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Diagonal | 25N Catalunya
Bifurcaciones
04/12/2012 | Miguel Romero

1. El descalabro de Artur Mas alegró la noche de la derecha española (y de la extrema derecha que, por el momento, es sólo griterío mediático; aunque no hay que despreciar los 60.142 votos, 1,65%, de Plataforma per Catalunya).

A corto plazo, la alegría tiene fundamento: el gobierno Rajoy planteó como primer objetivo, por encima del resultado del PP, que Mas no obtuviera la mayoría absoluta que buscaba. Desde el punto de vista político y simbólico, que CiU pierda doce diputados (aunque sólo 100.000 votos) se presenta como una victoria de “España” frente al “separatismo”.

A medio plazo, hay menos razones para esas alegrías. CiU ha sido un pilar esencial de la Transición y de la gobernabilidad española, con gobiernos del PSOE y del PP. El gobierno Mas ha contado con el apoyo del PP y CiU ha apoyado al gobierno Rajoy en cuestiones claves. Hay intereses y afinidades inseparables en la elite empresarial de Catalunya y de “Madrid”. Incluso después del llamado “giro soberanista” de Mas quedan muchas puertas abiertas de negociación y presión, aunque fueran invisibles, entre ambos gobiernos. En definitiva, la derecha catalana es un rival, pero también un aliado natural de la derecha española.

Ahora, un gobierno débil de CiU, tendrá probablemente que contar con Esquerra, y no contará con el PP catalán, que ha ganado un diputado, pero ha perdido influencia política. Habrá “consulta”. Incluso puede haber algún gesto marginal y barato que parezca "aliviar" los recortes sociales. Habrá, sobre todo, más movilización social. En realidad, el 25N no ha resuelto ninguno de los problemas del gobierno Rajoy y le ha añadido otro: una Catalunya menos “gobernable”. La izquierda tiene mejores razones para alegrarse del fracaso de Mas…

2… Y de otros fracasos. Dice el PSC que ha salvado los muebles. Quizás, pero le quedan pocos. Una larga década más que perdida, desde los 1.183.299 votos (37,8%) de 1999 a los 521.373 votos (14,5%) de ahora. Nada indica que el declive vaya a detenerse. Para el PSOE, las consecuencias son mucho más graves que las derrotas anteriores en Galiza y Euskadi.

Es inquietante si, como parece, una parte de los votos perdidos por el PSC han ido a ese extraño partido llamado Ciutadans, que hace bandera del anticatalanismo con notable éxito. Pero, fuera de esta deriva, la caída de la socialdemocracia hasta poner en crisis el bipartidismo (que en Catalunya toma la forma de la alternancia CiU/PSC) es un factor imprescindible para la construcción de una alternativa de izquierda.

3. Imprescindible, pero no suficiente. Esquerra buscará por encima de todo consolidar su máximo histórico (493.221 votos; 13,4%) en la competencia-negociación con CiU. Ha hecho campaña como una fuerza de presión sobre CiU, por un independentismo fiable y un giro moderado de su política social, dentro de la ortodoxia europea. Si asume un papel de oposición, habrá que contar con ella. Hay que considerar que aunque Esquerra es fundamentalmente un partido/aparato que no juega en el campo social de la izquierda, tiene en él una parte significativa de su base.

4. Sí lo hacen ICV y las CUP, que han recogido la gran mayoría de los votos de la izquierda social y política. Hay diferencias importantes de peso electoral entre ambas (358.857 votos, 13 diputados; 126.219 votos, 3 diputados) y se trata de proyectos no convergentes, sino alternativos. No hay que olvidar que el 14 de junio, en las inmediaciones del Parlament, lo que representan ICV y las CUP estuvieron en lados opuestos del conflicto, unos protegidos, otros atacados por los Mossos. Pero las cosas han cambiado. Ahora, si se repitiera un conflicto similar, las CUP, incluso sus diputados, estarían en el mismo lugar. Pero ICV, se lo pensaría dos veces a la hora de elegir lealtades, entre otras cosas, por el mayor peso político de las CUP.

Un buen enfoque de relaciones unitarias, aunque conflictivas, entre ICV y CUP es importante. El punto de partida puede estar en la amplia pluralidad que recogió el manifiesto Per una radicalització democràtica més enllà del 25-N http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7325, firmado antes de las elecciones por personas de la PAH, ICV, autónomos, CUP, Revolta Global, académicos, etc., y en el que se afirma: “Si alguna cosa hemos aprendido del 15-M, de las luchas que lo han sostenido y del escenario que irrumpió después de la manifestación del 11-S, es que no tendremos democracia real sin una fuerza plural capaz de darle sentido. Esta fuerza no ha de buscar las respuestas en su interior. Mas bien ha de ser capaz de convocar a todo el tejido social comprometido del país y de impulsar procesos constituyentes que busquen la complicidad con otras iniciativas democráticas en Europa y del resto del Estado”.

Pero en ese proceso, las CUP (que utilizan una buena autodefinición: no “políticos”, sino “gente que hace política”) son hoy un nuevo factor de esperanza, no sólo en Catalunya. Leal a los movimientos sociales, tan independentista como anticapitalista… Le toca ahora interpretar la pluralidad de apoyos recibidos y comunicar con ellos; incluyendo lo que simboliza Diego Cañamero, invitado en sus mítines. Enfin, se trata de aprender de nuevo, juntos.

Como canta Llach: “Que tinguem sort. Que trobem tot el que ens va mancar ahir” (“Que tengamos suerte. Que encontremos todo lo que nos faltó ayer”).

27/11/2012

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR

http://www.diagonalperiodico.net/25N-Catalunya-bifurcaciones.html?var_mode=calcul



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