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Catalunya
Cinco preguntas básicas para saber qué son y qué quieren los CDR
06/04/2018 | Laura Aznar

Versió original: Crític

La Fiscalía estudia acciones penales contra los CDR por rebelión. Rajoy advierte de que combatirá los CDR con todos los medios policiales y judiciales. Al PP le recuerdan "lo peor que vivimos en la política vasca". Para el PSOE, "los CDR son el germen de la ’kale borroka’" y se dedican a "señalar personas, negocios y sedes de partidos políticos". Albert Rivera habla ya de "comandos violentos que intentan condicionar la vida de todos los catalanes". Los Comités de Defensa de la República (CDR), nacidos inicialmente como Comités de Defensa del Referéndum, se han convertido, a través de la acción directa no violenta, en uno de los actores clave de la actual fase del proceso después del referéndum del 1-O y de la DUI del 27-O. Sin embargo: ¿Qué sabemos de ellos? ¿Cómo se organizan? ¿Quién puede formar parte? ¿Hay una cúpula que el Estado pueda detener? ¿Qué relación tienen con los partidos? ¿Cómo se financian? ¿Qué planes tienen?

El Estado español, a través de los Mossos y de los jueces, ya ha anunciado que perseguirá judicialmente las acciones de los activistas independentistas; pero, por lo que se vio en un primer informe de la Guardia Civil basado en tuits, una rueda de prensa y artículos en medios de comunicación, no tenían nada claro qué son y qué proponen los CDR. En este artículo, Crític responde las preguntas más básicas sobre un movimiento social que marcará la política catalana en las próximas semanas.

¿Qué son los CDR?

Alrededor de septiembre se comenzaron a articular la mayoría de CDR, entonces llamados Comités de Defensa del Referéndum. Sus siglas se inspiraron en los Comités de Defensa de la Revolución cubanos, unos grupos impulsados por Fidel Castro tras la caída del régimen de Batista.

En Cataluña, los primeros CDR nacieron en Sant Cugat del Vallès, en el Alt Penedès y en Nou Barris, en Barcelona, algunos meses antes de los acontecimientos de octubre. Están formados por personas independientes, es decir, vecinos y vecinas vinculadas a una localidad que, tengan o no militancia en otras organizaciones, no acuden a las reuniones en representación de ningún partido o entidad. Se estructuran territorialmente y de forma asamblearia, e inicialmente se originaron para proteger el referéndum del 1-O y asegurar que se pudiera hacer efectivo. Después de que el Parlamento proclamara la República, el 27 de octubre, su nombre cambió y pasaron a llamarse Comités de Defensa de la República. Sus objetivos son, según explican, la implementación de la independencia, así como la liberación de los presos políticos y el retorno de las personas exiliadas.

Tanto el día de la celebración del referéndum como en las huelgas generales posteriores, particularmente la del 8 de noviembre, los CDR tuvieron un papel muy relevante. Desde entonces y en más de una ocasión han organizado movilizaciones al margen de las otras dos principales entidades independentistas, Òmnium Cultural o la ANC, tal como se ha visto en los últimos días levantando las barreras de los peajes en varios puntos del país. No son convocatorias aisladas: los últimos meses, a pesar de que no siempre han tenido impacto mediático, han impulsado diversas acciones descentralizadas en todo el territorio, que se han intensificado a raíz del encarcelamiento del candidato a la presidencia Jordi Turull, los consejeros Romeva, Rull y Bassa y de la ex presidenta del Parlamento, Carme Forcadell. Actualmente, existe una gran sintonía entre los diversos núcleos de los CDR para "impulsar una nueva huelga general como herramienta para combatir el Estado", explicaban fuentes de comunicación de estos colectivos a Crític.


¿Dónde están y cómo se organizan? ¿Tienen líderes?

Hay unos 300 comités en los Países Catalanes, que se organizan en núcleos locales, de barrio, comarcales y sectoriales. También se han creado CDR internacionales en París, Bruselas, Berlín o Londres, y otros en el País Vasco. Cada núcleo es soberano, y decide qué acciones emprende en función de las fuerzas de que disponga cada territorio. A veces, las movilizaciones que proponen los diferentes CDR son compartidas con otros, y por eso plantean algunas acciones de ámbito supralocal o nacional. Según fuentes de los CDR, representantes de diferentes núcleos se han encontrado en algunas ocasiones, en Sabadell, en Argentona o Igualada, para coordinar estas acciones globales. Estas mismas fuentes explican que en uno de los encuentros se definió una mínima estructura organizativa, que sirve de herramienta de comunicación interna entre los diferentes comités.

En un informe, la Guardia Civil identificó una veintena de personas que, según el cuerpo policial, formarían parte de una supuesta cúpula de los CDR encargada de planificar las acciones de desobediencia civil. Entre los identificados, la mayoría de los cuales son rostros mediáticos, destacaban el exdiputado de la CUP David Fernández, la filósofa Marina Garcés, el director de Fundipau, Jordi Armadans, o el diputado de ERC Ruben Wagensberg. Pese a lo que dice la Guardia Civil, los comités insisten en que funcionan de manera asamblearia y que no tienen liderazgos ni portavoces oficiales. Fuentes de comunicación de los CDR explicaban a Crític que las autoridades intentan ponerles cara "porque les descoloca que exista un movimiento de base y sin liderazgos". De hecho, aparte de reforzar su horizontalidad, la ausencia de una cúpula también sirve para que sea más complicado "descabezar" este movimiento, parafraseando a Sáenz de Santamaría,

Los CDR afirman que son espacios autogestionados, que se nutren sobre todo de la venta de los productos que crean o que impulsan actividades populares o encuentros en todo el territorio para autoabastecerse y fortalecer las cajas de resistencia. No reciben financiación pública, explican, y las personas que participan no pagan ninguna cuota.

¿Qué relación tienen con la CUP?

Varios medios de comunicación han vinculado los Comités con la CUP, pero sus miembros siempre han destacado la diversidad ideológica que acogen los diferentes núcleos. Algunos de sus impulsores son militantes de la izquierda independentista, pero también de otras organizaciones como la misma ANC o Òmnium Cultural. También hay activistas y miembros de otros movimientos sociales.

La mayoría de veces los CDR han seguido una estrategia de movilización autónoma, y esto se explica, según fuentes de comunicación, porque los Comités son "la expresión de la voluntad popular y de las ganas de la gente de movilizarse". Por este motivo, y a pesar de que los objetivos puedan ser compartidos, en varias ocasiones han organizado convocatorias en solitario o paralelas a las de Òmnium y de la ANC. Este fue el caso, por ejemplo, de la concentración convocada por los Comités ante la Delegación del Gobierno en Cataluña, en Barcelona, que coincidió con la convocatoria de las dos entidades independentistas frente a la sede de la Comisión Europea.

Los integrantes de los CDR no quieren que se les relacione con ninguna formación política y por eso insisten en la necesidad de no hacer seguidismo de ningún partido, porque, según dicen, es la ciudadanía quien debe llevar la iniciativa en las movilizaciones. "Queremos recordar a los representantes surgidos de las elecciones que el voto de los ciudadanos no es un cheque en blanco, que el compromiso con los programas electorales debe ser firme y que el Parlament de Catalunya ha de obedecer la voluntad del pueblo", expresaban en un comunicado después de que el presidente del Parlamento, Roger Torrent, aplazara el pleno de investidura del pasado 30 de enero.

El PP, el PSOE y C’s les acusan de violentos ... pero ¿lo son?

Después de las acciones de los CDR de este fin de semana [1 de abril], las reacciones de los partidos constitucionalistas no se han hecho esperar. El subsecretario de política social y sectorial del PP, Javier Maroto, los ha comparado con la “kale borroka” y se ha referido a los Comités como “grupúsculos"que protagonizan “semiviolència ". Por su parte, Albert Rivera ha pedido a Mariano Rajoy que ponga en marcha medidas para proteger "jueces, fiscales, cargos públicos, policías y, en general, todos los catalanes honrados y decentes" de los CDR, que, a criterio del líder de ciudadanos, son "comandos separatistas violentos". Tampoco el PSOE se ha quedado atrás: Pedro Sánchez ha exigido a las autoridades públicas que garanticen la seguridad ante "los actos vandálicos" que, según cree, han protagonizado los Comités los últimos días. El secretario general del partido asegura que está preocupado por "la violencia" que sufren muchos ciudadanos por los cortes de carreteras, así como sus "compañeros del PSC".

A pesar de estas declaraciones, los CDR afirman que su estrategia se basa en la acción directa desde la desobediencia pacífica. Desde el inicio, sus convocatorias difieren de las de la ANC y de Òmnium en que siempre han sido un punto más combativas que las de estas entidades. Los Comités dicen que apuestan "por la no violencia" y han expresado su voluntad de "desobedecer, ocupar las calles o paralizar la economía" como vías para obtener "la materialización de la República".

Sin embargo, algunos medios de comunicación han tachado sus acciones de violentas , haciendo hincapié, por ejemplo, en el hecho de que las personas que levantaron las barreras de los peajes o protagonizaron cortes en las carreteras este fin de semana iban con el rostro cubierto. Al respecto, una integrante de los CDR explicaba a El matí de Catalunya Radio que los manifestantes utilizan las capuchas "para proteger la [su] identidad y evitar la represión del Estado".Por ello los CDR han hecho público un comunicado donde denuncian que "los medios del régimen", junto con "las fuerzas represoras del Estado español", están difundiendo mentiras "para atacarnos y criminalitzarnos", con el objetivo de "legitimar la represión" y ponerlos en el punto de mira de "la persecución política y judicial".

¿Cómo actúa el Estado para frenar los CDR?

Los CDR no tienen miembros en prisión, pero han ganado visibilidad, lo que les ha convertido en un objetivo para la Fiscalía. El primer golpe que recibieron los Comités fue la cincuentena de personas imputadas por los cortes de carreteras que tuvieron lugar durante las huelgas generales de octubre y de noviembre. Fueron citadas a declarar 51 personas en calidad de investigadas por un delito de desorden público, pero el Juzgado de Instrucción número 1 de Igualada acabó archivando provisionalmente la causa. El magistrado consideró que no había quedado acreditado que las acciones de los implicados fueran violentas, condición necesaria para que se produzca un delito de desórdenes públicos.

A esta primera causa se sumó más recientemente la investigación de la Guardia Civil, que identificaba una presunta cúpula en los Comités que, según la policía, orquestaba las acciones de desobediencia. Y, por último, este lunes [3 de abril] la Fiscalía de la Audiencia española ha hecho público un comunicado donde explica que estudia abrir acciones penales contra los CDR, a los que atribuye posibles delitos de rebelión, de malversación y contra el orden público . El escrito se refiere a las acciones que han impulsado los Comités los últimos días como "actos vandálicos que ponen en peligro la paz pública, el orden constitucional y la esencia del sistema democrático". Por este motivo, la Fiscalía amenaza de actuar con contundencia contra las actividades de los Comités.

3/4/18

http://www.elcritic.cat/actualitat/cinc-preguntes-basiques-per-saber-que-son-i-que-volen-els-cdr-22249

Traducción: viento sur





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