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Crisis económica
Un atraco colosal
06/10/2008 | Galia Trépère

Inyectando centenares de millardos de dólares en el sistema financiero, Estados y bancos centrales no hacen sino reflotar a los mismos que son responsables de la crisis.

Nadie sabía aún, el martes 30 de septiembre, cual sería la amplitud de las consecuencias del rechazo, por los parlamentarios americanos, del plan Paulson así como del hundimiento bursátil que le siguió inmediatamente. Pero, la víspera de ese golpe teatral, cuando el plan del secretario del Tesoro americano era considerado como algo hecho, la promesa de la compra, por el estado americano, de 700 millardos de dólares de créditos bancarios “tóxicos” no había logrado impedir la profundización de la crisis financiera, marcada en particular por nuevas quiebras bancarias en Europa. El Banco Fortis ha sido nacionalizado, comprado por los estados belga, holandés y luxemburgués por 11,2 millardos de euros. Lo mismo ha ocurrido en Gran Bretaña con el banco Bradford y Bingley, donde el Estado ha comprado las pérdidas a la vez que cedía los mejores activos al grupo español Santander. En cuanto al banco Hypo Real Estate, el gobierno alemán ha decidido reflotarlo concediéndole 35 millardos de euros de crédito.

La concomitancia de estos acontecimientos subraya hasta qué punto la política de los Estados y de los bancos centrales es ineficaz para contener la crisis financiera. Todo deja pensar que los 700 millardos del plan Paulson habrían sido, de todas formas, impotentes para colmar las brechas de un mercado de más de 60.000 millardos de dólares.

Desde el comienzo de la crisis, hace un año, el sistema de crédito ha sido mantenido una inyección constante (de liquidez) por las autoridades estatales y monetarias más poderosas del mundo: compra de 30 millardos de dólares de activos de la Bear Stearns por el Banco Central americano (FED) a mediados de marzo; promesa de reflotamiento de las dos reaseguradoras Freddie Mac y Fannie Mae, de unos 200 millardos de dólares, en agosto; préstamo de 85 millardos de dólares al asegurador AIG... Hay que añadir a esta lista de grandes establecimientos financieros, decenas de pequeños bancos regionales americanos, así como fondos monetarios llevados a la quiebra por las retiradas masivas debidas a la generalización de la desconfianza.

El resultado más claro de la inyección masiva, por el Estado, de liquidez en el sector bancario ha sido socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. En cuanto a contener la crisis financiera, cada una de las operaciones de los bancos centrales no ha hecho sino animar a los especuladores, asegurados de tener cubiertas sus pérdidas. Mejor aún, mientras que, paralelamente a las quiebras, se perfila una amplia recomposición del sector bancario, algunos ataques especulativos tienen por objetivo hacer que se hunda la cotización de acciones de determinados bancos, ya debilitadas, para permitir su compra a precios de liquidación. ¿No declaraba recientemente en la prensa el presidente de la Wells Fargo, con un cinismo casi increíble, que, ante tantos objetivos "hechos trizas", se sentía como un "niño en un almacén de caramelos"?. De hecho, el holding financiero JP Morgan ha podido, por ejemplo, comprar Bear Stearns por solo 1,3 millardos de dólares, mientras que el banco británico Barclays se adjudicaba las actividades en los Estados Unidos de Lehman Brothers por 1,75 millardos de dólares.

Entre el reflotamiento de los establecimientos bancarios y de seguros y la inyección de liquidez en el mercado interbancario para impedir el estrangulamiento completo del crédito -al no querer ya ningún banco prestar a los demás-, el Estado americano ha debido poner en los mercados más de 1.500 millardos de dólares, adquiriendo a cambio acciones o títulos sin valor, depreciados. El Banco Central europeo por su parte ha inyectado varias decenas de millardos de euros.

El crédito es indispensable para el funcionamiento de la economía. Efectivamente, hay que nacionalizar todos los organismos bancarios y financieros, pero sin compra y bajo control de la población, expropiando a sus grandes accionistas cuya irresponsabilidad ha llevado a la catástrofe actual.

Rouge n° 2268. 02/10/2008

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR



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