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Por deslegitimar la ciencia y promover la brujería
Teresa Forcades en la hoguera digital
02/08/2013 | Martí Caussa

La revista sinpermiso ha reproducido un artículo durísimo contra Teresa Forcades, con adjetivos fuertes y afirmaciones como las del antetítulo. A ellas me refiero cuando hablo de “hoguera digital”, una exageración irónica sugerida por el propio título del artículo: “Juana de Arco Forcades, más allá del antivacunismo mortal” (http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/forqui.pdf). El autor, Mauricio-José Schwarz, es presentado como editor del blog El retorno de los charlatanes, “una interesante página militante contra todas las formas del obscurantismo y la charlatanería y en favor de la ilustración, el racionalismo y los valores éticos, políticos y epistemológicos del laicismo republicano”. Una persona, pues, con conocimientos de ciencia y política, los dos terrenos en que critica a Forcades, la ciencia médica y la política, de claro interés los dos.

Sobre el primero, considera que Forcades “es la promotora de una serie de pseudomedicinas, visiones conspiranoicas, atentados a la razón y tonterías peligrosas que van mucho más allá el antivacunismo selectivo”, que en conjunto son calificadas de “actividad brujeril y religiosa”. Si prescindimos de cuestiones secundarias como dónde publica, quién la publica, en qué congresos participa o qué títulos tiene, lo que se achaca a Forcades son 10 cuestiones: 1) afirmar que el cáncer que llevó a Chávez a la tumba es el resultado de su entrega política; 2) promover la no vacunación contra la gripe A; 3) afirmar que la vacuna triplevírica introduce material genético de células cancerosas en el cuerpo de los niños; 4) oponerse a la vacuna contra el VPH; 5) impartir talleres sobre una práctica mágica llamada EFT; 6) promover el uso de una pócima llamada MMS; 7) y de una planta para curar el cáncer; 8) así como de una planta llamada “stevia rabaudiana” para tratar la diabetes; 9) ser prohomeópata y acupuntora; 10) preconizar que las medicinas alternativas entren en los programas de las facultades de medicina.

Sobre cada tema convendría saber no sólo cual es exactamente la posición de Forcades, sino la opinión científica sobre el mismo, especialmente si hay consenso o bien es un tema de debate.Pero deberán ser personas que sepan más que yo las que hagan las aportaciones: sobre la mayoría de los diez puntos no tengo una opinión formada e incluso cuando la tengo (por ejemplo, que la homeopatía no tiene base científica ni evidencia experimental) no estoy seguro de conocer todos los argumentos y agradecería el debate.
En cambio sí me atrevo a opinar sobre las cuestiones políticas que se tratan en elartículo, incluida la política sanitaria, como creo que lo puede hacer cualquier personaque siga la actualidad política. Aunque todo está relacionado, me parece lícito separarlas propuestas políticas de Forcades (y las del autor del artículo) de las cuestionesmédicas anteriores, porque las propuestas políticas cubren un campo mucho más amplio, porque algunas opiniones médicas personales (por ejemplo, de Forcades) puede que no se quieran traducir en propuestas políticas, y porque sobre muchas de estas cuestiones médicaslo más adecuado en política sería aceptar la opinión de los expertos, coincidan o no con Forcades (por mas que cada uno siga manteniendo sus propias opiniones). Así pues entraré ahora en estas cuestiones políticas.

He asistido a varias charlas de Forcades en las que hablaba sobre sanidad y he escuchado cómo denunciaba los recortes de la sanidad pública, las privatizaciones, la corrupción y que las empresas farmacéuticas estaban más interesadas en sus beneficios que en la salud pública. Pero no he escuchado un mensaje antimedicina, o que los productos de las farmacéuticas fueran inútiles, o que debieran abandonarse los tratamientos y substituirlos por golpecitos y agujas; las afirmaciones del artículo en este sentido me han parecido extrapolaciones y exageraciones.

No encuentro ningún argumento que justifique la afirmación del artículo sobre que “su orden y la iglesia católica española en masa han decidido promoverla [a Forcades] intensa y costosamente como ‘una opción progre, new age y superguay’ para mantener en el redil católico a quienes encuentran repelente el filofranquismo de Rouco Varela y la jerarquía española en general” . Y menos aún que quienes la toman como referente estén“legitimando así estruendosamente el intervencionismo político de otros miembros de la jerarquía”, de modo que “si Forcades puede, todos pueden y no se les puede criticar”.

Las tensiones y los conflictos que sacuden a la iglesia católica en todo el mundo, los muchos ejemplos de miembros suyos comprometidos en las luchas de los de abajo, proporcionan un montón de evidencias de que el análisis del artículo sobre el comportamiento de curas, frailes y monjas no respeta la realidad: “se trata de religiosos que han jurado obediencia al jefe de un Estado extranjero, el imperio vaticano, con lo cual están en la obligación de poner los intereses de ese Estado y su cabeza por encima de los intereses de la gente del país”.

De un análisis fuera de la realidad es fácil que se deriven alternativas equivocadas, como la versión del laicismo que apunta el artículo: “otros podríamos pensar que la intervención de ministros y monjas en los asuntos civiles es esencialmente contraria a la concepción de un Estado laico, aconfesional y libre en los esquemas políticos resultado de la ilustración”. ¿Sacerdotes, frailes y monjas no podrían opinar de política en un Estado laico? ¿No podrían formar parte de partidos y asociaciones políticas? ¿No podrían votar? ¿Un católico ferviente sería más digno de confianza en su actitud hacia el “imperio vaticano” o tampoco podría intervenir en los asuntos civiles? Todos sabemos que hay diversas concepciones del laicismo, pero la versión antirreligiosa que apunta el artículo me parece completamente inconveniente para una política de izquierda.

El artículo contiene otro anti, tan claro como el anterior, menos argumentado aún, pero que su autor presenta relacionado: el antinacionalismo. Se afirma que el “nacionalismo se opone a la visión esencial igualitarista de la izquierda”; así en general, el nacionalismo, no tal o cual nacionalismo. Cuesta creer que el autor del artículo haya leído o escuchado o visto actuar a un una organización nacionalista revolucionaria. ¿Qué pensará, por ejemplo,del programa de la CUP? A la alternativa que propone Forcades la califica de “nacionalista-independentista-católica” o de“catolicismo nacionalista” y no tiene empacho en añadir “nacionalcatolicismo se llamaba cuando lo hacían Franco y el cardenal Gomá y Tomás”.

Sin ningún dato y en ausencia de cualquier evidencia se afirma que Forcades utiliza “grandes recursos promocionales de origen oscuro”, cosa que ya es más parecida a la difamación que al debate faltón y sectario de muchas partes del artículo.

Un asunto que preocupa especialmente al autor del artículo es que haya gente de izquierda que considere a Forcades un referente: ”Alberto Garzón…se reunió con la activista de hábito…porque la considera un referente”; “una parte de la izquierda, a falta de referentes reales en la lucha política…toma como tal a una monja en activo”. Naturalmente el autor es muy libre de opinar en contra de la alternativa política que está impulsando Forcades, el Proceso Constituyente en Catalunya, pero para polemizar de forma productiva en política sería mejor que intentara apoyar sus contundentes afirmaciones con argumentos políticos y datos verificables. En política es tan necesario como en medicina su recomendación de alejarse de pseudoteorías, visiones conspiranoicas, atentados a la razón y tonterías peligrosas. De no ser riguroso en los dos campos, la medicina y la política, se corre el riesgo de utilizar argumentos médicos para combatir propuestas políticas sin argumentar en este terreno. Algo que se parecería a lo que hicieron los que encendieron una hoguera de verdad contra Juana de Arco, que proclamaron que la quemaban por bruja, cuando todos sabemos que lo hicieron porque demostró a amigos y enemigos que “sí se podía”.

No sé qué cualidades vieron en este artículo los editores de sinpermiso cuando decidieron reproducirlo. A toro pasado yo le veo por lo menos una: puede servir para profundizar en los dos temas que he citado: en qué medida son científicas y deben promocionarse (o no) algunas prácticas que se presentan como medicinas alternativas; y cuál es la versión del laicismo que conviene impulsar desde la izquierda. Hacer esto con seriedad y respeto para las opiniones diferentes podría conducir a una clarificación importante. En este sentido, lo que yo considero un mal artículo podría llegar a ser un buen comienzo.

2/08/2013

Martí Caussa es miembro de la Redacción de la web y del Consejo Asesor de VIENTO SUR



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