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Palestina
Tras la victoria de Hamás
03/02/2006 | Michel Warschawski

El voto masivo de los palestinos, el 25 de enero, ha dado la mayoría a Hamás. Los medios internacionales han reconocido la ausencia de irregularidades, olvidando de paso una ingerencia mayor: las amenazas de las potencias americana y europea de cortar la ayuda económica a un pueblo que vive en unas condiciones muy penosas...

Para sorpresa de todos, incluida su dirección, Hamás acaba pues de entrar en el Consejo legislativo palestino con una mayoría aplastante. Si era evidente que el partido islamista iba a tener un buen resultado, capitalizando la decepción popular engendrada por la gestión catastrófica de Al Fatah, que había monopolizado el poder desde la puesta en pie de la Autoridad Palestina en 1994, nadie se esperaba una marejada así.

De 132 diputados, Hamás cuenta 76, Al Fatah 43, y las listas de izquierda 13. En el colegio proporcional (el Consejo está compuesto, en su mitad, de diputados elegidos por el sistema proporcional en listas nacionales y, en la otra mitad, de representantes de distritos elegidos por mayoría), las cifras son sensiblemente diferentes: de 66 diputados, Hamás tiene 30 (45%), Al Fatah 27 (41%) y la izquierda 9 (14%), lo que representa más fielmente la correlación de fuerzas.

Al anuncio de los resultados, se ha desencadenado una campaña de mistificación internacional. “El proceso de paz está enterrado” se oye por todas partes. ¡Como si, en la víspera de las elecciones, hubiera habido un proceso de paz o, al menos, negociaciones!. Ariel Sharon hizo, hace mucho, la opción del unilateralismo y sistemáticamente se ha negado a considerar a los dirigentes de Al Fatah como interlocutores, incluso en el momento de la “retirada unilateral de Gaza”. No es por tanto la victoria de Hamás lo que pone fin al proceso negociado, sino la negativa declarada del gobierno israelí de continuar el proceso de Oslo.

Desinformación.

Otra componente de la campaña de mistificación, abiertamente racista esta vez, es la descripción de Hamás como una corriente “fanática” e irracional, para la que la violencia sería un objetivo en si mismo y la muerte de los judíos un deber sagrado. Hamás es un movimiento islamista integrista, guiado por una cierta lectura del Islám, desarrollando un proyecto de sociedad en la que no viviría a gusto nadie que apreciara la libertad y la igualdad. Predica, además, la destrucción del estado de Israel y la constitución de una república islamista sobre el conjunto del mundo donde la cultura musulmana es mayoritaria. Para los hombres y las mujeres de Palestina, la victoria de Hamás es una terrible derrota de la lucha por un estado laico y democrático.

De hecho, Hamás no es diferente de numerosos partidos integristas israelíes, cuyo proyecto de sociedad es bastante cercano al de Hamás, y de ciertos partidos israelíes de extrema derecha que se oponen ferozmente a la autodeterminación de los palestinos, llamando a su expulsión y a su dispersión a través del mundo árabe. Estos partidos han pertenecido a diversos gobiernos israelitas, incluido el de Yitzhak Rabin. Y esto no ha provocado ni el boicot de Israel, ni la ruptura del acuerdo de asociación entre Israel y la Unión europea.

Dicho esto, contrariamente a las imágenes racistas propagadas por los medios israelíes e internacionales, Hamás es un movimiento político extremadamente racional y pragmático. A largo plazo, la islamización del mundo árabe es su objetivo, incluso, por el momento, mediante la desaparición de Israel. Está sin embargo dispuesto a aceptar un marco de coexistencia con el estado sionista, a negociar con sus dirigentes y a respetar los acuerdos firmados por la OLP. Lo expresó claramente en cuanto aceptó tomar parte en el juego democrático y reivindicar el poder.

La aceptación de una tregua a largo plazo con Israel, aunque este último haya por su parte rechazado toda interrupción de su guerra de “pacificación”, prueba que el movimiento islamista sabe ser pragmático. El respeto escrupuloso de la citada tregua, a pesar de las innumerables provocaciones israelíes, muestra por otra parte que se trata de una fuerza extremadamente disciplinada.

Tres decisiones recientes de la dirección de Hamás muestran el camino que pretende seguir. En primer lugar, ha aceptado la preeminencia de la OLP (que continúa siendo dirigida por Al Fatah) sobre la Autoridad palestina, lo que deja a Mahmoud Abbas un gran margen de maniobra en la prosecución de un eventual proceso negociado... si Israel decidiera poner fin a su política de sabotaje. Luego, ha llamado a un gobierno de unión nacional con Al Fatah, en el seno del cual las carteras más importantes estarían en manos de expertos y de tecnócratas, y en el que quedarían de hecho como minoritarios los dirigentes de Hamás. Finalmente, ha anunciado la disolución de sus propias milicias en unas fuerzas armadas nacionales palestinas. Se está por tanto lejos de un proyecto de “guerra santa”....

La pelota está ahora en el campo de Al Fatah: ¿responderá a los llamamientos a la unión de Hamás?. ¿Aceptará renunciar al monopolio del poder, en particular sobre las finanzas y las fuerzas armadas oficiales?. De hecho, la formación de Abou Mazen está profundamente dividida frente a los nuevos retos, y los riesgos de confrontación entre tendencias rivales son completamente reales.

La urgencia del momento.

Tensiones similares amenazan igualmente al movimiento de solidaridad internacional, con el riesgo de ver aparecer tendencias a reducir una solidaridad más necesaria que nunca tras el “mal voto” de los palestinos. Sin embargo, la tarea central es hoy combatir con vigor el chantaje ejercido por ciertos gobiernos y dirigentes de la Unión europea: los palestinos tienen necesidad del apoyo internacional, los palestinos tienen derecho al apoyo internacional, independientemente de la decisión democrática que han tomado.

Eludir esta acción vendría a confirmar el horrible discurso defendido por el gobierno israelí desde hace cerca de seis años. Según ese discurso, el pueblo palestino prueba que es un pueblo terrorista y, en consecuencia, que ha perdido todos sus derechos...

2 de febrero de 2006

Traducción: Alberto Nadal de Rouge 2/2/2006 www.lcr-rouge.org



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