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Venezuela
Nuevo test para el proceso bolivariano
23/11/2008 | Fernando Esteban, desde Caracas

El domingo 23 de noviembre, los venezolanos van a elegir 22 gobernadores y 328 alcaldes. Esta nueva cita electoral, la primera desde el referéndum perdido por Chávez en diciembre de 2007, reviste una particular importancia.

Con el anuncio de los resultados del referéndum que proponía una reforma profunda de la Constitución bolivariana, en diciembre de 2007, el campo chavista recibió un verdadero mazazo. Bastaba para que el ala más estrecha del proceso explicara que la proposición de una marcha adelante hacia el socialismo del siglo XXI era un error, y que los venezolanos querían un chavismo sin socialismo. Desde entonces el proceso parece dudar entre varias vías, con el pretexto de ser un laboratorio de construcción de un socialismo emancipado de los modelos teóricos del siglo XX. 1/.

En 2008, las medidas del gobierno han oscilado entre decisiones socialdemócratas que pretendían halagar al electorado de las clases medias y verdaderos avances sociales hacia la construcción de una nueva sociedad. Lo que está en juego en estas elecciones es pues, claramente, la profundización del proceso revolucionario. Todo resultado ajustado, o peor, podría ser interpretado como una derrota y daría un golpe serio a la dinámica de transformación radical.

El ambiente actual da motivos para la inquietud. Si hay muy pocas posibilidades de que la oposición salga ganadora de estas elecciones, numerosos índices pueden dar a pensar que la situación no será más clara mañana. En primer lugar, hay que esperar, una vez más, una fuerte abstención. Cuando Chávez no es candidato directamente, la tasa de participación no alcanza el 30%. Esto puede explicarse por dos factores. El primero se refiere al poco entusiasmo que despierta un cierto número de candidatos, cuyo débil fervor revolucionario conoce el pueblo. El otro, al hecho de que si bien la mayoría popular sigue adherida al proceso, impidiéndole así franquear el paso de un voto a favor de una oposición poco creíble, la dificultad que encuentra el gobierno venezolano para arreglar los problemas de la vida cotidiana (inflación del 30%, inseguridad, gestión de la basura en los barrios populares, etc), influye en el escrutinio.

Los sondeos de opinión indican que, entre los 21 estados (de 22) que están en manos chavistas, tres pueden ser perdidos (Carabobo, Nueva Esparta, Sucre). Pero este retroceso será sin duda ocultado por la toma del estado de Zulia, único estado de la oposición y feudo de Manuel Rosales, candidato contra Chávez en las últimas presidenciales.

Esta victoria permitirá sin duda perseverar en el sentido del proceso, sin obligar a la puesta en cuestión de un cierto número de burócratas chavistas. Está ahí una de las principales contradicciones que puede producir el resultado de esta nueva consulta. De hecho, si hay victoria, puede parecer una victoria personal de Chávez, que se ha implicado mucho en esta campaña y que en los sondeos sigue gozando de una opinión favorable del 55%. Será también la prueba de la real eficacia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que, para su primera cita electoral, habrá funcionado como una verdadera apisonadora, permitiéndose incluso apartar a sus aliados tradicionales como el Partido Comunista Venezolano (PCV) y el Partido para Todos (PPT).

Rouge n° 2275

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR

Notas

1. Fernando Esteban, “La révolution bolivarienne à la recherche d’un second souffle”, Inprecor n° 539-540, y “El proceso se encierra en sus contradicciones”. Viento Sur 101.



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