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Personas migradas y refugiadas
Encierros por derechos
02/07/2018 | Brian Anglo

Artículo original en catalán

Después de dos meses sin apenas conseguir compromisos firmes y claros de parte de ninguna de las administraciones interpeladas (municipal, autonómico o estatal), el encierro de personas migradas y refugiadas en la antigua escuela Massana, situado en el barrio del Raval de Barcelona, empezaba a perder el ímpetu y el empuje de las primeras semanas, corría el riesgo de caer en una cierta rutina y evidenciaba signos de desgaste y tensiones entre las personas y organizaciones involucradas.

Sin embargo, hacia la última semana de junio, ante la proximidad de los meses inhábiles del verano, parece que el encierro de Barcelona está recuperando buena parte de su energía inicial, acompañado ya por tres encierros más recientes: en Badalona , en L’Hospitalet y en Blanes.

Novedades interesantes

Estos encierros, especialmente el primero, tienen algunas características que los diferencian de la mayoría de los habidos desde el clásico de ¡Papeles para todos! del 2001, ocasionadas sobre todo por las transformaciones ocurridas en el contexto político y en la composición y la situación de las personas migradas y racializadas.

Hoy, muchas de estas personas que aún carecen de varios derechos básicos llevan aquí bastante tiempo y han encontrado trabajos -mal pagados, precarios, en condiciones penosas- que les permiten sobrevivir y de las que no pueden prescindir. Por lo tanto, se optó por un encierro abierto, es decir que la gente que necesitaba hacerlo, podía salir a trabajar durante el día y volver a dormir por la noche.

Las circunstancias administrativas y vitales en que se encuentran las personas migradas presentan una enorme diversidad. Con el fin de reflejar esta diversidad, se ha elaborado una tabla reivindicativa de 11 puntos: papeles sin contrato; no a la Ley de Extranjería; empadronamiento sin domicilio fijo; acceso a la nacionalidad española sin exámenes; sanidad para todas; derechos para todas (un cajón de sastre que incluye cuestiones como la acogida de solicitantes de asilo o el reagrupamiento familiar); despenalización de la venta ambulante; contra el racismo institucional; cierre de los CIE; no a las fronteras y no a la violencia machista contra las mujeres migrantes. Después, cada punto se ha desglosado en una serie de subpuntos más específicos.

Este abanico de demandas tan amplio y de tan distinta índole ha permitido que se impliquen en una lucha común personas y organizaciones que anteriormente habían actuado de forma separada (o no habían encontrado ningún marco adecuado de participación), incrementando así su poder de atracción y su fuerza. No obstante, esta heterogeneidad complica las negociaciones y dificulta una salida satisfactoria y simultánea para todos los colectivos afectados.

La participación de corrientes con trayectorias, prácticas, orientaciones y metas diferentes -a veces muy diferentes e incluso contrapuestas- ha sido una fuente de tensiones casi constante. Estas fricciones y enfrentamientos se han ido superando, mal que bien, llegando a acuerdos sobre acciones y actividades concretas, a pesar de las divergencias que se mantenían en cuanto a los esfuerzos dedicados, y la interpretación y la importancia otorgadas a cada una de ellas y a las diferentes demandas.

Repercusión social y mediática

Los encierros han tenido un impacto considerable. Se han hecho varias manifestaciones por el Raval y por el centro de Barcelona, alguna muy nutrida, todas extremadamente combativas, dinámicas y ruidosas. El manifiesto de apoyo ha recogido la adhesión de más de 600 entidades. Han aparecido noticias y reportajes en los medios audiovisuales y escritos, incluyendo una doble página de El Periódico dedicada entera al encierro de L’Hospitalet.

A pesar de su nombre, los encierros han estado en todo momento abiertos al mundo exterior. Un ejemplo es su buena relación con los movimientos sociales, especialmente el feminista. Una numerosa asamblea de mujeres dio lugar a una dormida masiva de mujeres en el encierro de La Massana.

En otra ocasión, con motivo de las denuncias de abusos sexuales y sobreexplotación laboral de parte de las temporeras marroquíes en Huelva, el encierro de Barcelona tomó la iniciativa de convocar una asamblea abierta, de resultas de la cual se organizó una muy exitosa manifestación,​​con una buena presencia de mujeres marroquíes, coincidiendo con una en Huelva y otras ciudades del Estado.

Relación con las administraciones

Se han producido reuniones/negociaciones con los cuatro gobiernos municipales correspondientes, con la Generalitat y con la subdelegación del Gobierno en Catalunya, muchas de ellas acompañadas en la calle, o dentro del mismo edificio, de concentraciones muy animadas y bulliciosas. También ha habido entrevistas con representantes de la mayoría de los partidos políticos parlamentarios.

Tras esta ronda de encuentros, el primer acto del president Quim Torra después de la constitución del nuevo gobierno catalán y el consiguiente levantamiento del artículo 155, fue acudir a la antigua escuela Massana. A lo largo de una estancia prevista para media hora, pero que duró dos, diez personas, una tras otra, le expusieron todas las reivindicaciones detalladas dirigidas a su gobierno y él fue las contestando una a una. Esta comparecencia fue seguida de visitas de la alcaldesa de Barcelona, la alcaldesa de Badalona (antes de ser destituida por una moción de censura propiciada por el PP), el alcalde de Blanes (PSC) y concejales del Hospitalet (PSC), a los encierros de sus ciudades respectivas.

Estas visitas han servido para legitimar los encierros, difundirlos e incrementar la expectación en torno a ellos, pero hasta ahora no se han traducido apenas en avances sustanciales más allá de ofertas de constituir comisiones de estudio y de facilitar encuentros con las consejerías o delegaciones generales más directamente implicadas para continuar trabajando determinados temas. Una excepción importante ha sido la obtención del empadronamiento sin domicilio fijo, requisito esencial no sólo para una eventual regularización, sino para el acceso a derechos básicos como la sanidad y la educación.

Ahora bien, aunque la Generalitat y los ayuntamientos abusan de la excusa de la falta de competencias para intentar justificar su inacción, sí es cierto que la satisfacción de la mayoría de las demandas clave está en manos del gobierno central. Como era de esperar, la reunión con el subdelegado del gobierno agónico del PP fue poco fructífera, salvo una promesa -no cumplida- de incrementar la dotación de funcionarios para paliar el bloqueo de infinidad de trámites de extranjería debido a las dificultades para obtener la imprescindible cita previa.

¿Un vuelco decisivo?

Entonces se produjo la moción de censura en el parlamento español y la investidura de un gobierno minoritario del PSOE con el apoyo externo de una variedad de partidos muy diferentes entre ellos. Algunos de los gestos del nuevo presidente, como la acogida del barco de rescate Aquarius con cientos de migrantes y refugiadas a bordo o el restablecimiento de la sanidad universal (también anunciado por la Generalitat), dispararon los rumores y las ilusiones de que la consecución de las reivindicaciones estaba cerca.

No obstante los límites de estos gestos -medidas puntuales pensadas para restablecer las credenciales progresistas del partido y que no suponen un cambio cualitativo de orientación- la relativa debilidad de este gobierno, junto con la prominencia y el tratamiento algo más favorable del tema de la inmigración en los medios de comunicación, podría significar una oportunidad para conseguir algunas de las peticiones más acuciantes.

En este sentido, una de las debilidades más notables de este movimiento es el hecho de que no se ha extendido a otros puntos del Estado. Fuera de Catalunya, se han realizado acciones de apoyo en Madrid, Zaragoza, Bilbao y Oviedo, pero no se han creado otras encierros o campañas con planteamientos similares que se hayan sumado en ningún otro lugar.

Hace poco más de una semana que tomó posesión la nueva delegada del Gobierno en Catalunya y hasta el momento no hay fecha para que el equipo negociador se siente con ella. Mientras tanto -a Dios rogando y con el mazo dando – se está preparando una nueva tanda de movilizaciones y se ven síntomas de una renovada urgencia e intensidad, reforzada por la aportación de los encierros más recientes. El 7 de julio por la tarde se ha convocado una asamblea ocupación en la simbólica plaza de Sant Jaume de Barcelona.

Con la lucha aún viva, es demasiado pronto para ir mucho más lejos que un breve informe fundamentalmente descriptivo, quedando pendiente para después el necesario balance más analítico.

30/06/2018

Brian Anglo





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