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Francia
Turbulencias pre-electorales
11/11/2006 | VIENTO SUR entrevista a François Sabado

La posibilidad de una candidatura unitaria anti-neoliberal en las próximas elecciones presidenciales ha despertado un amplio interés en la izquierda alternativa europea. Pero el desarrollo del proceso y la posición en él de las diversas organizaciones y corrientes políticas y sociales parece bastante confuso. Por otra parte, se trata de un tema polémico, incluso dentro de la LCR. Queremos conocer las posiciones de la dirección de la Liga y tus propias opiniones sobre los temas más candentes de este proceso. Para empezar, ¿puedes resumirnos la posición general de la Liga?

El punto de partida de todo este proceso fue la victoria del No en el referéndum del 29 de mayo. Por primera vez desde hace mucho tiempo se hacía fracasar un proyecto de la Europa liberal. Era entonces completamente natural que hubiera habido una prolongación tanto a nivel de la acción contra los ataques liberales como una aspiración a construir una respuesta electoral del No de izquierdas. En el plano de la acción, no ha habido problemas mayores principalmente en la movilización contra la directiva Bolkenstein, o en solidaridad con las luchas de los jóvenes contra el CPE (Contrato Primer Empleo). Aunque hay que señalar las divergencias aparecidas durante el movimiento entre, por un lado, la izquierda socialista, el PCF que se negaban a poner en cuestión al gobierno de derechas existente, y por otra parte, una organización como la LCR que, incluso con sus limitadas fuerzas, intentó orientar el movimiento contra le gobierno Chirac-Villepin.

En el terreno electoral hay también esta aspiración unitaria, pero ahí las cosas se han complicado, pues las cuestiones elctorales e institucionales planteaban, incluso en el plano parlamentario, el problema del poder, bien en el plano político global -¿qué ruptura con el liberalismo?- o en el de las respuestas gubernamentales. Es la razón por la que desde septiembre de 2005 hemos dicho al PCF que estábamos dispuestos a discutir sobre todas estas cuestiones. De hecho, hemos escrito que el PCF estaba en la encrucijada: bien elegía continuar la dinámica del No de izquierdas antiliberal rechazando claramente toda nueva alianza parlamentaria y gubernamental con una dirección del PS que había votado si a la constitución europea, y en ese caso, estábamos dispuestos a constituir un frente antiliberal con todas las componentes del No de izquierda, entre ellas el PCF, incluso en las elecciones, o bien el PCF intentaba compaginar la cabra y la col, discutir con el LCR pero al mismo tiempo preservar sus acuerdos con el PS y en este caso, no podría contar con nosotros para constiuir una alternativa política de conjunto... Estábamos dispuestos a discutir y a partir de ahí, hemos llevado a cabo la discusión sobre dos cuestiones intimamente ligadas:

a) La defensa consecuente de un programa antiliberal implica incursiones en el camino de la ruptura con el capitalismo. ¿Una defensa del servicio público exige no solo dar marcha atrás en lo que la derecha ha privatizado sino también en lo que la izquierda privatizó, lo que implica preconizar soluciones generalizando formas de propiedad públicas y sociales para los transportes, la energía, las telecomunicaciones y otros sectores clave de la economía?. Hemos respondido defendiendo la necesidad de una ruptura anticapitalista. El PCF, por ejemplo ha defendido la idea de dar marcha atrás en lo que la derecha ha privatrizado pero no sobre el gobierno de la izquierda plural –del que formaba parte el PCF- privatizó. Sobre el empleo, defendemos soluciones radicales como la prohibición de los despidos producto de la especulación. El PCF se mantiene en fórmulas generales de defensa del empleo sin plantear el problema de una confrontación con la patronal.

b) La segunda cuestión en debate trata sobre la cuestión del gobierno. Pensamos, que la defensa de un programa antiliberal en continuidad con el NO en el referendum no puede acompañarse de una coalición parlamentaria o de la participación en un gobierno con la dirección del PS. ¿Se puede participar en un gobierno que, en la correlación de fuerzas actuales está dominado por la política social liberal de la dirección del PS? ¿Se puede hacer un gobierno común de los defensores del SI a la constitución europea y de quienes se opusieron a la política del TCE?. Hemos respondido que no sin dudarlo. El PCF nos ha explicado que no se podía descartar la hipótesis de un cambio de política del PS, que se podría hacer que el PS se moviera... y contemplar entonces la hipótesis de un gobierno.

Pero teniendo un doble discurso, el PCF nos proponía por un lado una serie de fórmulas más o menos radicales pero al mismo tiempo, sin hacer moverse al PS, participaba en reuniones con su dirección para discutir una alternativa programática común de toda la izquierda y hacía listas comunes con él en las elecciones municipales parciales en Burdeos... rechazando una propuesta de una lista unitaria anti-liberal. Propuesta que hemos hecho a todos los protagonistas del No de izquierdas, incluído el PCF. El PCF ha rechazado nuestra propuesta. Hemos dicho que el PCF estaba en la encrucijada.No ha querido desprenderse de sus relaciones de subordinación con el PS.

A partir de ahí la situación no podía desembocar más que en un estallido del arco de fuerzas del No de izquierdas anti-liberal. No queremos dejarnos arrastrar a un gobierno de izquierda plural nº 2. Esta cuestión, por otra parte, no es solo una cuestión francesa. Se plantea en Italia con la política actual de Refundación Comunista que apoya al gobierno Prodi de centro izquierda. Se plantea en Berlin donde el linsk partei acaba de ser sancionado por los electores por haber gestionado en términos socio-liberales la ciudad de Berlín con la dirección del SPD. Si tenemos esta posición no es por sectarismo. Somos los defensores sistemáticos de la unidad de acción de toda la izquierda, incluído el PS, en el terreno de las luchas y de las movilizaciones... pero en el terreno del poder hay delimitaciones fundamentales que no se pueden soslayar que ponen en juego la cuestión de la independencia de la izquierda radical, pues ¿qué hay tras los problemas planteados en Italia o en Alemania?. En una situación en la que hay resistencias sociales y políticas al liberalismo, en la que hay emergencia de fuerzas en ruptura con ese liberalismo, la izquierda radical o bien permanece independiente del centro izquierda o de las cúspides socialdemócratas o bien se integra en alianzas con el centro izquierda y la socialdemocracia. Nosotros optamos resueltamente por la primera solución, y por tanto rechazamos la política del PCF que permanece sobredeterminada por sus alianzas institucionales con el PS. A partir de ahí, hemos defendido la perspectiva de candidaturas unitarias antiliberales pero con estas dos condiciones: un programa consecuentemente antiliberal y una perspectiva independiente, principalmente en el terreno gubernamental, de la dirección del PS.

Hemos dicho incluso que presentábamos un candidato para influir en ese debate pero que estábamos dispuestos a retirarlo a condición de que hubiera un acuerdo político sobre estas cuestiones. Más precisamente, hemos tenido una buena fórmula que concentraba nuestro planteamiento “¡lo que nos importaba era el guión, no el reparto de actores!”. Pero hasta hoy, los animadores de esos colectivos unitarios y la dirección del PCF no han querido responder a los problemas políticos planteados por la LCR.

Podemos distinguir tres posiciones políticas significativas más dentro del proceso: la del PCF, la de los sectores que apoyan la candidatura de José Bové y la de quienes buscan una posición de consenso “no partidario” (nota: quizás esta lista no está bien, o está incompleta, p.ej. quizás hay que añadir a los sectores “PS” o quitar o matizar el tercer sector; formulala como mejor te parezca). ¿Còmo las caracterizarías?

Bové se ofusca por esta situación y llama a Buffet y a Besancenot a retirarse y dejarle aparecer como el candidato unitario. Para nosotros el problema no es el reparto sino el fondo político y tenemos el mismo problema con Buffet y Bové sobre la cuestión de las relaciones con el PS incluso si es bajo formas diferentes. En el fondo, hay un acuerdo de todas las componentes del No de izquierdas salvo la LCR en discutir con el PS sobre alternativas programáticas y gubernamentales. De hecho el no de izquierdas anti-liberal era una alianza de los reformistas de izquierdas, socialistas o posestalinianos, de republicanos “anti Europa liberal”, altermundialistas, anticapitalistas revolucionarios. Una vez la dinámica unitaria desaparecida los aparatos reformistas de izquierdas han vuelto a su política tradicional y en particular el apaarto del PCF que tiene como prioridad la gestión de sus posiciones institucionales. José Bové no tiene aparato y representa a todo un sector de la altermundialización, con el que compartimos muchos combates en el terreno de la ecología política y la lucha contra los OGM por ejemplo, pero permanece prisionero de ciertas concepciones de “presión lobbysta” sobre la socialdemocracia o los partidos de izquierda dominantes. Puede ser muy radical en una cuestión práctica como la lucha anti OGM... pero al mismo tiempo no contempla la política sin plantear el problema de alianzas parlamentarias o gubernamentales con el PS. Lo que en la situación actual de la correlación de fuerzas le lleva a posiciones subordinadas al PS en las grandes cuestiones.

También, el problema que planteamos al PCF, sobre las cuestiones de alianzas con el PS, lo planteamos también a Bové. Por ejemplo, José Bové que ha declarado que no se presentaría si Fabius fuera el candidato del PS. Se ven los problemas y las ambiguedades que plantean las posiciones de un José Bové.

¿Cual es la realidad de los comités unitarios?

Los colectivos, pero sobre todo los mitines, por el No de izquierdas reunieron durante la campaña varios miles de ciudadanos. Hoy la aspiración unitaria permanece fuerte pero los colectivos no tienen ya la representatividad y la fuerza que tenían durante la campaña del No. Esto remite a los efectos del No de izquierdas sobre la situación política. La dinámica del 29 de mayo fue muy fuerte contra la política liberal europea... pero no fue suficientemente fuerte para desembocar en una nueva situación política cambiando la correlación de fuerzas, primero entre la clases populares y las clases dominantes, luego en el seno del movimiento obrero entre el PS, el PCF, una serie de corrientes reformistas de izquierdas y los revolucionarios. Una cosa era la dinámica en la base en los mitines en los colectivos en plena campaña... y otra cosa es más de un año después la campaña de los colectivos que están compuestos por militantes que además pertenecen de una cierta generación –muchos de ellos alrededor de la cincuentena-. Pero más, el no de izquierda era plural desde la izquierda socialista hasta los revolucionarios. Numerosas organizaciones de organizaciones o de corrientes se unieron en su seno: la izquierda socialista ha vuelto al PS, las corrientes y los militantes del PCF han vuelto a dar la prioridad a la búsqueda de un equilibrio burocrático interno más que a la dinámica del no de izquierda antiliberal, y otros a sus opciones de origen.

Sobre estas cuestiones políticas, hay que reconocerlo, hemos perdido la batalla. El sentimiento unitario y las maniobras de la dirección del PCF han sido más fuertes que nuestros argumentos. Las reuniones nacionales de los colectivos no han querido clarificar las cuestiones planteadas. Esto ha permitido a la dirección del PCF avanzar sus peones, continuar sus reuniones con la dirección del PS... Algunos, por otra parte, comienzan a darse cuenta de la orientación que el PCF quiere imprimir a los colectivos y eso crea toda una serie de problemas... Pero ahí se plantea una segunda cuestión, es la especificidad del terreno electoral. Cuando hay frente único en la acción, son los más resueltos, los más determinados en la acción unida quienes salen ganando... y en general los reformistas desconfían del frente único en la acción pues perciben el peligro de una radicalización del proceso.

En el tema de las elecciones, es diferente. El más fuerte no es el más determinado para la acción o la movilización, sino quien tiene más posiciones institucionales, más aparato y quien tiene una solución electoral más compatible con las relaciones de fuerzas electorales e institucionales... y eso pasa, para derrotar a la derecha, para tener electos, para obtener nuevas posiiones... por una alianza con el PS... ¡más allá incluso de los contenidos o de las políticas!. En este juego el PCF guarda, a pesar de su debilitamiento orgánico y electoral, una serie de bazas. El PCF reivindica más de 100.000 miembros, los comités incluso con una estimación muy optimista no superan los 5.000 miembros, entre ellos muchos responsables comunistas. Por ello, hoy la dirección del PCF ha decidido presentar a Buffet como candidata del PCF y candidata de los colectivos unitarios. Y el PCF utiliza su relación de fuerzas para ahogar las discusiones en los colectivos e intentar arrastrar a todos los colectivos tras Buffet.

Hoy proseguimos la discusión con una serie de militantes o corrientes u organizaciones en los colectivos. Pero al rechazar clarificar una serie de cuestiones políticas, la mayoría de los animadores de los colectivos han rechazado trazar una vía claramente independiente de la dirección del PS. Por ello las condiciones para una candidatura unitaria no están reunidas. El PCF tendrá su candidato con su orientación, y no podríamos dejarle la representación del No de izquierdas. Así decidimos presentar a Besancenot pero retirarle si hubiera un acuerdo político. Hoy este acuerdo es cada vez menos probable. Por tanto, trabajamos para presentar a Olivier Besancenot.

Según algunas crónicas de prensa y también opiniones de personas de izquierda, incluyendo a militantes conocidos de la Liga, la Liga no estaría colaborando a la configuración posible de una candidatura unitaria y podría pagar un precio político alto por lo que sería una manifestación de “sectarismo”. ¿Cómo valoras estos problemas?

Comenzamos ahora nuestra campaña. Será una campaña anticapitalista. La situamos en la continuidad de un No de izquierdas que para desplegarse como alternativa global debe anclarse en la cuestión social y la independencia respecto al social-liberalismo. Nuestro programa parte de una serie de exigencias sociales y democráticas: el aumento del poder de compra, la defensa del servicio público, el derecho al empleo estable y garantizado con la exigencia de un sistema de seguridad profesional que en los hechos prohiba los despidos, comenzando por los despidos producto de la especulación bursátil. Olivier Besancenot es el único candidato que ha comenzado también una campaña contra las discriminaciones, las violencias policiales contra los inmigrantes y los jóvenes. Hacemos un gran trabajo con una serie de asociaciones de jóvenes y de sin papeles.

Nuestro adversario es el sistema capitalista, el gobierno, la derecha y en particular su representante en las próximas elecciones, el ultra-liberal autoritario Nicolas Sarkosy. Pero acusamos a la izquierda y en particular al PS de adaptarse al liberalismo, de no romper con lo que ha hecho la derecha, de buscar la conciliación con la patronal. La dirección del PS se reivindica de lo que ha hecho la izquierda plural de Jospin, rechaza deshacer las privatizaciones realizadas por la izquierda a comienzos de los años 2000. Estas son las razones fundamentales de nuestra negativa a alianzas con la dirección del PS. Queremos una ruptura radical con las políticas liberales llevadas a cabo desde hace una veintena de años por la derecha y la izquierda. El PS no la quiere y el PCF subordina una serie de medidas antiliberales a sus acuerdos con la dirección del PS.

Desde este punto de vista es el que constituímos una alternativa, con una política antiliberal consecuente apoyada en la movilización de la juventud y de los asalariados. Esta política tiene indudablemente hoy un eco en la población. Desde hace varios meses, los sondeos indican una popularidad cierta de Olivier, un asalariado –un cartero- un joven, un militante anticapitalista con el que millones de personas pueden identificarse, una referencia que puede permitir en un plano electoral incluso muy deformado reconstruir una perspectiva y una conciencia de clase contra la patronal y el sistema capitalista liberal. Los sondeos dan a Olivier Besancenot entre el 4 y el 6%, entre el 3 y el 4% a Arlette Laguiller y solo entre el 2 y el 3% a la candidata del PCF Marie Georges Buffet. En esta situación se comprende mejor todos los esfuerzos de la dirección del PCF para descartar la candidatura de Olivier, pero hasta hoy sin éxito.

Por supuesto, no nos engañamos, no confundimos los sondeos con los votos. La presión por el voto útil –a favor del PS- será muy fuerte. Nuestra campaña será muy difícil. Pero pensamos que en la situación actual, frente a la dureza de los ataques liberales y a la adaptación de la izquierda tradicional al liberalismo, es indispensable construir una alternativa “maciza” que resista a la presión y que tenga peso en la construcción de las relaciones de fuerzas necesarias. No sabemos si hay también una “excepción francesa” en el peso que tiene la izquierda revolucionaria en la situación. En todo caso vale la pena continuar defendiendo esta “excepción”.

François Sabado es miembro del Comité Ejecutivo de la LCR y de la dirección de la IV Internacional

Traducción: Alberto Nadal



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