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Túnez
¿Qué decir? ¿Qué hacer?
01/11/2011 | Freddy Matthieu (desde Túnez)

Por segunda vez en nueve meses, el pueblo tunecino ha sorprendido a los “comentaristas” de la vida sociopolítica tunecina. Si los sondeos daban a Ennahda /1, el partido islamista, que ha sido el más votado en las elecciones a la Asamblea Constituyente, nadie había previsto la amplitud de este éxito. Y sobre todo, nadie había previsto una tal derrota para las listas que, reclamándose del “modernismo” como el PDP y el Polo Democrático y Modernista, se habían erigido en “dique” contra el islamismo… ¿Cómo explicar los resultados?

Primera constatación: las cifras. Las grandes tendencias de los resultados están constatadas en todas partes en proporciones relativamente idénticas, tanto en el interior de Túnez –en las grandes ciudades como en las regiones más lejanas- como en los votos en el extranjero.

Segunda constatación: lo religioso. La amplitud del resultado de Ennahda no puede ser disociado de los buenos resultados (al menos si se tienen en cuenta las previsiones) de otras listas. Los del CPR y de Ettakatol/FDTL que no han atacado a Ennahdha cuando el PDP y el PDM hacían de Ennahda su blanco privilegiado. Pero hay también que clasificar en la misma onda los resultados sorprendentes de una segunda lista marcada como “islamista”, la de Hechmi Hamdi, antiguo disidente de Ennahda, cabeza de lista de Al Aridha Al Chaabia. Se da incluso el lujo de clasificarse por delante de Ennahda en la circunscripción de Sidi Bouzid y segundo en Kasserine, ciudades símbolo de la revolución. Propietario de Al-Mostakilla, cadena de televisión que emite por satélite desde Londres, donde reside, es alguien que dispone de medios en abundancia. Hace algunos meses aún, Hechmi Hamdi no ocultaba su admiración por Leila Ben Ali; en su tele alababa sus méritos: “reza cinco veces al día y su libro de cabecera es El Corán”. Al final su partido lograría 25 escaños, incluso si hay pendientes algunos recursos debido a las sospechas de financiación “oculta” de su campaña…

Se ve pues dibujarse un arco de fuerzas políticas cuyo epicentro es Ennahda pero que no está únicamente compuesto de partidos que se refieren a la religión. Sus rasgos comunes: no ponen en cuestión el marco de la economía liberal y estaban poco o nada presentes en la fase revolucionaria de diciembre 2010/enero 2011. Características que les hacen “recomendables” para Europa y los Estados Unidos. De hecho, gozan de su reputación de opositores reprimidos por Ben Ali.

Tercera constatación: el lenguaje. A diferencia de los “partidos de intelectuales” que se reclaman de la modernidad, las fuerzas que salen en primer lugar del escrutinio han sabido utilizar un lenguaje sencillo, popular. Pueden no gustar esos métodos a menudo populistas, pero han hablado al ciudadano común de sus problemas. Bastante más que de conceptos que permanecen alejados y abstractos. Hechmi Hamdi promete cuidados gratuitos y doscientos dinares (100 euros) para cada uno de los 500.000 parados del país en contrapartida de días de trabajo comunitario. Es demagogia pero es algo que dice algo a los más desfavorecidos.

Lo esencial de la izquierda radical, por su parte, ha puesto las luchas sociales entre paréntesis para consagrarse a la lucha electoral, desencarnada de lo cotidiano, y ha sido incapaz de unir sus fuerzas…

Cuarta constatación: los chicos. A pesar de la regla de la paridad total para la presentación de las listas electorales, la Asamblea Constituyente será la de los hombre. De 1.517 listas presentadas, solo 100 estaban dirigidas por mujeres. Hay que señalar igualmente que la media de edad entre las candidatas es menos elevada que entre los hombres, dado la dispersión, las mujeres tendrán por tanto pocas ocasiones de hacer oír su voz. Paradoja, es Ennahda quien sube la media gracias a sus electos en número suficiente en cada circunscripción. La Asamblea Constituyente será sin embargo mayoritariamente masculina y de una edad, en su 95%, de mas de 30 años en un país que cuenta con un 50% de mujeres y un 55% de personas de menos de 30 años.

Quinta constatación: el dinero. Incluso acostumbrados a las costosas campañas en Europa, no dejaba de sorprender la desmesura de los medios utilizados por algunos partidos. Panfletos superabundantes, mitines y shows a la americana, caravanas de coches “customizados”, autobuses con altavoces enormes, distribución de gadgets, de flores, de pegatinas, y de paquetes de alimentos en las regiones más pobres; ha habido de todo. La campaña oficial, relativamente corta, ha estado precedida de un derroche de publicidad en todas las cadenas de televisión, hasta el punto de que los anunciantes comerciales tradicionales se han puesto a “trabajar el electorado” para vender su mercancía.

Cuestión poco clara, Ennahdha había ya hecho mucho, desde fines de abril: tres meses escasos después de su salida de la ilegalidad, tenía una sede rutilante en Túnez, un edificio precedentemente ocupado por Tunisie Télécom, con un alquiler estimado en 20.000 dinares mensuales /2.

Pero ¿de donde viene todo este dinero? Visiblemente no es la financiación pública de los partidos (unos 3.800 euros cuya segunda mitad será pagada tras presentación de documentación probatoria) lo que permite tales gastos. Una hipótesis entre otras: el mundo de los negocios recicla en la “democracia” /3 el dinero que “concedía” anteriormente al mafioso que guardaba las puertas de su gigantesco casino. Y por otra parte Túnez, por su posición geoestratégica es muy deseada por países y medios influyentes.


Todos los grandes problemas permanecen


La victoria de Ennahda cierra la secuencia en la que las clases dominantes han llevado a cabo una “contrarrevolución democrática” a fin de dotarse de una alternativa política: menos molesta y menos voraz que el exdictador huido, con una legitimidad “popular” y sobre todo con el aval de las potencias imperialistas.

Pero nada está decidido. La readecuación operada no arregla ninguno de los grandes problemas que han llevado al pueblo tunecino al torbellino revolucionario. Al contrario incluso, los hace más agudos: ¿cómo, a pesar de su confortable mayoría, podrá mantener el nuevo gobierno las innumerables promesas que sus dirigentes han hecho? Los donadores de fondos, las potencias extranjeras y los tiburones que rondan alrededor de la economía tunecina van a reclamar unas “vueltas a la inversión” /3 que se traducirán inevitablemente en más diferencias regionales, más precariedad, más pobreza… Y no bastará ya con responder “no es el momento de…”.

Las luchas sociales que no han cesado desde diciembre de 2010, incluso si están muy dispersas, podrían rebrotar con fuerza. Al día siguiente de las elecciones, el Presidente del Buró Político de Ennahda declaraba: “Si la constituyente no cumple sus compromisos el pueblo le responderá con la consigna de ’Dégage!’ (¡Lárgate!)". Su partido y el gobierno que va a formar podrían pagar las consecuencias.

En el seno de la UGT, que celebra un congreso crucial en diciembre, los militantes de izquierdas deben dotarse de un objetivo común: hacer que rompa de forma radical con la política de “colaboración” con el (nuevo) gobierno y reencontrar sus reflejos de clase. Apoyar resueltamente las luchas a las que la burocracia había puesto una sordina durante la campaña por la Constituyente. Trazar convergencias entre los trabajadores para mejorar sus condiciones de trabajo y los jóvenes parados para garantizarles una protección social digna.


31/10/2011


http://www.lcr-lagauche.be/cm/index.php?view=article&id=2286:tunisie-que-dire-que-faire-&option=com_content&Itemid=53

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas

1/ Para no hacer más pesado este texto nos limitamos a las siglas de los partidos y nos remitimos al dossier “Qui sont les (nombreux) partis politiques tunisiens” en la página Tunisie Libre de Rue 89 - http://blogs.rue89.com/tunisie-libre/2011/09/06/qui-sont-les-nombreux-partis-politiques-tunisiens-220493

2/ 100000 dinars pour connecter 26 sites d’Ennahdha à la fibre optique ? http://hazemksouri.blogspot.com/2011/05/100000-dinars-pour-connecter-26-sites.html

3/ En referencia al llamamiento de los medios de negocios « « Invest in democracy » (www.investindemocracy.net/





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