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Francia
El PC y el PS después de las elecciones
20/05/2007 | Alain Krivine y François Duval

Partido Comunista. Debate postergado
Alain Krivine

El 9 de mayo se ha celebrado el Consejo Nacional del PCF que tenía en el orden del día comenzar a sacar el balance de las presidenciales así como, sobre todo, preparar las legislativas. Hundidos por el 1,93% obtenido por Marie-Georges Buffet y aterrorizados por la idea de no conseguir de nuevo los 20 diputados necesarios para la constitución de un grupo parlamentario, los dirigentes del partido han decidido dejar provisionalmente los cuchillos en el vestuario. En este marco, Joëlle Greder puede presentar un informe digno de los mejores politólogos de las instituciones de encuestas, sin el menor análisis serio del resultado del PCF.

Ciertamente, se encuentra en él una buena descripción de lo que será la política antisocial de Sarkozy, una crítica legítima de los llamamientos al centro de Ségolène Royal y del contenido demasiado liberal de sus propuestas. En fin, en lo que se refiere al resultado del PCF, el principal responsable sería el “voto útil”, aunque con la propuesta de abrir un debate “en profundidad” sobre los valores y el programa del PCF. Toda la historia de los colectivos unitarios se hace deprisa y corriendo en unas líneas, con más de una falsa información: “Hemos percibido inmediatamente la dificultad de transformar los logros de esa campaña y del resultado del 29 de mayo en trampolín para nuevos avances”. Sin embargo, hay que recordar las ilusiones vehiculizadas por la dirección del PCF sobre la posibilidad de conservar el frente del “no”, incluso tras la adhesión de todos los dirigentes del PS a Ségolène Royal, sobre la necesidad de reunir a toda la izquierda “con un programa antiliberal” y de llegar a un “resultado de dos cifras”... Además, el informe llega a no citar ni una vez el nombre y los resultados de Olivier Besançenot. Hay que reconocerle el mérito...

En el debate, sólo un miembro del consejo nacional, Claude Fainzang, habla de ello para preguntarse sobre el hecho de que el voto útil ha influído menos sobre la LCR. El CN no ha adoptado ninguna resolución, salvo la que pedía a Marie-George Buffet lanzar un llamamiento responsable a toda la izquierda. Misión cumplida, el 10 de mayo, en Stains: “Allí donde exista un real peligro de que un diputado de izquierdas sea derrotado, hay que intentar conjuntamente una dinámica popular”. Concretamente, la dirección del PCF está negociando con el PS un acuerdo que le permita salvar su grupo parlamentario. Pero los escaños están caros y no está claro que el PS acepte aún durante mucho tiempo hacer transfusiones de votos a partidos como el PCF o los Verdes.

François Hollande lo ha comprendido: pasa la página de la izquierda plural llamando a la creación de un gran partido de izquierda que llegue hasta el centro... Pero no es el único. Tras Robert Hue, que juzga a la dirección del PCF demasiado izquierdista, es Jean Claude Gayssot quien abre el fuego llamando a una recomposición de la izquierda “superando la referencia al partido”. “La idea de Emmanueli de crear un gran partido progresista va en el mismo sentido que lo que pienso”, declara a Le Parisien el 11 de Mayo. Por el momento, las demás corrientes del PCF, los refundadores y los “ortodoxos”, se callan y esperan al congreso antes de desenfundar.

Mientras tanto, el PCF presenta o apoya 518 candidaturas administrativamente suyas pero de las que más de un tercio son “apoyadas también por colectivos antiliberales”. Apoyará también una decena de candidaturas que no llevan sus siglas. Es probable que el PCF superará un poco su resultado de las presidenciales, aunque acaba de pasar por debajo del umbral de la credibilidad, y debe prepararse para profundas convulsiones. Su derecha estará tentada por recomposiciones alrededor del PS, sus ortodoxos tendrán todas las posibilidades de ser mayoritarios con una línea identitaria, que no es contradictoria con una integración en las instituciones. En cuanto al futuro de los militantes anticapitalistas aún presentes en este partido, dependerá de la capacidad de la izquierda revolucionaria, y principalmente la LCR, de ofrecerles perspectivas.


Izquierda liberal. El día siguiente a la derrota
François Duval

Reunido los días 12 y 13 de mayo pasados, el consejo nacional del Partido Socialista ha decidido cerrar filas y diferir las discusiones de balance. El PS ha intentado movilizarse para evitar que la derrota en las presidenciales se transforme en derrota en las elecciones legislativas.

Las escaramuzas entre las diferentes escuderías presidenciales habían comenzado ya en la tarde electoral del 6 de mayo e incluso, en realidad, ya en la del 22 de abril, con las declaraciones de Dominique Strauss-Kahn que afirmaba su disponibilidad para conducir la “renovación social-demócrata” del PS. Pero no quedará para otra vez: la dirección socialista no podrá evitar mucho tiempo analizar las razones del fracaso. Incluso si, en el pasado, ha dado pruebas de una real capacidad para encontrar excusas cómodas, que protegieran a la vez su orientación política y a los dirigentes que la han representado. Pensó poder dejar de asumir cualquier responsabilidad en el fracaso del 21 de abril de 2002, incriminando a la “multiplicidad de las candidaturas de izquierda”. Explicación un poco corta, que puede difícilmente volver a servir en 2007 incluso si, en los medios, François Hollande no ha dudado en reclamar ¡un aumento del número de apadrinamientos necesarios para presentarse a las presidenciales!.

Esta vez, Hollande y Royal parecen incriminar a la organización de las primarias: Dominique Strauss-Kahn y Laurent Fabius, con sus ataques en el debate interno del PS y su voluntad de poner en cuestión la “competencia” de Ségolène Royal, habrían suscitado la duda, proporcionando otros tantos elementos devastadores retomados luego por Nicolas Sarkozy y sus equipos. Es siempre la misma canción: la candidata era buena; el programa-proyecto del PS y “Pacto presidencial” de Ségolène Royal –era bueno. Pero... no ha funcionado.

Sin embargo, una discusión seria debería forzosamente rendir cuentas del hecho de que, a pesar de las circunstancias muy favorables –principalmente la exasperación de los medios populares contra el gobierno saliente-, la orientación política, “recuperando” temas de derechas (orden, seguridad, nacionalismo, culto al trabajo y el esfuerzo individual, llamamiento a las empresas para que logren beneficios), ha fracasado en morder en el electorado popular sensible a estas temáticas y ha desorientado a una parte del electorado apegado a los valores de izquierda. Debería subrayar las carencias de los socialistas que han permitido a Nicolas Sarkozy aparecer como el candidato del poder de compra y de la ruptura. Sugerir que ha sabido presentar respuestas (ilusorias y demagógicas) a las preocupaciones de los electores modestos no basta. ¡También hay que constatar que el PS y su candidata han sido incapaces de aportar respuestas convincentes!. ¡No es seguro que la ofensiva de Ségolène Royal, a fin de ser designada en los más breves plazos como candidata para las elecciones presidenciales de 2012, esté a la altura de las expectativas!.

A falta de desarrollarse en el seno del “parlamento” del PS, el debate sobre las razones del fracaso y los medios de remediarlo se ha instalado en los medios –principalmente en el periódico Libération, cuyas páginas “Rebonds” están llenas de contribuciones sobre el tema “¿Hacia una nueva izquierda?” –y a través de las declaraciones de los dirigentes socialistas a la prensa. La tesis más en boga es la de la necesaria “renovación” del PS francés para ponerlo en sintonía con los demás partidos social-liberales europeos, en una perspectiva de alianza con el centro derecha. Otros elementos oscurecen aún el horizonte socialista, comenzando por la imposibilidad de concluir un acuerdo legislativo con los Verdes, decididamente mucho más combativos cuando se trata de negociar escaños de diputados que cuando se trata de defender la ecología. En cuanto a las tentativas de Nicolas Sarkozy de poner ministros “de izquierda”, no se sabe aún, cuando se escriben estas líneas, si se traducirán en la realidad. Pero el simple hecho de que puedan tener lugar dice mucho sobre la descomposición moral y la fragilidad de las convicciones de esos socialistas.

Rouge, 18/5/2007

Traducción: Alberto Nadal









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