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Malí
Después de las elecciones
05/09/2013 | Paul Martial

No ha sorprendido que el Consejo Constitucional de Malí haya proclamado a Ibrahim Boubacar Keita (IBK) como quinto presidente de la República; sus muy buenos resultados, tanto en la primera como en la segunda vuelta, no han permitido a los demás candidatos poner en cuestión las elecciones señalando los numerosos problemas que han salpicado el escrutinio e impedido a decenas de miles de malienses participar en la votación.

En efecto IBK ha recogido el 39,7% de los votos en la primera vuelta. Muy por detrás, Soumaila Cissé ha obtenido el 19,7%. En la segunda vuelta, IBK ha triunfado con más del 77% de los votos.

Estos resultados confirman la voluntad de las poblaciones malienses de barrer a los caciques del antiguo régimen reagrupados en el Frente para la Democracia y la República (FDR, anti-junta). En efecto, el candidato de EDEMA, el partido más importante de Malí que apoyaba al antiguo presidente Amadou Toumani Touré (ATT) y del que había salido el presidente interino Dioncounda Traoré, ha recibido una dura desaprobación puesto que ha llegado en tercera posición con solo el 9,6% de los votos, hundiendo así a esta formación en una profunda crisis, aún más fuerte si se tiene en cuenta que su candidato ha llamado a votar por IBK contra la decisión de su partido que pertenece al FDR, como Soumaila Cissé.

Esta votación es coherente con la popularidad del golpe de estado, dirigido por el capitán Sanogo, ahora general, y que no está exento de críticas, ni mucho menos. Pero su mérito para los malienses fue dar una gran patada en el hormiguero del establishment corrupto de Bamako. Un apoyo popular que ha sido sistemáticamente ocultado por los grandes medios occidentales para justificar el nombramiento de un allegado a ATT como Presidente interino y así ahogar las movilizaciones populares.

Las razones del éxito de IBK

IBK es, ante todo, un viejo todoterreno de la política maliense puesto que fue ministro de Konaré en 1993. Entonces no dudó en reprimir sangrientamente las huelgas estudiantiles. Dirigente de la Internacional Socialista, tiene buenas relaciones en París, no está dispuesto en absoluto a poner en cuestión las relaciones neocoloniales que impone Francia a Malí y se ha pronunciado a favor del mantenimiento del dispositivo Serval.

Dos razones esenciales explican su éxito. Ha tenido cuidado de aparecer como el opositor a ATT y no se ha sumado al frente anti-putsch. Es sentido como alguien que no pertenece al clan de los políticos corruptos. La segunda razón, no de las menores, es gozar del apoyo de los dignatarios musulmanes de Malí que tienen un peso cada vez más importante en la sociedad maliense.

Pasar la página y recuperar la dignidad de Malí, acabar con la corrupción de las élites, es la promesa de IBK, pero teniendo en cuenta su pasado político es casi seguro que la decepción estará a la altura de las esperanzas.

El partido SADI, que representa a la izquierda radical en Malí, con los pocos medios que cuenta y la campaña de denigración de la que ha sido víctima, ha logrado sin embargo un resultado estimable cercano al 3%. En sus feudos, como Niono, Koutiala, Kolondieba o Kodie, ha logrado incluso la primera posición. Es probable que SADI haya pagado las consecuencias del “voto útil” por IBK contra los principales responsables de la crisis maliense. Tras consulta de los dirigentes y militantes, el partido SADI ha llamado a votar IBK como un primer paso para salir de la crisis.

Una crisis sin resolver

En la región de Kidal, en el norte de Malí, las poblaciones han boicoteado prácticamente las elecciones, dejando aparecer una fractura que sigue siendo importante. Las divisiones entre las comunidades son tenaces. Han tenido lugar violentos enfrentamientos en el desierto entre las comunidades árabe y tuareg, alrededor de Tombuctú. Los acuerdos de Ouagadougou tenían por objetivo organizar la celebración de elecciones sobre el conjunto del territorio y permitir a un gobierno legítimo emprender las discusiones para encontrar una solución de salida a la crisis.

La amplia región del norte de Malí está lejos de haberse vuelto segura y muchos yihadistas se han refugiado en los pueblos diseminados y continúan realizando operaciones militares /1.

El otro elemento, en gran medida subestimado, es la crisis social; los precios de los productos de primera necesidad se han disparado obligando a las familias populares a no tener más que una comida al día en lugar de las tres tradicionales.

http://npa2009.org/node/38514

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ http://www.afriquesenlutte.org/afrique-de-l-ouest/mali/article/la-peur-des-rebelles-hante-encore



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