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Grecia
¿Y ahora qué?
18/05/2012 | Andreas Sartzekis

Es particularmente penoso leer cada día en la prensa griega que Grecia se encuentra ya en una crisis no solo económica sino también política: ¡Desde 2009 el fondo de la crisis es profundamente político, cuando el PASOK tomó exactamente las medidas contrarias a las prometidas al “pueblo de izquierdas” para ser elegido contra la derecha! Y es insoportable ver hoy a la misma prensa acusar a la izquierda radical Syriza de bloquear una solución política “razonable”, que consistiría en incluirla en un gobierno de unión nacional para prolongar y por tanto acentuar la política de miseria que la Troika proclama que es la única posible!


¿Una semana perdida?


Desde los resultados de las elecciones legislativas del 6 de mayo, el PASOK y el partido de derechas ND hablan abiertamente el mismo lenguaje: en lugar de admitir la estrepitosa derrota de los partidos de la Troika y del memorándum, explican que el voto de los griegos muestra su voluntad de permanecer en el euro y de ver que todos los partidos colaboran. Borran así el mensaje principal, atestiguado por otra parte por los sondeos que muestran esta semana que solo Syriza progresa en las intenciones de voto.

Dos electores de cada tres han rechazado la política del memorándum, y eso es precisamente lo que inquieta a los burócratas de Bruselas. En las diferentes fórmulas para intentar, durante la semana pasada, formar un gobierno, todos los mensajes, repetidos por una gran parte de la prensa, han consistido en rechazar la responsabilidad del fracaso de un acuerdo sobre una Syriza que se negaría a “asumir sus responsabilidades”. Los medios no se interesan más que por las próximas elecciones. Han recibido la ayuda de un grupo salido de una escisión por la derecha de Synaspismos, Izquierda Democrática, cuyo dirigente, Kuvelis, descontento por haber visto los sufragios exPasok irse a Syriza, ha llegado a decir que aceptaría un gobierno PASOK-ND.. ¡a condición de que Syriza participara en él! La presión de Bruselas, con chantajes cada vez más amenazadores, tiene por objetivo formar a cualquier precio un gobierno salido de estas elecciones, aunque sea al precio de ahogar el rechazo de la austeridad hoy mayoritario.

Por su parte, Alexis Tsipras de Syriza recuerda con razón que el mensaje principal de las elecciones es la condena masiva de la política de austeridad y que está por tanto fuera de lugar para Syriza traicionar el mandato de los electores, añadiendo que si Kuvelis lo piensa, el número de sus diputados le permite constituir un gobierno con el PASOK y la ND. Globalmente, se puede decir que en un contexto muy difícil de cocina gubernamental, la dirección de Syriza ha sabido responder, al menos para los medios. Sin embargo, se puede añadir que frente a los interrogantes y la desorientación de muchos trabajadores y trabajadoras, Syriza, presente en los medios solo a través de los dirigentes de Synaspismos, no debería limitarse al marco de las instituciones, sino llamar al apoyo popular más que dar publicidad a un contacto con François Hollande o con los dirigentes burocráticos de las centrales sindicales griegas.

Las respuestas políticas de izquierda son urgentes, e implican la intervención de los trabajadores en el debate público, ¡incluyendo por supuesto la cuestión del gobierno! Incluso en una fase de atonía relativa del movimiento social, existen posibilidades, y de todas formas, es el único momento cerrar el camino a una vuelta autoritaria o dura de la derecha.

Perspectivas en la izquierda

La izquierda se encuentra ante todo en tres organizaciones cuya acción unitaria en algunos temas podría ser determinante. Para esto, el punto de partida es la superación de debilidades evidentes: en Syriza, la indefinición en cuanto a la cuestión de la deuda (no pago o escalonamiento) es uno de los ejemplos de la falta de determinación de este reagrupamiento. En cuanto al KKE (PC), sus decepcionantes resultados pueden llevarle a dos actitudes diferentes: crispación sectaria –lo que quiere la mayoría de su dirección que espera el fracaso de Syriza para decir que el KKE tenía razón (¡en no hacer nada!) –o comprensión por sus militantes (con fuerte anclaje obrero) de que la unidad de acción en la izquierda es vital.

El reagrupamiento anticapitalista Antarsya a no ha logrado obtener diputados, aún habiendo superado el umbral del 3% en varias ciudades. Su dirección se ha reunido con Syriza durante la semana y la importancia de lo que está en juego es clara para todo el mundo. La cuestión es pues unirse sobre lo que se está de acuerdo entre estas tres organizaciones, como por ejemplo anulación de los memorándum. Además, tal trabajo unitario es indispensable respecto a los militantes del KKE. Sin embargo, más allá de esta búsqueda de acciones unitarias entre organizaciones, la autoorganización de los trabajadores será en última instancia determinante para las cuestiones básicas.

Dos temas pueden ser indicados: en el marco de una posible ruptura con la UE, ¿qué lazos con el movimiento obrero europeo y qué modos de organización de la vida cotidiana (¿cómo extender y hacer durar el “movimiento de las patatas”?). ¿Qué acción urgente de cara al grupo nazi que comienza finalmente a ser desenmascarado, pero que, sobre la base de su composición de un grupo de pequeños núcleos que ha obtenido hasta el 23% en las mesas electorales de barrios de Atenas habitados por policías, continúa actuando con total impunidad contra los inmigrantes?

15/05/2012

http://www.europe-solidaire.org/spip.php?article25224

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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