algerie/algerie-presidentielle-davril-2014-le-systeme-aux-aguets.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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