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Países Bajos
Las ilusiones socialistas, rotas
25/09/2012 | Willem Bos

El VVD, el partido de la derecha neoliberal del primer ministro Mark Rutte, ha ganado las elecciones legislativas del 12 de septiembre. Su partido ha logrado 41 de los 150 escaños, superando al PvdA socialdemócrata (38 escaños). Entre los perdedores se encuentra el partido demócrata cristiano CDA (13 escaños). Los Verdes han perdido 6 escaños y no tienen ya más que 4. El partido reaccionario, islamofobo y anti UE de Geert Wilders no ha conservado más que 15 de sus 24 escaños. El Partido Socialista (SP) ha decepcionado no logrando más que 15 escaños, el mismo resultado que en las últimas elecciones.

El SP viene del maoísmo pero ha evolucionado hacia un partido de izquierda socialdemócrata. Hace algunas semanas el SP parecía ser el principal rival del actual Primer Ministro. Algunos sondeos a mediados de agosto le daban incluso 37 escaños y le auguraban convertirse en el mayor partido del Parlamento. Pero a fin de cuentas, las elecciones se han transformado en un duelo entre Mark Rutte y el nuevo jefe de filas del PvdA, Diederik Samson.

El VVD ha logrado la mayor victoria de su existencia con su campaña más derechista. Los liberales han logrado así captar una parte del electorado de Wilders.

Algo parecido ha ocurrido en la extrema izquierda del espectro político. Bajo la dirección de Samson, el PvdA ha adoptado un perfil de izquierdas, intentando seducir a los electores del SP. Es casi seguro que el VVD y el PvdA estarán obligados a formar un gobierno de coalición, quizá con la ayuda de un pequeño partido centrista. Los dos partidos tendrán dificultades importantes a la hora de satisfacer las expectativas de sus electores. Esto será muy en particular un problema para el PvdA: después de todo, muchos electores de izquierdas han votado PvdA en un vano esfuerzo de evitar un nuevo gobierno dirigido por el VVD, no para hacerlo posible.

Las elecciones han sido una gran decepción para el SP: sus dirigentes esperaban participar en el gobierno. En 2006, el partido había logrado 25 escaños, pero había sido excluido de la coalición gubernamental, y su dirección estaba determinada a evitar que esto se repitiera. Además de un buen resultado en las elecciones, esto implicaba que el partido debía mostrar que estaba dispuesto a participar en el gobierno. Su programa electoral ha adoptado un tono moderado, y los socialistas han subrayado que en numerosas ciudades y distritos han participado en coaliciones gubernamentales con la derecha. Su nuevo dirigente, Emile Roemer, ya había mostrado, como consejero municipal, que podía trabajar en coalición con el VVD.

Las causas de la decepción del SP van más allá de una campaña electoral mal gestionada y de una mala evaluación de las potencialidades. Lo fundamental son las condiciones que se precisan para una política de izquierdas realmente socialista. El SP está por una salida social a la crisis, por una ruptura con el neoliberalismo, pero una tal ruptura no puede ser realizada combinando el mayor número posible de escaños con concesiones a la derecha, a fin de convertirse en un socio aceptable.

No era realista pensar que el SP tenía una buena oportunidad de entrar en el gobierno y de poner en marcha una parte sustancial de su programa. La experiencia del Partido Popular Socialista danés muestra a qué desastre puede llevar una estrategia así. Su participación en un gobierno dirigido por el Primer Ministro socialdemócrata Thoring-Schmidt ha conducido a un hundimiento de su popularidad.

Por supuesto, el SP debía tener como objetivo entrar en el gobierno. La política es una cuestión de poder, el poder de determinar las políticas y de aplicar un programa. Pero un partido de izquierdas serio debe también indicar a sus partidarios que esto no es siempre posible, que deben darse ciertas condiciones, que la participación en el gobierno depende de la correlación de fuerzas. Una política de izquierdas debe subrayar la importancia de cambiar la correlación de fuerzas en la sociedad, y el SP no lo ha hecho suficientemente.

A pesar de la reciente decepción, el SP sigue siendo uno de los partidos más importantes a la izquierda de la socialdemocracia en Europa. Si persiste en su oposición al neoliberalismo, hay un gran potencial: quizá no para participar en el gobierno a corto plazo, pero si para un movimiento fuerte contra la gestión neoliberal de la crisis.

24/09/2012

http://www.npa2009.org/content/pays-bas-les-illusions-socialistes-brisées

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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