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esquerda.net | Elecciones municipales en Portugal
Reflexiones desde el Bloco
10/10/2013 | João Mineiro - Isabel Pires

[Las elecciones municipales celebradas a finales de setiembre en Portugal, caracterizadas por una fuerte abstención, se tradujeron para el Bloco una fuerte pérdida de votos (120.603 votos frente a los 167.101 de 2009). A continuación, dos reflexiones sobre la situación actual desde dentro del Bloco.]

Han sido las derrotas las que han hecho al Bloco de Esquerda

João Mineiro

El Bloco sufrió una derrota en las elecciones municipales. No faltarán papagayos y otras especies raras que, en tono repetitivo y sin esconder un entusiasmo ramplón, se anticiparan en anunciar el inicio del fin del Bloco. Para algunos comentaristas y periodistas, el fin del Bloco de Esquerda es entonces una especie de acontecimiento inminente, una suerte de apocalipsis donde se van a revelar los verdaderos genes autodestructivos del partido. Babean por la impaciencia y la ansiedad de anunciar la noticia. Sin querer ser desconsiderado, al contrario de lo que acontece en otros muchos sitios, en la izquierda una mentira repetida muchas veces felizmente no se transforma en verdad.

Ya sea haciendo una simple búsqueda en internet, ya sea a través de un riguroso ejercicio de memoria o viendo a algunos de los muy nobles comentaristas de la televisión, parece que hace por lo menos ya 14 años que se viene anunciando el fin del Bloco de Esquerda. A juzgar por el análisis simplista y ramplón que sucesivamente va anunciando la condena, todo llevaría a indicar que el Bloco es una especie de crónica de una muerte anunciada que se condensaría en una bella novela de García Márquez. De este modo es como se moldea un creador de opinión reaccionario: busca confirmar en la realidad los indicios de lo que le gustaría que ocurriese, procurando crear las condiciones para una especie de profecía auto-cumplida. Pero lo que resulta extraño, es que después de 14 años anunciando una tesis constantemente errada, todavía haya quien les de tiempo de antena para decir tamaña tontería.

Las elecciones autárquicas han sido un momento político absolutamente decisivo en la vida política portuguesa y en la lucha de clases. El Bloco, su dirección, sus organizaciones locales y su militancia se emplearon intensamente en estas primeras elecciones en la era de la troika. Concurrimos en el 75% del país, y por 52 votos no obtuvimos concejal en Lisboa, obtuvimos 8 concejales, en algunos sitios por primera vez, participamos en el inicio del fin del jardinismo /1, ayudamos a elegir un concejal en una lista independiente en Coimbra e hicimos campañas absolutamente arrebatadoras, como la de Porto.

Aun así, perdimos. Salimos derrotados y no tuvimos fuerza, dinámica, enraizamiento y estructura para mejorar nuestros resultados municipales y nuestra implantación local. Peor, en términos globales el Bloco ha tenido resultados peores que los de las últimas elecciones. Fue una derrota y es ante las derrotas donde se evalúan las relaciones de fuerza y se construyen nuevas ideas, planes, estrategias y se avanza para nuevas luchas, resistencias y conquistas. Esa es la génesis del Bloco de Esquerda y es dentro de sus estructuras donde se realizará un debate sobre los problemas y el futuro de la estrategia local.

En la noche electoral del domingo, en una sala con bastante aprensión y cierta tristeza en los rostros de los militantes, mi camarada Mário Tomé, histórico militante de la izquierda revolucionaria portuguesa, me preguntó: “¿Qué cara es esa, chaval?”. No supe muy bien que decir, pero tampoco fue necesario. La camaradería nos enseña a interpretar los silencios. Pero Mário sonrió, me dio un abrazo y dijo más o menos estas palabras: “¿Camarada, sabes cuantas derrotas he tenido yo en mi vida? Nuestro objetivo es estratégico, es ayudar a construir las condiciones subjetivas para grandes cambios en el mundo. Hemos conquistado grandes victorias, no lo olvides, y muchas victorias salieron de derrotas. A fin de cuentas han sido las derrotas las que han hecho al Bloco de Esquerda”

Es esa lucidez dialéctica que nos exige este tiempo de exigencias. ¿Si no hubiésemos concurrido a las elecciones autárquicas habríamos ayudado a crear condiciones para la derrota de la troika y de su gobierno? No. ¿Si no hubiésemos concurrido habríamos tenido al capacidad de detonar procesos realmente participativos, de abrir la política institucional a la ciudadanía y, ya ahora, de potenciar los espacios para que muchas personas participasen por primera vez en su vida en una campaña política? No.

Los trabajadores y el pueblo portugués no hubiesen permanecido mejor si nos hubiésemos quedado de brazos cruzados y hubiésemos asumido la confortable posición de no hacer nada. Tampoco permanecería mejor si hubiésemos firmado con coaliciones y partidos que, en la práctica, van a implementar austeridad local y que tiene muy poco de gestión alternativa al clientelismo. Pero todavía nos queda mucho por hacer.

Ante los resultados tan débiles que cosechamos, algunos siguen diciendo que el Bloco va a desaparecer o que está en riesgo de desaparecer. Otros, como acontece además en los partidos burgueses, intentan hacer un arriesgado juego de asociar los resultados a la dirección política del Bloco, buscando responsabilidades personalizadas para problemas que son colectivos. Son opiniones.

Pero quien crea que el Bloco está acabado, puede perfectamente hacer la prueba. Pásense por las calles el día 26 de octubre y por las protestas estudiantiles de los próximos meses. Aparezcan por los sindicatos, en las asociaciones feministas y en los movimientos y asociaciones LGTB. Aparezcan en Associaçoes de Estudantes y otros colectivos estudiantiles. Aparezcan en las asociaciones culturales y en los colectivos lúdicos. Aparezcan en las ocupaciones, en los congresos. Aparezcan en todos los momentos decisivos de la lucha social en Portugal.

Encontrarán por allí a un Bloco vivo, empeñado y decisivo. Encontrarán allí la evidencia de un partido que no renuncia a su historia ni a sus designios. Todavía estamos aquí, diariamente, donde empuja la injusticia y donde la esperanza es el principio que no se deja desvanecer en la espuma de las derrotas.

Quien crea otra cosa, no nos conoce.

5/10/2013

Notas:

1/ En referencia al gobierno Alberto João Jardim, presidente desde 1978 del gobierno regional de Madeira y miembro del PSD.

http://www.esquerda.net/opiniao/foram-derrotas-que-fizeram-o-bloco-de-esquerda/29734#.UlCa9nMaMKE.facebook

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Victorias y derrotas

Isabel Pires

Como militantes de la izquierda anti-troika, estas elecciones dejan claro que la lucha tiene todavía mucho camino que recorrer.

El pasado domingo se celebraron las elecciones autárquicas, las primeras elecciones post-troika y de gobierno PSD-CDS. Eso significó un electorado fustigado por las medidas de austeridad hasta la extenuación (que aún no se han terminado!). Por otra parte, hubo una cierta bipolaridad en las fuerzas políticas: por un lado, las fuerzas políticas de la troika, que se esperaba que sufrieran una gran derrota; por otro lado, las fuerzas políticas anti-troika, que se esperaba que mejoraran en cuanto a votos.

Los hechos: el PSD fue castigado hasta cierto punto por sus políticas “pro-troika”. Perdió más electos de los que podría haber imaginado, a lo que también ayudó la ley de limitación de los mandatos. Los hechos: el PS, ahora fuerza política del eje de la troika, consiguió capitalizar gran parte del descontento. Los hechos: la izquierda anti-troika no cumplió con las expectativas.

O sea, como militantes de la izquierda anti-troika, estas elecciones dejan claro que la lucha tiene todavía mucho camino que recorrer, aunque se hayan alcanzado resultados positivos en algunos municipios concretos. Existe una dificultad para la izquierda en afirmarse de manera fuerte, pero eso tampoco es exclusivo de estas elecciones autárquicas; se ha recorrido un camino a lo largo de más de dos años, pero aún queda mucho por recorrer.

Y otra prueba de esto es la impresionante victoria de la abstención. Números nunca antes vistos de abstención, votos blancos y nulos; este hecho merece una reflexión constructiva sobre el electorado, sobre el papel de las elecciones y de cómo son percibidas por los ciudadanos, sobre nuestro propio papel como militantes y activistas de izquierda.

El panorama general, muy resumido y de forma pragmática fue éste. Pero la reflexión que nos interesa es la que toca al propio Bloco de Esquerda. Debemos valorar todo el trabajo hecho de norte a sur del país que, en algunos lugares, significaron aumento de votos y, lo que es más importante, de una voz que defienda a las poblaciones contra el austeritarismo de forma fuerte, incisiva y determinada.

Sin embargo, lo que queda en el aire de los debates de televisión y en la prensa es la derrota que ha habido y ya se discute el fin del partido sin haber participado nunca en él. Las muertes anunciadas no existen, ni el pueblo del Bloco está preparado para abrazarlas. A pesar de la fuerza emotiva que una derrota puede tener (y tiene) en la mayoría de activistas y militantes, el sentimiento general es el de continuar el trabajo hecho, intentar al máximo dar continuidad a las dinámicas creadas con los procesos de campaña y confección de las listas, que siempre acercan más a algunas personas.

La importancia del trabajo local es cada vez mayor, y estas elecciones también lo han demostrado. Han demostrado que el enraizamiento de un partido político en dinámicas políticas locales es fundamental cuando salimos a la calle con propuestas concretas. El proceso de elección de una lista, de la construcción de un programa político local (cualquiera que sea su escala), de la construcción de ideas para una campaña atractiva y de confrontación política, es un proceso que no se construye en 6 meses ni en un año, sino que debe ser resultado de varios años de trabajo local.

Es, quizás, el tipo de política con más especificidades y, a veces, el más complicado de realizar (prácticas como el clientelismo son todavía muy comunes y dificultan nuevas formas de hacer política a escala local). Es difícil comenzar de cero una dinámica política alternativa a la izquierda en una freguesia (parroquia o distrito en Portugal) del interior del país, por ejemplo. Pero también es difícil en una freguesia en Lisboa, el proceso es largo e implica una entrega y una disponibilidad a veces difíciles de encontrar.

Es en ese proceso donde nos debemos concentrar como militantes y activistas de izquierda; capitalizar los resultados obtenidos y, sobre todo, la dinámica creada en los últimos meses para dar continuidad al trabajo y, poco a poco, implantarla en núcleos locales, que estén en la calle comunicando el mensaje, que estén en las asambleas de freguesia dando voz a las preocupaciones de los fregueses y freguesas, que sirvan como fuentes de pensamiento político y polos dinámicos locales de actividad política.

Es a ese trabajo al que me parece que nos debemos dedicar con todas las fuerzas que sea posible, aprovechando dinámicas nacionales para actividades locales, llegar al máximo de personas posible. No teniendo en mente como último y único objetivo las elecciones dentro de cuatro años, sino la proximidad a la gente y, si todo va bien, a ayudar a que la propia abstención vaya disminuyendo (porque las personas sienten que hay alternativa).

Como ya he dicho, el camino ya recorrido es largo e importante, pero queda mucho por recorrer, hay muchas más personas a quien tenemos que comunicar el mensaje de la alternativa a la izquierda, tanto a las políticas nacionales como locales, a los distintos gobiernos PDS-CDS y PS (en los casos locales) a los que votan en sus poblaciones.

6/10/2013

http://www.esquerda.net/opiniao/vit%C3%B3rias-e-derrotas/29743



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