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Italia
Prioridades de una izquierda anticapitalista coherente
02/04/2006 | Izquierda Crítica

La campaña electoral se reveló a la vez muy dura y difícil. Si se asiste a la iniciativa mediática del gobierno Berlusconi, que busca desesperadamente, pero no sin cierto éxito, recuperar el apoyo perdido, del lado de la Unión no se ve en absoluto llegar un mensaje fuerte y creíble de cambio y de alternativa a las políticas liberales. El programa de la Unión permanece, en efecto, en el marco de las políticas neoliberales, desde el Pacto de estabilidad hasta la estrategia de Lisboa. La iniciativa de Rifondazione no ha podido sino atemperar algunos de sus aspectos e introducir algunas correcciones parciales. Estamos muy lejos del recorrido aéreo de una « Gran Reforma » del país.

Al contrario, las expectativas acaban de ser víctimas de una ofensiva centrista y moderadora que se desarrolla en el seno mismo de la Unión, y que se manifiesta en el terreno del tren de alta velocidad, en el voto en el Parlamento europeo de la directiva Bolkestein, en la propuesta de Prodi de la reducción del coste del trabajo –una medida a favor de la Confindustria dirigida por Montezemolo.

Es en este marco en el que aparece la exclusión de Marco Ferrando (ver recuadro) de la lista de candidatos del PRC. Una decisión grave, que produce un desgarro estatutario y material en el partido pero que es sobre todo una concesión a la ofensiva centrista y moderada contra el PRC. Más allá de las diferencias de apreciación sobre algunas de las afirmaciones de Ferrando, se trata de la instrumentalización política por parte del “Corriere della Sera” así como del Olivo. En nombre de una presumida “incompatibilidad” con la línea política del partido, el secretariado nacional del PRC ha tomado una decisión grave desde el punto de vista formal, errónea desde el punto de vista político y preocupante en lo que concierne a sus relaciones con las minorías. ¿Qué quiere decir la garantía del derecho al desacuerdo si cuando éste se ejerce cae inmediatamente la medida disciplinaria?. Y, ¿cómo regular entonces, en el futuro, las divergencias políticas a las que no queremos en absoluto renunciar y que no faltarán de tener consecuencias públicas? Si la marcha hacia el gobierno produce tales efectos incluso antes de la instalación del nuevo parlamento, ¿cuál será la situación en el futuro?. Estas son cuestiones que conciernen a la calidad de la vida del partido, su futuro como marco unitario capaz de acoger posiciones diferentes.

Frente a la ofensiva centrista, por tanto, el PRC tiene necesidad de redoblar su energía y de un giro en la línea política y en la campaña electoral. Es necesario un salto cualitativo en el terreno de las proposiciones políticas si no se quiere ser aplastado por el perfil programático de la Unión y para ello el partido tiene necesidad de las ideas y propuestas de una izquierda anticapitalista coherente. Las ideas y las propuestas que señalamos son las esenciales para derrotar a Berlusconi.

Para eso proponemos y vamos a defender en la campaña electoral algunas prioridades programáticas que afirman claramente que el “No a la guerra y al liberalismo” continuará más allá del 9 de abril, incluso tras una eventual victoria del centro izquierda y la probable instalación de un gobierno Prodi.

1. La primera prioridad es “¡Deroguémoslas todas!” –el compromiso de completar lo que el programa de la Unión deja incompleto, a saber, la abrogación de todas las leyes indecentes del gobierno Berlusconi y no solo de la ley Bossi-Fini: la ley 30, la ley Moratti, la ley sobre las jubilaciones, la ley Fini sobre las drogas, la ley 40 sobre la fecundación artificial /1. La derogación de estas leyes no representa solo una medida simbólica, sino que es el único medio para que su remodelación o “superación” no sea una vuelta a las leyes precedentes de centro-izquierda, es decir al paquete Treu, a la Turco-Napolitano, a la Zecchino-Berlinguer, a la reforma Dini de las jubilaciones.

2. La segunda prioridad es salarial. No basta con hacer referencia a la distribución de las rentas si no se adopta un sistema preciso que permita recuperar lo que los salarios han perdido en veinte años de políticas liberales. Para esto creemos que el restablecimiento de una “Nueva escala móvil” es un combate necesario. Al lado de esta lucha pelearemos por la introducción del salario social a fin de combatir la precariedad y por el aumento del mínimo de las jubilaciones.

3. La precariedad será combatida en primer lugar restableciendo rigideces claras en el mercado del trabajo y la protección del trabajo asalariado.

4. Si el programa de la Unión anuncia la derogación de la ley Bossi-Fini, no propone la abolición de centros de retención provisional (de los inmigrantes). Se trata ahí del precio pagado a la filosofía de los “flujos” y de las cuotas de inmigración. Igual que el derecho de voto para los inmigrantes, el derecho de asilo, el derecho a la ciudadanía del lugar de residencia, el cierre de todas las formas de centros de retención provisional constituye nuestra prioridad.

5. La retirada de Irak debe ser incondicional e inmediata. La preservación del “tiempo técnico” necesario para garantizar la seguridad de los militares es un hecho que no puede servir de coartada para la prolongación de la misión. Pero Italia está presente en otros frentes, comenzando por Afganistán. El compromiso contra la guerra implica la retirada de todos esos frentes, así como la reducción de los gastos militares, el cierre de las bases militares extranjeras, la reconversión de la industria militar. Es en este marco en el que luchamos contra le proyecto de un ejército europeo.

6. La lucha por los derechos del pueblo palestino debe continuar a partir del reconocimiento entero del voto expresado democráticamente en las últimas elecciones, del rechazo a todo chantaje con la supresión de las ayudas a los palestinos, chantaje que sirve para imponer los proyectos unilaterales de Israel sostenidos por las potencias occidentales.

7. En este marco, tomamos la responsabilidad de asegurar plenamente el éxito de la manifestación del 18 de marzo por la retirada de Irak y en defensa de los derechos de los palestinos.

8. La aprobación de la directiva Bolkstein y las declaraciones sobre el tren de gran velocidad dicen más que cualquier programa sobre cuales son las verdaderas intenciones del centro-izquierda. Luchamos por el rechazo de las liberalizaciones, por la defensa del derecho del trabajo, por la salvaguardia del derecho de las poblaciones locales contra la lógica del beneficio y la destrucción del medio ambiente.

9. Somos el partido de los derechos, de la libertad y de la autodeterminación de las mujeres. La ofensiva centrista llega incluso a la negación de esos derechos, en particular en lo que concierne a la libertad de orientación sexual. Debemos combatir por la realización de las leyes sobre los matrimonios homosexuales, por un estatuto laico, por la derogación de la ley 40, por el respeto de la autodeterminación de las mujeres, para garantizar a todas y todos la libertad sexual.

10. El freno de las privatizaciones y de las liberalizaciones debe ser completada con el relanzamiento de la intervención pública planteando nuevas formas de nacionalizaciones a comenzar por los sectores esenciales de la economía: la energía, las telecomunicaciones, los transportes, los bancos, la salud.

En tanto que Izquierda crítica, estamos completamente comprometidos en la lucha para expulsar a Berlusconi y para hacer avanzar las razones y los intereses de las trabajadoras, de los trabajadores, de los precarios, de los parados. Queremos trabajar para crear las condiciones de una real alternativa de sociedad, de un cambio del sistema que no puede evitar la puesta en cuestión del orden capitalista. Para hacerlo pensamos que toda la izquierda alternativa debe dedicarse a la elaboración de un programa anticapitalista moderno. Un nuevo programa que esté a la altura del tiempo presente y sea capaz de medirse con los fracasos que pesan sobre nosotros; un programa ligado a las luchas y los movimientos, cuya discusión haga crecer y madurar una izquierda anticapitalista moderna. Con este espíritu invitamos a la gran discusión colectiva alrededor del Manifiesto programático “Por una izquierda anticapitalista”. Una discusión que lanzamos en tanto que Izquierda crítica, pero que imaginamos abierta, plural y participativa. En el curso de los meses próximos, incluso si están a caballo con la campaña electoral, intentaremos este deber que creemos particularmente útil para definir los contornos de la izquierda en construcción y la refundación necesaria... Lo haremos a través de una discusión ciudad por ciudad para concluir en una gran asamblea nacional en el mes de mayo. Esperamos ser numerosos en participar en este esfuerzo, para dar una contribución real a la refundación comunista, para llevar a cabo una reflexión demasiado tiempo remitida para más tarde, para dar más fuerzas y eficacia a una izquierda crítica, una izquierda anticapitalista coherente.

Izquierda Crítica (Sinistra Critica) es una corriente programática en el seno del PRC, que ha obtenido el 6,5% de los votos en el pasado Congreso; reagrupa en su seno a los militantes de la IV internacional. Edita la revista ERRE (Resistenze, Ricerche, Rivoluzioni).

19/2/2006

La presión centrista y el asunto Ferrando /1
Documento

Los acontecimientos que han llevado a la exclusión del compañero Ferrando /1 de las listas implican una lectura de los hechos a diferentes niveles.

1. El primer elemento a comprender y subrayar es el ataque al que el partido está sometido, una ofensiva llevada a cabo por fuerzas diferentes, pero con el objetivo común de limitar su impacto electoral y ponerle a la defensiva.

Rifondazione sigue siendo un punto de referencia política e institucional fundamental para los sectores que se proponen una alternativa social y para los movimientos; el único partido político de masas que critica la mundialización capitalista: debe ser condicionado y, si es posible, sometido.

El ataque contra el PRC y sus candidatos radicales y/o los más expuestos y más fácilmente atacables por los medios de comunicación ha venido no solo de la derecha, sino también de los principales partidos de la Unión. La presión centrista ha sido muy fuerte y ha dado resultados significativos. El objetivo es manifiesto: aunque Rifondazione haya firmado un acuerdo programático y de gobierno que le compromete por 5 años y aunque este programa permanezca en los parámetros de una política liberal –por atemperados que estén por los elementos positivos insertados por iniciativa del PRC- se quiere delimitar los terrenos modestos de libertad de acción concedidos y construir las condiciones de su subordinación a la lógica política de la mayoría de la unión.

Si alguien pensaba que el acuerdo conduciría a una vida más fácil, que nos pondría al abrigo de los ataques y las polémicas, se ha equivocado. Ciertamente, si el PRC no hubiera aceptado el acuerdo programático, los ataques habrían sido más duros. Pero la adhesión a la Unión y a su programa nos atan las manos a fondo sin que ello impida la ofensiva centrista y las acciones de desgaste en nuestros flancos. Y no estamos más que en el comienzo. Podemos imaginar, en el caso de un deseable gobierno de la Unión, lo que será el comportamiento de la derecha contra el partido o nuestras personalidades institucionales más conocidas, cada vez que defendamos una causa justa o una propuesta más avanzada. No es difícil de imaginar incluso cual va a ser el fuego cruzado de nuestros aliados de gobierno.

Es muy probable que lo que hoy ha sido hecho contra Caruso, Ferrando y Luxuria, se hará mañana contra otros compañeros, quizá contra algunos de nuestros ministros culpables de iniciativas contracorriente, para minar su credibilidad y para hacernos retroceder o imponernos pesadas mediaciones.

Es útil hacer otra observación. La política mediática, si ofrece por un lado algunas ventajas para dar a conocer nuestras posiciones a un público más amplio, deja por otra parte la libertad de intervenir en la vida interna del partido a sujetos políticos adversos o aliados (partidos y/o periódicos). De esta forma compañeros/as y dirigentes pueden ser “destruídos”.

2. El segundo elemento a subrayar es la naturaleza de la orientación del partido, es decir las opciones de la actual mayoría; en cada ocasión posible el secretario subraya la ruptura que representan en la historia de Rifondazione las decisiones del último congreso, recordando en particular dos aspectos: el de la decisión de gobierno, que de esta forma toma una significación no solo táctica (pudiendo ser contestada), sino que se carga de una significación más profunda, que lo asimila a una estrategia, y el de la no-violencia; la violencia se convierte en una categoría metafísica absoluta, privada de toda contextualización histórica y es utilizada como una maza contra quienes intentan analizar lo que ocurre en el mundo con los instrumentos de la dialéctica y del materialismo. En realidad estas afirmaciones perentorias tienen un objetivo político inmediato: tomar distancias ante todo extremismo, presunto o real, para aparecer como responsable y para dar garantías a las fuerzas de la coalición y más en general a las instituciones del estado. El riesgo que corre el partido es el de acabar en el mismo engranaje que el viejo PCI: cuando se intenta acceder al gobierno, se es sometido a exámenes uno detrás de otro, se debe dar incesantemente pruebas de integración en la sociedad capitalista italiana, renunciando a cualquier forma de puesta en cuestión, aunque sea parcial.

No podemos sino estar preocupados por el callejón sin salida en el que se está metiendo el PRC, pues las decisiones de la mayoría ponen en marcha mecanismos de homologación y de integración, de los que quizá demasiados compañeros de la mayoría ni se dan cuenta.

3. Tercer elemento. Las decisiones estatutarias del último congreso, al insertar en lazos de disciplina y obediencia mucho más fuertes a quienes acceden a cargos públicos, derivaban claramente de la opción gubernamental. Las decisiones del futuro gobierno de la Unión, día tras día, podrán entrar en contradicción no solo con la historia y el programa del partido, sino sobre todo con las dinámicas de resistencia y de lucha de los trabajadores. Un bonito problema.

No fue fácil para el PCI ser a la vez un partido de lucha y un partido de gobierno. Al contrario, acabó roto por esta contradicción, abriendo el camino a Occhetto y a d´Alema. Será aún más difícil para un partido más pequeño y con un enraizamiento menor en las masas: corremos el riesgo de partirnos el cuello en cada momento político significativo.

Los nuevos estatutos ha sido por tanto utilizados para quitar a Ferrando de la lista, esto puede crear un peligroso precedente de comportamientos y de prácticas burocráticas. Para ser creíble, para respetar las lógicas de la mayoría, el partido se desliza por la pendiente de la la intolerancia hacia comportamientos y tomas de posición juzgadas como no ortodoxas. ¿Qué quiere decir la garantía del derecho al desacuerdo si, cuando se ejerce, la medida disciplinaria cae inmediatamente? Y ¿cómo regular entonces, en el futuro, las divergencias políticas a las que no queremos renunciar en absoluto y que no dejarán de tener consecuencias públicas? Si la marcha hacia el gobierno produce tales efectos antes de la instalación del nuevo parlamento, ¿cuál será la situación en el futuro?. Son cuestiones que conciernen a la calidad de la vida del partido, su futuro como marco unitario capaz de acojer posiciones diferentes.

El partido habría debido defender a todos los compañeros de los ataques de la prensa y de los partidos, en tanto que elemento mínimo de autodefensa del propio partido. Había que hacer abstracción de la corresponsabilidad al menos en lo que concierne a las afirmaciones individuales, porque ninguna de éstas salía de las fronteras de las concepciones y los objetivos fundamentales del PRC, afirmaciones y opiniones que, por otra parte, son habituales en todas las instancias del movimiento y en los debates políticos.

El secretariado no habría tenido dificultades si hubiera querido mostrar que juicios individuales tenían un carácter personal y no correspondían a lo que es defendido por el partido como tal.

En lugar de sanciones, todo el partido hubiera debido discutir la hipoteca moderada que Prodi y Fassino imponen al programa de la Unión.

Dado que las cabezas de lista del partido han sido elegidas en una reunión del Comité Político Nacional (CPN), como quieren los estatutos, cada modificación eventual habría debido ser producto de una reunión formal de los organismos representativos del partido. Sin compartir algunas de las afirmaciones de Ferrando (hechas en nombre del 6,5% del partido y no del 41%), pensamos que la expresión de opiniones políticas personales no es incompatible con la presencia en las listas del partido. No podemos aceptar los ataques instrumentales de quien es responsable de la presencia de los militares italianos en Iraq. Pero si se considera que las posiciones expresadas son incompatibles con la pertenencia al partido, el problema habría debido ser arreglado por sus organismos de control, para no correr el riesgo de atribuir al secretariado derechos de control de los que no dispone.

Nuestra propuesta fue por tanto debatir serenamente la cuestión reuniendo los organismos dirigentes y buscando conjuntamente soluciones que no dañaran al partido en la fase delicada de campaña electoral, que demanda el compromiso convencido de todos. Como se sabe, no fue el camino seguido por la mayoría. Los compañeros de la Izquierda crítica han rechazado la consulta telefónica del CPN; en sesión del Collegio di garanzia (Comisión de control), han defendido los derechos estatutarios contra las interpretaciones instrumentales del secretariado. Rifondazione debe estar protegida contra comportamientos y métodos verticalistas y burocráticos que alteran su perfil.

4. Cuarto y último elemento –que hay que plantear incluso si no es el más importante. Se refiere a la orientación y la trayectoria de los camaradas de Proyecto Comunista. Esta corriente se ha distinguido siempre por el caracter muy perentorio de sus posiciones, no desprovistas de rasgos sectarios y dogmáticos y por una metodología de trabajo interno en el partido que privilegia una actitud autoafirmativa a una orientación más dialéctica de desarrollo y colaboración colectiva. Son las mismas modalidades que emplea frente a los medios de comunicación, en lo que se presenta como la izquierda del partido con una I mayúscula. Los camaradas no han reflexionado quizá suficientemente sobre lo que estaba cambiando en el terreno político, ni como las entrevistas demasiado exageradas, y proporcionales quizá a los enfrentamientos politiqueros en el seno mismo de la corriente, podían producir reacciones diferentes de las de hace uno o dos años. La Izquierda Crítica, al contrario, ha puesto sus fuerzas y su atención sobre todo en la presencia y en la construcción de los movimientos de masas, sin por ello renunciar a la batalla política como se ha podido ver en el congreso y después de él con la formación de una verdadera corriente programática.

Pero hay además otro elemento sobre el que queremos llamar la atención de los compañeros de Proyecto comunista. Durante largos años han sido la única oposición en el partido, una oposición de izquierdas, que por tanto ha podido gozar de una renta de posición, e incluso de una considerable notoriedad y publicidad. ¿Cómo es posible que frente a un hecho político evidente, un desplazamiento moderado del eje político de la mayoría (que tantas veces han denunciado, incluso cuando se podía considerar que se trataba de un proceso de intenciones sin una correspondencia adecuada con la realidad), esta corriente política, en lugar de reforzarse, haya estallado?: en un año ha conocido primero la división con Falce Martello (Hoz y martillo), luego con Octubre que se ha sumado a la moción 2, lugo con el grupo napolitano de Izzo; finalmente fue la fractura fuerte y violenta del núcleo más homogéneo e histórico. Algo no marcha desde el punto de vista del método y de los contenidos.

Estos camaradas no pueden evitar una reflexión; la indignación legítima y las iniciativas para responder a una evidente injusticia, contra la que todas las minorías se han opuesto con firmeza, no puede hacer eludir un balance de su recorrido.

1/ Marco Ferrando forma parte de la dirección de la corriente Progretto Comunista (Proyecto comunista, trotskista dogmático) en el seno del PRC, que ha obtenido el 6,5% de los votos en su VI congreso en marzo de 2005. En una entrevista dada al periódico Corriere della Sera del 13 de febrero de 2006, a la pregunta de “¿Es por tanto justo disparar sobre nuestros soldados?”, Marco Ferrando ha respondido: “Estamos a favor de la reivindicación del derecho a las insurrecciones populares iraquís contra nuestras tropas. Todos los episodios en los que hemos tenido muertos, entran enteramente en la responsabilidad de una misión militar al servicio del Organismo Nacional de los Hidrocarburos”. A la pregunta siguiente, “¿Dice Vd que nuestros soldados muertos en Nassiriya estaban al servicio del Organismo Nacional de los Hidrocarburos?”, Ferrando ha respondido: “En un documento reservado del Ministerio de las Actividades Productivas de Antonio Marzano, escrito seis meses antes de la guerra, se defendía el interés del Organismo Nacional de los Hidrocarburos de ir a Nassiriya porque era allí donde había petróleo”. Todo ello ha sido publicado bajo el título siguiente: “¿Disparar contra nuestros soldados?. Un derecho de los iraquís” y el subtítulo: “Ferrando: Nassiriya fue un caso de resistencia armada”. Recordamos que 19 militares italianos habían sido muertos en Nassiriya en 2003 por un atentado y que esta masacre había producido una unión sagrada en Italia. El secretariado del PRC tomó la decisión de reemplazar a Marco Ferrando de la lista de candidatos del partido para el senado.

Declaración de la Coordinadora Nacional de la Izquierda Crítica publicada en su web: http://www.erre.info.

Traducción: Alberto Nadal



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