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2ª vuelta en Francia
Valoraciones desde la izquierda
07/05/2012 | Philippe Poutou (NPA), Union Sindical Solidaires, ATTAC

Philippe Poutou

Nicolas Sarkozy, el “presidente de los ricos” ha sido claramente
derrotado, de lo que nos alegramos. Su balance es una lucha de clase realizada
al servicio de sus amigos de Fouquet`s [Hotel de Gran Lujo; lugar habitual de
reuniones privadas de Sarkozy].

Estos últimos días, su intento vergonzoso de seducción del electorado
del Frente Nacional (identidad nacional, defensa de las fronteras para proteger
la civilización europea, estigmatización de los inmigrantes, condena del
pretendido espíritu de asistencia de los parados, e incluso una concentración
antisindical el 1 de mayo) muestra la permeabilidad de la derecha a su
programa. Al término de una campaña que ha tomado un aire cada vez más
reaccionario, quien se presentaba como el “candidato del pueblo” ha sido
echado. Tanto mejor.

Hollande ha sido pues elegido presidente, cuando no ha
mostrado ni un momento su voluntad de situarse en el terreno del mundo del
trabajo, de la justicia social, por otro reparto de las riquezas, por nuevos
derechos sociales. Su programa no es la ruptura, sin embargo necesaria, con la
orientación de su predecesor. No se ha comprometido siquiera a echar atrás las
contrarreformas de Sarkozy, empezando por la de las jubilaciones. Al contrario,
inscribiéndose plenamente en la política de los socialistas europeos y de la Unión Europea,
gestores leales de la crisis, la elección de Hollande anuncia una política de
austeridad para las categorías populares, en nombre del rigor y del equilibrio
presupuestario. Ha aparecido hasta tal punto como garante del sistema que un
hombre de derechas como Bayrou no se ha equivocado votando por él.

Tenemos pues que prepararnos para llevar nuevas batallas, para
federar las resistencias contra medidas y políticas que no serán sino una
austeridad de izquierdas.

Es la ambición del NPA: queremos construir amplios marcos
unitarios para hacer converger las luchas contra la austeridad.

Como hemos hecho estas últimas semanas, el NPA lanza un
llamamiento. Nos dirigimos a quienes se han reconocido en nuestra campaña, a
las organizaciones y a las personas que se han implicado en las campañas del Frente
de Izquierdas o de Lucha Obrera, a los y las militantes sindicalistas y al
conjunto del movimiento social. En la onda de la gran movilización del 1 de
mayo, reunámonos y preparemos conjuntamente desde ya la respuesta que
necesitamos. Es eso lo que esperan los millones de personas que se han
movilizado estos últimos años y que han dirigido en la primera vuelta sus votos
a la izquierda del PS, e incluso más ampliamente a quienes se reivindican de la
izquierda.

En esta situación el objetivo del NPA es construir una
verdadera oposición a todas las políticas de austeridad tanto de derechas como
de izquierdas. En esta oposición queremos también por nuestra parte encontrar
las vías para avanzar en el reagrupamiento de los anticapitalistas. También para
defender esta perspectivas, el NPA presentará candidatos y candidatas en las
elecciones legislativas.

Más que nunca, es necesario hacer vivir un proyecto
anticapitalista

Ahora, ¿es el cambio?

Union Sindical Solidaires

 

Se acabó el gobierno Sarkozy. Para todos y todas los que han
combatido durante los cinco últimos años sus contrarreformas, sus políticas de
seguridad, xenófobas y racistas, es una buena noticia. Pero lo que importa,
para los asalariados y asalariadas, los parados y paradas, jubilados y
jubiladas, la juventud, es que la política cambie, que la sociedad no sea ya
organizada en función de las necesidades de una pequeña minoría que se
aprovecha del trabajo de los demás para enriquecerse cada vez más.

La campaña electoral ha estado marcada por numerosas
declaraciones que, bajo pretexto de atraer al electorado del Frente Nacional,
contribuyen a banalizar un pensamiento reaccionario y portador de exclusiones.

François Hollande ha sido elegido presidente de la República prometiendo
que “el cambio es ahora”. Cambiar de presidente, ya está hecho; cambiar de
gobierno va a hacerse. Las elecciones legislativas de junio pueden dar a los
partidos de izquierdas una mayoría en la Asamblea Nacional
que ya tienen en el Senado. Para que esto sea útil para todos, son precisas
decisiones concretas. La
Union Sindical Solidaires reafirma las reivindicaciones y
propuestas alternativas que ha defendido en las movilizaciones sociales de
estos últimos años. No pensamos estar en una situación social que permita
imponer que todas ellas sean impuestas en una semana. Pero, al contrario,
algunas decisiones pueden ser tomadas sin esperar, y deben ser anunciados desde
ahora compromisos fuertes.

-Aumento inmediato del Salario Mínimo Interprofesional y de
los mínimos sociales (1.700 euros netos), de los subsidios de desempleo y de
las pensiones de jubilación.

-Derecho a la salud para todos, medidas inmediatas que
supriman las diferentes formas de copago.

-Anulación de las contrarreformas sobre las jubilaciones y
contratación correspondiente de jóvenes.

-Suspensión de los planes de despido, derecho de veto en los
Comités de Empresa, extensión de la obligación de creación de CE en las
empresas de menos de 50 asalariados. Detención de las supresiones de empleos en
la Función Pública
y en las empresas públicas.

-Retorno al sector público de los servicios privatizados.

-Anulación de los regalos fiscales hechos a los más ricos y
del aumento de los impuestos más injustos (IVA), puesta en pie de una
fiscalidad justa y redistributiva.

-Denuncia de los tratados europeos que organizan el robo de
las poblaciones en beneficio de los patrones y los banqueros. No ratificación
del “tratado fiscal”.

-Derogación de las leyes antihuelga.

Estas propuestas pretenden responder a las urgencias
sociales. Deben inscribirse en un cambio de política que pase la página de las
políticas neoliberales y antisociales en marcha desde hace demasiado tiempo. Un
cambio de política debe poner por delante la satisfacción de las necesidades
sociales de todas y todos, la reabsorción de las desigualdades y las
discriminaciones, la toma en cuenta de la necesaria transición ecológica y
apoyarse para esto en otro reparto de las riquezas.

Tenemos también reivindicaciones que deben ser satisfechas
en las empresas y los centros de trabajo. Es por la movilización y la construcción
de correlaciones de fuerzas como las impondremos a la patronal.

Librarse de Sarkozy es una cosa, imponer otra política al
mercado y a las finanzas es otra.

Desde el mismo día de las elecciones, los planes sociales
atrasados por razón electoral van a volver todos juntos, las finanzas van a
presionar para imponer más austeridad. La experiencia nos indica que la
correlación de fuerzas es determinante: para que los derechos adquiridos no
retrocedan, para ganar más derechos, es indispensable un clima social
reivindicativo, y la
Unión Sindical Solidaires actuará con todas sus fuerzas, en
la unidad, para movilizar.

 

Tras la derrota de Sarkozy: hacia un junio 1936 europeo

Attac Francia

Attac se alegra de la derrota de Nicolas Sarkozy, que podría
representar la primera derrota política en Europa para los defensores de la
hiperausteridad. Sanciona la arrogancia de un presidente al servicio de una
oligarquía insaciable. Expresa la resistencia popular a las políticas de
austeridad, que se ha manifestado en Francia con el gran movimiento de 2010
contra la reforma de las jubilaciones. Suscita la esperanza de los pueblos de Europa
del Sur, confrontados a las terribles devastaciones de las políticas de la
“Troika”, Comisión Europea, BCE y FMI. Sobre todo cuando al mismo tiempo se
dibuja un avance histórico de la izquierda de resistencia en las elecciones
legislativas en Grecia, con una caída de los dos partidos de gobierno que han
llevado a los planes de austeridad y a la debacle del país.

Pero si el alivio es grande, la esperanza es frágil. La
presión de los mercados financieros va a aumentar en las semanas que vienen
para obligar a François Hollande a ratificar el Pacto Presupuestario impuesto
por Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, presentando a guisa de “renegociación”
algunas vagas declaraciones y medio medidas europeas sobre el crecimiento. Este
nuevo tratado que prohíbe los déficits públicos e impone una austeridad sin
límites, añadida a un productivismo ciego que pone en dificultades a la
naturaleza, al trabajo y a los trabajadores, va sin embargo a hundir Europa en
la depresión.

La socialdemocracia francesa y europea no ha tomado aún la
medida de las rupturas necesarias para invertir la tendencia. Sin embargo las
fuerzas progresistas no tienen ningún derecho al error. En caso de fracaso en
Francia, la derecha y la extrema derecha, cuyas convergencias xenófobas y
autoritarias se afirman hoy sin ambigüedad, recogerán las consecuencias de la
decepción y de la desesperación.

Hay un medio, y solo uno, para los ciudadanos de impedir
esto: la movilización social, la intervención directa en los asuntos
ciudadanos. A imagen de junio de 1936 [victoria electoral del Frente Popular],
pero en una dinámica europea desde el comienzo, podemos imponer nuestras
exigencias para responder a las urgencias sociales, ecológicas y democráticas obstaculizadas
por las políticas actuales. Reforcemos nuestros sindicatos, nuestras asociaciones,
nuestros partidos progresistas; ocupemos las plazas, los espacios públicos; impongamos
un debate democrático sobre las políticas económicas y sociales, en particular
en el plano europeo, con un referéndum sobre el Pacto Presupuestario. Los días
18 y 19 de mayo estaremos decenas de miles en Frankfurt, convocados por los
movimientos sociales alemanes, para decir al Banco Central Europeo: ¡stop a la austeridad, si a la solidaridad!

 



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