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Ante las elecciones en Venezuela
Declaración del proyecto NuestrAmérica-Movimiento 13 de abril
11/10/2006 | NuestrAmérica Rebelde

Con el Pueblo Bolivariano y el compañero Chávez
Se ha abierto un nuevo escenario de lucha, la Constitución apertura una campaña electoral que culminará el 3 de diciembre con otra victoria del Pueblo Bolivariano y esto se convierte en un gran dolor de cabeza para el Departamento de Estado, cómo detienen: la influencia de Venezuela en la OPEP y los acuerdos geopolíticos que se salen del área de influencia del imperialismo, la posibilidad que Venezuela ocupe un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU, la extensión de las Misiones Milagro, Robinson y formación de médicos y otros profesionales hacia otros países del continente, la propuesta de un Banco, una moneda del Sur y el Gasoducto del Sur por fuera de los planes del gran capital, el carácter socialista que asumirá el próximo gobierno, la osadía de un Presidente (el único) que frente a la invasión de Israel en el Líbano retira su representante diplomático, el carácter social que empieza a adquirir el MERCOSUR, las políticas sociales y de inclusión que avanzan en Venezuela y que tienden a profundizarse con el Programa Socialista que se tendrá que dar a conocer ahora. Son 10 millones de consciencias en lucha que van más allá del escenario de una confrontación electoral, un escenario democrático donde pierden y que tratarán de sabotear.
Desde el Proyecto NuestraAmérica-Movimiento 13 de Abril nos sumamos a la postulación popular del compañero Chávez, fruto del huracán revolucionario desatado por la disposición de cambio abierta por el pueblo en rebelión a partir del 27 de febrero de 1989, dirigente fundamental de este proceso y un hijo destacado de los pueblos nuestroamericanos. De igual manera, nos sumamos a la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano que impulsa la relegitimación del compañero Chávez por otro periodo presidencial y por quienes nos acompañan, cientos de millones de hermanos dispuestos a la solidaridad activa internacional, muchos de ellos dispuestos a dar la vida por la defensa de este proceso bolivariano y contra la cultura genocida e imperialista instaurada por los dueños del capital en el mundo.

1. Hasta la muerte en defensa del proceso
No somos apologistas de la muerte, la rechazamos y combatimos hasta con nuestra propia vida y por la vida. Aunque suene paradójico: ofrendamos la vida contra la muerte. Específicamente contra las que más abundan: las injustificables, las que forman parte de esa cultura genocida que se sustenta en el afán del lucro y la usura. Y las enfrentamos, porque sabemos que son consecuencia de un “orden internacional” controlado por propietarios de inmensas empresas y bancos transnacionales cuyo único fin es acumular más capital y más poder, aún a costa de la extinción de la vida en el planeta. Ellos instauraron, y siguen ampliando, la libertad de apropiación del medio ambiente y la libertad de explotación de los seres humanos. En nombre de ese recurso jurídico, la propiedad privada, acumulan el record de más asesinatos contra la Humanidad y la Tierra. Concentran un poder, no solo económico sino político, que abarca la totalidad de los organismos internacionales y la mayoría de los gobiernos del mundo, desde la ONU hasta los Estados Unidos. Son los dueños del gran capital internacional con su corte de testaferros y cipayos que en cada rincón del planeta cuidan los intereses de imperios construidos sobre la base de la desigualdad más infame y el más impune intervencionismo desatado contra los pueblos. Son expertos en el arte de la seducción y la mentira, capaces de llevar a la guillotina de manera “voluntaria” a pueblos enteros por la vía del convencimiento y la democracia manipulada para que entreguen todo, hasta la vida, como fue el caso de Argentina y casi todos los países del Sur e igual pretendían en Venezuela con la venta de la industria petrolera, las empresas básicas, la salud, la educación y los fondos de pensiones. Y cuando les falla la anterior vía, sin ningún tipo de miramientos, optan por la fuerza: no hay sentimiento de culpa que los afecte ante el carácter genocida de sus intervenciones directas en Afganistán, Irak, Palestina y el Líbano o indirectas, por decir lo menos, como el caso nuestro en Venezuela, Haití, Colombia, Bolivia, no escapa ningún país latinoamericano, africano o árabe cuyo suelo no haya sido violado por el ejercicio intervencionista e invasor del capital transnacional a través de los gobiernos e imperios que controlan.
En este contexto transita el proceso revolucionario venezolano. Vamos a una lucha electoral contra el poder del capital mundial, un poder que en nuestro país compra conciencias desde la época de la conquista. Rosales y todos los dirigentes de la oposición son instrumentos de ese poder empresarial y financiero transnacional al que responde el gobierno genocida de EE.UU.: brazo ejecutor del viejo plan conspirativo, adaptado ahora a la actual coyuntura y en donde a una parte del pueblo venezolano le siguen asignando el rol de masa de maniobra. Su táctica indica que van a participar a fondo. Como nunca harán del voto una mercancía, ofrecerán lo absurdo o más extravagante en función de intentar ganarse la confianza del pueblo al costo que sea. Pretenderán borrar su pasado y presente de oprobio y entrega. Saben que se les avecina una derrota segura, pero se preparan para continuar en su empeño de acabar con el proceso bolivariano. Que sepan, entonces, que la pelea en este escenario electoral no tiene sorpresas y que cualquier aventura que se les ocurra será respondida por el pueblo bolivariano movilizado en el terreno de lucha que escojan. Por eso decimos hasta la muerte, en su sentido liberador y humanista, por un proceso que ya no nos pertenece, que trasciende fronteras, que se ha llenado de millones de hombres y mujeres en lucha, en resistencia ofensiva colmada de esperanza.
2. Por una conducta revolucionaria anticapitalista
La osadía transformadora es una cualidad de toda dinámica revolucionaria. En la lucha contra lo viejo, contra lo constituido en la perversa lógica del capital, muchos con responsabilidades en el gobierno no adquieren la garra ni tienen la voluntad para producir los cambios, no hacen revolución. Un hecho objetivo es el desfase profundo entre Chávez y los gobernadores y alcaldes que va hacia una crisis interna en el campo del proceso. No se responde a una política revolucionaria, hay conformidad en la gestión, muchas veces excluyente, se adquiere otra forma de vida... ajena a toda voluntad transformadora. No hay una tendencia fuerte dirigida a demoler el viejo estado opresor y su potencialidad productora de vicios y desigualdades. Esto es vox populi, y lo decimos porque hay demasiada disposición de cambio en el Pueblo Bolivariano para que una casta de funcionarios de alto nivel en el gobierno, atrapados por la lógica de un estado capitalista vinculado a banqueros y empresarios duchos en el arte conspirativo, pretendan llevar a la mierda, de manera consciente o inconsciente, este proceso revolucionario. Por supuesto que hay dirigentes que reivindicamos, aunque no se trata de esto, lo que intentamos advertir es que todo aquel que incida o ejecute parte del presupuesto del estado o de las empresas nacionales, que es dinero del pueblo, está expuesto a ese componente del plan conspirativo que tiene como anzuelo “la comisión o el gran negocio” para convertirlos en “caballeros y damas honorables” ganados para el bando de la contrarrevolución.
3. Hacia la reactivación del Proceso Popular Constituyente
La preocupación anterior que es una preocupación dentro del pueblo bolivariano, está ligada a la búsqueda de un camino de solución que en lo estratégico apunta a la deconstrucción o desmonte del viejo Estado en su raíz capitalista, incluso en superar el viejo régimen democrático representativo. Hemos avanzado, pero no hemos sido consecuentes en la profundización de las conquistas que hemos logrado en cuanto a participación y protagonismo popular. Estas claves que significan un salto democrático descomunal no han podido ser desplegadas, pierden fuerza ante el mero y frió acto ocasional de elegir representantes, cuando podrían ser impulsadas dentro del marco constitucional como una nueva línea de construcción que nos conduzca hacia un Modelo de Democracia Constituyente y Refrendaria. Un modelo que haga surgir una Nueva Cultura Política de participación y protagonismo para el debate democrático, la toma de decisiones colectivas y el control social, conquistas estancadas que empalman de manera natural con el carácter socialista que viene adquiriendo el proceso revolucionario bolivariano debido a su base clasista no propietaria.
En este sentido, llamamos a relanzar el Proceso Popular Constituyente como un ejercicio rutinario de debate, control social y deconstrucción de las viejas instituciones por parte de las comunidades, las organizaciones sociales y políticas, en la perspectiva urgente de refundar la nueva institucionalidad revolucionaria. Algo muy difícil de hacer desde las entidades representativas y sus sujetos por la tendencia generalizada de caer en el administrativismo, la gestión eficiente y transparente, pero de carácter capitalista y porque dentro de esa lógica se termina por perpetuar objetivamente lo constituido, el peso de la vieja institucionalidad muele, enajena, distorsiona y a la final no hay justificación con lenguaje revolucionario que valga.

4. Por la construcción de una Plataforma por Todas Nuestras Luchas
Nuestro llamado va ligado a impulsar la construcción de una Plataforma social y política que agrupe a todas las organizaciones y comunidades que luchan por la defensa, profundización del proceso revolucionario y por la transformación de la sociedad, entendiéndola como un espacio autónomo, clasista, amplio y democrático de organización y movilización de sujetos colectivos comprometidas con el proceso. Más que un nombre, insistimos en su sentido y contenido. Proponemos trabajar en echar las bases de construcción de un espacio síntesis y orgánico para relanzar el Proceso Popular Constituyente, donde se hace necesario abordar un plan colectivo que de continuidad a la construcción de una propuesta que nos permita aterrizar en una primera reunión o conferencia nacional que formalice el proceso de constitución de una instancia que se perfile como un referente social, político, fuerte, movilizador, coherente y respetado entre el pueblo bolivariano. Llamamos a autoconvocarnos para la unidad y la articulación para la lucha, para reunir y potencializar las fortalezas que se encuentran disgregadas, no solo en lo nacional, sino en lo regional y local. Estamos planteando que tenemos un déficit orgánico que constituye una de las grandes debilidades de este proceso y que su superación implicaría un blindaje importantísimo para frenar las amenazas contrarrevolucionarias que pretenden revertir los logros presentes y que en perspectiva se abren.
5. Hacia un gobierno de carácter socialista
Si algo prende la alerta roja a lo interno y externo del país es el convencimiento de Chávez de que el proceso bolivariano no tiene salida dentro del marco capitalista. Esto implica una cualificación al difuso proceso de transición que venimos recorriendo y acentúa la confrontación en términos cada vez más de clases. La lucha en la actual coyuntura requiere ahora cualificar como clase la unidad del pueblo bolivariano en su organización y movilización, conscientes que tenemos que ir a victorias decisivas contra la conspiración internacional que le den piso a un periodo de profundización del proceso. De allí, la necesidad de avanzar en:
· La construcción de fuertes organizaciones democráticas de trabajadores, populares, campesinas e indígenas que en lucha por la demolición del viejo Estado se conviertan en los cimientos de la nueva institucionalidad revolucionaria y en pivotes de control social y defensa integral del proceso.
· Un plan de transición revolucionario que le gane espacio a la lógica del capital y que por la vía de la reactivación del proceso popular constituyente y del ejercicio refrendario, como hecho cotidiano y expedito, sea ejemplo de debate, decisión democrática para todo el mundo y victorioso en cualquier consulta popular.
No se ha hecho público el nuevo plan de gobierno y nos preocupa que el presupuesto nacional que se sancionará en octubre y que se ejecutará el próximo año, no empalme con el carácter socialista de la transición. Aunque entendemos que las iniciativas de Chávez no son acompañadas eficientemente por el resto de los componentes del gobierno por un déficit de convencimiento político y compromiso revolucionario en la mayoría de ministros, funcionarios de alto nivel, gobernadores, alcaldes, diputados, etc. De hecho, tendrán que producirse cambios que respondan a las expectativas y cuestionamientos del pueblo bolivariano y esto implica no solo cambios en el Ejecutivo sino, principalmente, en las medidas excepcionales (para problemas excepcionales) que respondan a la solución de las necesidades básicas de la población. Incluso en medio de la campaña electoral hay decisiones de gobierno que bien podrían ejecutarse en función de transparentar la confrontación de clase, moralizar y blindar la consciencia revolucionaria del pueblo bolivariano. Muchas de ellas avanzadas en su discusión y que se han quedado engatilladas en medio de la dualidad de poderes que genera toda transición revolucionaria:
· Implantación del Sistema de Seguridad Social de carácter Público, Universal, Solidario, Integral, Único, Participativo y bajo Control Social, SOCIALISTA, que amplié el salario social en cuanto a salud publica y gratuita, vivienda digna y subsidio al desempleo entre otros.
· Instauración del SALARIO o Sueldo MAXIMO, una medida ética y revolucionaria que tiene que tener como techo en la administración pública y empresas del estado: ¡que nadie gane más que el Presidente de la República!
· Una Ley de Reforma Industrial que garantice la transferencia a propiedad colectiva bajo control obrero y popular de toda empresa ociosa o cerrada.
· Reducción de la Jornada Laboral en función de abrir más fuentes de empleo, reducción del trabajo precarizado y liberar mayor tiempo para el descanso, la recreación, el estudio, compartir con la familia y dignificar la calidad de vida.
· Apertura de un proceso constituyente en el ámbito del Cooperativismo que transforme de manera radical la distorsión de esta experiencia de organización económica-productiva alternativa, atrapada en gran parte dentro de la lógica del capital: al servicio del lucro, la precarización y la flexibilización laboral, lo cual ha impedido trascender la relación obrero-patronal. De igual forma, abría que impulsar procesos constituyentes populares con rango vinculante en el ámbito cultural y municipal que han sido obstaculizados conscientemente por el filo contralor y auditor que letalmente poseen en contra de lo constituido.
· Una ofensiva política de apoyo a los trabajadores que haga respetar la inamovilidad laboral con medidas expeditas de reenganches que superen los interminables tramites burocráticos, activación de las discusiones contractuales o convenios colectivos e instrumentación de una constituyente sobre cogestión con control obrero que permita unificar criterios sobre las experiencias que se vienen dando en empresas del estado, privadas o recuperadas. De apoyo al campesinado, a los mineros y las poblaciones indígenas en su lucha contra el sicariato, el latifundio, las mafias transnacionales del carbón y el oro, la preservación del medio ambiente y la demarcación de los territorios de los pueblos originarios. Estamos hablando de la gran base de apoyo no propietaria, explotada y excluida del proceso bolivariano, la cual forma parte integral del movimiento popular del país.
· Abrir vías de consulta y debate con las bases de trabajadores y extrabajadores de las empresas CANTV y SIDOR con el objeto de avanzar en un Plan de RENACIONALIZACIÖN de estas empresas estratégicas.
· Fuertes medidas restrictivas a la acumulación privada de capital dirigidas fundamentalmente a la banca transnacional, a empresas transnacionales de telecomunicaciones, que incluso incluyan su retiro del país.
Estamos convencidos que este tipo de decisiones o medidas se quedan cortas, vienen del acopio inmenso de propuestas que han producido las distintas organizaciones sociales y políticas que impulsan y defienden el proceso bolivariano; incluso, allí está el insumo de lo que podría ser un programa de transición revolucionario surgido de las bases. El pueblo bolivariano no solo ha demostrado nobleza, desprendimiento y heroísmo sino genialidad en la elaboración y acción transformadora. Solo falta: terminar de abrir las compuertas a ese potro indomable para corregir lo que haya que corregir y seguir avanzando sin límites por el continente y el mundo. Somos un punto de apoyo, que crece en resistencia activa en la lucha internacional por el Socialismo contra la barbarie capitalista. Somos demasiados pueblos para pensar en derrotas. Estamos en un momento histórico donde los más resueltos empujan a los vacilantes, infunden confianza y militan con la exigente consigna: ¡PROHIBIDO FALLAR!
Proyecto NuestrAmérica - Movimiento 13 de Abril (PNA-M13A)



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