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Una referencia en las movilizaciones
La larga lucha de las pensiones en Euskal Herria
23/03/2018 | Jon Fano

El sábado 17 de marzo 115.000 personas reivindicaban en las calles de Bilbao unas pensiones públicas y dignas. Fue la movilización más numerosa en el Estado español, donde también se hizo escuchar el eco del malestar creado por las políticas de Rajoy y que pone en primer plano de la política un problema social de calado.

Las Plataformas de Pensionistas de Euskal Herria iniciaron su andadura en defensa de los Derechos Sociales hace 10 años. Forman parte de ellas: Pentsionistak Martxan (Pensionistas en acción) en Bizkaia y Nafarroa, Duintasuna (Dignidad) en Gipuzkoa y Arabako Pentsionistak Lanean (Pensionistas de Araba en activo)en Araba.

Desde su nacimiento estas plataformas se marcaron tres objetivos: mejora de las pensiones, atención y apoyo a las personas en situación de dependencia y exigencia de un sistema público vasco de protección social digno y de calidad.

A lo largo de estos diez años se ha desarrollado un amplio abanico de campañas e iniciativas: movilizaciones mensuales en las calles en defensa de unas pensiones dignas, jornadas sobre la dependencia, apoyo a las movilizaciones de las mujeres de las residencias de Bizkaia (huelga de 370 días que finalizó el 17 de octubre de 2017), campañas contra el copago sanitario, charlas informativas en capitales y pueblos, presentación de dos Iniciativas Legislativas Populares; una ante el parlamento de Vitoria-Gasteiz y otra antel el de Pamplona-Iruñea.

La campaña en torno a las ILP tuvo una gran trascendencia. La presentada en Vitoria-Gasteiz fue avalada por 71 400 firmas y la presentada en Pamplona por 8 000. Ambas recogían una doble reivindicación: complemento de las pensiones hasta un mínimo de 1080 euros e impulso de un sistema público vasco de protección social digno y de calidad.

La respuesta en Parlamento de Vitoria-Gasteiz por parte del PNV, con el apoyo de PSE y PP, fue la de no tramitarla alegando falta de competencias, y en Pamplona-Iruñea sólo se consiguió que algunas pensiones mínimas, especialmente las de viudedad (que afectaban a unas 22.000 personas) fueran complementadas hasta el SMI (salario mínimo interprofesional de 735 euros en 14 pagas).

15 de enero: comienza la movilización de pensionistas

Convocadas a través de las redes sociales, sin nadie que las protagonizara, el 15 de enero marcó el inicio de las masivas movilizaciones de pensionistas que desde entonces se han venido desarrollando todas las semanas a lo largo y ancho de Euskal Herria. Movilizaciones que han venido acompañadas de otras llevadas a cabo en el resto del Estado.

No hubo ciudad, comarca (incluso numerosos pueblos) de Euskal Herria donde no surgieran concentraciones y asambleas ante los ayuntamientos, funcionando y convocando sus iniciativas de de forma autoorganizada.

El desarrollo de las mismas hizo que el 22 de febrero se impulsara una movilización de envergadura en las cuatro capitales vascas y en algunas comarcas. Ese día más de 70.000 pensionistas salieron a la calle.

A partir de ahí, el reto era caminar hacia una movilización que incorporara a los trabajadores y trabajadoras en activo, a las mujeres, a la juventud y a otros sectores populares. Y eso se logró con un gran éxito en la movilización del 17 de marzo, que logró reunir a 180 000 personas en las calles de Euskal Herria. De ellas, 115.000 se movilizaron en Bilbao, convirtiendo a esta ciudad en referente no sólo para Euskal Herria sino para el conjunto del Estado español. Junto con la movilización de las mujeres el 8 de marzo, y las que se suelen realizar a principios de año por los derechos de los presos y presas políticas vascas, las manifestaciones del día 17 –en las que participaron muchas mujeres– constituyeron la movilización social mas amplia en nuestro país desde hace muchos años.

Dos días mas tarde, el día 19, como todos los lunes, miles y miles de pensionistas volvieron a concentrarse ante los ayuntamientos, expresión del hartazgo por las congelaciones y recortes de sus pensiones y su voluntad de seguir luchando para poner fin a esa situación.

Unidad y reivindicaciones comunes

La unidad del movimiento ha sido condición indispensable para el logro de manifestaciones tan multitudinarias. Su organización ha tomado formas muy diversas. En las capitales se han dado acuerdos de la práctica totalidad de las plataformas de pensionistas existentes, ligadas en algunos casos a sindicatos. Pero se ha cuidado en extremo que ni los sindicatos ni los partidos políticos jueguen ningún papel protagonista. Y en los pueblos, con menos peso y presencia de plataformas organizadas, el movimiento se ha asentado en asambleas autoorganizadas.

La elaboración de un programa de reivindicaciones comunes ha sido otro de los elementos fundamentales para el logro de la unidad del movimiento. Se han obviado diferencias en torno a las negociaciones del Pacto de Toledo, o la exigencia de un sistema público vasco de protección social digno y de calidad.

Las reivindicaciones se han centrado en el rechazo al 0,25 impuesto desde hace varios años por el Gobierno de Rajoy, la subida a todas las pensiones del IPC, el establecimiento de una pensión mínima de 1080 euros ( siguiendo las recomendaciones de la Carta Social Europea ) y la exigencia de unas pensiones públicas garantizadas frente a los fondos privados de pensiones que las instituciones, bancos y aseguradoras nos ofrecen como salida ante el riesgo de quiebra de la seguridad social y el inevitable recorte generalizado de las pensiones. Reivindicaciones que se han planteado no sólo ante el Gobierno de Madrid sino ante el de la Comunidad Autónoma Vasca, comandado por el PNV y el PSE.

Es preciso resaltar que la subida del IPC no resolvería la pobreza de buena parte de las pensiones. En Euskal Herria (2 700 000 habitantes en las cuatro provincias) alrededor de 250 000 pensionistas (en su mayoría mujeres), y en el Estado varios millones malvive habitantesn con pensiones por debajo de los 700 euros. La necesidad de una pensión mínima de 1080 euros es una condición indispensable para salir de la pobreza en que se ven obligadas a subsistir.

Las propuestas de Rajoy y del PNV

La reforma de las pensiones iniciada por el Gobierno de Felipe Gonzalez en el año 82, prolongando de 8 a 15 años las exigencias de cotización para acceder a una pensión, se ha visto agravada por mas de las 10 reformas posteriores impulsadas por los sucesivos gobiernos del PP y PSOE.

Producto de las últimas, el cálculo de la base reguladora de las pensiones se está prolongando hasta los 25 años. Al mismo tiempo la edad de jubilación se está ampliando hasta los 67 años y el tiempo de cotización para tener derecho al 100% de pensión hasta los 37 años. Pensión recortada además por el factor de sostenibilidad que entrará en vigor a inicios del 2019.

Junto a a ello, a partir del año 2011 (en el que el gobierno de Zapatero congeló las pensiones), las subidas anuales ha sido del 0,25 %, procentaje que, tal como sugiere la banca y la patronal, se puede prolongar más allá del año 2022 generando una pérdida importante del valor adquisitivo de las pensiones, que se acentuará en los próximos años.

De las últimas declaraciones de Rajoy se desprende que ni siquiera se plantea atenuar el problema mediante el incremento a 17 000 euros (en lugar de los 12.000 actuales) la cantidad exenta de cotización del IRPF para las personas pensionistas. Aún cuando sea un parche que dejaría en una situación similar a los miles y miles de personas pensionistas (millones en el conjunto del Estado) que actualmente cobran pensiones anuales por debajo de los 12.000 euros.

Por su parte, los gobiernos autónomos vasco y navarro tienen capacidad de atenuar esa situación. Ahora bien, el PNV no sólo se niega a ello (el pasado 22 de marzo rechazó, junto a PSE y PP, una iniciativa de EH Bildu –apoyada por Elkarrekin Podemos– en el Parlamento de Gasteiz para complementar la pensión mínima hasta 1080 euros en un plazo de cuatros años) sino que el año pasado acordó con el PP en Madrid los presupuestos. El PNV tmbién defiende que la alternativa es buscar acuerdos dentro del marco del Pacto de Toledo.

Debates y perspectivas

Si bien las discusiones sobre el papel del Pacto de Toledo no han entrado en las discusiones de las plataformas de pensionistas ni en el movimiento mas amplio de Euskal Herria, un sector significativo de estas defiende el interés de defender y participar en el mismo.

En nuestra opinión, el Pacto de Toledo impulsado por los sucesivos Gobiernos del PSOE y PP, junto a la patronal y los sindicatos CC OO y UGT, no sólo no han puesto freno a los recortes de las pensiones sino que los han legitimado. Y no cabe esperar, a pesar de las grandes movilizaciones de las personas pensionistas, que vayan más allá de un cambio cosmético de las pensiones, sin resolver los problemas de fondo que acucian a las mismas.

Las Plataformas de Pensionistas de Euskal Herria por los Derechos Sociales somos solidarios con las movilizaciones del resto del Estado para exigir que el Gobierno de Rajoy atienda las demandas de las personas pensionistas. Pero centramos nuestros esfuerzos en Euskal Herria, donde la capacidad productiva, económica, de recaudación fiscal, presupuestaria, social y de relación de fuerzas nos permite avanzar hacia la mejora de las pensiones y la consecución de un sistema publico vasco de protección social digno y de calidad.

Hasta ahora esos debates y diferencias han estado soterrados. Pero por parte de algunas asociaciones se ha empezado a plantear la coordinación y subordinación de nuestro movimiento, especialmente el vizcaíno, a las iniciativas que se planteen a escala estatal. Planteamiento que viene fundamentalmente de quienes defienden el Pacto de Toledo y que pretende aprovechar la movilización social de Euskal Herria, muy superior en términos relativos a la del resto del Estado, para defender sus intereses.

Más aún; a escala estatal existen diferentes coordinadoras, con escasa o nula implantación en Euskal Herria y con intereses y protagonismos diversos, que pretenden capitalizar para sí todas las movilizaciones que se están realizando. El día 17, una de esas coordinadoras convocó en Gasteiz, a la tarde, una manifestación alternativa a la movilización unitaria de la mañana. La primera reunió a 17 000 personas y la de la tarde a 4000, pero el disgusto provocado por esa división no ha sido nada positivo para el movimiento.

Las Plataformas de Pensionistas de Euskal Herria priorizamos la coordinación en Euskal Herria y defendemos nuestra autonomía y soberania total para decidir nuestras iniciativas y las reivindicaciones a defender no sólo ante el Gobierno de Madrid sino ante nuestras propias instituciones.

El movimiento aun está firme, fuerte y unido, pero los debates y riesgos enunciados pueden aflorar en cualquier momento, generando división y confusión en el mismo.

Desde nuestras plataformas vamos a realizar todos los esfuerzos para mantener la unidad del movimiento, pero sin renunciar a nuestra autonomía y soberanía. Desde el inicio estamos desarrollando un intenso trabajo de organización en las capitales y en los pueblos, profundizando en el contenido de lo que está en juego y en las formas de movilización unitaria a mantener.

El día 22 hicimos una concentración importante ante el Parlamento de Vitoria durante el debate de la propuesta de complementar las pensiones hasta 1080 euros. Y hemos presentado mociones con el mismo contenido ante 86 ayuntamientos, que allí donde tienen mayoría PNV, PSE y PP han sido rechazadas.

No cabe duda que la movilización masiva de pensionistas es un movimiento de calado, que debe tener continuidad vistas las posiciones de unas instituciones regidas por los partidos del sistema que no quieren cambiar nada del modelo neoliberal que castiga duramente a las personas pensionistas, a los trabajadores y trabajadoras y a todos los sectores populares. A los sindicatos corresponde explicar y sensibilizar a los trabajadores y trabajadoras en activo la necesidad de movilizarse conjuntamente con las personas pensionistas, pues no sólo están en juego las pensiones actuales sino sobre todo las del futuro.

Los retos son difíciles, pero las movilizaciones masivas a las que estamos asistiendo suponen un soplo de aire fresco ante la atonía y el desanimo social que algunos mantenían.

23/03/2018

Jon Fano, afiliado del sindicato ESK y miembro de Pentsionistak Martxan en Bizkaia





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