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El arte de la ambigüedad calculada
La propuesta de CiU sobre la independencia
22/11/2012 | Martí Caussa

El presidente Artur Mas, acusado de independentista y secesionista, está sometido a unos ataques brutales de contenido españolista y reaccionario por parte de los dirigentes del PP, del PSOE y de numerosos medios de comunicación. No es ninguna novedad. Cualquiera que se atreva a defender el derecho a decidir, la autodeterminación o la independencia correrá la misma suerte. Sin embargo estos ataques no deben impedirnos analizar qué dicen realmente Artur Mas y CiU sobre la independencia, porque es una cuestión de la máxima importancia.

La primera sorpresa es que la palabra independencia no aparece ni una sola vez en las 150 páginas del programa electoral de CiU. Y el Estado propio, que sí aparece, no tiene un significado claro, y las declaraciones de sus líderes aún lo embrollan mas: “Duran no esconde que el programa electoral de CiU habla explícitamente de ’Estado propio’ -hasta 26 veces-, aunque matiza que esta expresión tiene ’distintas acepciones’ y recuerda que su partido, Unió, es favorable a una relación confederal con el Estado” (lavanguardia.com 29/10/2012). En un artículo anterior (http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7407) apoyaba sin reservas la propuesta de convocar una consulta sobre la independencia, pero afirmaba que no se podía descartar que Artur Mas se echara atrás de su promesa. Ahora me propongo analizar las ambigüedades de CiU a la luz de su programa y de las declaraciones de sus dirigentes.

El 11S y la resolución del Parlament

El lema de la gran manifestación del 11S fue “Catalunya nou Estat d’Europa”. La resolución del Parlament (27/9/2012) se felicitaba por el éxito de la manifestación y constataba “la necesidad de que el pueblo de Catalunya pueda determinar libre y democráticamente su futuro colectivo e insta al gobierno a hacer una consulta prioritariamente en la próxima legislatura”. Por su parte la Assemblea Nacional Catalana (ANC), convocante de la manifestación del 11S, ha pedido a los partidos que concurren a las elecciones que incluyan en su programa que: “La soberanía de Catalunya reside en el pueblo catalán. El pueblo catalán es el que debe ser consultado a la hora de decidir la relación que quiere establecer con el resto de pueblos y Estados del mundo. Nos pondremos a trabajar inmediatamente para que, en la próxima legislatura, Catalunya se convierta en un nuevo Estado de Europa”

El primer apartado del Programa electoral de CiU se llama “La Transición Nacional”; en las primeras páginas (13 y 14) recoge básicamente la resolución del Parlament y añade que “Esta consulta se hará de acuerdo con la legalidad que acontezca (s’esdevingui) y con toda la legitimidad democrática”, recogiendo así la promesa de Mas de no quedarse parado si el gobierno español no autorizaba la consulta.

Hasta aquí nada que objetar. Incluso la petición de uncir como líder a Artur Mas puede considerarse que forma parte del juego electoral: “Ante un reto de esta envergadura es necesaria la máxima fuerza y confianza en la persona que lo debería encabezar”.

Pero en un documento tan extenso podrían esperarse nuevas aclaraciones sobre tres cuestiones fundamentales: ¿Cuál es el objetivo? ¿Qué pregunta se hará en la consulta? ¿Qué tipo de consulta se realizará? Sin embargo no hay aclaraciones sino ambigüedades, que nos parecen calculadas, especialmente si las completamos con declaraciones de los máximos dirigentes de CiU.

Identificación de Europa con la UE bajo el dictado de la troika

Ya hemos dicho que la manifestación del 11S y la resolución del Parlament pedían que Catalunya fuera un nuevo Estado de Europa. Pero el programa de CiU empieza pronto a desarrollar esta idea en un sentido muy preciso, pero diferente:

“Nuestra transición nacional hacia el estado propio pasa necesariamente por continuar formando parte de Europa, y el primer paso para conseguirlo es comprometernos a cumplir, en Catalunya, todas las obligaciones e indicaciones que la UE fija a sus estados miembros../...

A fin de afrontar este gran desafío Convergència i Unió seguirá la hoja de ruta marcada por la UE../..

[CiU] ha impulsado durante los dos últimos años de gobierno la adaptación de la economía catalana a la estrategia de la UE. Fruto de este proceso el 10 de abril de 2012 el Govern aprobó la Estrategia Catalunya 2020.../..

la política de rigor presupuestario i de contención el déficit público aplicada por el Govern de Convergència i Unió nos avala ante la Unión Europea como un país serio y transparente, capaz de cumplir los requisitos impuestos con responsabilidad” (p.24)

También mas adelante:

“Reduciremos, de manera progresiva y sin poner en riesgo las políticas que afectan al núcleo duro del Estado del Bienestar, el déficit público de la Generalitat, en la línea de las peticiones de la Unión Europea../...

la Generalitat se compromete con el principio general del déficit cero” (p.127).

Las citas pueden multiplicarse pero el resumen es fácil: CiU quiere un estado propio integrado en la UE y que aplique la política de austeridad de la troika, tal como ha hecho su gobierno en la pasada legislatura y tal como hace Rajoy. La única diferencia anunciada es:

“se podría afrontar la crisis económicas con mejores garantías que las actuales. Igualmente deberían hacerse políticas de austeridad, como se hacen en todos los países de Europa, pero no con la intensidad con que se han debido hacer en Catalunya, fruto de la herencia recibida, pero también fruto de la falta e instrumentos y del enorme déficit fiscal”

La cuantía del déficit fiscal es objeto de debate y merece un análisis detallado que no podemos abordar aquí. Pero la orientación general es clara: no cuestionar la deuda, continuar cumpliendo los requisitos impuestos y mantener la austeridad para poder pagar en primer lugar a los bancos; la austeridad solo se aliviará en la medida que sobre algo. Claro que esta orientación tampoco es una sorpresa viniendo de CiU

Pero ¿qué pasa si el pueblo de Catalunya quiere la independencia pero no la política de la troika? ¿O si la UE nos deja fuera? La primera pregunta se guardan muy bien de hacerla los dirigentes de CiU. No así la segunda. Durante su viaje a Bruselas Artur Mas declaró: "Si llegamos a la conclusión de que es absolutamente imposible ser independiente dentro de la Unión Europea, entonces repensaríamos nuestra estrategia” (lavanguardia.com, 7/11/2012). Pero una parte de CiU la está repensando ya:

“En declaraciones a Punto Radio, Duran ha insistido en que Catalunya podría verse fuera de la UE porque España podría vetar su admisión: ’Es lo que dice la ley, es lo que yo pienso’, ha añadido el portavoz de CiU../...

“y se ha mostrado a favor de ’sentarse a hablar en serio’ tras las elecciones catalanas del 25-N para ’buscar acuerdos que permitan a Catalunya tener un estatus propio’ dentro de España, que satisfaga no sólo las demandas catalanas de financiación sino que también dé garantías a la lengua y cultura catalanas” (lavanguardia.com 2/11/2012)

Quizá después de este salto mortal desde el “estado propio” al “estatus propio” el señor Duran proponga seguir con lo que el programa de CiU afirma que han hecho en los años pasados: “ir construyendo estructuras de estado de acuerdo con las potencialidades competenciales que teníamos al alcance, pero con una clara voluntad de diseñarlas con ambición de estado propio” (p.15)

La pregunta y el procedimiento

Dada la identificación entre estado propio, pertenencia a la UE y acatamiento de la política de la troika es lógico interrogarse por la pregunta que se va a someter a consulta. Pero de momento no hay precisiones por parte de CiU. Si recordamos el lema del 11S y la resolución del Parlament lo lógico sería una pregunta sobre la independencia o si se quiere que Catalunya se convierta en un nuevo estado, sin más añadidos. Pero si la pregunta ligara la creación de un nuevo estado con la pertenencia a la UE sería claramente confusa y tramposa, porque se trata de dos cosas claramente distintas. Además Europa es más que la UE y, de seguir en ésta, no es obligado someterse a los dictados de la troika como pretende CiU.

Queda, por último, la cuestión del procedimiento de la consulta. El programa electoral no entra en más precisiones. La frase ya citada sobre que la consulta se realizará con la “legalidad que acontezca” se podría interpretar en el sentido que si el gobierno español no la autoriza, el gobierno catalán, haciendo un acto de soberanía, la llevaría a cabo bajo su propia ley. Pero está claro que una parte de CiU no está para actos de soberanía: “Tras las elecciones del 25-N, habrá que ’intentar un cambio de legislación para permitir ese referéndum’ y, ’si no llega ese pacto, creo que Catalunya no debe hacer nada que no sea legal’, ha dicho Duran” (lavanguardia.com 2/11/2012). Artur Mas, por su parte, tampoco ha hecho nuevas precisiones. Durante su viaje a Bruselas insistió en que la consulta se hará: "Como de instrumentos para hacer la consulta tenemos más de uno y más de dos, nosotros por una vía legal u otra la acabaremos haciendo"; pero al mismo tiempo introdujo una variante inquietante: "Incluso en el último momento, si no hay más remedio, se puede transformar una convocatoria electoral en un referéndum. Yo no descarto nada, dentro de la legalidad". Pero está claro que transformar una promesa de referéndum en una convocatoria electoral sería una estafa.

Después de este recorrido por las posiciones de CiU:¿qué se puede concluir sobre la promesa de consulta popular sobre la independencia? Recordando una histórica frase de un presidente español sobre la OTAN se podría decir “Consulta sobre la independencia, de entrada, sí”. De salida, todo dependerá de la presión popular para que cumpla su promesa.



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