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Sanfermines 78
Represión, los Sanfermines 78 en la memoria
20/06/2018 | Acacio Puig

Casi han transcurrido 40 años desde la masacre que en Pamplona y durante los Sanfermines de 1978, ejecutaron fuerzas de desorden público fieles a la consigna: ¡No os importe matar! Y en efecto, más de 150 heridos (11 de ellos de bala) y el asesinato de Germán Rodríguez en la calle Roncesvalles testimonian, cuatro décadas más tarde, la brutal impunidad de una Transición solo “modélica” para las gentes de arriba. Resumiremos hechos hoy fácilmente rescatables en Internet pero -en aquellos días- celosamente ocultos por medios de comunicación y el gobierno de UCD (Unión de Centro Democrático) presidido por Adolfo Suárez.

El 8 de Julio un grupo de activistas irrumpió –al finalizar la corrida- en el coso de la plaza de toros de Pamplona esgrimiendo una pancarta con el texto: ¡Amnistía Total, Presoak Kalera, Sanfermines sin Presos! Inmediatamente se inició la carga de la policía nacional –seguíamos llamándoles los grises por su uniforme- utilizando todo el material antidisturbios del momento (gases, mortíferas pelotas de goma y finalmente, armas de fuego). La represión se extendió pronto a las gradas de la plaza y se reforzó con nuevos contingentes policiales que usaron indiscriminadamente sus armas de fuego.

Anochecía y la protesta se extendió a las calles. En Roncesvalles, Germán, joven militante de LKI (LCR) cayó asesinado de un tiro en la frente. Mientras las Brigadas Antidisturbios de la Policía Nacional seguían disparando ráfagas de metralleta. La frase del mando policial “No os importe matar” da concisa idea de la vigencia de la dictadura franquista durante el despegue de la llamada transición. El balance: más de 150 heridos, 11 de ellos por arma de fuego, y Germán muerto a los 27 años. Rodolfo Martín Villa era entonces Ministro del Interior –y siguió siéndolo-; Ignacio Blanco -gobernador civil- fue cesado; los mandos directamente implicados (Ávila, comandante procedente de La Legión y Rubio, comisario) fueron simplemente trasladados de destino. Finalmente, todo se archivó sin juicio, certificando una impunidad tan reversible como la otorgada por la precedente Ley 46/1977 (la Ley de Amnistía).

En aquel verano de 1978 la memoria de Germán Rodríguez (Garín) se fijó en muchas provincias mediante diversos actos políticos planteados a modo de funerales laicos. En Madrid nuestro Gogoan (en memoria) tuvo lugar en la Iglesia de San Ramón en la calle Melquíades Biencinto, en el distrito municipal de Vallecas-Madrid. Logramos la cesión de la iglesia gracias a los buenos oficios de militantes de las comunidades cristianas de base. La Iglesia se llenó a rebosar y el uso de la palabra estuvo a cargo del ya fallecido José María Mendiluce (navarro y entonces miembro de la dirección central del partido), Sabino Cuadra (también navarro), y yo mismo (compañero en la cárcel de Garín y representante de Vallecas en nuestra dirección provincial).

Durante todo este tiempo -cuatro décadas- la izquierda social navarra viene velando por la conservación de la memoria de Germán y las y los atropellados entonces por aquellas brutalidades. Dos primeras estelas conmemorativas fueron demolidas por bandas reaccionarias, pero desde 2007 una estela recuerda a Germán en Rocesvalles, la calle donde fue asesinado.

El pasado enero, el artículo de unxs compañerxs publicado en Viento Sur, subrayaba la importancia de la iniciativa municipal del ayuntamiento de Pamplona al alentar una Comisión de la Verdad como vía de esclarecer los hechos y exigir verdad, justicia y reparación para todas las víctimas de aquellos días :

“Pues bien, eso es lo primero que queremos saber. Desgranar lo que pasó en aquellos sanfermines, grano a grano. Para ello son imprescindibles los testimonios de todas las personas que padecieron aquellos hechos, no solo las heridas -más directamente afectadas- sino también los relatos de todas aquellas que, aterrorizadas, permanecieron escondidas en un portal durante horas; los de los txikis arrollados en el callejón por aquellos policías azuzados por sus oficiales para golpear y disparar indiscriminadamente; los de la gente que lloró de rabia e impotencia… La agresión la padeció toda la ciudad y debe ser ella la protagonista a la hora de recuperar la memoria silenciada” (http://vientosur.info/spip.php?article13371).

Precisamente este año, con motivo del 40 aniversario de aquella masacre policial, la campaña Gogoan busca la más amplia participación social en una Memoria que pese a quien pese, ¡queremos viva! Una Memoria en la que todas y todos estamos invitados a participar porque a todas nos concierne (para colaborar: https://www.goteo.org/project/gogoan).

20/6/2018





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