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In memoriam
Luis Montes, activista por una vida y una muerte digna
20/04/2018 | Mercedes Condés, Carmen San José

Mercedes Condés

Hoy de forma súbita nos ha dejado Luis Montes, de camino a Murcia, donde una vez más iba a defender el Derecho a una Muerte Digna, la despenalización de la eutanasia y a ser libres hasta el final. En estos momentos de pérdidas de derechos y libertades fundamentales, perdemos a uno de los grandes referentes en la defensa de los derechos en conflicto: aborto, eutanasia y objeción de conciencia. Luchó por superar los modelos autoritarios dominantes que imponen su visión ética y apostar por modelos legislativos que escuchen y atiendan las demandas de la sociedad actual. Defendió en los 80 el modelo de una Sanidad Pública y de calidad, abandonando los modelos paternalistas a los que nos tenían acostumbrados los galenos y apostando por la participación activa de los y las pacientes, no como objetos de la medicina sino como sujetos del sistema sanitario que tenían voz y voto, y sobre todo, derecho a decidir no solo al facultativo u hospital, sino a aceptar o renunciar a un tratamiento. El paciente pasaba de ser un sujeto pasivo a expensas de criterio médico a un sujeto activo capaz de cuestionar y decidir qué hacer con su vida.

La defensa de ese modelo sanitario público, que se enfrentaba al modelo paternalista y moralista del PP de Madrid, fue la excusa perfecta para dar pábulo a una denuncia anónima que acusaba a los profesionales de la Urgencia del Severo Ochoa de 400 homicidios. Una cortina de humo que por un lado lograba mermar los derechos a los pacientes del Severo Ochoa, se dejaron de practicar abortos derivándolos a clínicas privadas, y por otro sirvió para que la Consejería de Sanidad de Madrid iniciara el proceso privatizador que hoy aún vivimos. El neoliberalismo económico y político nunca ha permitido que los derechos y libertades de la ciudadanía se sobrepusieran a los beneficios del capital.

Los ataques del PP y de la caverna mediática no solo hirieron a Luis, el sufrió siempre más por aquellos compañeros y compañeras que fueron expulsados, destituidos y señalados, Luis estaba bregado de anteriores luchas.

La ciudadanía de Leganés, de Madrid y prácticamente de todo el Estado, apoyó masivamente al Dr Montes y sus compañeros/as. El famoso “Yo también soy el Dr Montes” de los profesionales o “Quiero que me atienda el Dr. Montes” de los y las pacientes, las manifestaciones masivas en Leganés y Madrid, fueron muestra clara de que la ciudadanía había progresado y daba un paso al frente en la defensa de lo público. Luis siempre decía que la primera “Marea Blanca” partió del Severo Ochoa, insistía en que se deben tomar las calles, no abandonarlas hasta conseguir nuestros derechos, porque son el terreno natural de todas las conquistas.

Hace poco le preguntaban a Luis cómo quería morir, a lo que contestaba; “No me quiero morir, pero tampoco voy a dejar mi vida en manos de terceros. Si he sido protagonista de mi vida en todos sus capítulos, también lo voy a ser en el último”. Ha sido el protagonista de muchas de nuestras vidas, como médico, como jefe, como Presidente de DMD, como compañero, como amigo, como padre, como abuelo…

Hoy Luis se ha ido, pero nos deja no solo un legado sino un encargo, seguir luchando en las calles por una muerte digna, por ser libres hasta el final, por una ley de eutanasia que no obligue a nadie pero que permita decidir a cada uno de nosotros y nosotras nuestra propia muerte. Hasta siempre, compañero.

20/04/2018

https://https://poderpopular.info/2018/04/20/fallece-el-doctor-luis-montes//2018/04/20/fallece-el-doctor-luis-montes/

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Carmen San José

El pasado jueves, 19 de Abril, nos ha dejado un compañero y gran amigo, Luis Montes.

Este médico, nacido en Salamanca hace 68 años, fue un luchador incansable hasta el último momento por los derechos y libertades de las personas. Desde el derecho a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo, hasta el derecho a decidir sobre la propia vida, y también sobre el final de la misma.

Comprometido políticamente, no fue ajeno al nacimiento del 15M y el posterior nacimiento de Podemos, en el que se implicó en la candidatura crítica PGM, formando parte del primer Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid.

Fue precisamente su compromiso profesional y político, su honestidad y coherencia, lo que determinó su linchamiento mediático y profesional por parte del PP, en lo que se conoció como caso Leganés...

Es marzo del año 2005, y corren los tiempos más nefastos de la presidencia del Partido Popular en Madrid, con Esperanza Aguirre a la cabeza, y Manuel Lamela como Consejero de Sanidad. El fiscal jefe, Manuel Moix, conocido por su defensa a ultranza del sucesor de Aguirre, el imputado Ignacio González, abre una investigación a instancia de la Consejería de Sanidad, que había recibido dos denuncias anónimas por presunta mala praxis con el resultado de 400 muertes en el Servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, del que era Coordinador Luis Montes, al que se relevó de inmediato.

Pocos días después, Lamela habla de sedaciones irregulares con resultado de muerte, y remite a la fiscalía 73 sedaciones practicadas por 15 médicos.

Sin embargo, la fiscalía no vio infracción penal imputable en los informes remitidos por la Consejería. Y dos años después el caso Leganés fue sobreseído. En su parte dispositiva, el auto recogía que "Se ha practicado mal la Medicina, pero no consta que las muertes sean consecuencias de ello".

Pero un luchador como Luis no podía contentarse con el mero archivo del caso, y recurrió. Al final la justicia determinó que se retirase cualquier referencia a mala práctica médica, y cargó contra la actuación de la Comunidad.

A pesar de todo, Aguirre siguió iluminándonos, explicando que "las equivocaciones son reversibles, pero las muertes no" (sic). Por su parte, el nuevo Consejero de Sanidad, Güemes, insistió en que la decisión de apartar al Dr. Montes y sus compañeros había estado bien tomada.

Y es que el caso Leganés supuso una importante batalla ideológica. Porque se aprovechó una denuncia anónima para montar una persecución contra las y los defensores de una sanidad pública, y para distraer a la opinión pública del proyecto más ambicioso de privatización de la sanidad madrileña: el Plan de Infraestructuras Sanitarias 2007-2011 que Güemes calificaría como “oportunidades de negocio”, la construcción de 4 hospitales privados, cuando ya se habían construido 7 semiprivados.

La derecha más rancia salió en tromba desde los medios de comunicación para atacar, desprestigiar y difamar, llegando a colgarle el mote de Dr. Muerte. El Colegio de Médicos de Madrid, presidido por Juliana Fariña, no estuvo a la altura en la defensa de sus colegiados, alineándose con el sector médico más conservador.

Fueron tiempos muy duros en los que no dejó de recibir calumnias, pero en los que también contó con el apoyo de numerosos amigos/as y compañeros/as, sindicatos y colectivos en defensa de la sanidad pública, así como gran parte de la ciudadanía. Su único propósito fue y ha sido siempre, hasta el último día, el de evitar el sufrimiento de las personas en la fase terminal. Defender el derecho a una muerte digna, porque como solía decir en aquellos años “La gente sufría y agonizaba durante horas y días sin otra razón que los prejuicios y la ineptitud de muchos facultativos”.

La campaña de la derecha tuvo sus consecuencias, numerosos profesionales optaron por una medicina defensiva que sólo perjudicaba y sigue perjudicando a los pacientes. Porque hoy en día, a pesar de que, gracias a Luis entre otros, tenemos leyes sobre una muerte digna, en algunas CCAA siguen sucediendo casos como el de la semana pasada, en el hospital Doctor Negrín de Las Palmas, Canarias, donde tras una semana de intenso sufrimiento, murió Marcela Padrón. A pesar de que ésta mujer, que irónicamente era la responsable del Registro de Instrucciones Previas de la Consejería de Sanidad de Las Palmas, había dejado firmado el suyo. A eso se le llama ensañamiento terapéutico.

Luis trabajó incansablemente en pro de los fines de la Asociación por Derecho a Morir Dignamente, promoviendo “el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libre y legalmente el momento y los medios para finalizarla”, así como “Defender, de modo especial, el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a morir sin sufrimientos, si este es su deseo expreso”.

La muerte le llegó demasiado pronto y trabajando, ahora nos toca a nosotras y nosotros continuarlo, ese será nuestro mejor homenaje a Luis.

Hasta siempre compañero!!!

21/04/2018





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