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Israel
La derecha se refuerza
13/02/2009 | Michel Warschawski, desde Jerusalén

Lo que temían más que cualquier otra cosa los tres grandes partidos era una abstención masiva a las elecciones generales en Israel, el pasado martes 10 de febrero, que habría hecho el juego a las otras treinta listas. Sin embargo, a pesar de la lluvia y el desinterés que había caracterizado la campaña electoral, la tasa de participación ha sido un poco más elevada que la vez precedente: el 65%.

Tres características resumen el resultado de estas decimoquintas elecciones al Parlamento del estado hebreo. El partido Kadima, en el poder desde que Ariel Sharon abandonó el Likud, mantiene sus posiciones, pasando de 28 diputados a 29. El Likud, que había conocido una derrota importante en las últimas elecciones, recupera su electorado: pasa de 12 a 27. Los laboristas literalmente se hunden, cayendo de 19 (lo que era ya un mal resultado) a 13 diputados. Obtienen un resultado inferior al de la derecha fascistizante de Avigdor Lieberman, el partido Israel Beitenou (15 diputados). Si se añaden los partidos religiosos, la derecha es claramente mayoritaria en la Knesset: 65 diputados, estando compuesta la minoría por la “izquierda” (16 escaños), centro (28) y partidos árabes (11).

Habiendo obtenido el mayor número de escaños, será a Tzipi Livni, dirigente de Kadima, a quien Shimon Peres, el presidente del Estado, pedirá constituir un gobierno. Sus posibilidades de lograrlo son sin embargo muy reducidas, si se piensa que debe enfrentarse a un bloque de derechas mayoritario. Apostamos pues por que, tras largas y sórdidas negociaciones, veremos constituirse un gobierno amplio alrededor del Likud y de Kadima al que se unirá, evidentemente, el Partido laborista. Ehud Barak, que no ignoraba la derrota anunciada de su partido, reivindicaba el ministerio de Defensa y no el puesto de primer ministro: con un resultado tan bajo, deberá sin duda contentarse con un Ministerio menos prestigioso.

Es importante recordar que en Israel, desde hace 40 años, el concepto de alternancia no existe, siendo la norma una coalición gubernamental lo más amplia posible, reduciéndose las elecciones a una consulta que determina quien formará el gobierno y se pondrá a su cabeza. Es tanto así que incluso el Meretz (izquierda laborista), que ha bajado de diez a tres diputados en seis años, no excluye la eventualidad de encontrarse en un gobierno dirigido por Tzipi Livni para, dice, equilibrar el peso de la derecha fascistizante de Lieberman…

En cuanto a los programas políticos, nada diferencia, en el fondo, a Livni, Netanyahou y Barak: la colonización va a seguir; las reuniones, vacías de contenido, con Mahmud Abbas también; el plan de paz de la Liga árabe continuará también siendo rechazado. Si, finalmente, es Netanyahou quien se convierte en primer ministro, habrá un poco menos de doble lenguaje. Para mantenerlo, siempre quedará el presidente del Estado, Simón Peres.

Rouge n° 2286, 12/02/2009

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR



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