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Razones para el ascenso de la “nueva” derecha
Los “lobbies” políticos y económicos que apoyan a Ciudadanos
03/05/2018 | Marc Font

Original en catalán: http://www.elcritic.cat/reportatges/els-lobbies-politics-i-economics-que-donen-suport-a-ciutadans-21902

Las conexiones de Ciudadanos con los principales ’lobbies’ económicos del Estado español se han multiplicado en los últimos años. El partido ha pasado de ser una formación residual en Cataluña a convertirse en una pieza decisiva en el Congreso y ganar las elecciones del Parlamento. El salto le ha permitido multiplicar la proyección política y mediática y ampliar la cartera de contactos de alto nivel en el mundo económico, donde cada vez se apuesta más por los de Rivera. CRÍTIC detalla las relaciones del partido naranja con las élites políticas y económicas que han contribuido a su proyección.

Después de que C’s se convirtiera en la primera fuerza del Parlamento catalán en las elecciones del 21 de diciembre y con las encuestas para las generales claramente a favor, parece que Albert Rivera tiene todas las puertas abiertas, especialmente aquellas que permiten reunirse con los diversos grupos de presión del grande poder económico. No siempre ha sido así. C’s suma 32 diputados en el Congreso y tiene representantes en 13 de los 17 parlamentos autonómicos. Espacios tradicionalmente vinculados o cercanos al PP han ido adoptando progresivamente el partido naranja como la alternativa de derechas que hoy es omnipresente en buena parte de los principales medios españoles. Incluso Rivera fue el único líder de uno de los cuatro grandes partidos estatales que participaron en el último encuentro del Club Bilderberg. Para entender la situación actual, hay que hacer un recorrido histórico en que aparecerán nombres como José Bono, Eduardo Zaplana, Isidre Fainé, Felipe González y, sobre todo, José María Aznar.

De partido residual en Cataluña a la expansión por España

Las cosas han cambiado mucho desde que en julio del 2006 se constituyó Ciudadanos en un esperpéntico congreso celebrado en Bellaterra, en que los cargos de presidente, Albert Rivera, y de secretario general, Antonio Robles, fueron escogidos con un criterio tan peculiar como el orden alfabético de sus nombres. Robles ni siquiera era militante, sino que cubría el congreso para un libro que preparaba. La historia la explica a fondo el libro ‘Alternativa naranja. Ciudadanos a la conquista de España’ (Debate), de los periodistas Iñaki Ellakuría y José María Albert de Paco. El caldo de cultivo de donde brota el partido se remonta a las diversas expresiones del nacionalismo español surgidas en Cataluña durante las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado. Hablamos del ‘Manifiesto de los 2.300‘, del Foro Babel, de Convivència Cívica Catalana o de Iniciativa No Nacionalista (INN), entre otros. Finalmente, en 2005 una quincena de autodenominados intelectuales —Arcadi Espada, Albert Boadella, Iván Tubau, Francesc de Carreras, Xavier Pericay o Félix de Azúa, entre otros— elaboraron el llamado ‘Manifiest del Taxidermista‘, que sería el embrión fundacional del futuro partido. Las pretéritas pulsiones socialdemócratas de algunos de los impulsores de C’s desaparecerían del partido con el paso de los años, hoy declarado como liberal y claramente de derechas en su acción política, como constató CRÍTIC.

La irrupción al Parlamento en las elecciones del 2006, con tres diputados —Rivera, Robles y José Domingo— dejaría paso a una amplia travesía por el desierto del partido con luchas intestinas y fracasos en las elecciones municipales del 2007 y del 2011, en las generales del 2008 y, sobre todo, una esperpéntica alianza con la ultradreta en las europeas del 2009, donde participaba en la candidatura Libertas. La apuesta, fundamentalmente de Rivera, abrió una fuerte crisis interna en una formación que salvaría los muebles repitiendo los tres diputados en el Parlamento en los comicios del 2010.

El impulso del proceso soberanista, a partir de 2012, sería paradójicamente la rampa de despegue de C’s, que, desde el minuto cero, ha rehusado cualquier reclamación de un mayor autogobierno para Cataluña. En los comicios al Parlamento de aquel año, los de Rivera pasaron de tres a nueve diputados. A partir de entonces el partido naranja ha ganado presencia mediática en canales de máxima audiencia y ha tejido unas relaciones más estrechas con el poder estatal, tanto el político como el económico. Espacios vetados dejaban de serlo. En 2014, Javier Nart y Juan Carlos Girauta se convirtieron en eurodiputados del partido, que en 2015 culminaría su expansión en el Estado, con la entrada en 12 parlamentos autonómicos, centenares de concejales y consiguiendo 40 diputados —gracias a 3,5 millones de votos— en las generales del 20 de diciembre. C’s ya arrastra la etiqueta de ‘partido del Ibex’.

La conexión con Aznar y los nuevos amos del Ibex

“Ciutadans nace totalmente al margen del Ibex, pero el Ibex se lo sabe hacer suyo. Cuando se produce la irrupción de Podemos, ellos están ahí; no es tanto que haya una relación orgánica”, explica a CRÍTIC Josep Campabadal, coautor con Francesc Miralles del libro ‘De Ciutadans a Ciudadanos. La otra cara del neoliberalismo’ (Foca). Sólo hay que recordar lo que dijo el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, en junio del 2014, en un acto del Círculo de Empresarios: “Necesitamos un Podemos de derechas”. Cuando Oliu pronuncia la frase, C’s ya estaba y hacía tiempo que había empezado a entrar en determinados círculos. “La relación de Ciudadanos con el poder económico parte de dos aspectos: hay un espacio político que estaba vacío, porque hay grandes empresarios que ya no están dispuestos a pagar por el PP y dejarse dirigir, y, además, en vez de pagar este peaje quieren tener una relación más directa con el Estado y tener más influencia. Y consideran que C’s les puede servir”, apunta el sociólogo Rubén Juste, autor de ‘Ibex 35. Una historia herética del poder en España’ (Capitán Swing).

Juste, que actualmente trabaja como asesor de Podemos en el Congreso, añade que el partido ha tenido relación con los principales ‘lobbies’ económicos que ha habido últimamente en el Estado, entre los que destaca actualmente la Fedea, a quien atribuye “vínculos programáticos” con el partido. Otros, como el foro Pont Aeri o el Consejo Español para la Competitividad (CEC), o bien han perdido fuerza o bien han desaparecido. Para Francesc Miralles, durante el liderazgo de Aznar en el PP convivían su “raíz tradicional, que es un votante católico, conservador y rural, con un sector más dedicado a los grandes negocios”. En los años de la crisis económica se aceleró un cambio poco explicitado en el Ibex, como es la entrada de numerosos fondos de inversión globales, sobre todo con sede en los Estados Unidos, que se han convertido en los principales accionistas de buena parte de las compañías del selectivo. El principal exponente es Blackrock, la mayor gestora de fondos de inversión del mundo, presente en una veintena de sociedades del Ibex: Telefónica, CaixaBank, el Banco Sabadell, el BBVA, el Banco Santander, ACS, Enagas, Ferrovial y un largo etcétera.

Estos fondos, que de manera acelerada desplazan el capital autóctono, lo que buscan es la máxima rentabilidad en el mínimo tiempo posible y, por lo tanto, son más agresivos en la gestión. Según Miralles, ahora mismo se vive una “contraposición de intereses entre el capital local [más vinculado al PP y también al PSOE] y el internacional. Este último ve con buenos ojos a Ciudadanos, con un Rivera más favorable a la apertura al negocio internacional que Rajoy”. “El PP es un partido partidario de mantener el statu quo, mientras que C’s directamente es más partidario del ‘business’”, y el gran negocio hoy en día cada vez está más en manos de los grandes fondos, concluye el politólogo. Cómo hemos comentado, el grueso de estos fondos proviene de los EUA. Y qué antiguo dirigente político está muy conectado con el capital global? Responde Rubén Juste: “José María Aznar”. El expresidente español mantiene una excelente relación con Albert Rivera, con quien últimamente ha intercambiado elogios mutuos, y ha elogiado C’s desde los artículos de la potente fundación Faes, ya formalmente desligada de un PP a quien no duda en atacar. Para Juste, la Faes tiene un papel importante al “posicionar a Ciudadanos como recambio de la derecha española”.

La política atlantista de los gobiernos populares ayudará a Aznar a tener una buena agenda de contactos cuando en 2004 deja la presidencia del Ejecutivo español y sólo dos años más tarde ya se incorpora al consejo de administración de News Corp, el hòlding mediático conservador de Rupert Murdoch, donde sigue. En 2007 se incorpora como asesor a Centaurus Capital, una firma especializada en fondos de alto riesgo. Endesa, el gigante de la consultoría KPMG, es otra de las compañías por las que ha pasado Aznar en su trayectoria corporativa. Además, en 2014 funda el Instituto Atlántico de Gobierno (IADG), dedicado a promover la economía de mercado, los “valores atlánticos y el reformismo”. Su consejo social y académico reúne antiguos ministros de sus gobiernos, como Josep Piqué, Ana Palacios o Abel Matutes, altos ejecutivos como César Alierta (Telefónica) o Borja Prado (Endesa), y multimillonarios, como el venezolano Gustavo Cisneros, y varios antiguos políticos latinoamericanos, como el escritor Mario Vargas Llosa, que pidió el voto por C’s en las elecciones al Parlamento del 21-D. ¿Y quien clausuró la última edición del máster sobre gobierno, liderazgo y gestión pública que imparte en la IADG?. Pues sí, Albert Rivera aprovechó la ocasión para mostrar coincidencias ideológicas con Aznar.

“Ahora mismo, Ciudadanos es el partido mejor posicionado con el poder económico”, recalca Rubén Juste, para quien para llegar a esta situación es fundamental la relación entre Rivera y el expresidente del PP y la conexión de este con los nuevos amos del Ibex. Tampoco es un factor menor. De hecho, también su hijo, José María Aznar Botella, trabaja para un fondo norteamericano: Cerberus. En el Estado tiene una fuerte presencia en el sector inmobiliario. Con todo, Juste deja claro que difícilmente la sintonía entre los nuevos propietarios de grandes empresas y C’s se explicitará con declaraciones, comunicados o encuentros públicos y que todo es más sutil y “se cuida más”. Para él, no es casual que Ciudadanos haya tenido presencia en las dos últimas ediciones del Club Bilderberg, uno de los principales espacios anuales de encuentro de la élite política, empresarial y financiera de Occidente. Para llegar a esta posición, previamente se han movido muchas piezas, y las nuevas influencias de C’s le han abierto puertas cada vez más restringidas. Retrocedemos unos cuántos años.

Bono y Zaplana como ‘cicerones’

Con nuevo diputados en el Parlamento y ya dando los primeros pasos para lograr una expansión sólida por el Estado —el primer intento, algunos años antes, había sido un fracaso—, el 22 de abril de 2013 Rivera se reunió durante dos horas con el entonces príncipe y actual rey de España, Felipe de Borbón, en el Palacio de La Zarzuela. Un mes después, los exministros Eduardo Zaplana (PP) y José Bono (PSOE) hicieron de anfitriones en el debut de Rivera en el madrileño Club Siglo XXI. Meses antes, los dos exministros habían impulsado la Fundación España Constitucional, en la que participaban otros antiguos miembros de gobiernos españoles, además de directivos de compañías como Telefónica, Iberdrola, Gas Natural Fenosa o Prisa. Rivera, que con el paso de los años se ha convertido en un invitado asiduo al Club Siglo XXI, estableció desde entonces una estrecha relación con Bono y Zaplana, dos antiguos dirigentes paradigmáticos de un ‘establishment’ que ya empezaba a aceptar a C’s como uno de los suyos.

La relación será especialmente fructífera con Zaplana, hasta el punto de que importantes cargos del partido naranja en el País Valencià fueron en el pasado militantes destacados del PP y representantes del sector zaplanista dentro de la formación. Dos ejemplos son Emigdio Tormo, que, además de ser piloto de Iberia, es el coordinador del partido en Alicante y diputado en las Cortes Valencianas, y Jorge Sedano, portavoz del partido en Alcoi y antiguo alcalde de la ciudad por el PP. Los dos estuvieron estrechamente relacionados con José Joaquín Ripoll, el expresidente de la Diputación de Alicante y uno de los máximos exponentes del zaplanismo. Ripoll es uno de los muchos antiguos cargos del PP investigado por el ‘caso Brugal’ de corrupción, que ahora ha empezado a juzgarse. “El sector más ‘business’ del PP valenciano es el que ha pasado a C’s“, afirma el politólogo y consultor Francesc Miralles.

Luis Garicano y la Fedea, el ‘think tank’ del Ibex

Pero el gran salto de C’s llegó en 2015. Entonces sí que el partido se convierte en un actor destacado de la política estatal, con todo lo que ello conlleva, como una constante presencia mediática. Y le empiezan a llover los elogios y los editoriales favorables de medios como ‘El País’, que ya antes de las generales de diciembre lo situaba como “alternativa de poder”. La primavera de aquel año, Albert Rivera se estrenó en las tradicionales jornadas que cada año el Círculo de Economía organiza en Sitges, una cita emblemática de l”establishment’ económico catalán dónde hasta entonces no tenía cabida.

Dos personas implicadas en el partido tuvieron un papel importante a la hora de mejorar la entrada del partido en determinados despachos y, sobre todo, para desarrollar un programa económico claramente ‘business friendly’. Hablamos de Luís Garicano y de Manuel Conthe. El primero, además de profesor de la London School of Economics, es el actual responsable de Economía y Trabajo de C’s. Durante cuatro años (2012-2016) también fue miembro del consejo de administración de una entidad financiera, el Liberbank, tarea que por algún tiempo compaginó con el partido. Ha defendido medidas en la más estricta ortodoxia neoliberal, como el copago sanitario, el contrato único —que en la práctica abarata el despido— o el complemento salarial para los salarios bajos, otra propuesta muy criticada por los economistas que no comulgan con el dogma neoliberal. El otro guru económico del partido es Manuel Conthe, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) entre el 2004 y el 2007. Años antes había trabajado en el Banco Mundial.

En el momento de hacer el salto a la política, Luis Garicano era uno de los principales economistas de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Entre sus patrones, y, por lo tanto, financiadores, hay los cinco grandes bancos españoles —CaixaBank, el Santander, el BBVA, el Sabadell y Bankia—, además de empresas energéticas como Iberdrola, Enagás o Red Eléctrica, y otros gigantes del selectivo, como Telefónica, ACS o Abertis. Dos hombres de La Caixa, como el expresidente Josep Vilarasau y el actual presidente del banco, Jordi Gual, ocupan la presidencia de honor y la presidencia. Los vínculos de la Fedea con C’s van más allá. El actual director de la Fedea, el economista Ángel de la Fuente, presidió el congreso fundacional del partido, aunque ahora ya no esté vinculado.

Por todo ello no parece casual que numerosas propuestas económicas del partido hayan aparecido antes en informes del ‘think tank’o que buena parte de las medidas en enseñanza se inspiraran en las ideas de Florentino Felgueroso, doctor en economía y también integrante de la Fedea. El ‘lobby’ también criticó hace algunos meses el blindaje y la prolongación del concierto económico vasco, una ley que salió adelante en el Congreso con un notable consenso —el PP, el PSOE y Podemos votaron a favor. C’s, en cambio, la rechazó y presentó una enmienda a la totalidad.

El dulce momento que vive el partido en las encuestas ha tenido varias consecuencias, como por ejemplo los encuentros recientes que Rivera ha mantenido con los presidentes de tres gigantes del Ibex: Telefónica, José María Álvarez-Pallete; Endesa, Borja Prado, e Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

Encuentros con Felipe González

Poco después de que C’s obtuviera 25 diputados en las elecciones en el Parlamento del 27 de septiembre de 2015 y se convirtiera en la principal fuerza de la oposición a Junts pel Sí, Rivera se estrenó en el foro Pont Aeri, el ‘lobby’ que reúne empresarios y ejecutivos de grandes compañías de Madrid y de Barcelona. El debut no fue especialmente lucido. Promovida por Luis Conde, ninguno de la agencia de caza-talentos Seeliger&Conde y también miembro de la junta del Círculo Ecuestre, el encuentro se hizo apenas dos meses antes de las elecciones generales y algunos de los asistentes habituales al foro optaron por no acudir. No hubo representación de La Caixa, del Banco Sabadell, de Repsol, de Agbar o del Grupo Godó. ¿Significa que las relaciones de Rivera con La Caixa y, sobre todo, con su factòtum, Isidre Fainé, no son buenas? Según ‘Alternativa naranja’, un libro que no es precisamente crítico con C’s, no sería precisamente así: “Rivera consigue sintonizar con Isidre Fainé. […] A Fainé, cerebro del negocio bancario en España, le complace la melodía regeneracionista de C’s, así como el hecho que Rivera haya surgido del vientre de La Caixa“. Antes de hacer el salto a la política, el presidente de C’s trabajaba en el departamento jurídico de la entidad financiera, donde también estaba José María Espejo-Saavedra, actual vicepresidente segundo del Parlamento. Dirigente de absoluta confianza de Rivera, Espejo-Saavedra es desde hace años uno de los hombres fuertes de C’s, donde ejerce de secretario de Acción Institucional.

Aunque por debajo del que preveían la mayoría de las encuestas, los 40 diputados obtenidos en las elecciones del 21 de diciembre de 2015 supusieron la confirmación de C’s como partido estatal. Ya entonces, varias informaciones profundizaban en la buena opinión que la formación liberal despertaba al Consejo Español de la Competitividad (CEC), otro gran ‘lobby’ económico. Fundado el 2011, sobre todo por el impulso del entonces presidente de Telefónica, César Alierta, y desaparecido el año pasado, reunía los principales ejecutivos de una quincena de empresas, como La Caixa, Mango, Acciona, El Corte Inglés, el BBVA, Mapfre, Planeta, Mercadona, Inditex o ACS. Claramente contrario a un pacto entre el PSOE y Podemos, el CEC habría contribuido a convencer Rivera de la necesidad de facilitar la investidura de Rajoy después de los comicios de junio del 2016, en los que C’s perdió ocho escaños y el PP salió reforzado.

La intensificación del conflicto político catalán que se vivió el 2017 permitió en C’s volver a acaparar elogios y titulares y a capitalizar el rechazo al independentismo, cosa que desató la actual batalla con el PP por la hegemonía de la derecha española. Pero antes de llegar aquí hay que tener en cuenta algunos elementos. De entrada, la buena relación que Rivera mantiene tanto con José María Aznar cómo con Felipe González, que, en cambio, no tienen precisamente un buen ‘feeling’ ni con Mariano Rajoy ni con Pedro Sánchez, los líderes de los partidos con los cuales llegaron a la presidencia del Gobierno. González admitió en una entrevista a ‘El Mundo’ que se había encontrado con Rivera “tres o cuatro veces el último año y medio“. González también es un hombre muy conectado con el Ibex, puesto que al fin y al cabo fue consejero de Gas Natural Fenosa durante cuatro años y medio.

Proyección internacional y elogios d”El País’

“Lo que ha pasado en Cataluña es muy significativo, donde de golpe determinados poderes económicos, como el Círculo de Economía, han empezado a mirar con mucha atención a Ciudadanos. Es evidente que ha habido un cambio de caballo con relación al PP, que en el ámbito estatal no es igual de intenso”, opina Josep Campabadal. Las principales organizaciones de la burguesía catalana se decantaron por el llamado ‘bloque del 155′ antes de las elecciones del 21-D.

El Círculo Ecuestre, el Círculo del Liceo o el Círculo de Economía fueron algunas de las tribunas que tuvo la cabeza de lista del partido, Inés Arrimadas. En febrero, fue Rivera quién volvió al Ecuestre, un club elitista y conservador donde se relaciona una parte significativa de la élite económica catalana. Presidido por el banquero Alfonso Maristany, en la cúpula de la entidad figuran apellidos muy representativos de la gran burguesía catalana, de las famosas 400 familias: Suqué Mateu, Ferrer-Salado, Trias de Bes, Güell, Sagnier, Vidal-Quadras, Raventós… También está Juan Antonio Alcaraz, director general de CaixaBank. Quien también se ha mostrado cercano a C’s ha sido Joaquim Gay de Montellà, presidente de Fomento del Trabajo, que afirmó explícitamente que la patronal prefería un “Gobierno unionista” en Cataluña. En el ámbito estatal, los encuentros con la gran patronal española, la CEOE, y su presidente, Joan Rossell, también han crecido en los últimos años.

Más allá de los vínculos con el poder económico, C’s no ha perdido la conexión con espacios más conectados con los objetivos de sus inicios, como puede ser Sociedad Civil Catalana (SCC). La plataforma, organizadora de las principales movilizaciones contra la independencia que se han hecho en Cataluña tiene entre sus vocales José Domingo, exdiputado de un partido que, a su vez, tiene como parlamentarias una antigua vicepresidenta de SCC, Susana Beltrán, y una socia fundadora de la entidad, Sonia Sierra.

Paralelamente, el partido no ha dejado de ganar proyección internacional y en 2016 consiguió entrar en la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), a pesar del rechazo de la antigua Convergencia, que también forma parte de ella. En diciembre del mismo año, el economista Luis Garicano fue escogido vicepresidente de la formación europea. El 2016, Garicano también asistió al encuentro anual del Club Bilderberg, que desde el 1954 reúne buena parte de la élite económica y política occidental. El invitado había sido Albert Rivera, pero cedió la invitación a su compañero del partido. El presidente naranja sí que asistió a la cita del año pasado, que se hizo en Virginia (Estados Unidos). Los otros asistentes españoles fueron la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín; el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, y el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián. Más allá de cargos gubernamentales, en el encuentro había muchos representantes del poder financiero global, entre los que estaban numerosos directivos de grandes fondos de inversión.

También el año pasado, Rivera aprovechó una gira por los Estados Unidos para dar una conferencia en la Universidad de Georgetown. En su proyección internacional también intenta escenificar una conexión con el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien comparte ideario neoliberal. De hecho, en los últimos meses los contactos entre ambos se han intensificado, aunque todavía no se han reunido en persona.

La rueda no deja de girar para Ciudadanos, y las puertas que se le abren al partido cada vez tienen más poder. Mientras tanto, tiene garantizada la complicidad mediática de numerosos medios: desde los editoriales y los perfiles hagiográficos de ‘El País’ hasta las elogiosas tribunas de Pedro J. Ramírez en ‘El Español’. Y los apoyos mediáticos no se pueden subestimar.

http://www.elcritic.cat/reportatges/els-lobbies-politics-i-economics-que-donen-suport-a-ciutadans-21902

Traducción: Àngels Varó Peral





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