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Marruecos
Elecciones para contener el auge de las movilizaciones populares
10/12/2011 | Ziyad (Courant Al Mounadil-a)

Desde comienzos de los años 1990, la tierra comenzó a temblar bajo los pies de la dictadura debido a las consecuencias de las políticas neoliberales del Banco Mundial y del FMI que han llevado a formas de protesta popular sin precedentes.

La ola revolucionaria que conoce Marruecos desde comienzos de año ha jugado un papel de catalizador de este movimiento de lucha social. Las masas populares salen a la calle por decenas de miles al lado de los jóvenes diplomados en paro diariamente movilizados. Los pequeños agricultores salen de su silencio histórico en algunas regiones. El hecho destacable en este nuevo contexto de lucha, es la aparición del Movimiento del 20 de Febrero (M20) con sus reivindicaciones políticas y sus manifestaciones que han proseguido sin descanso desde hace más de nueve meses, a pesar de la represión y las maniobras del régimen.

A fin de desviar las reivindicaciones democráticas del movimiento, el régimen ha procedido a la renovacion formal de su Constitución ,cuyo referéndum fue boicoteado por más de la mitad de los marroquíes, y la organización de las elecciones para la renovación de su fachada parlamentaria. El M20, la izquierda radical, una parte de la izquierda reformista y la corriente islamista Justicia y Beneficencia han llamado al boicot de las elecciones. Esta posición era ya visible en el seno de la población en las precedentes citas electorales, particularmente en la de 2007 con una tasa de participación oficial que no llegaba al 37%.

Contrariamente al engañoso resultado de una tasa de participación del 45% anunciada por el régimen para estas elecciones del 25 de noviembre, la tasa real, utilizando las cifras oficiales, es del 21%. En efecto, el número de marroquíes en edad de votar es de 21 millones, el de inscritos de 13,5 millones. El número de votantes es de 6,1 millones y el de los boletines nulos de 1,6 millones.

Está claro para todo el mundo que el poder tiende a favorecer al Partido de la Justicia y del Desarrollo (PJD), un partido islamista moderado, que él mismo creó en 1996 para contrarrestar la influencia de la corriente islamista radical. El PJD ha ganado finalmente 107 escaños de un total de 395. Es una prueba de que el régimen juega sus últimas posibilidades de utilización de los partidos políticos. El rey Hassan II ya utilizó la carta del USFP, que dominaba la escena de las luchas, en particular las sindicales por medio de la Confederación Democrática del Trabajo (CDT), y con una larga historia de oposición, para salvar a su régimen de la “crisis cardíaca” y garantizar una transición tranquila. La elección del PJD responde a una necesidad política de cambiar un poco las figuras de los antiguos partidos de apoyo ampliamente desacreditados, de aparecer en perfecta armonía con el auge electoral de los movimientos islamistas en los procesos electorales en curso en la región árabe, de pretender seguir el impulso democrático en curso, y de decir a los centros imperialistas que Marruecos está logrando el cambio dirigido por el rey y su nueva constitución.

Pero el régimen no puede controlar la situación explosiva utilizando al PJD, que no tiene enraizamiento en el escenario de las luchas y se ha contentado con una charlatanería moral vacía, sin oponerse jamás a las políticas neoliberales y a las instituciones financieras internacionales que socavan la soberanía del país, destruyen las conquistas sociales y aumentan la pobreza. Todo el mecanismo político mediante el que el poder intenta camuflar su naturaleza despótica está perdiendo profundamente su legitimidad a ojos de las masas populares que han expresado su rechazo con una tasa de abstención elevada, y con las grandes manifestaciones del 20 de noviembre (cinco días antes de las elecciones) en cerca de 70 ciudades y pueblos respondiendo a la convocatoria del M20, y las del 27 de noviembre (2 días después de las elecciones).

Esta gran movilización es cualitativa y verdaderamente histórica en Marruecos. Constituye una primera etapa en el camino de un cambio radical de las instituciones del rey. El deber de los revolucionarios es continuar el combate por el refuerzo del movimiento de lucha por la democracia y la justicia social ampliando la base del M20 mediante una participación activa del movimiento sindical, de los jóvenes estudiantes, de los diplomados en paro y de las categorías sociales pauperizadas en lucha en los barrios populares y las regiones marginadas.

30/11/2011

http://www.npa2009.org/content/maroc-%C3%A9lections-pour-contenir-l%E2%80%99%C3%A9lan-des-mobilisations-populaires

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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