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Israel
Nuevas elecciones con ruido de sables de fondo
29/10/2012 | Michel Warschawski

[Las elecciones israelíes se han adelantado al 22 de enero de 2013. Las razones de este adelanto se encuentran en el temor a nuevas movilizaciones contra las políticas neoliberales, el resultado electoral en EE UU y la denominada "guerra preventiva" contra Irán. VIENTO SUR]

Nada ni nadie amenazaba la estabilidad de la derechista coalición gubernamental en el poder desde hace tres años: los proyectos de la ultraderecha avanzaban sin contratiempos y cualquier iniciativa que intentara frenar sus proyectos coloniales en la Corte Suprema caían en saco roto tras las últimas modificaciones antidemocráticas de la legislación israelí; los partidos religiosos integristas reciben ayudas económicas a manta para sus instituciones (y, también, para el bolsillo de algunos de sus dirigentes); en cuanto a la oposición del centro derecha (Kadima) y del centro izquierda (los restos del Partido Laborista y el Meretz) se encuentran en un estado de descomposición sin precedentes. Todas las encuestas confirman que la derecha tiene todos los boletos para salir más reforzada aún en las próximas elecciones. Incluso si el Likud pierde cierto peso en el seno de la misma en beneficio de sus aliados más derechistas. Así pues ¿por qué se convocan estas elecciones?

Las razones de la convocatoria

La primera razón tiene que ver con la idiosincrasia israelí: no les gusta mucho esperar y adora la excitación que provoca el nuevo reparto de cartas. Es una de las razones por las que desde los años 70 han sido anticipadas todas las elecciones.

La segunda razón responde a un cálculo más estratégico. Aún cuando desea la victoria de Rommey en las elecciones estadounidenses y se implica públicamente en su campaña, Netanyahu sabe que Obama tiene bastantes posibilidades de ser reelegido. Si fuera el caso, podría tratar de poner en marcha las líneas desarrolladas en su discurso en El Cairo y arreglar así las cuentas con los neoconservadores israelíes que le han humillado públicamente en numerosas ocasiones. El jefe del Likud quiere hacer frente a las hipotéticas presiones americanas con el más amplio apoyo popular posible.

La tercera razón está relacionada con el contexto social israelí. Si por el momento la economía israelí no se ha visto sacudida por la crisis y los indicadores económicos que utilizan las instituciones financieras internacionales son más bien positivas, los riesgos de conflicto social son reales. Es cierto que las movilizaciones masivas del verano de 2011 no han tenido continuidad este año, pero el sentimiento general entre la gente, y en particular entre las clases medias, es que los males que denunciaban, es decir, los efectos de un liberalismo desenfrenado y una desregulación generalizada, no hacen más que empeorar la situación. Netanyahu es neoliberal fundamentalista a no va más y un amigo de los ricos que no oculta su desprecio hacia las capas populares. Su gobierno incluso rechazó las tímidas recomendaciones de la Comisión Trachtenberg /1 que Netanyahu tuvo que poner en marcha tras las manifestaciones del verano de 2011 y son muchos los israelíes que se declaran dispuestos a salir volver a manifestarse, y esta vez abiertamente contra el gobierno.

Hay que moverse

Ahora bien, lo que parece menos evidente es que el movimiento antiguerra salga de su letargo y sea capaz de crear una movilización eficaz contra el denominado "ataque preventivo" contra Irán. La paradoja de estos últimos meses es que, a excepción de algunos centenares de militantes, la oposición a la guerra proviene fundamentalmente de círculos militares -antiguos generales y jefes de los servicios secretos cuyas predicciones catastróficas en caso de un ataque a Irán forman parte de titulares de prensa-. A pesar de que las encuestas muestran que existe una amplia mayoría contra la guerra, es poca la gente que expresa sus temores a través de la movilización. Como si todo el mundo estuviese a la espera de que Obama actúe de apaga fuegos.

Ahora bien, la relación entre Estados Unidos e Israel sigue girando en torno a la misma pregunta: ¿quién mueve a quién? ¿Es el perro estadounidense quien mueve la cola israelí o, como decía Ariel Sharon, "a veces, entre nosotros, lo que ocurre es que es la cola la que obliga a moverse al perro"?

25/10/2012

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article26726

Traducción: VIENTO SUR

Notas

1/ Comisión creada por el Parlamento Israelí a propuesta del Primer Ministro para proponer soluciones a los problemas socio-económicos de Israel.



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