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Elecciones en Turquía
Como un robo durante un incendio
31/05/2018 | Emre Öngün

El presidente turco Erdogan convocó elecciones generales anticipadas para el próximo 24 de junio, tras haber procurado reformar el sistema electoral y machacar a la oposición política, todo ello bajo el estado de emergencia militar. Frente a la degradación de su situación económica y las dificultades geopolíticas de la región, esta estampida hacia las elecciones parece ente todo un medio para ganar tiempo. La única fuerza de oposición capaz de presentar una alternativa política, en estas muy difíciles condiciones, parece ser el HDP y su candidato Selahattin Demirtas, actualmente encarcelado.

La expresión “robar durante un incendio” significa tomar una iniciativa urgente, con gran precipitación. Esta expresión se aplica perfectamente a las elecciones generales del 24 de junio en Turquía decididas por el régimen de Erdogan. Lo que está en juego para el presidente turco es arramblar con la representación institucional aprovechando el clima propicio al nacionalismo creado por la operación militar en Siria antes de que el incendio económico y social se extienda demasiado.

El alcance institucional de estas elecciones tiene que ver en primer lugar con que se trata de un voto doble: legislativas (escrutinio proporcional a escala provincial, exigiendo un mínimo nacional del 10%) y presidencial (escrutinio mayoritario uninominal a dos vueltas similar al que existe en Francia). Estas elecciones serán, sobre todo, el punto de partida de la puesta en marcha de la reforma constitucional adoptada en 2017 que estableció un régimen hiperpresidencialista en Turquía conjugado con el estado de emergencia que pone en cuestión los principios democráticos elementales.

El referéndum de 2017 ilustró la crisis de legitimidad que aqueja al régimen turco. En efecto, el si triunfó por los pelos (51,4%) y fue minoritario en las tres metrópolis más grandes del país (Esmirna, lo que no fue sorpresa, pero también Estambul y Ankara, donde el AKP fue derrotado en un escrutinio por primera vez desde hace 20 años). Sobre todo, el si triunfó gracias a un fraude masivo organizado precipitadamente por el régimen:

“Despreciando su propia legalidad, el Alto Consejo electoral ha declarado, en medio de los procedimientos de la votación, que las papeletas que no tenían el sello oficial que permitía atestiguar su validez serían igualmente válidas, a menos que haya pruebas de que hubieran sido llevadas desde el exterior… lo que es por supuesto absolutamente imposible. Así, papeletas no verificables han sido tenidas en cuenta” 1/.

Por tanto, por primera vez, el AKP tuvo que recurrir a un fraude de gran amplitud para triunfar en un escrutinio nacional. Sin embargo, antes incluso del día del escrutinio, las condiciones de campaña eran ultra desiguales en lo que se refiere al derecho de acceso a los medios (en muy gran medida controlados, directa o indirectamente, por el régimen). Desde la tentativa del golpe de Estado de julio de 2016, el régimen utilizó, sobre todo, esta tentativa iniciada por su ex aliado de la hermandad gülenista como pretexto para reforzar la represión de las fuerzas democráticas (periodistas, universitarios, izquierda radical, movimiento nacional kurdo, que no tenían ninguna relación con el golpe de Estado) y operar una purga masiva en la función pública vinculada con un plan de austeridad disfrazado.

La reforma electoral

Así pues, Turquía va a elecciones generales bajo un estado de emergencia, a la vez que realiza una operación militar fuera de sus fronteras, cuando la casi totalidad de los ayuntamientos en los que ganó el movimiento nacional kurdo está puesto bajo tutela del Estado y un gran número de dirigentes políticos y militantes están en prisión. Pero no siendo suficiente todo ello, el régimen modificó ley electoral añadiendo varias disposiciones.

La primera no es problemática en si misma: las listas de candidatos sometidas a voto pueden incluir a varios partidos. Sin embargo es una muestra del debilitamiento del régimen. En efecto, la función de esta ley es permitir a los movimientos ultranacionalistas MHP y el pequeño BBP figurar en las listas del AKP, cuando Erdogan, hasta ahora, no había tenido necesidad de ningún aliado (si bien es cierto que el MHP, en crisis, se ha convertido en una especie de fracción externa del AKP).

Las reformas del modo de escrutinio son bastante más problemáticas. Se trata, por una parte, de legalizar la práctica puesta en marcha en el referéndum por la que las papeletas pueden no ser ser oficiales. Ahora bien, y es el otro cambio importante en relación al escrutinio, solo las y los funcionarios designados por las prefecturas podrán asistir a los recuentos; ya no los representantes de los partidos representados en el parlamento como se hacía hasta ahora (aunque en las zonas kurdas en estado de sitio, esta regla apenas se respetara, lo que permitió una parte de los fraudes en 2017).

A pesar de todas las precauciones, al régimen no se le ve seguro de triunfar en estas elecciones. El régimen apuesta por el clima nacionalista que mantiene mediante su intervención contra las zonas en manos de las fuerzas kurdas del PYD en Siria. Sin embargo, el malestar social, el grado masivo de arbitrariedad del Estado, en particular con las purgas en la función pública, y la crisis económica hacen difícil su posición.

La debilidad económica turca

Evocar una crisis económica puede parecer paradójico cuando Turquía es el país que ha conocido la tasa de crecimiento del PIB más elevada entre los países del G20, con el 7,4%. Sin embargo, este crecimiento era en gran parte artificial y desequilibrado 2/. En efecto, este crecimiento depende en gran parte de la caída de la libra turca, favoreciendo las exportaciones (que han alcanzado el nivel histórico de 15.000 millones de dólares), así como al turismo del extranjero. Ahora bien, ello ha incrementado el coste de las importaciones, reforzando el déficit de la balanza corriente, al tiempo que la inflación se sitúa en el 12% 3/. Si bien, en dólares, el PIB se redujo a 849.000 millones.

La pérdida de valor de la libra turca es continua y se acelera de forma peligrosa. Ello refuerza el endeudamiento de las empresas privadas que se han endeudado enormemente en divisas, pero que ahora sufren por la continua pérdida de valor de la libra turca debido a la subida del tipo de la Reserva Federal americana, agravada aún más por el crecimiento desequilibrado en Turquía. El endeudamiento de las empresas representa ya el 70% del PIB, una proporción que es el doble de la de hace 10 años.

Frente a la degradación de la situación económica, el 9 de mayo de 2018 se celebró una reunión de crisis en el Palacio presidencial, a la salida de la cual un comunicado de prensa indicando la adhesión a una política de crecimiento sin renunciar a la disciplina financiera dejaba a los medios financieros a la expectativa. Lo esencial parece ser, sobre todo, ganar tiempo hasta las elecciones, salvar los muebles del incendio cuando el malestar social emerge en numerosas ocasiones. En efecto, otra manifestación del carácter malsano del crecimiento es que no se ha reducido el paro en un año.

¿Qué oposición política?

En última instancia, Erdogan se aferra al chauvinismo y a las teorías del complot 4/, que son el cemento intelectual de un régimen aún más agresivo debido a sus dificultades. La última es el fenómeno del #tamam en las redes sociales: cuando Erdogan dice en un discurso que se retiraría si “su nación le diría tamam 5/, las redes sociales se vieron invadidas por el #tamam para expresar el hartazgo hacia su gobierno.

Hay que señalar, que lejos de distanciarse del discurso patriotero de Erdogan, una gran parte de los llamados partidos de oposición participan en el consenso nacionalista turco y antikurdo. Sobre este punto, la cobertura de la campaña electoral por la mayoría de los grandes medios impresos en Francia es descorazonadora.

Desde que tres partidos constituyeron la Coalición de la serenidad, se cita a la oposición como una entidad global. Coalición de la serenidad está compuesto por: el CHP (“Partido de la República y del Pueblo”, miembro de la Internacional socialista, pseudo centro-izquierda, nacionalista), lyi Parti (“Buen Partido”, partido ultranacionalista, escisión del MHP con una posición crítica hacia Erdogan), Saadet Partisi (“Partido de la Felicidad”, partido religioso conservador salido, como el AKP, de la tradición de la principal corriente del islam político turco, el Milli Görüs, y que ha evolucionado hacia posiciones más críticas y más “sociales”) y el anecdótico Demokrat Parti (derecha nacionalista). Esta coalición intenta presentar listas comunes en las legislativas y candidatos distintos en la primera vuelta de las presidenciales con acuerdo de desistimiento mutuo en la segunda vuelta.

Ahora bien, el CHP así como la fundadora del lyi Parti, Meral Aksener, han apoyado estos últimos años medidas antidemocráticas que apuntaban en primer lugar a las y los diputados del HDP (Partido Democrático de los Pueblos, que reagrupa al movimiento nacional kurdo, corrientes de izquierda radical, organizaciones y personalidades demócratas…). Sus posicionamientos facilitaron la exclusión, y luego detención, de estos diputados y diputadas del Parlamento, mientras que los debates en el Parlamento turco sobre la reforma constitucional se desarrollaban en un ambiente de linchamiento anti HDP marcado por la multiplicación de actos violentos, incluso en la propia Asamblea 6/. El presidente del CHP participó en el gran mitin de unanimidad nacional de Yenkkapi organizado por Erdogan tras el golpe de Estado, dando su poyo al régimen 7/. Los tres partidos comparten una retórica nacionalista (menos marcada en el caso de Saadet) y no se oponen a la intervención militar en Siria. Sin embargo, consciente de la necesidad de reagrupar lo más ampliamente posible a todos los opositores a Erdogan en la segunda vuelta de las presidenciales, y sabiendo que la Coalición de la serenidad no bastaría para ello, el candidato del CHP a la presidencia, el diputado Muharrem Ince, visitó al candidato del HDP, Selehattin Demirtas, excopresidente del partido. Esta visita es en si misma una novedad puesto que los y las diputadas del CHP han apoyado, con sus votos, la ofensiva gubernamental contra los y las diputadas del HDP. Ironía de la historia, la visita se celebró… en la prisión de Edirna, donde está detenido Selahattin Demirtas.

En efecto, en el contexto turco, la otra fuerza de oposición y la más consecuente, es claramente el HDP. Se trata de la tercera fuerza política en el Parlamento (si no se tiene en cuenta las numerosas tomas de rehenes de los HDP por el Estado turco 8/), la única que no ha participado en la unanimidad nacionalista del mitin de Yenikapi, la única que se opone claramente a la intervención militar en Siria.

El HDP presenta a la elección presidencial la candidatura de Selahattin Demirtas, la figura más popular del partido. Este notable orador, ya candidato en 2014 (con un resultado del 9,8%) lleva a cabo su campaña desde la celda de su cárcel. El HDP se presenta a las elecciones con dificultades a causa de la represión que afecta a sus cuadros (una parte de los cuales está igualmente en la cárcel) y del clima de guerra civil que el régimen ha instaurado poniendo fin al proceso de negociación con el PKK y luego dejando que el país fuera ensangrentado por grupos ligados al Estado Islámico, con el fin de aterrorizar a la sociedad. Sin embargo, a pesar de todo, el HDP constituye la única alternativa social y democrática real.

Para sacar adelante su operación política, Erdogan no cuenta solo con la represión estatal, con las condiciones de una campaña desequilibradas y con el alcance del nacionalismo antikurdo vía la operación militar en siria. También se alimenta del único terreno que puede aportarle una fuente de legitimidad: el internacional, más precisamente el racismo y la hipocresía de los gobiernos occidentales que él mismo practica con habilidad.

El arte de la hipocresía

Erdogan instrumentaliza así dos temas movilizadores y legítimos para sus objetivos. El primero es el drama vivido por el pueblo palestino multiplicando las declaraciones atronadoras contra el Estado de Israel y los crímenes que éste comete contra el pueblo palestino, últimamente durante las manifestaciones pacíficas de la Marcha del retorno. Denuncia igualmente la decisión de Donald Trump de desplazar la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Estas salidas son profundamente hipócritas, precisamente cuando su gobierno reconoce a Jerusalén como capital de Israel en documentos diplomáticos oficiales, tal como el firmado para resolver la cuestión del Mavi Marmara (¡expedición que Erdogan condenó años después de haber pretendido haberla apoyado!). Lejos de ningún boicot, incluso durante el período que siguió a los asesinatos del ejército israelí en el Mavi Marmara, las relaciones comerciales entre Turquía e Israel han pasado de un montante de 2.000 millones de dólares en 2004, a 4.300 millones de dólares en 2016, es decir más del doble según los datos oficiales del gobierno turco. En resumen, Erdogan se refiere a la cuestión palestina cuando le es útil para sus ambiciones políticas domésticas y mientras no dañe el comercio de sus protegidos capitalistas.

Lo mismo ocurre con las ofensivas racistas contra los musulmanes en todos los países occidentales. La última ilustración de esta táctica es la salida de Erdogan contra el nocivo manifiesto de los 300” (que instrumentalizaba la lucha contra el antisemitismo para realizar una carga racista contra los y las musulmanas de Francia) en la misma secuencia que la cumbre de crisis económica y de éxito de #tamam en las redes sociales. Lo que es todo salvo una casualidad. Sin embargo, incluso sobre esta cuestión, no se puede sino subrayar la hipocresía de Erdogan, ilustrado por su simpatía inicial hacia Donald Trump precisamente cuando éste había iniciado el “muslim ban” (que no afectaba a Turquía, donde Trump tiene intereses hoteleros). La razón de ello era la esperanza de que de Donald Trump tuviera un planteamiento menos favorable a las fuerzas del PKK-PYD en Siria. Como para la cuestión palestina, el discurso contra el racismo contra los y las musulmanas en Occidente solo es un instrumento para Erdogan al servicio de una perspectiva capitalista, nacionalista y conservadora.

Dejemos las últimas palabras a Selahattin Demirtas (extraídas de un discurso de su campaña de 2014):

“No soyDemirtas, vosotros sois Demirtas, ¡no lo olvidéis!

Demirtas no es solo kurdo,

es turco, armenio, aleví, sunita

Demirtas no es mi nombre

Dermitas es el nombre de quien canta la revuelta del Mar Negro

Demirtas es el nombre del granjero que nos saluda desde Tracia

Demirtas es el nombre del corazón amoroso de las madres

Demirtas es el nombre de los ojos luminosos de la juventud”

23/05/2018

https://www.ensemble-fdg.org/content/turquie-une-election-comme-un-cambriolage-durant-un-incendie

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Notas:

1/ https://www.contretemps.eu/referendum-turquie-oui-illegitime/

2/ Como resume bien este artículo de Les Echos https://www.lesechos.fr/monde/afrique-moyen-orient/0301514427812-leuphorie-trompeuse-de-leconomie-turque-2166127.php

3/ Ver http://www.lemonde.fr/economie/article/2018/04/18/en-turquie-la-chute-de-la-monnaie-penalise-les-entreprises_5287287_3234.html y https://www.ft.com/content/c9ad507c-4712-11e8-8ee8-cae73aab7ccb ; https://ahvalnews.com/turkish-economy/turkeys-economy-drives-deep-wedge-between-palace-and-parliament

4/ https://www.turquieplus.fr/international/erdogan-la-degringolade-de-la-livre-turque-est-une-attaque-des-ennemis-de-la-turquie-4479

5/ Término muy polisémico, como el “c´est bon” en francés, que puede entenderse como “OK, funciona” o “basta, paramos”, en la frase de Erdogan se trataba del segundo sentido.

6/ https://www.youtube.com/watch?v=4bwBXegtpaI (en comisión), https://www.youtube.com/watch?v=tYVHaJo4Qdg (en sesión plenaria)

7/ Para un estudio rico y exhaustivo de este mitin en francés, ver el dossier en Kedistan http://www.kedistan.net/2016/08/09/yenikapi-un-pont-histoire-turquie/

8/ En la medida en que la detención de estos electos se hace fuera de las reglas elementales del derecho, no se trata ni siquiera de detenciones… Por ejemplo, a los y las diputadas del HDP en detención no se les han levantado sus inmunidades parlamentarias.





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