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Francia
Los puntos frágiles de una victoria
07/05/2012 | François Bonnet (Mediapart)

Decenas de millones de franceses habrán visto este domingo 6 de mayo por la noche una inmensa esperanza al fin al alcance de la mano. Tras diez y siete años de presidencia de derechas, tras cinco años de sarkozysmo destructor, un hombre de izquierdas llega al Elíseo.

François Hollande es pues el segundo presidente de izquierdas bajo la V República, tras François Mitterrand, elegido en 1981. Este resultado solo, la derrota de Nicolas Sarkozy y sobre todo, a través de él, la derrota del sistema político y de las políticas puestas en pie, basta para constatar un saludable arranque. Las inmensas multitudes reunidas el domingo por la noche en la plaza de la Bastilla, en París, así como en otras ciudades de provincias, han testimoniado esta urgencia y estas ganas de cambiar. Y la demanda de igualdad y de justicia, ampliamente afirmada en las concentraciones del domingo por la noche, ha sido felizmente retomada por el nuevo presidente.

Y sin embargo, a treinta años de distancia, todos hemos podido constatar en qué medida 2012 no se parecía a 1981. Esta simple evidencia no tranquiliza. Pues la victoria de François Hollande está marcada por numerosas ambigüedades, por evidentes puntos frágiles. En este sentido, ha comenzado una historia nueva este domingo 6 de mayo. Y es incierta.

La primera de las ambigüedades se refiere a la amplitud de esta victoria. El 51,7% (51,62% y 48,38% para Sarkozy según el ministro del interior) de los votos para el candidato socialista, según resultados casi definitivos. La primera vuelta dicta la segunda vuelta, explicábamos la noche del 22 de abril /1. Y la corta ventaja de François Hollande en la primera vuelta… se vuelve a encontrar con ocasión de esta segunda vuelta. La ola, ola rosa u ola Hollande no existe. Es una victoria clara, incontestable, no es una marejada.

En 1981, François Mitterrand ganaba a Valéry Giscard d´Estaing con un resultado casi idéntico: 51,76% contra 48,24%. Un motivo de tranquilidad. Es olvidar que Gordon Brown en el Reino Unido (en mayo 2010) y José Luis Rodriguez Zapatero en España han sido violentamente despedidos (noviembre 211). Nicolas Sarkozy ha sido derrotado. No ha sido aplastado. El candidato de la UMP (Unión por un Movimiento Popular) podrá por tanto poner fácilmente su derrota en la cuenta de las crisis europeas y de la sanción general que golpea a los gobiernos en este período. Pero la derrota de lo que representa específicamente el sarkozysmo, y la UMP se dedicaba a ello ya el domingo por la noche, sigue siendo discutible. En los Alpes Marítimos, Nicolas Sarkozy ha logrado el 65% de los votos, en el Var el 63%....

¿Sueño francés?

Es la segunda y sin duda la más problemática de las ambigüedades de esta segunda vuelta. ¿Quién ha perdido? ¿El Sarkozy que desarrolla una política de la derecha clásica de gobierno? ¿El Sarkozy que se había instalado como candidato que toma las tesis del Frente Nacional? /2. Un análisis fino del escrutinio permitirá aclarar este paisaje. Pero, desgraciadamente, nada prohíbe pensar en estos momentos que no es seguro que esta derecha extrema sea la que ha sido sancionada este domingo por la noche.

Pues François Hollande sale ganador en esta situación tan particular: un Frente Nacional con el 18% en la primera vuelta, una campaña de segunda vuelta completamente centrada en temáticas xenófobas. Y, in fine, lo que falta al nuevo presidente: un rechazo claro y masivo de esta orientación. De ahí esta dolorosa interrogante: ¿y si Francia, en definitiva, se viera representada por una parte en una derecha extrema nauseabunda?

La tercera ambigüedad se refiere a los resortes de la victoria de François Hollande. ¿Voto de adhesión o referéndum antiSarkozy? El resultado parece excluir una adhesión masiva al programa del candidato socialista y a su persona. La dinámica de la victoria es en primer lugar la del rechazo al candidato saliente, a su persona, a su estilo. E incluso midiéndolo por este rasero, Nicolas Sarkozy al que los institutos de sondeo daban por derrotado totalmente hace seis meses (Hollande llegó a tener el 60% de las intenciones de voto!), logra al cabo de una violenta campaña corregir esta detestable imagen.

La cuarta ambigüedad es así la de la Francia que ha elegido a François Hollande. ¿Una Francia que rechaza a Nicolas Sarkozy, una país que se desplaza hacia la izquierda –como ha sido tan raro en la historia? No lo sabemos hoy este domingo por la noche. Y el primer discurso de François Hollande presidente nos ayuda muy poco a responder. Desde Tulle, prefectura de la Corrèze, el nuevo presidente ha tomado mucho cuidado en no evocar un país fracturado por cinco años de sarkozysmo y que parece hoy profundamente fracturado. “El cambio comienza ahora, seré el presidente de todos los franceses”, ha atemperado, recordando al menos el corazón de su proyecto: la igualdad, la justicia.

“El sueño francés” anunciado este domingo por la noche por el nuevo presidente permanece por completo por emprenderse. Será lo que esté en juego estas cinco semanas que vienen y que llevan a las elecciones legislativas. Para ello, y para transformar el ensayo marcado este domingo, para permitir a la esperanza desplegarse, el nuevo presidente deberá resolver varias ecuaciones y hacer algunas opciones destacables. ¿Qué hacer, por ejemplo, de François Bayrou, que ha declarado haber votado por él, y de una parte de los electores centristas? ¿Qué hacer del Frente de Izquierdas y de las demandas de Jean Luc Mélenchon? ¿Cómo transformar el acuerdo político entre el PS y los Verdes, acuerdo que no ha mantenido en su programa?

¿Centro, izquierda radical, ecologistas? François Hollande candidato ha tomado siempre cuidado de no pronunciarse precisamente sobre estas cuestiones y esos electorados. El presidente va a tener que hacerlo en adelante para asegurarse en la Asamblea Nacional una mayoría parlamentaria. Así todo comienza. En la dinámica de una victoria. Pero de una victoria que hace también posibles todos los reveses.

Notas

1/ Resultados oficiales definitivos de la primera vuelta. Tasa de abstención 20,53, un poco superior a 2007 (16%).
François Hollande (28,63%); Nicolas Sarkozy (27,18%); Marine Le Pen (17,9%); Jean-Luc Mélenchon (11,11%); François Bayrou (9,13%); Eva Joly (2,31%); Nicolas Dupont Aignan (1,79%); Philippe Poutou (1,15%); Nathalie Arthaud (0,56%); Jacques Cheminade (0,25%). (a l’encontre)

2/ Según diferentes análisis elaborados este lunes 7 de mayo por la mañana, la transferencia de los votos de Bayrou es la siguiente: 41% para Sarkozy y 21% para Hollande; en lo que se refiere a Marine Le Pen (Frente Nacional) –que había indicado el 1 de mayo un voto blanco- la transferencia ha tomado el siguiente perfil: 14% para Hollande; 53% (o 58% según otras estimaciones) para Sarkozy; 33% (o 28%) blanco. El electorado de Mélenchon ha transferido el 80% de sus sufragios a Hollande. El traspaso de poder Sarkozy-Hollande ha sido fijado de común acuerdo para el martes 15 de mayo (a l´encontre)

Publicado en Mediapart.fr el 7/05/2012

Traducido de la edición de a l´encontre

http://alencontre.org/europe/france/les-fragilites-dune-victoire.html

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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